Gobierno de AMLO asciende a funcionario de Pemex que validó contratos a Odebrecht
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Gobierno de AMLO asciende a funcionario de Pemex que validó contratos a Odebrecht

Samuel Sánchez Reyes, quien fuera supervisor jurídico en el anterior sexenio, fue promovido en la nueva administración pese a que validó cuestionados contratos para la empresa brasileña Odebrecht.
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Por Raúl Olmos/Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad
18 de junio, 2019
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Un convenio a favor de Odebrecht, que hasta ahora no había sido revelado, fue validado a finales de 2016 por el actual Subdirector jurídico de Pemex, Samuel Sánchez Reyes, según consta en nuevos documentos obtenidos por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

Mediante ese convenio, Pemex renovó a Odebrecht un contrato por 1,939 millones de pesos en Tula, pese a que en ese momento ejecutivos de la constructora brasileña ya habían confesado que obtuvieron la obra mediante sobornos.

El jefe de la oficina de sobornos de Odebrecht, Hilberto Mascarenhas, confesó el 22 de noviembre de 2016 ante las autoridades de Brasil que había obtenido la obra en Tula con pagos ilegales y a las dos semanas Petróleos Mexicanos firmó un convenio para refrendarle el contrato, con el aval de Sánchez Reyes como el responsable de la revisión jurídica del acuerdo.

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De hecho, en expedientes que fueron desclasificados a petición de MCCI, y que formaban parte del caso Odebrecht que había sido declarado bajo reserva por 5 años por Pemex y por la Fiscalía General de la República, aparece la firma del actual funcionario federal como aval en casi todos los contratos y ampliaciones asignados directamente a Odebrecht en el anterior sexenio.

El 15 de febrero de 2014, por ejemplo, Sánchez Reyes firmó como supervisor jurídico un contrato por 1,436 millones de pesos para que Odebrecht hiciera obras de acondicionamiento para la modernización de la refinería de Tula.

contratos

El 15 de febrero de 2014, Pemex firmó un contrato por 1,436 millones de pesos a favor de Odebrecht. El aval jurídico lo realizó Samuel Sánchez, actual funcionario federal.

Ocho meses después, el 20 de noviembre de 2014, el mismo funcionario firmó como supervisor jurídico una ampliación del contrato por 339 millones 531 mil pesos.

El 29 de mayo de 2015, Sánchez Reyes volvió a firmar una segunda ampliación a Odebrecht, ahora por 521 millones 53 mil pesos, con lo que el contrato original se elevó a 2,315 millones de pesos, 61% más que lo asignado.

Dos investigaciones realizadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y por la Secretaría de la Función Pública detectaron actos de corrupción en la ejecución de esa obra, como sobrecostos y pagos en exceso.

La ASF determinó que el daño al erario fue por 1,191 millones de pesos. De ese monto, 936.8 millones de pesos corresponden a costos de obra fuera de mercado; 240.8 millones a sobreprecios en materiales e insumos y 13.6 millones por pagos indebidos en la adquisición de herramienta y equipo de seguridad.

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De acuerdo con las confesiones de los ex ejecutivos de Odebrecht realizadas en Brasil, el pago de sobornos en México fue a cambio de obras en Tula.

A pesar de todo lo anterior, en la nueva administración Sánchez Reyes fue ascendido a subdirector de Pemex.

Blindan obra de Tula

MCCI obtuvo copias, además, de otro expediente que también estaba bajo reserva en la Secretaría de la Función Pública (SFP), el cual revela que en las semanas previas a que Odebrecht fuera intervenida en Brasil y en EU, directivos de la constructora realizaron una serie de maniobras para “blindar” la obra de Tula.

Por ejemplo, crearon exprofeso una filial en México a la que la constructora brasileña le transfirió –con la anuencia de Pemex– el contrato en la refinería de aquella población.

La investigación de la SFP concluyó que este traspaso resultó una simulación, pues la empresa filial carecía de capacidad técnica y financiera para ejecutar la obra. Además, se simuló la entrega de una fianza corporativa.

Con lo anterior, Odebrecht incurrió en la violación del artículo 8 de la Ley Federal Anticorrupción, que sanciona a quien simule el cumplimiento de reglas.

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Por esa falta, y no por los sobornos, la SFP castigó al exdirector de Odebrecht en México, Luis Weyll, con una multa por 1 millón 262 mil pesos.

Desde 2014, las autoridades brasileñas investigaban a Odebrecht por haber participado en el cártel Lava Jato, una red de contratistas que obtenía obras en aquel país mediante sobornos y financiamiento de campañas electorales. Por alentar esa trama de corrupción, el 19 de junio de 2015 fue arrestado el Presidente de la compañía, Marcelo Odebrecht.

Pese a estos antecedentes, Pemex siguió firmando contratos y ampliaciones con la constructora brasileña. En 2014 le asignó directamente tres contratos en las refinerías de Tula y Salamanca, así como en el gasoducto Los Ramones, por alrededor de 1,150 millones de dólares; en 2015 le otorgó nuevos contratos y ampliaciones por otros 2,460 millones de pesos (alrededor de 150 millones de dólares al tipo de cambio promedio de ese año).

El último convenio –del que no se conocían detalles hasta hoy– fue firmado por Pemex el 5 de diciembre de 2016, quince días antes de que estallara el escándalo de corrupción, cuando Odebrecht se declaró culpable ante una corte de Estados Unidos de haber pagado 788 millones de dólares en sobornos en 12 países, incluido México.

modificatorio

Mediante dos ampliaciones presupuestales, del 20 de noviembre de 2014 y del 29 de mayo de 2015, Pemex incrementó en 500 millones el contrato original en Tula. Ambos convenios fueron avalados, una vez más por Samuel Sánchez.

Convenio después de confesiones

El 22 de noviembre de 2016, el director de la oficina de sobornos de Odebrecht, Hilberto Mascarenhas, firmó una confesión por escrito ante las autoridades de justicia de Brasil en la que detalló los pagos ilegales que había negociado en México con Emilio Lozoya, exdirector de Pemex.

En el escrito mencionó que a pedido de Luis Alberto de Meneses Weyll, ex director de Odebrecht en México, se reunió en noviembre de 2014 con Lozoya en su casa, con quien supuestamente acordó el pago de cinco millones de dólares con el apoyo de un intermediario. Lozoya ha negado esas afirmaciones.

Dos semanas después de esta confesión, Pemex firmó un convenio para renovarle a Odebrecht un contrato por 1,939 millones de pesos que le había asignado por adjudicación directa un año antes para la obra “Construcción de accesos y obras externas para el proyecto de aprovechamiento de residuales para la refinería Miguel Hidalgo”.

En el convenio, que fue suscrito el 5 de diciembre de 2016, la constructora Norberto Odebrecht SA transfirió los derechos y obligaciones del contrato a su filial Odebrecht Ingeniería y Construcción Internacional de México, SA de CV, para lo cual contó con la anuencia de Pemex.

convenio

El 5 de diciembre de 2016, Pemex firmó un convenio con Odebrecht en el que autorizó ceder a una filial de reciente creación un contrato en Tula por 1,939 millones de pesos. La firma se efectuó cuando ejecutivos de la constructora brasileña ya habían confesado que habían obtenido la obra en esa refinería mediante sobornos. El convenio lo avaló Samuel Sánchez, actual Subdirector Jurídico de Pemex.

La cesión de derechos –que en la práctica fue una renovación del contrato- fue por 1,811 millones 628 mil pesos, sin incluir el IVA, más un monto de 128 millones por concepto de costos reembolsables, con un plazo de ejecución de la obra al 29 de abril de 2017.

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Por la empresa Norberto Odebrecth SA firmó como apoderado Weyll, quien actualmente está sujeto a proceso en Brasil, tras confesar que fue parte de la red de sobornos. También suscribió el documento Gleiber José de Faria, director de finanzas de Odebrecht en México, quien fue inhabilitado y sancionado por la Secretaría de la Función Pública por su presunta responsabilidad en actos de corrupción.

Por Pemex firmaron Armando Hiram Hinojosa González, subgerente de contrataciones; Ignacio Bravo Betancourt Larrañaga, superintendente del área de licitaciones; André Arthur Glorieux González; gerente de proyectos, y José Samuel Sánchez Reyes, quien fue el responsable de la revisión jurídica.

Este último funcionario se desempeñaba como gerente jurídico de contratos de la petrolera mexicana, y fue recontratado por la nueva administración federal con un puesto superior al que tenía.

Sánchez Reyes fue ascendido a Subdirector jurídico de operación regional de Pemex en el actual gobierno; su nombramiento se dio el pasado 16 de diciembre de 2018, según consta en su declaración patrimonial.

Cuando este convenio se firmó, el director de Pemex era José Antonio González Anaya, quien sustituyó a Lozoya en febrero de 2016.

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Las contradicciones

En el punto 2.10 del convenio –del que MCCI tiene copia–, los representantes de Odebrecht declararon, “bajo protesta de decir verdad”, que ni ellos, ni sus empleados habían cometido cohecho o tráfico de influencias en perjuicio de Petróleos Mexicanos o sus empresas filiales.

Además, asentaron por escrito que no habían estado en contacto ni negociado con ningún funcionario, director, consejero, empleado o representante de Pemex, ni habían dado ningún tipo de dádiva, regalo o compensación en relación con el contrato.

Pero a los 11 días de suscribirse este convenio, Luis Alberto de Meneses Weyll –uno de los firmantes– compareció ante las autoridades brasileñas para confesar que él había sido el negociador del pago de 10 millones de dólares en sobornos para obtener obras en Pemex.

En su testimonio, rendido el 16 de diciembre de 2016 en la sede de la Procuraduría brasileña en Sao Paulo, Weyll detalló los encuentros que tuvo con Lozoya y el mecanismo que siguió para transferir el dinero a través de empresas ‘de papel’ en paraísos fiscales, de acuerdo con los videos de su declaración obtenidos por la organización El Quinto Elemento Lab.

Un día antes ya había confesado ante la misma Procuraduría de Brasil Hilberto Mascarenhas, director de la oficina de sobornos, quien coincidió en su relato con Weyll sobre el pago de sobornos en México y sus encuentros con Lozoya.

Casi a la par, Odebrecht estaba en tratos con autoridades de Estados Unidos para declararse culpable de haber impulsado una red internacional de sobornos.

Lee también: Los negocios con Odebrecht y Pemex, las razones por las que detuvieron al dueño de Altos Hornos

El 15 de diciembre de 2016, Odebrecht emitió un poder a uno de sus abogados para dar seguimiento al acuerdo de culpabilidad entre la empresa y el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Como parte de ese acuerdo, los directivos de Odebrecht confesaron ante las autoridades de justicia de Estados Unidos que el monto pagado a cambio de obras en México, había alcanzado los 10.5 millones de dólares.

El 21 de diciembre de 2016 se formalizó ante una corte en Nueva York el acuerdo en el que el Departamento de Justicia se comprometió a no presentar cargos penales adicionales a Odebrecht, a cambio de que la empresa se declarara culpable de haber pagado 788 millones de dólares en sobornos en 12 países, incluido México.

Esa confesión fue la que derivó en el escándalo de corrupción internacional.

Fue hasta el 17 de enero de 2017 que representantes de Pemex acudieron ante la entonces Procuraduría General de la República a solicitar que se investigaran los actos de corrupción en que había incurrido la empresa brasileña en México.

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El inacabable misterio físico de por qué los gatos siempre caen de pie

Los gatos siempre caen de pie. Explicarlo debería ser sencillo, pero el misterio continúa sin resolver a día de hoy.
9 de enero, 2020
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¿Cómo se las ingenian los gatos para siempre caer de pie? Se trata de un rompecabezas que debería ser fácil de resolver, pero a los físicos les ha tomado mucho tiempo y aún hay cosas que podemos aprender sobre esta forma de caer de los gatos.

Los intentos por dar una explicación científica a esta habilidad, comúnmente conocida como reflejo de enderezamiento del gato, son casi tan viejos como el propio estudio de la física.

El primero en publicar una investigación sobre el tema fue el científico francés Antoine Parent en el año 1700. Por contextualizar, Isaac Newton seguía vivo entonces y su gran trabajo, Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica, solo llevaba 13 años publicado.

El interés final de Parent no era solamente comprender la caída felina, quería investigar cómo los objetos pesados y grandes se mueven y rotan mientras se hunden en una posición de equilibro.

Como ocurrencia tardía, Parent sugirió que, al igual que un objeto pesado podría volcarse con el lado pesado hacia abajo en el agua debido al choque de la gravedad y una fuerza de flotación hacia arriba, un gato en caída libre podría ajustar su columna vertebral para voltearse, moviendo su centro de gravedad sobre el centro de flotabilidad.

Esta idea es considerada errónea ya que la flotabilidad del aire es demasiado débil para afectar a un gato durante la caída.

Aún así, esta explicación y otras derivadas permanecieron de forma común en libros sobre gatos durante mediados del siglo XIX.

Isaac Newton.

Getty Images
Desde los tiempos de Isaac Newton ya existía curiosidad por entender cómo se enderezaban los gatos en plena caída libre.

La comunidad física, sin embargo, ya había encontrado otras explicaciones. A comienzos del siglo XIX había un reconocimiento creciente de que ciertas propiedades fundamentales en la naturaleza se conservan en cualquier proceso físico.

A muchos les sonará de qué se trata la conservación de la energía. Es decir, que la energía no se crea ni se destruye, se transforma.

Por ejemplo, cuando un carro se mueve es por la conversión de la energía química del combustible en el movimiento mecánico de las ruedas. Cuando el carro para por la acción de los frenos, el movimiento se convierte en energía de calor debido a la fricción.

Se ha probado que este hecho se conserva en cualquier proceso físico. Para un solo objeto en movimiento, el impulso es el producto de la masa por la velocidad, y los objetos más pesados ​​y más rápidos tienen más impulso que los ligeros y lentos.

Otra ley de conservación fue reconocida a mitad del siglo XIX: el principio de conservación del movimiento angular. Una consecuencia inmediata de esta ley es la observación de que no es posible que un objeto comience a girar sin que otro objeto gire en sentido opuesto con la misma magnitud cinética.

Esto es bastante fácil de apreciar. Si te sientas en una silla con ruedas de oficina y giras tu cuerpo a la izquierda, la silla gira en sentido contrario hacia la derecha.

Una vez se reconoció la ley de la conservación de la energía, los físicos pronto determinaron que un gato simplemente no podía girar sobre sí mismo en caída libre una vez comienza a descender.

Secuencia de un gato cayendo.

Getty Images
El fisiólogo francés Etienne-Jules Marey derrumbó la teoría del movimiento angular en la caída del gato.

El consenso fue que un gato, en el momento en que comienza a caer, debe empujarse hacia fuera de su cavidad para crear una rotación inicial que lo haga aterrizar sobre sus pies.

Pero esta explicación fue derrumbada el 22 de octubre de 1894 en la Academia Francesa de las Ciencias por el fisiólogo Etienne-Jules Marey. Marey presentó una secuencia inédita de fotografías de un gato cayendo tomadas a alta velocidad, mostrando claramente que el gato cae sin ninguna rotación pero aún así consigue caer de pie.

La revelación de las fotografías condujo a la audiencia al caos. Un miembro de la Academia declaró que Marey “les había presentado una paradoja científica en contradicción directa con los principios mecánicos más elementales“.

¿Dónde se habían equivocado los científicos? Habían sucumbido al dicho de que “un poco de conocimiento es algo peligroso”. Los físicos, habiendo reconocido recientemente la conservación del momento angular, habían centrado su atención en el estudio de cuerpos rotativos rígidos, como una rueda de bicicleta o un planeta que gira.

Pero un gato, al igual que muchos de sus parientes, está lejos de ser un cuerpo rígido. Los gatos pueden doblarse, girarse y, por lo general, mover varias partes de su cuerpo para alcanzar una rotación neta, sin ningún movimiento angular.

Entonces, ¿cómo hacen para caer de pie?

Para ser justos, los físicos reconocieron rápidamente su error y propusieron varios mecanismos por los que un gato puede ser capaz de enderezarse a sí mismo usando varias manipulaciones de su cuerpo.

El más importante de estos mecanismos fue mostrado por los fisiólogos holandeses G.G.J. Rademaker y J.W.G ter Braak unos años más tarde, en 1935.

En aquel momento, la cuestión del enderezamiento de gato había sido tomada por investigadores del cerebro. Querían entender qué porciones del sistema nervioso del gato controlaban este reflejo.

Gato cayendo.

Getty Images
El modelo de Rademaker y Ter Braak reveló el movimiento más importante de los que realizan los gatos para caer con equilibrio.

Rademaker y Ter Braak ayudaron a responder estas preguntas, pero durante el proceso encontraron insatisfactorias las explicaciones físicas, por lo que decidieron construir las suyas propias.

Se imaginaron al gato como si fuera dos cilindros. Si el gato se dobla por la cintura, puede torcer las dos mitades de su cuerpo en direcciones opuestas, haciendo que sus momentos angulares opuestos se cancelen en gran medida.

Cuando se dobla, su cuerpo se orienta en una dirección diferente, a pesar de que el gato no tiene un momento angular fijo cuando comienza a caer.

Este movimiento, ahora conocido como el modelo de “doblar y girar” para enderezar de un gato, es posiblemente la maniobra más importante que ejecuta este felino durante el enderezamiento.

Pero las investigaciones sobre la física detrás de este fenómeno no culminaron aquí. Rademaker y Ter Braak presentaron solo el modelo más simple de un gato giratorio. Capturaron la esencia del movimiento, pero no todos los detalles.

¿Qué podemos aprender de los gatos en caída?

A fines de los 60, el misterio volvió a cobrar interés porque la NASA quería enseñar a sus astronautas a cómo girarse en ambientes flotantes.

Esta vez, el reto lo asumieron ingenieros de la Universidad de Stanford, quienes usaron simulaciones computarizadas para redefinir el modelo los fisiólogos. Sin embargo, no está claro que alguna vez los astronautas hayan intentado ejecutar el movimiento de “doblado y girado” en el espacio.

A día de hoy, las investigaciones sobre el movimiento de los gatos continúan en otro campo de estudio: la robótica.

Los ingenieros se han inspirado frecuentemente en la naturaleza para diseñar mejores robots. La caída del gato, en este caso, no iba a ser para menos, ya que minimiza el daño físico gracias a la ejecución de su caída.

Miembro de la NASA en entorno sin gravedad.

Getty Images
La NASA se interesó en el movimiento de los gatos al caer para enseñar a los astronautas a girar en entornos sin gravedad.

Se han creado varios prototipos de gatos robóticos, pero ninguno de ellos ha conseguido adaptar su caída para aterrizar de pie desde cualquier posición inicial.

Entonces, ¿cómo lo hace el gato? Parece que la respuesta es bastante complicada.

Aunque el “doblo y giro” es la maniobra más importante, el gato claramente usa distintos movimientos para girarse de la forma más rápida y eficiente.

Aunque los físicos a menudo buscan la solución más simple para un problema, la naturaleza busca la más efectiva, independientemente de cuán complicado sea.

El instinto de los físicos de buscar soluciones simples todavía conlleva a discrepancias.

En respuesta a un artículo científico reciente que presenté sobre las matemáticas del reflejo de los gatos durante su caída, un crítico argumentó que el modelo de “doblar y girar” debe estar equivocado porque había visto un video de YouTube de un gato cayendo y no parecía moverse de esa forma.

Los gatos son conocidos por ser guardianes de los secretos y su reflejo de enderezamiento sigue siendo un misterio para muchos científicos hasta el día de hoy.


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