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Cuartoscuro Archivo
Que desaparezcan las becas del Fonca, artistas deben bajarle a los privilegios: senadora de Morena
La senadora Jesusa Rodríguez dijo que "artistas de excelencia" deberían buscar apoyo en la iniciativa privada, y dejar de vivir del presupuesto.
Cuartoscuro Archivo
10 de junio, 2019
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Las becas que otorga el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) a creadores en México “deberían desaparecer”, dijo este lunes la senadora de Morena, Jesusa Rodríguez, durante una conferencia en la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

“Desde que se crearon las becas del Fonca, desde el primer día, critiqué las becas del Fonca y a los artistas, que se han sumado a esas becas, lo he hecho siempre y lo voy a seguir haciendo”, expresó la también actriz.

Explicó que no está de acuerdo con el arte subsidiado, y que los artistas deberían mantener su independencia.

“Esa es mi manera de ver el mundo, respeto las otras posturas, pero no es la mía, yo siempre trabajé fuera del presupuesto gubernamental, porque así considero se puede ser libre como artista”, comentó.

Rodríguez insistió en que ahora, que hubo un cambio de partido en el poder en México, es necesario voltear a ver en este momento a “los que no han tenido nada nunca”, ni siquiera esperanza, y que otros que han tenido mejores oportunidades “aguantemos un ratito” a recibir recursos, como las becas del Fondo.

“Considero que en este momento, que es el inicio de un cambio de régimen, no solo los artistas, también los académicos, los científicos, los empresarios, los políticos tenemos que aguantar y bajarle a nuestros privilegios, aguantar sin privilegios”, expresó la senadora.

“Es el momento de que pensemos en la gente que ha vivido muchos años en la miseria absoluta, y ese es el proyecto que ahorita se está planteando: primero los pobres, antes que todos, los pobres”.

“No dudo que haya artistas pobres, habrá que apoyarlos, pero primero los pobres”.

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El "ataúd nuclear" que gotea material radioactivo en el océano Pacífico
El estado de una estructura de concreto que encapsula material radioactivo dejado por las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos entre 1946 y 1958 preocupa tanto a los habitantes de las Islas Marshall como al Secretario General de Naciones Unidas.
18 de mayo, 2019
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La campanada de alerta la volvió a hacer sonar el propio secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, mientras hablaba con un grupo de estudiantes en Fiyi.

“Acabo de estar con la presidenta de las Islas Marshall (Hilda Heine), y está muy preocupada por el riesgo de que se filtre el material radioactivo contenido por una especie de ataúd que hay en el área”, dijo.

Guterres estaba describiendo así al llamado “domo de Runit” o “domo Cactus”, una estructura de concreto construida en la isla del mismo nombre para encapsular el material radioactivo dejado por las pruebas nucleares realizadas por Estados Unidos en el área entre 1946 y 1958.

Las 67 explosiones nucleares en los atolones de Bikini y Enewetak -al que pertenece Runit- incluyeron la detonación en 1954 de “Bravo”, una bomba de hidrógeno 1.000 veces más poderosa que la que cayó en Hiroshima y el arma más poderosa jamás detonada por EE.UU.

Y a finales de la década de 1970, más de 4.000 soldados estadounidenses pasaron tres años recogiendo los restos radiactivos depositados en seis de las islas del atolón de Enewetak para colocarlos en el cráter dejado en Runit por la llamada prueba “Cactus” -la explosión de una bomba de superficie de 18 kilotones-, el que fue recubierto por el domo de concreto.

En total, se estima que la estructura que los locales llaman “la Tumba”, recubre al menos 73.000 metros cúbicos de material radioactivo, incluyendo plutonio-239, una de las sustancias más tóxicas del planeta.

Y la cúpula de concreto de medio metro de grosor que sobresale entre los arbustos y palmeras que renacieron en Runit no es el único recuerdo de las brutales detonaciones.

4 de las 40 islas de Enewetak fueron completamente vaporizadas por las pruebas, con cráteres de kilómetros de diámetro remplazando a algunas de ellas.

Y según la radiotelevisora pública australiana ABC, en la actualidad únicamente tres de las islas del atolón son consideradas lo suficientemente seguras para ser habitadas.

Secuelas

“Como todos sabemos, el Pacífico ya fue victimizado antes”, fue como Guterres se refirió a lo ocurrido en el territorio de las Islas Marshall, territorio que solo se independizó completamente de EE.UU. en diciembre de 1990.

“Y las consecuencias (de las pruebas nucleares) han sido bastante dramáticas, en relación con la salud, en relación con el envenenamiento de las aguas en algunas áreas”, reconoció en declaraciones recogidas por la agencia AFP.

De hecho, según ABC, el mismo departamento de Energía de EE.UU. ha prohibido las exportaciones de pescado y pulpa de coco desde Enewetak, por causa de la contaminación.

Y eso también ha forzado cambios en la dieta de los habitantes del atolón, que ahora dependen casi exclusivamente de comida enlatada y procesada “que han generado problemas de salud como la diabetes”.

Parte del problema es que el domo de Runit -que fue concebido como una solución temporal– ya presenta grietas en la superficie, y charcos con líquidos salobres a menudo se forman en el anillo.

Pero EE.UU. también renunció a la idea de sellar el fondo del domo con concreto antes de almacenar el material radioactivo, por considerarlo demasiado costoso, lo que significa que la estructura nunca ha sido realmente capaz de evitar filtraciones.

De hecho, aunque un reporte elaborado en 2013 por el departamento de Energía de EE.UU. encontró que “existe la posibilidad de que las aguas subterráneas contaminadas provenientes del Domo Runit fluyan hacia el entorno marino subterráneo cercano“.

También concluyó que eso no necesariamente se traduciría en un aumento significativo de los niveles de contaminación del área.

Pero esto es porque el área circundante ya está bastante contaminado, como producto de las filtraciones, y por el sencillo hecho de que la operación de limpieza en Enewetak después de las pruebas nucleares recogió menos del 1% del material radioactivo generado.

“El inventario radiológico enterrado debajo del Domo Runit palidece en comparación al inventario actual de radionúclidos en los atolones de la laguna”, se lee en el reporte.

Y aunque el Secretario General de Naciones Unidas no entró a valorar lo que se debe hacer con respecto al domo, Guterres reconoció en Fiyi que la historia nuclear del Pacífico todavía necesita ser debidamente abordada.

“Hay mucho por hacer mucho en relación con las explosiones que tuvieron lugar en la Polinesia Francesa y las Islas Marshall (…) con las consecuencias para la salud, el impacto en las comunidades y otros aspectos”, dijo, sin descartar compensaciones monetarias y otros “mecanismos para permitir que estos impactos se minimicen”.


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