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Gobierno declara desierta 62% de la licitación para la compra de medicamentos

Ante ese porcentaje, la SHCP aseguró que recurrirá a la adjudicación directa para cubrir el total de la demanda de productos, o bien reactivará los contratos que firmó la administración anterior.
Por Andrea Vega
29 de junio, 2019
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De las 3,090 claves que licitó el gobierno federal en el procedimiento de la compra consolidada de medicamentos e insumos de la salud para cubrir la demanda del segundo semestre de este año, 1,923 se declararon desiertas. De éstas, 655 son de fármacos y 1,268 de material de curación.

Las dependencias y entidades de gobierno pueden declarar desierta una licitación, en este caso una partida, cuando la totalidad de las proposiciones presentadas no reúnen los requisitos solicitados en la convocatoria o los precios de los insumos no son aceptables.

El fallo de la licitación se realizó, como ya se había anunciado hace días, a las 5 de la tarde de este 28 de junio, pese a los rumores y sospechas de que se pospondría para el lunes ante el corto tiempo para analizar las propuestas de los participantes, luego de que la recepción y apertura de las mismas se hiciera apenas este martes 25 de junio.

En el fallo resultaron adjudicadas solo 1,167 claves, es decir 38% del total de éstas y 56% del monto de la licitación: 6,865 millones de pesos. Hacienda aseguró que con lo adjudicado está teniendo un ahorro de 1,032. 5 millones de pesos, equivalente al 13% de la estimación inicial y de 21% con relación al año anterior, gracias a los precios que se fijaron.

La licitación de bienes terapéuticos para el segundo semestre de 2019 representaba un monto aproximado de 13,815 millones de pesos. Del total de partidas que se pusieron en licitación, 1,069 corresponden a medicamentos y 2,021 a material de curación.

68 partidas de fármacos se adjudicaron bajo la modalidad de Ofertas Subsecuentes de Descuentos (OSD), un esquema de subasta en reversa en la que gana el que ofrece el precio menor. Aunque de éstas, 24 no recibieron puja y tuvieron que adjudicarse como el resto de las claves: con Precios Máximos de Referencia (PRM).

En esta modalidad, los participantes no ofrecen libremente los precios, sino que se fija el máximo que la convocante está dispuesta a pagar por el bien o servicio. La industria farmacéutica se había quejado de que había precios irreales, y había alertado que muchas partidas se quedarían vacías.

IMSS ya no repartirá medicamentos, Hacienda anuncia que habrá concurso para la distribución

En un comunicado, la Secretaría de Hacienda aseguró que los precios máximos de referencia de esta licitación fueron menores, al menos un 8%, respecto de los vigentes en la compra consolidada 2019 del Instituto Mexicano del Seguro Social, que realizó, todavía, la administración anterior.

De la totalidad de las 68 partidas (medicamentos) que se adquirieron bajo la modalidad de Oferta Subsecuente de Descuento, aproximadamente el 70 % ofertó con un precio más bajo del precio máximo de referencia, precio inicial para la subasta. Por ejemplo, la compra de Travoprost, bajó de 80 a 15 pesos.

También precisó que ese ahorro garantiza el costo de la distribución que se cubrirá de manera independiente. La dependencia señalo en la ficha informativa que no hay motivo de alarma por las claves desiertas, puesto que “el número en material de curación es similar al observado en los procedimientos de consolidación realizados en años anteriores”.

En cuanto a las claves desiertas en medicamentos (39%), “no presentan un riesgo debido a que la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público prevé la posibilidad de llevar a cabo adjudicaciones directas de manera inmediata, y, además, se cuenta con el contrato consolidado suscrito en la administración anterior, que concluye hasta el 31 de diciembre de 2019”.

Esto quiere decir que las autoridades pueden decidir adjudicar de forma directa todas las claves que no pudieron asignarse o pueden optar por llevar adelante los contratos firmados por sus antecesores, de los que solo se había surtido un porcentaje y que están vigentes.

La administración actual había decidió no seguir adelante con los contratos para el segundo semestre de 2019 argumentando que había sobreprecios y monopolios de unos pocos participantes del mercado de la distribución y comercialización de fármacos. Ahora, ante el número de claves desiertas quizá deberá optar por seguir adelante con ellos.

Proveedores que aceptaron dar sus comentarios pero sin que aparecieran sus nombres dijeron a Animal Político que el número de claves que se declararon desiertas es alto y que el proceso estuvo plagado de errores y fallas, incluso por parte de los mismos licitantes.

Así fue, en las actas oficiales que registran las propuestas se observan fallas y omisiones hasta en el llenado de las hojas, por ejemplo con claves de medicamentos incompletas.

Los asistentes también criticaron que Mónica Osante Ramos, subdirectora de Adquisiciones de Insumos Médicos de la Secretaría de Salud, optara primero por leer la partida, la clave, el nombre de la sustancia activa, el número de piezas, el gramaje, y otros detalles de cada una de las propuestas que fueron desechadas por inconsistencias técnicas, legales, administrativas o de precio, lo que consumió más de dos horas de tiempo.

Después, ante la necesidad de digitalizar todas las hojas del acto de fallo para subirlas a Compranet antes de las 11:59 de este 28 de junio, como estipula la ley, la funcionaria se limitó a leer solo la información de los adjudicados en las 68 partidas de Ofertas Subsecuentes de Descuentos y señaló que lo demás quedaría publicado, para su consulta, antes de la media noche.

Raquel Buenrostro, oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, llegó hasta las oficinas que la Secretaría de Salud tiene en Marina Nacional # 60, donde se llevó a cabo el acto de fallo de la licitación, cuando éste ya llevaba más de una hora. La funcionaria permaneció en la sala alrededor de 30 minutos. Cuando se retiró, se aceleró el cierre del evento.

Al salir, algunos de los asistentes aseguraron que impugnaran el fallo, para lo que tienen cinco días naturales a partir de la publicación de las actas en Compranet, por el cúmulo de irregulares que de acuerdo con ellos se registraron. “El acta está hecha con las patas, cómo podían haberla hecho bien si la hicieron a vapor. Nosotros teníamos asegurada una clave y no la ganamos, no entendemos por qué”, afirmó uno de los licitantes.

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#YoSoyAnimal

"Pasé 8 meses trabajando para un cártel del narcotráfico México"

Cuando le surgió una oportunidad de trabajo bien remunerada, aunque potencialmente peligrosa, este joven decidió arriesgarse. ¿Qué hizo cuándo se vio obligado a reconocer que estaba trabajando para un cártel de narcotraficantes?
15 de agosto, 2019
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Eduardo*, 28 años

Si soy sincero conmigo mismo, supe para quién estaba realmente trabajando desde la primera vez que vi a mis jefes entrar a la oficina cargando enormes paquetes de dinero en efectivo.

Puntuales como un reloj, todos los días, a las 3:00 pm 10 hombres aparecían con lo que debían haber sido millones y una empleada los llevaba al banco. Nadie nunca hizo preguntas.

En ese momento me convencí de que lo que temía era verdad: estaba trabajando para un cártel de narcotraficantes.

Siempre supe de los cárteles, grupos del crimen organizado involucrados con el narcotráfico, incluso cuando era niño.

Mientras crecía, en México, la amenaza que representaban estas bandas criminales similares a la mafia siempre estuvo en el trasfondo de la vida cotidiana.

La mayoría de las veces, era posible bloquear los interminables informes de noticias o los rumores de asesinatos sangrientos.

Pero cuando finalmente se metieron en mi vida, me preocupaba no poder escapar.

Ilustración narcotráfico mexicano

BBC Three / iStock

Crecí en el tipo de lugar donde todos se conocen y las noticias viajan rápido.

Y empecé a comprender mejor lo peligrosos que eran los cárteles cuando tenía unos 15 años.

Era 2006, y un nuevo presidente, Felipe Calderón, acababa de asumir el cargo. Llegó al poder con la promesa de restaurar “el estado de derecho” en México, librando una guerra sangrienta contra el narcotráfico. Recuerdo que estaba tan decidido a luchar contra los cárteles que envió al ejército tras ellos.

Fue presidente hasta 2012, pero la batalla continuó después de que dejó el cargo. Y desde 2006, más de 200,000 personas murieron o desaparecieron en México como resultado de la guerra contra las drogas.

Los cárteles comenzaron a dividirse en grupos más pequeños, extendiéndose desde las áreas que originalmente controlaban.

Históricamente, gran parte del norte de México estaba controlada por el cártel de Sinaloa, liderado por El Chapo Guzmán, mientras que Los Zetas, un cártel formado por desertores del ejército, controlaban gran parte del este.

Pero las áreas controladas cambiaron y se fragmentaron a medida que surgieron nuevos cárteles y otros de dividieron. Se peleaban con AK-47 en el medio de la ciudad, nunca había visto algo así. Había personas que eran asesinadas y sus cuerpos arrojados a la calle.

Recuerdo que cuando era adolescente una vez iba caminando por la ciudad y escuché disparos a lo lejos. Me dieron escalofríos. No vi el momento del asesinato, pero más tarde vi el cuerpo tirado en la calle. Fue la primera vez que vi algo así. Fue horrible y quedé profundamente conmocionado.

Pero, lamentablemente, pronto se volvió normal.

Ilustración narcotráfico mexicano

BBC Three / iStock

Es impactante para mí ahora recordar cómo esta brutal violencia se convirtió en parte de nuestras vidas.

Algunas personas que conocía tenían miedo de iniciar negocios porque los miembros del cártel venían y trataban de extorsionarte. Si veían que usted tenía un negocio, como una tienda, venían y exigían una parte de las ganancias a cambio de “protección”; en otras palabras, “deme su dinero o lo mato“.

También los veía por ahí cuando salía de fiesta con mis amigos, cuando era adolescente. Por lo general, era un tipo grande con un montón de cadenas doradas, rodeado de mujeres hermosas, y yo me preguntaba qué lo hacía tan atractivo.

Una vez, el compañero de uno de ellos me amenazó. Me acusó de agarrar un trago de la mesa del jefe y me dijo que no quería volver a verme. Estaba aterrorizado: salí corriendo del club con el corazón a mil.

Atraído por el dinero

Cuando era niño, quería ser arqueólogo, porque me encanta la historia antigua, creo que inspirado por las películas de Indiana Jones.

Pero cuando se trataba de elegir una carrera, me decidí por algo que pensé que me haría ganar más dinero: el marketing. Un amigo mío me consiguió un trabajo en una revista local y, en poco tiempo, me labré una reputación.

Luego, un contacto que trabajaba para una agencia exitosa, cuyos clientes incluían restaurantes y bares propiedad de los cárteles de la droga, me preguntó si quería un trabajo independiente para ayudarlos con sus materiales promocionales.

Los cárteles tienen que actuar como negocios normales para poder ocultar el dinero que ganan con actividades ilegales. Y cuando descubrí lo que pagaban (el equivalente a más de 1,000 por el trabajo de un fin de semana), no pude decir que no.

Eso es casi 25,000 pesos mexicanos y el salario mínimo en México es de 102 pesos por día.

"Cuando descubrí lo que pagaban (el equivalente a más de US$1.000 por el trabajo de un fin de semana), no pude decir que no. ", Source: "Eduardo", Source description: , Image:

El dinero me atrajo. Tenía 21 años y comencé a presumir un montón, a vivir como una estrella de rock, a divertirme y a invitar a tragos a todos mis amigos.

Sin embargo, no me fui de la casa de mis padres. No quería presumir demasiado, en caso de que la gente comenzara a hacer preguntas. Tenía mis sospechas en ese momento de que estas personas estaban involucradas con los cárteles, pero no sentía que fuera parte de eso. Todo lo que estaba haciendo era ayudarlos a promocionar sus bares y restaurantes.

Mis padres se preocuparon por mi estilo de vida y el tipo de personas para las que trabajaba. Me dijeron que tuviera cuidado pero, al principio, todo estuvo bien. No conocí a nadie del cártel, solo hacía mi trabajo y recibía mi dinero. Pero después de algunas semanas, uno de los jefes entró a la oficina.

Inmediatamente tuve la sensación de que algo no estaba bien y que no podía confiar en él. Estaba vestido de pies a cabeza con ropa de diseñador y había llegado en un auto grande.

A estos muchachos les encanta presumir y algunas personas piensan que son íconos de la moda. Cuando varios miembros del cártel fueron arrestados con una determinada camisa de polo de diseñador en 2010, todos querían esa camisa. Incluso hay un hashtag #narcofashion en Instagram.

Y el jefe me preguntó si quería más trabajo y más dinero. Dijo que iba a comenzar a hacer shows con cantantes de corridos, que es un tipo popular de música popular mexicana, y quería que yo ayudara con la promoción.

Ilustración narcotráfico mexicano

BBC Three / iStock

A veces, los capos de la droga hacen que estos cantantes escriban canciones sobre ellos, para hacerlos famosos.

Y en algunas partes de México, es ilegal cantar narcocorridos o canciones sobre narcotraficantes, porque embellecen la violencia del mundo del cártel. Hay una canción que dice: “Con cuerno de chivo y bazuca en la nuca, volando cabezas al que se atraviesa…”.

También es peligroso: algunos cantantes han sido asesinados por cárteles rivales por cantar sobre el narcotraficante equivocado.

Para ese entonces, sin embargo, no sabía cuán involucrados con los cárteles podían estar esos conciertos de música. Se llevaban a cabo en granjas locales con unos 30,000 asistentes. Comencé a ir a los conciertos y había muchachos con armas enormes.

No me sentí seguro. Esa fue la primera vez que realmente tuve miedo de morir, porque simplemente no sabías si iba a aparecer un cártel rival e iba a estallar una pelea, o si la policía iba a irrumpir con armas de fuego.

Nada de eso pasó, pero sabía por las noticias de enfrentamientos entre cárteles, lo cual siempre era una posibilidad. Al mismo tiempo, sin embargo, también me sentí bastante protegido debido a toda la seguridad.

Y, de alguna manera, pasar el rato con estos tipos era divertido, si intentaba olvidar quiénes eran. Una vez que comencé a hacer los conciertos, me llevaron a mí y a mis colegas a lugares elegantes para cenar y tomar algo. Pero siempre fui consciente de que uno de ellos podía dispararme si quería.

Dilema moral

La cuestión moral de trabajar para estas personas también pesaba mucho en mi mente. Cuanto más me involucraba con estos tipos, más seguro estaba de que eran parte de un cártel.

Y aunque no estaba haciendo ninguna de las cosas realmente malas, como transportar drogas o matar gente, y tampoco fui testigo de que hicieran ese tipo de cosas, sabía que eso estaba sucediendo en alguna parte. No era miembro de ninguna pandilla criminal, pero aún así estaba involucrado, me pagaban con su dinero. Se sentía mal.

Para ese entonces iba más a la oficina y fue entonces cuando vi a los muchachos entrar con los paquetes de dinero en efectivo. El jefe también me llevó a algunas mansiones que estaba construyendo en las montañas. Eran enormes.

Vi a su jefe, el gran jefe, varias veces. Se mantenía alejado de las cosas, y principalmente se ocupaba del lado comercial de las cosas desde su casa. Tenía un jaguar como mascota y una bella esposa.

Ilustración narcotráfico mexicano

BBC Three / iStock

Le pregunté a mi jefe directamente: “¿Eres parte de un cártel?”

Su respuesta fue ambigua.

“¿Quieres saber más, o quieres fingir que no sabes nada?”, me preguntó. Miré a mi alrededor, incómodo, pensando en la situación en la que me encontraba. Dije: “Vamos a fingir”.

Seguía yendo a los espectáculos en las granjas, pero me estaba sintiendo cada vez más incómodo. Ya no quería hacerlo, pero me preocupaba que dejarlo fuera peligroso.

Comencé a distanciarme de mis colegas de la agencia de marketing. Ya no me sentía protegido por estar cerca de estos tipos: era consciente de que, si alguna vez los llamaba para que me ayudaran, les debía un favor para siempre. Además, no soy el tipo de persona que se mete en problemas, y todo se estaba poniendo demasiado complicado para mí. Y un día, recibí una llamada del jefe.

“¿Todavía quieres trabajar con nosotros?”, preguntó.

Respiré hondo y decidí decir la verdad. “Para ser honesto, no”, le dije.

“Está bien, buena suerte“, respondió.

Le dije que iría a la oficina y recogería mi computadora y la cámara con la que solía tomar fotos promocionales. Hubo una pausa. “Está bien”, dijo de nuevo. “Buena suerte.”

Empecé a entrar en pánico. “¿Qué quieres decir? Son mis cosas”, le pregunté.

“Bueno, están en mi oficina”, respondió.

Sentí que me estaba amenazando y que algo malo podría pasarme si iba a buscar mi equipo. Decidí que era demasiado peligroso ir a buscar mis cosas, así que nunca las recuperé. Eran costosas, pero el riesgo no valía la pena.

Seguí haciendo el mismo tipo de trabajo, pero en conciertos y eventos que no estaban vinculados a los cárteles. En total, trabajé para ellos durante unos ocho meses.

Cuando hay un ataque terrorista, uno lo escucha en todo el mundo, y los mexicanos se emocionan realmente enviando apoyo en las redes sociales a París o Londres, o donde sea que haya ocurrido el último ataque horrible. Pero eso me hace pensar que no miramos a nuestro propio país.

Si hay un asesinato aquí, es como, ‘Oh, otra cabeza en la calle’. Amo a México, pero creo que es triste que estemos tan acostumbrados.

Quizás contar mi historia ayudará a las personas a darse cuenta de cómo es la vida allí y de cómo algo tan terrible puede parecer casi normal. Me alegro de ya no ser parte de ese mundo.

* Los nombres han sido cambiados.

Testimonio recogido por Thea de Gallier para BBC Three.


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https://www.youtube.com/watch?v=g3pWZBp0-HQ

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