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Facebook. Daniela Durán

Universitario, maestro y aspirante a sacerdote: él era Leonardo, otro joven asesinado en la CDMX

Los homicidios dolosos en la capital han crecido más de 30% en solo un año. El caso de Leonardo se suma al de Norberto y Aideé, otros estudiantes asesinados en las últimas semanas.
Facebook. Daniela Durán
14 de junio, 2019
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Dos meses después de perder a su madre, víctima de un paro cardiaco, Leonardo había logrado graduarse de su maestría en la Universidad Intercontinental, y ya tenía decidido a que quería dedicarse. Trabajaba en una parroquia, donde se preparaba para convertirse en sacerdote.

Además se acababa de cambiar de casa. Justo para el 14 de junio, había invitado a su familia para que conocieran el departamento.

Pero ello ya no ocurrirá porque Hugo Leonardo Avendaño Chávez, de 29 años de edad, fue asesinado. Su cuerpo fue encontrado el martes dentro de su vehículo en el sur de la Ciudad de México, un día después de haber sido reportado como desaparecido.

“El martes 11 de junio aproximadamente a las 23:00hrs mi primo Leonardo Avendaño fue privado de su libertad, el día de ayer nos avisaron que lo encontraron sin vida, dentro de su camioneta con signos de tortura y asfixia”, publicó en sus redes sociales Daniela Durán, prima del joven.

El jueves 13 de junio la procuradora de la Ciudad de México, Ernestina Godoy, confirmó el hallazgo e identificación del cuerpo de Avendaño, y la apertura de la carpeta de investigación por homicidio, aunque  rechazó que se tratara de un secuestro pues “no hubo una llamada para pedir algún rescate”.

¿Quién era Hugo Leonardo? Su familia lo describe como un joven “estudioso, muy alegre, al que le gustaba viajar y que estaba lleno de oportunidades”. Pero sobretodo como un chico muy cercano a su familia y a su comunidad.

El joven era originario de la Ciudad de México. Graduado en Licenciatura de Teología por la Universidad Intercontinental (UIC), y recientemente de la Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica por la misma institución educativa.

Hace unas semanas le habían hecho una fiesta en casa de sus tíos, para celebrar su graduación. Fue una ocasión especial para todos, pues el joven había concluido sus estudios con una beca y con la cooperación de su familia completa. Y lo había conseguido además luego del fallecimiento de su mamá, por enfermedad.

A la par de sus estudios, Leonardo trabajaba en una parroquia en el sur de la ciudad, y de acuerdo con su familia tenía decidido dedicarse al sacerdocio.

En la ficha que la Fiscalía para Personas Desaparecidas inició tras el reporte de su desaparición, se describe a Leonardo como un joven de complexión delgada, tez morena, frente amplia y cara ovalada. De 1.65 metros de estatura, ojos grandes y cabello lacio. La fotografía colocada en dicho documento de localización era justamente la de su graduación, portando la toga y birrete.

“Leo era un hombre de bien, recién graduado de la maestría en la UIC, hombre devoto que quería dedicar su vida a Dios, era un chico alegre y lleno de vida, con un futuro brillante que fue truncado de la manera más horrible posible”, señaló su prima Daniela.

A Leonardo le sobrevive su hermano mayor, quien justamente fue la última persona que lo vio el domingo pasado.

No fue secuestro, sí es homicidio: procuradora

La procuradora de Justicia de la Ciudad, Ernestina Godoy, dijo en una conferencia de prensa que lo ocurrido en el caso de Leonardo Avendaño no fue un secuestro, ya que la familia confirmó que nunca hubo una solicitud para pedir el pago de un rescate.

No obstante confirmó que el joven fue encontrado sin vida dentro de un auto en la avenida Arboledas de la delegación Tlalpan. Originalmente no se pudo precisar su identidad, pero tras el cruce de información, por el reporte original de la desaparición de Leonardo, se confirmó que se trataba de él. Su hermano es quien lo reconoció oficialmente.

“Estamos en la investigación, hay agentes que están en la zona donde fue encontrado, se están recuperando las cámaras y viendo el trayecto que siguió, estamos juntando toda la información en imágenes. Tenemos algunas líneas de investigación ya muy sólidas, y seguimos trabajando. La necropsia nos arroja que tenía entre 24 y 30 horas de haber fallecido”, dijo la procuradora.

También el jueves por la tarde la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, señaló en su cuenta oficial de Twitter que la familia de Leonardo tenía todo el apoyo del gobierno capitalino y aseguró que se hará “todo lo necesario para garantizar la seguridad en la ciudad”.

Y es que la noticia del homicidio de Leonardo llega justo en el momento en que la Procuraduría General de Justicia de la ciudad intenta resolver otro crimen de alto impacto, de un estudiante universitario: el de Norberto Ronquillo, quien tras haber sido secuestrado fue encontrado muerto, con huellas de tortura, el pasado 9 de junio.

“Vamos a reforzar  las áreas de inteligencia de la Procuraduría y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Estamos en sesión permanente del Gabinete de Seguridad donde pedí avances de las investigaciones, que sean con celeridad, apegadas a derecho y dejar en claro que no puede haber impunidad”.

Un año rojo en la capital

La violencia homicida en 2019 en Ciudad de México se ha disparado. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, tan solo de enero abril de este año se registran 586 víctimas de homicidio doloso y feminicidio en la ciudad, cifra que si se compara con las 449 víctimas del mismo periodo de 2018, equivale a un incremento del 30.5% tan solo de un año a otro.

Y si la comparación se hace por tasas, el incremento es mayor al 32%, pues la población en la capital ha disminuido.

Entre los homicidios se han registrado varios de estudiantes que han tenido un impacto social alto, y en los cuales los hechos no se han esclarecido todavía. El más reciente, hasta antes del de Leonardo, era el de Norberto Ronquillo, estudiante de 22 años de la Universidad del Pedregal, y quien fue asesinado pese a que su familia pagó un rescate y denunció oportunamente el plagio ante las autoridades.

Leer >> Cronología del caso Norberto: ¿Qué hizo la autoridad desde el secuestro hasta el homicidio?

Otro caso fue el de Aideé Mendoza, de 18 años de edad, estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente de Ciudad de México, quien murió tras recibir el impacto de una bala dentro de su propio salón de clases, el pasado 29 de abril.

En ninguno de los  casos mencionados anteriormente se ha concretado la detención de algún probable responsable, ni se ha esclarecido el móvil de los hechos.

La procuradora Godoy dijo que se trabaja intensamente en todos ellos, que se está realizando un trabajo serio, y rechazó que tuviera contemplado renunciar al cargo como consecuencia de la falta de resultados en estos casos.

“Todos saben que cualquier investigación seria y bien fundamentada lleva su tiempo, no es de un día para otro. Estamos trabajando y respetando el debido proceso”, dijo la funcionaria.

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El lugar al que miles de personas iban de vacaciones para enfermarse

¿Te atraería la idea de ir voluntariamente a pasar tus vacaciones en un lugar en el que sabes que van a infectarte con un virus?
13 de julio, 2019
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Si bien es cierto que hay gente a la que le gustan las vacaciones con elementos de riesgo, es extraño pensar que hubo un momento en el que decenas de miles de británicos escogían pasarlas en un lugar en el que intencionalmente los iban a exponer a un virus.

Sin embargo, desde 1946 hasta 1990 eso fue precisamente lo que ocurrió en la Unidad del Resfriado Común (URC), una institución singular: el único lugar en el mundo donde seres humanos eran infectados regularmente con virus como parte de un programa de investigación a largo plazo sobre infecciones respiratorias agudas.

Pero había otra característica que la hacía especial.

“Lo que hacía única a la Unidad del Resfriado Común era que funcionaba con voluntarios“, le explicó al programa Witness de la BBC el eminente virólogo Nigel Dimmock.

“La gente venía a resfriarse… ¡es una locura, pero la gente lo hacía!”.

¿Por qué iban?

A los voluntarios no les pagaban pero recibían algo de dinero de bolsillo, el billete de tren y su manutención durante los aproximadamente 10 días que pasaban como conejillos de indias.

Para atraerlos, la URC promovía la experiencia como unas vacaciones económicas ideales, afirmando que era “el mejor paquete de vacaciones en cualquier lugar”.

Anuncios

BBC
Invitaban a la gente a pasar 10 días de vacaciones “en el sol” y, de paso, ayudar al avance de la ciencia.

Anuncios como “Vacaciones de otoño o invierno gratuitas de 10 días: quizás no te ganes un premio Nobel, pero podrías ayudar a encontrar una cura para el resfriado común” surtieron tanto efecto que a menudo los voluntarios hacían cola para participar en los experimentos.

Muchos de los voluntarios se prestaron a ser infectados más de una vez, y algunos incluso fueron de luna de miel al sitio, o aprovecharon la oportunidad para estudiar tranquilamente en la biblioteca de la URC.

“Todos tienen diferentes motivaciones: algunos vienen para descansar, algunos estudiantes vienen a estudiar y tenemos una gran cantidad de amas de casa que vienen a disfrutar de un descanso”, contaba un documental de la BBC de 1985.

“Es mi tercera visita, son unas vacaciones muy relajadas. La campiña es hermosa”, declaraba una de esas amas de casa.

En la campiña inglesa

La Unidad del Resfriado Común fue creada por el Consejo de Investigación Médica británico después de la Segunda Guerra Mundial por razones económicas: en términos de la productividad de la nación en su conjunto, preocupaba mucho la cantidad de horas de trabajo perdidas cuando la gente se resfriaba.

Su sede fue un hospital de guerra que había servido como centro de transfusión de sangre para las tropas aliadas en Europa, que fue donado por la Universidad de Harvard de Estados Unidos.

Hospital desde el aire

BBC
El hospital había quedado en desuso al terminar la Segunda Guerra Mundial.

Estaba situado en la campiña que rodea la sureña ciudad inglesa de Salisbury, famosa por su espléndida catedral gótica, cercana al famoso monumento de Stonehenge.

Era un lugar aislado, ideal para realizar investigaciones pues los científicos podían poner a los voluntarios en cuarentena, observarlos de cerca y monitorear el efecto de los resfriados.

A pesar de la distancia

“Cuando llegaban, los dividíamos en dos grupos: los que estaban infectados y los que recibían placebo”, explicó Nigel Dimmock a la BBC.

“Si haces las cuentas, no era tan mal negocio pues las posibilidades de contraer un resfriado eran bajas.

“Y, con gripe o sin ella, podían pasar el tiempo leyendo, jugando ajedrez, estudiando flores silvestres, practicando el violín, escribiendo sus novelas… y creerme que la gente hizo todas esas cosas y muchas otras más extrañas“.

Dos voluntarios acostados

BBC
Cuando los voluntarios llegaban, los dividían en grupos, y los acostaban en unas camas…
Nariz de voluntario

BBC
…para aplicarles la primera dosis del virus o el placebo por la nariz.

Los voluntarios se mantenían en estricto aislamiento del mundo exterior y de otros que participaban en las pruebas.

Pero, según aseguraba un comunicado de prensa de la URC, “el aislamiento no es tan malo como parece”.

“Todos los apartamentos tienen teléfono para que puedas hablar con esa rubia sensacional que está en otro piso”.

“La gente se conocía, se hacían amigos y hubo algunas encantadoras historias de romances“, contó Dimmock.

Romances como el de un voluntario que tocaba la guitarra y cortejó a una oboista y acabaron haciendo duetos a distancia.

En la variedad está el problema

Unos 20.000 voluntarios pasaron temporadas en la unidad, algunos varias veces, aunque la cura para la gripe siguió eludiendo a los investigadores.

Detalle de escritorio de madera con grafiti

© The Board of Trustees of the Science Museum
En un escritorio de madera de uno de los apartamentos, los voluntarios fueron dejando notas.

Resultó ser mucho más difícil de lo que pensábamos“, declaró en 1985 David Tyrrell, director de la Unidad del Resfriado Común.

“¿Por qué -preguntará la gente-, en esta era de la ciencia avanzada, parece que no hemos logrado nada en la lucha contra esta aflicción tan antigua?”, escribió más tarde Tyrrell.

“La verdad es que hemos hecho enormes progresos (…) Conocer sus causas, la mecánica de su propagación y su variedad de formas es un avance muy significativo. Pero precisamente esa variedad es el meollo del problema”.

La verdad siempre ayuda

Efectivamente, cuando el grupo descubrió que no había un virus de la gripe sino alrededor de 100 serotipos de rinovirus diferentes, y que nuestros cuerpos veían a cada uno de esos virus como si fueran totalmente diferente a los demás, comprendió que sería imposible encontrar una sola vacuna para todos ellos.

Equipos de la URC

© The Board of Trustees of the Science Museum
La investigación estableció que no era uno sino al menos 100 serotipos de rinovirus distintos los que causaban gripe.

Aunque eso se podría interpretar como un fracaso, fue un logro establecer que así era, pues de otra manera los investigadores habrían seguido por el camino errado.

Y varios otros hallazgos de la investigación de la Unidad del Resfriado Común fueron valiosos, como el aislamiento de algunos de los primeros rinovirus, coronovirus y virus de parainfluenza.

Además, se pusieron a prueba ciertos mitos, entre ellos, si salir cuando llueve y hace frío te predispone a resfriarte. No hallaron ninguna evidencia de que enfriarse o mojarse afectara la incidencia de los resfriados.

“Vandalismo científico”

Al final, la Unidad del Resfriado Común fue cerrada por razones económicas hace 40 años.

“Creo que fue una gran pérdida científicamente hablando debido a que funcionaba con voluntarios. Ese tipo de organizaciones son muy valiosas y hay muy pocas de ellas”, opinó Dimmock.

voluntaria estornudando

PATHÉ
Las vacaciones gratis con gripe voluntaria se terminaron.

Para el epidemiólogo Tom Jefferson, la clausura de la Unidad “fue vandalismo científico”.

¿Y qué pasó con la cura para el resfriado común?

“Hay científicos que todavía la están buscando. Comercialmente sigue siendo una propuesta muy atractiva. Nadie ha logrado encontrar una. Pero seguimos siendo optimistas“, concluyó el virólogo Nigel Dimmock.


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