'Es desalentador': Conade redujo becas de atletas olímpicos y paralímpicos ganadores de medallas
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'Es desalentador': Conade redujo becas de atletas olímpicos y paralímpicos ganadores de medallas

Christopher, nadador paralímpico, vio que en junio solo le depositaron dos mil pesos, cuando el apoyo que recibía mes con mes era de seis mil pesos.
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5 de junio, 2019
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Christopher Tronco, nadador paralímpico, es uno de los medallistas que este mes no recibió la beca completa de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade). Sin previo aviso, vio que en junio solo le depositaron dos mil pesos, cuando el apoyo que recibía mes con mes era de seis mil pesos.

A él como a varios de sus compañeros la medida los tomó por sorpresa, nunca recibieron un aviso explicando las razones por las que se les depositaría menos. Al llamar a su federación, solo le respondieron que es una nueva administración y que están empezando de cero. Es decir, recibirán solo dos mil pesos, monto base y mínimo que reciben, por ejemplo, nuevos atletas.

Lo que sí le notificaron a su entrenador es que se cancelarían dos viajes: el German Open (Alemania) y los Campamentos en Tenerife, competencias previas y que servían como entrenamiento para los juegos Parapanamericanos de Lima 2019, que se llevarán a cabo de julio a septiembre. 

La justificación fue que los recursos serán dirigidos a los juegos Panamericanos, así como para los Campeonatos Mundiales.

Este es el mensaje que recibieron:

 

 

“Para mí esto es muy desalentador, toda la dedicación y el esfuerzo en dónde queda. No se vale que estemos dedicando tanto tiempo a entrenar para llevar el nombre de México en alto, haciendo algo que nos apasiona, y a la vez dejando de ver por muchas horas a nuestra familia por dedicarnos a esto”.

Leer >> Ciencia en peligro: investigadores de Conacyt alertan sobre afectaciones por recortes

Para que pueda entrenar, Christopher, quien nació sin brazos y solo con una pierna, cuenta con esos seis mil pesos de la beca, recurso que también destina para comprar las sondas que necesita, pues padece de vejiga neurogénica (causada por un daño neurológico). Esto le ocasiona que no deseche bien la orina, para evitar una infección en sus vías urinarias debe introducir una sonda que le cuesta alrededor de 1, 500 pesos. 

Christopher nació con una malformación congénita, pero eso no le ha impedido ganar más de 300 medallas como atleta paralímpico y conseguir dos récords: uno mundial y uno americano. 

Lo que él pide a Conade y al gobierno federal, es que respeten el monto de su beca, que vean el esfuerzo de más de 10 años y los logros que ha traído al país.

“Con dos mil pesos nos veremos forzados a dejar el deporte y dedicarnos a otra cosa para vivir”, comenta. 

¿Qué dice Conade?

La Conade informó que está haciendo una reestructuración en el procedimiento de asignación de becas debido a que, tras un diagnóstico realizado de enero a abril, se detectaron inconsistencias de deportistas que ya no están activos o que no cumplen con los resultados que la normatividad indica, y “que aun así siguieron recibiendo el apoyo, sin un sustento técnico que lo respalde”.

Ante esto, determinó un monto base para todos los deportistas activos en el padrón de becas Conade, es decir, lo que depositó este mes a Christopher y a otros deportistas: dos mil pesos.

Este recurso  se mantendrá hasta la implementación de la segunda fase de la reestructuración, la cual será hasta después de los Juegos Panamericanos.

Después de esta competencia, el monto se establecerá de acuerdo a los resultados y se asignará conforme a las bases para el otorgamiento de Becas, Estímulos, Reconocimientos y Premios 2019.

Para este año la Conade cuenta con un presupuesto de 1,718 millones de pesos. Esta cantidad está muy alejada del primer presupuesto que recibió la Conade al comienzo del sexenio presidencial de Enrique Peña Nieto: 7,179 millones de pesos.

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Meses sin beca

Hace apenas unas semanas que Haidee Aceves, nadadora paralímpica y medallista internacional con más de 200 preseas, regresó de Alemania, sede de la sexta y última parada de la Serie Mundial de Paranatación 2019, de donde regresó con tres medallas de plata y una de oro.

La deportista realizó su nueva mejor marca personal en 200 metros libres, con tiempo de 4 minutos 57 segundos que le valió el oro en la competencia.

A pesar de estos logros, su beca de la Conade también tuvo un recorte, igual que Christopher solo recibió dos mil pesos. Eso no es todo, a ella le deben más de cinco meses del apoyo.

Desde octubre de 2018, por un proceso de cambio de administración, le fueron suspendidos los apoyos económicos. En enero le pagaron lo correspondiente a octubre del año pasado, pero no le depositaron ni lo de noviembre, ni lo de diciembre. A esta deuda se sumaron los meses de enero, febrero, marzo y abril de 2019.

“No tengo para gasolina, para alimentación, ya estamos a unos meses de Juegos Parapanamericanos 2019 y el mundial, debemos entrenar, pero cómo me muevo, esa beca es para mí entrenamiento. Perdón, pero nos partimos la madre todos los días. Creen que con dos mil pesos podemos sustentar toda nuestra preparación, no se puede, a veces me dan ganas de desertar”, asegura en entrevista.

En su opinión, no le parece justo que los pagos se homologuen a dos mil pesos, como plantea la Conade.

“Es diferente la preparación, son distintos los logros, los alcances y la experiencia, hay algunos deportistas que no han dado los resultados que se necesitan, o van empezando, por qué nos van a dar dos mil pesos”, cuestiona.

La nadadora hizo un llamado a la titular de Conade, Ana Gabriela Guevara, para que atienda el tema de los recortes. “Ella es atleta y pasó por lo mismo que nosotros, parece que ya se le olvidó”.

Lee: Detectan irregularidades en compras y gastos de la Conade

Afecta plan de trabajo 

Deportistas como el judoca Nabor Castillo, el triatleta Edson Gómez, y el atleta Jorge Montes denunciaron a través de sus redes sociales que la Conade no les ha depositado sus becas, o les redujo el monto que solían recibir.

Tras estos mensajes, la Conade informó en sus redes sociales que “las becas están al corriente, los depósitos ya se realizaron a todos los deportistas”, sin embargo, algunos deportistas respondieron al tuit negando esto.

El judoca Nabor Castillo, ganador de una medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Guadalajara en 2011, dijo que el monto de su beca pasó de cinco mil pesos a dos mil pesos mensuales.

“Recibo menos que los ninis, qué tristeza”, tuiteó, en referencia al apoyo mensual del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, implementado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, el cual otorga 3 mil 600 pesos mensuales.

En entrevista, dijo estar muy molesto ya que con dos mil pesos no se puede cubrir la alimentación especial que requiere, el equipo de trabajo y la ropa deportiva.

“Yo tengo un trabajo para mantener a mi hijo, a mi pareja que está embarazada. Invierto también en mis estudios, pero con esto ahora iré poniendo más de mi bolsillo, prácticamente le quitaré a mi familia para destinarlo a una de mis grandes pasiones, el deporte”. 

Nabor critica la falta de comunicación que hay en la Conade ya que nadie les avisó que recibirían menos, “escuchábamos rumores, siempre se hablaba en los pasillos que esto pasaría, pero creíamos que sería en otros rubros, no en la becas ni a deportistas de alto rendimiento, o que sería únicamente para aquellos que no lograron su clasificación a los Juegos Panamericanos, yo la conseguí”, dice. 

“Me pega la reducción, se ve afectado mi plan de trabajo, pero voy a tener que buscar otros apoyos por otro lado para lograr ir  a Juegos Olímpicos de Tokio 2020”, señala. 

El judoca espera tener un acercamiento con los directivos de Conade, que afinen su plan de trabajo para brindar más apoyo y no abandonen a los deportistas mexicanos.  

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'No volverá a poblarse jamás': los 5 años en los que CDMX desapareció

Una tragedia tan importante como desconocida marcó a una generación entera de habitantes de la capital de lo que hoy es México y llevó incluso a plantear el traslado de la ciudad.
15 de mayo, 2021
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Quien vive en Ciudad de México sabe que su ubicación no solo la hace especialmente susceptible de sufrir terremotos.

Su fundación sobre un lago hace que sea también tremendamente vulnerable ante inundaciones. Es por eso que, desde hace siete siglos, los habitantes de esta zona miran con cierto recelo al cielo cuando llueve con fuerza ante el temor de dramáticas consecuencias.

Este 13 de mayo, el gobierno mexicano conmemoró los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, antigua capital mexica y actual Ciudad de México.

Y aunque hay grandes dudas sobre la veracidad de esta fecha —muchos historiadores creen que el aniversario se celebraría en 2025—, de lo que no hay duda es que la megaurbe se ha enfrentado a grandes inundaciones a lo largo de su historia.

Pero entre todas, destaca la registrada en 1629: un desastre que, aunque desconocido por muchos, fue sin duda una de las mayores tragedias de todos los tiempos para la ciudad.

La fuerza de la lluvia fue tal que la capital “desapareció” bajo las aguas durante nada menos que cinco años y se llegó a plantear su traslado a otro lugar. La ciudad tuvo que emerger, literalmente, y reconstruirse casi desde cero.

Aquella catástrofe que marcó a una generación entera es conocida como el diluvio o inundación de San Mateo.

Los problemas de vivir sobre un lago

Cuando los mexicas fundaron Tenochtitlan en el siglo XIV sabían el riesgo de ubicarla en medio del lago de Tezcuco. Por eso realizaron obras como diques y muros de piedra para controlar el nivel de las aguas que les rodeaban.

Mapa de Tenochtitlan

Getty Images
La ciudad de México-Tenochtitlan comenzó como una isla conectada por canales a los pueblos vecinos.

Cuando cayó ante los españoles dos siglos después, Hernán Cortés lideró la construcción sobre aquellas ruinas de una magnífica ciudad destinada a ser la capital del virreinato de Nueva España.

Entre lagos se levantaron palacios, iglesias, plazas y hospitales, pero no los sistemas de drenaje adecuados para aquel entorno.

A inicios del siglo XVII, Ciudad de México sufrió hasta cinco grandes inundaciones.

Las autoridades pensaron como solución en construir un gran desagüe que fuera drenando los lagos de la cuenca de México.

El proyecto le fue encomendado al ingeniero Enrico Martínez, que comenzó las obras del canal de Huehuetoca en 1607. Pero el desastre se veía cada vez más cerca.

“Enrico Martínez comprendió que la deforestación, el pastoreo sin discriminación y la expansión de los cultivos habían erosionado la capa de tierra. Año con año, las fuertes lluvias arrastraban más tierra a los lagos, elevando el nivel del agua”, escribió Richard Everett Boyer en su libro “La gran inundación”.

Monumento a Enrico Martínez

Marcos González
Una estatua junto a la catedral del Zócalo de Ciudad de México recuerda a Enrico Martínez. En su base, existen cuatro medidores que señalan los niveles de agua de otros tantos lagos.

Dos décadas después del inicio de su construcción, las constantes modificaciones y la falta de inversión hicieron que el canal aún no estuviera funcionando.

Una ciudad desierta

Cuando entre el 20 y 21 de septiembre de 1629 una gran tromba de agua azotó la capital, Martínez decidió bloquear la entrada del canal para evitar que el agua afectara a las reparaciones que se le estaban realizando.

Las consecuencias para los habitantes de la ciudad fueron dramáticas. La lluvia que cayó con furia durante 36 horas seguidas bajó imparable desde los montes hasta la ciudad, donde el nivel del agua superó los dos metros de altura.

El torrente arrasó con las frágiles casas de adobe de la población indígena que vivía en la periferia de Ciudad de México.

Mapa de la ciudad inundada

INAH
Este mapa representa la Ciudad de México anegada de agua tras la inundación de 1629.

Los muertos se contaban por miles, que flotaban entre animales y muebles llevados por la corriente que alcanzaba los pisos altos de las casas que habían quedado en pie.

Muchos de los habitantes de clases pudientes que sobrevivieron decidieron marcharse. Algunas fuentes apuntan a que de 20.000 familias que vivían antes de la inundación, quedaron solo 400.

“Aquella gran ciudad quedó casi abandonada, desierta. El panorama era desolador y las escenas que se veían eran apocalípticas”, le dice a BBC Mundo Enrique Ortiz García, escritor y cronista de Ciudad de México.

Una de ellas, destaca el divulgador cultural, es la procesión que se organizó sobre las aguas y en la que participaron unas 200 canoas encabezadas por la virgen de Guadalupe, a quienes los habitantes pedían que intercediera para que las aguas se disiparan.

O la llamada “isla de los perros”, un montículo en el desparejo suelo de la actual plaza del Zócalo a donde acudieron desesperados todos los perros callejeros de la ciudad para refugiarse y evitar ahogarse.

Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del llamado "Valle de México".

Getty Images
Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del valle de México sobre el lago.

Vivir inundados

Las aguas no bajaban, por lo que quienes se quedaron tuvieron que aprender a convivir con ellas.

Se colocaron puentes de madera en las azoteas y se recuperaron las canoas, como se usaban en la antigua Tenochtitlan, como única manera de desplazarse por la ciudad. A las casas solo se podía entrar por las ventanas del segundo piso.

Los sacerdotes celebraban misas en los techos de los conventos para tratar de confortar a los vecinos, que les escuchaban desde sus casas creyendo que estaban condenados, como aquella ciudad, a desaparecer.

Había carestía de alimentos y los saqueos eran continuos. La falta de higiene y el agua contaminada estancada en la ciudad inundada propagaron las enfermedades como la pólvora.

“Esta ciudad no volverá a poblarse jamás”, escribió fray Gonzalo de Córdoba, según destaca Héctor de Mauleón en su libro “La ciudad oculta”.

Dos años después de la inundación, e incapaces de descubrir un sistema para que las aguas desaparecieran, las autoridades discutieron sobre la posibilidad de trasladar la ciudad a otro lugar.

Rodrigo Pacheco y Osorio, marqués de Cerralvo y virrey de Nueva España, se planteó establecer la capital en Coyoacán o Tacuba.

Pero la idea fue finalmente desechada. La inversión para crear Ciudad de México había sido millonaria, por lo que reconstruir las obras y edificios afectados por el agua sería más barato que empezar una urbe desde cero.

Rodrigo Pacheco, virrey de Nueva España

Dominio público
Rodrigo Pacheco y Osorio, virrey de Nueva España, perdió a su hija dos años después de que la ciudad quedara inundada.

Una generación marcada

La ciudad siguió sufriendo lluvias torrenciales y permaneció bajo el agua nada menos que durante cinco años.

No fue hasta 1634 que una sequía disminuyó el nivel del agua. Muchos prefirieron pensar que fueron sus plegarias a la virgen de Guadalupe las que salvaron la capital.

Se estima que unas 30.000 personas murieron en total, ahogadas o por las enfermedades causadas por las inundaciones durante los años posteriores.

La catástrofe marcó, por lo tanto, a una generación entera de capitalinos. Los cimientos de todas las construcciones quedaron dañados y muchas acabaron colapsando tiempo después.

“En la Ciudad de México actual no quedan más de 10 construcciones anteriores a 1629. De tal grado fue la inundación, que prácticamente hubo que reconstruir con el tiempo toda la ciudad”, señala Ortiz García.

Cabeza de león en la calle Madero

Marcos González
En la concurrida calle Madero, en el centro histórico de Ciudad de México, una cabeza de león de piedra marca el nivel al que llegaron las aguas de las inundaciones de 1629.

Aquella decisión de mantener Ciudad de México en su emplazamiento original marca innegablemente el destino de quienes viven en ella siglos después. “Es un deporte extremo vivir en esta ciudad porque te cuidas de las inundaciones, de los temblores por ser zona sísmica…”, afirma el escritor.

Sin embargo, y pese a ser una de las tragedias más importantes en la historia de la capital con efectos y consecuencias hasta el día de hoy, la tragedia de la inundación de San Mateo no es ampliamente conocida.

Según Ortiz García, “el periodo virreinal en México es en general poco estudiado porque todavía, de algún modo, ‘cala’ en el ánimo de los mexicanos. Los gobiernos posrevolucionarios enaltecieron las culturas originarias y todo lo que marca el origen del México independiente”.

“Algunos incluso inculcaron un menosprecio hacia la ocupación española porque lo veían desde un contexto actual. Eso es entender la historia de mala forma, porque son hechos del pasado que también forman parte de nuestra existencia”, remata.


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