Gobierno compensa con menos dinero del que marca la ley a servidores a los que pidió renunciar
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Cuartoscuro

Gobierno compensa con menos dinero del que marca la ley a servidores a los que pidió renunciar

Lo que recibirán los funcionarios será, en algunos casos, hasta 50 % menor a lo que les corresponde por su salario actual y antigüedad.
Cuartoscuro
27 de junio, 2019
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En un oficio, las secretarías de Hacienda y de la Función Pública informaron que solo darán una “compensación económica” a los servidores públicos de diferentes dependencias a quienes, el gobierno federal ha pedido su renuncia por la política de austeridad y que obtuvieron su plaza a través de concursos y tras aprobar exámenes.

Dichos lineamientos establecen un monto de “compensación” que implica recibir hasta 50 % menos de lo que les corresponde tras la separación del cargo, según lo establecido en la Ley Federal del Trabajo, asegura Manuel Fuentes, especialista en derecho laboral consultado por Animal Político.

Les piden renuncia y sin liquidación: gobierno aplica más recortes para adelgazar estructura

Para todas las renuncias de este tipo se tiene previsto erogar mil millones de pesos, según el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2019, como parte del “Programa de Separación Laboral”, con la clave R-066. 

Empleados entrevistados, que prefirieron omitir su nombre debido que aún no reciben dicha compensación, explican que desde mayo pasado sus jefes inmediatos les solicitaron renunciar a sus plazas. No serían despedidos, solo debían firmar la renuncia y a cambio recibirían una compensación.

Se trata de empleados bajo la figura de servicio profesional de carrera, es decir, quienes han conservado y ascendido en su trabajo a través de concursos y exámenes; un mecanismo creado justamente para dar certeza laboral, evitar que cada sexenio los nuevos funcionarios contrataran a allegados, y para blindar la parte operativa de la administración pública, es decir, que quien desempeñara un cargo fuera el más apto.

Por eso, la Ley del Servicio Profesional de Carrera en el artículo 60, solo considera ciertos criterios para que un empleado con esta figura pierda su plaza, como renuncia, defunción, una sentencia que implique la privación de la libertad, incumplimientos a la ley, sanciones establecidas en la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, no aprobar en dos ocasiones la capacitación obligatoria o su segunda evaluación de desempeño, y cuando el resultado de su evaluación del desempeño sea deficiente. 

 Sin embargo, en este caso, los empleados no estarían incumpliendo con algún reglamento, sino que responde a la eliminación de plazas por la reestructuración de la administración pública, según se establece en el artículo 19 del Presupuesto de Egresos de la Federación, y en el que se basa los lineamientos de “compensación”.  

Dichas disposiciones implican “cubrir una compensación económica a los servidores públicos de carrera titulares por la terminación de la relación laboral en la Administración Pública Federal para el ejercicio Fiscal 2019”, según el oficio número 307-A.-0264, enviado el 1 de febrero pasado a los titulares de todas las Unidades de Administración y Finanzas y equivalentes de todas las dependencias.  

Gobierno federal ordena despedir a los trabajadores que la misma administración contrató

De acuerdo al documento obtenido por Animal Político se establece que el monto de la compensación se calculará con “tres meses de sueldo mensual bruto sobre la base del cálculo del sueldo base y, en su caso, la compensación garantizada y 20 días por cada año de servicios ininterrumpidos como servidor público de carrera”. 

Sin embargo, de acuerdo al artículo 89 de la Ley Federal del Trabajo se debe pagar con base al salario base más sus prestaciones. Por eso, al considerar solo el salario bruto, “puede tener incluso una repercusión de entre 25 y 50 % de su liquidación”, afirma Manuel Fuentes, doctor en Derecho y profesor en la UAM.

Con esto “se anula el derecho del trabajador para conservar su plaza” y al manejarlo como compensación económica y no como indemnización “es como un apapacho si te vas, pero no es en términos de ley estrictamente”.

“El gobierno está violando los derechos de sus trabajadores, está buscando una fórmula como un abogado de tercera y no como funcionarios o personas obligadas a que se esté respetando los derechos de los trabajadores”, asegura Fuentes.

Incluso, en algunos casos tampoco están respetando su antigüedad laboral y, por tanto, la “compensación” es todavía menor. Aunque algunos piensan demandar y están en derecho de hacerlo, los juicios pueden llevarse el sexenio. “Ponen al trabajador en la calle y con esa zanahoria que ni siquiera está completa, está mordida”, afirma el abogado Fuentes.

El documento de renuncia mostrado por los trabajadores señala “la reestructuración orgánica de la dependencia y la disminución de plazas llevada a cabo por el gobierno federal”, por lo que se apegaban a las disposiciones para la compensación.

El oficio con las disposiciones fue firmado por Víctor M. Mojica Vilchis, titular de la Unidad de Política y Control Presupuestario y Francisco Javier Varela Sandoval, titular de Política de Recursos Humanos de la Administración Pública Federal y tendrá una vigencia hasta el 30 de junio de 2019. 

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Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
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Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


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