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Francisco Sandoval

C.S.I. CDMX: Procuraduría capitalina resguarda con tres scooters escena de un asesinato

La singular escena está a pocos metros de la esquina de las calles Moliere y Homero, en colonia Polanco. A dos días de los hechos, las autoridades no han explicado por qué se resguarda así el lugar.
Francisco Sandoval
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La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) improvisó con lo que tenía a la mano para resguardar una escena del crimen, y decidió utilizar tres scooters o monopatines eléctricos, así como cinco maceteros con árboles, para acordonar el lugar donde fue asesinada una persona el pasado lunes 13 de mayo en la colonia Polanco.

La singular escena está a pocos metros de la esquina de las calles Moliere y Homero, colonia Polanco Chapultepec, delegación Miguel Hidalgo, donde ocurrió el crimen.

En este lugar no hay policías que resguarden la escena. Lo que resalta son los tres monopatines de la empresa Lime, considerada una de las más grandes compañías de scooters eléctricos compartidos en el mundo, a los que se les ató una cinta de plástico color amarilla con la leyenda “precaución”.


Además, en el interior del polígono conformado por los scooters y la cinta amarrilla, se encuentra un manchón de sangre seca perteneciente a la víctima, así como una sábana oscura que utilizaron los peritos de la PGJCDMX para tapar el cuerpo antes de ser recogido por el servicio médico forense.

Desde el primer día de los hechos, policías de la CDMX utilizaron tres scooters de la empresa Grin para proteger la escena, pero dos días después, el lugar se mantiene acordonado con los monopatines.

scooters asesinato polanco cdmx

Con tres scooters Procuraduría capitalina resguarda escena de un asesinato

Para la empresa Lime, dueña de los scooters, si bien los patines son para sustituir a los automóviles, “definitivamente la delimitación de escenas de crimen no está dentro de sus usos”, sin embargo, dicen comprender que fue una medida emergente y en el entendido que no será una constante, se mostraron tranquilos con “haber contribuido de alguna manera con las autoridades”.

En tanto, la Procuraduría no ha explicado el por qué se resguarda la escena del crimen con los scooters y tampoco ha dicho porque sigue a la vista el manchón de sangre de la víctima.

La dependencia tampoco ha informado públicamente sobre avances en las investigaciones del crimen, cuyo principal móvil, según se manejó desde un inicio, fue un presunto intento de robo.

De acuerdo con el “Manual de buenas prácticas en la Escena del Crimen”, realizado por el Grupo Iberoamericano de trabajo en la escena del crimen del que México forma parte, la liberación de una escena de este tipo se da cuando las autoridades investigadoras ya no cuentan con evidencias para recopilar en el lugar. Liberar el lugar… “es una actuación que debe ser dirigida y supervisada en cada caso por el responsable del equipo técnico o la autoridad competente”, señala el grupo de expertos.

El Protocolo Nacional de Actuación Policial del Primer Respondiente recomienda que para el acordonamiento de escenas de crímenes ocurridos en lugares abiertos, los policías -que suelen ser los primeros respondientes de un hecho criminal- podrán emplear “cinta barrera, patrullas, personas, conos, postes o cualquier medio que delimite el lugar”.

Sin embargo, también se menciona que cuando el Policía Ministerial arriba a la escena del crimen el primer respondiente le entrega el lugar resguardado, le informa sobre los hechos ocurridos, y es allí donde el policía ministerial aplica sus propios protocolos de actuación como resguardar las evidencias y llevarlas a un lugar seguro.

“Una vez concluido el procesamiento del lugar de los hechos o del hallazgo, o la priorización de los indicios y/o evidencias, el policía ministerial/ de investigación o la policía con capacidades  para procesar coordinan la liberación del lugar”, menciona el documento.

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¿Por qué todavía se guardan dos muestras del virus de la Viruela?

Un incendio en un laboratorio ruso encendió las alarmas sobre una de las muestras que existen en el mundo de la viruela, una enfermedad que acabó con la vida de 300 millones de personas solo en el siglo XX.
17 de septiembre, 2019
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La noticia parecía volver realidad un guión de Hollywood.

Las autoridades rusas confirmaron este martes que se había registrado una explosión y un incendio en un laboratorio donde se almacenan, entre otras cosas, virus tan letales como el del ébola.

El Centro Nacional de Investigación de Virología y Biotecnología, conocido en la era soviética como Instituto Vector, había sufrido daños menores en uno de sus edificios, ubicados en la localidad de Novosibirsk, en la región de Siberia, según informó la agencia estatal rusa Ria-Novosti.

Sin embargo – y esa era la razón del comunicado-, quedaba claro que la explosión, causada por un cilindro de gas, había ocurrido en una “zona donde no se encontraba material biológico almacenado”.

“Los voceros del Centro de Investigación han enfatizado que este incidente no representa ninguna amenaza biológica ni de ningún orden para la población en general”, señaló la agencia.

Pero la noticia ya estaba dando la vuelta por redes sociales (en Twitter, el hashtag #bioweapons era tendencia) por una simple razón: este laboratorio es uno de los dos lugares en el mundo donde se encuentra una muestra del virus que causa la viruela, una de las enfermedades más letales en la historia de la humanidad.

En el siglo XX, la viruela causó la muerte de casi 300 millones de personas alrededor del planeta.

Sin embargo, fue erradicada hacia 1980, una época en la que el mundo estaba dominado por dos potencias: EE.UU. y la Unión Soviética.

Una muestra quedó en territorio ruso, mientras la otra la conserva el los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU., el CDC, en Atlanta.

“Este edificio fue utilizado dentro del programa de defensa contra armas biológicas en la era soviética y ahora se dedica a la investigación de enfermedades como la hepatitis e y el ébola“, confirmó Ria-Novosti.

Pero, ¿cómo quedaron esas dos muestras del virus de la viruela en dichos laboratorios durante de la guerra fría?

Viruela mortal

La viruela es un viejo conocido de la humanidad: se sabe que causó la muerte del faraón Ramsés V hace más de 3.000 años y la del zar ruso Pedro II en 1730.

También fue la causante de la muerte de millones de personas más.

La enfermedad, causada por el Variola virus y conocida por el sarpullido que produce en la piel, fue llamada “el monstruo moteado” (speckled monster) por Edward Jenner, el científico británico que logró crear la primera vacuna efectiva contra el padecimiento en el siglo XVIII.

Pero, a pesar de que existía una vacuna eficaz desarrollada hacía más de 200 años, en el siglo XX el virus seguía arrasando con poblaciones enteras debido al crecimiento demográfico y el aumento de las migraciones.

De acuerdo a la periodista de la BBC Colette Flight, “la velocidad de contagio y la altda tasa de mortandad de la viruela la hacían casi incontrolable cuando ocurría algún brote”.

Por esa razón, a mediados de la década de 1950, con una pandemia global en ciernes, el viceministro de salud de la Unión Soviética, Viktor Zhdanov, propuso cambiar la estrategia: darle una mirada global al asunto.

Virus de la viruela

Getty Images
La viruela se erradicó en 1980.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) le hizo caso e inició un proceso que fue liderado esta vez por un estadounidense: el epidemiólogo Donald Henderson.

A partir de 1967, y de la mano de una agresiva campaña de vacunación alrededor del mundo, el virus fue borrado del planeta: el último caso conocido fue el de un joven en Somalia en octubre de 1977.

El 8 de mayo de 1980 la OMS declaró la erradicación total de la viruela.

Pero lo cierto es que dos muestras vivas habían sobrevivido.

Laboratorio Vector

Con el fin de combatir la enfermedad en caso de que ocurriera otro brote, la OMS decidió guardar dos muestras en los únicos laboratorios que tenían el nivel suficiente de seguridad para albergar semejante virus: los CDC de Atlanta, en el corazón de EE.UU., y el laboratorio del Instituto Vector, en la Siberia rusa.

Lo curioso de este último laboratorio es que hacía parte de la infraestructura creada por la Unión Soviética con el ánimo de defenderse de un posible ataque biológico.

De acuerdo a los registros del libro “Riesgo biológico: la verdadera historia del mayor programa encubierto de armas biológicas en el mundo”, del científico ruso Ken Alibek, aunque la Unión Soviética firmó en 1972 un acuerdo para no producir armas biológicas, continuó investigando el tema porque “temía que Estados Unidos no cumpliera con lo pactado”.

Según Alibek -quien trabajó en dicho programa de defensa-, la Unión Soviética utilizó el laboratorio del Insituto Vector, debido a sus altos niveles de seguridad, como una de las instalaciones donde llevó adelante estas investigaciones.

Recipientes en un laboratorio

Getty Images
Se teme que ocurra un accidente en un laboratorio y que el virus se propague.

Lo cierto es que, con el final de la guerra fría, varios organismos – entre ellos, grupos de investigación de la OMS- comenzaron a solicitar la destrucción total de las muestras para evitar una nueva epidemia, pero sobre todo para que no llegaran a las manos de agentes internacionales que pudieran convertirlas en armas biológicas.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 y los ataques con ántrax que ocurrieron días después llevaron a varios científicos de Estados Unidos, India, Rusia y Japón a solicitar que no se eliminaran las muestras, según investigó el periodista británico Steve Connor, del diario The Independent.

“Estos científicos creen que el desarrollo de nuevas vacunas efectivas se debe hacer en muestras vivas del virus. Y no se sabe si los llamados terroristas tienen una muestra, por lo que la destrucción de las muestras podría ayudarlos a concretar sus planes de ataque”, escribió Connor en 2002.

Desde entonces, la existencia de las muestras se rodeó de controversia.

Hasta ahora, las dos posiciones contrapuestas se mantienen: están quienes piensan que es mejor destruir los virus de una vez y para siempre para evitar ataques biológicos, y quienes prefieren mantener las muestras para desarrollar nuevas vacunas si hiciera falta.

De hecho, el año pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó un medicamento para combatir el virus.

¿La razón? Precaución. Las autoridades estadounidenses temen que la viruela pueda utilizarse como arma biológica y quieren estar preparadas.


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