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Cuartoscuro

Maquiladoras trabajan largas jornadas, padecen malestares físicos y falta de prestaciones

Sin prestaciones o tiempo para comer, a empleadas de maquiladoras textiles les exigen mayor producción, lo que les provoca malestares físicos, y no se refleja en mayores salarios.
Cuartoscuro
4 de junio, 2019
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Mariana es empleada de una empresa maquiladora de textil en el municipio de Magdalena Apasco, Oaxaca. Todos los días tiene que cerrar 950 costados de pantalones de mezclilla para poder ganar mil pesos a la semana. Si quiere llevarse un poco más, unos mil 200 pesos, tiene que hacer 1,100 piezas.

Para llegar a ese número debe trabajar 10 horas diarias: de 8 de la mañana a 6 de la tarde, casi sin parar. No puede detenerse ni a comer en calma. Apura una torta en 10 minutos y vuelve a la máquina.

“No me puedo tardar más comiendo o no logro rebasar las mil piezas. No me da tiempo ni de tomar agua, porque, además, no nos dejan meter botellas, que porque podemos tirar el líquido. Solo nos dejan tomar de a vasito, en los depósitos o grifos que hay en la fábrica, pero no hay tiempo de andar dando vueltas”. 

Tampoco puede parar para ir al baño. “Mejor me aguanto todo lo que puedo. Ya sé que me hace mal a los riñones, a la vejiga, ya ando mal, todos andamos mal, pero es que aquí hay que seguir y seguir”. 

De ahora en adelante todo será peor. La maquila textil donde labora, está exigiendo mayor volumen a sus trabajadores. A Mariana le están pidiendo 1,357 piezas en un día, por la misma paga. El sacrificio que antes le representaba al menos un bono extra, ahora se ha quedado rebasado por el nuevo estándar de producción. 

“Lo único que nos dice la empresa para justificar el cambio es que habían hecho mal las cuentas y que no está saliendo lo que necesitan entregarle a las marcas”.

La trabajadora no tiene prestaciones ni seguro social. La maquiladora donde trabaja optó por cambiar su figura de sociedad anónima a la de una especie de cooperativa y les quitó a sus empleados las prestaciones bajo el argumento de que ahora serían socios, pero en cinco años no han recibido ningún beneficio. 

La Universidad Autónoma de Ciudad Juárez documentó que de 2007 a 2017 la productividad del sector maquilador creció un 22 %, mientras que el salario de las trabajadoras, sólo un 2 %. 

Las cifras de INEGI para enero de 2019 muestran que el subsector de fabricación de prendas de vestir reporta la existencia de 101 mil 659 empleados y empleadas, de los que 89 mil 643 son trabajadores de la empresa y 12 mil 016 están subcontratados. 

En la maquila, el peor escenario lo tienen las mujeres, que representan más de 50 % de la plantilla laboral, pero ocupan menos de un tercio de los puestos de supervisión, técnicos y administrativos. La mayor parte se desempeña como ensambladoras y reciben salarios más bajos que los hombres.

Cada día quieren más

Es común que a los trabajadores les eleven la cuota diaria de producción en las maquilas textiles. No hay un registro oficial de en cuantas sucede esto, pero activistas de la organización Obreras Insumisas y del Centro de Apoyo al Trabajador (CAT) de Morelos estiman que sucede en 9 de cada 10 fábricas.

Cuando los obreros no alcanzan la cuota, no les pagan completo su salario. “Si no acabamos lo que quieren, porque no pudimos terminar todas las piezas o porque las líneas de atrás no lo lograron, nos pagan solo el 70 o el 80 % del sueldo”, dice Mariana.

Aunque no es común que pidan de un día a otro casi 400 piezas más, como en el caso de ella, las variaciones suelen ser más sutiles y se basan en esquemas de productividad interna relacionados a bonos.

Blanca Avendaño, representante de Mujeres Sindicalistas Asociadas (MUSA), en Oaxaca, organización que brinda asesoría y capacitación en derechos humanos y laborales a las trabajadoras textiles, dice que las empresas han instaurado un esquema para obligar a las obreras a competir entre ellas mismas y subir la producción.

“Les dicen que si hacen un X número de piezas, les van a dar un bono. Cuando algunas empiezan a alcanzar esa cifra, la empresa lo vuelve el estándar para todas. A las que no lleguen a ese nivel, les descuentan y entonces las que quieran llevarse un extra tienen que rebasar esa cantidad y así se las llevan”.

Reyna Ramírez, quien fundó el Colectivo Obreras Insumisas de Tehuacán, Puebla, después de trabajar 20 años en la maquila, explica que para establecer las nuevas cuotas, las empresas también usan lo que se conoce como toma de tiempo. 

“Van registrando cuántas piezas hace cada trabajadora en un cierto lapso, pero toman como estándar el registro de las más hábiles o de las más jóvenes y después le exigen a todas llegar a esa misma producción”. 

El costo en el cuerpo 

En 2016, Colectivo Raíz realizó un estudio en la maquiladora textil más grande de Aguascalientes, donde laboran alrededor de 1,400 empleados, más de 50 % de ellos mujeres, y en la que se producen pantalones de mezclilla para marcas globales.

El colectivo hizo 132 entrevistas y encontró que por los procesos repetitivos que tienen las maquiladoras, de mucha intensidad y largas jornadas, las trabajadoras tienen diversos padecimientos. 

De las 132 obreras encuestadas, 61.8 % tenía dolor de cabeza y no estaba en tratamiento; 72.2 % padecía dolor de articulaciones y no tenía seguimiento médico, solo 27.8 % sí lo tenía; 89.4 % presentaba síntomas de agotamiento y no estaba bajo cuidado médico, en tanto que apenas un 10.6 % sí lo estaba.

“El estrés generado por mantener un alto nivel de producción les provoca muchas afecciones, como problemas digestivos. Los dolores de cabeza también se derivan de ese estrés, del ruido constante de las máquinas y del agotamiento”, especifica Lorena Cabanillas, de Colectivo Raíz. 

Uno de los padecimientos más comunes en las articulaciones es el dedo de gatillo, una inflamación en el tendón que inhabilita el movimiento y la fuerza en las manos. Las mujeres acaban con los dedos engarrotados sin poderlos mover.

Eso le pasó a Natalia. Ella empezó a trabajar a los 16 años en una maquiladora de textil. Ha pasado solo por dos fábricas pero por muchas máquinas. “Los supervisores vieron que yo era hábil y veloz. Me decían que tenía capacidad para aprender y dominar los procesos. Yo era de las que siempre se llevaba los bonos y las felicitaciones. Esa fue mi desgracia”. 

Natalia, que vive y trabaja en Aguascalientes, llegó en mayo de 2018 al punto culminante del proceso de producción, con la máquina más difícil de dominar: la de codo para cerrar entrepierna.

“Es una máquina muy difícil, en la que se hace una parte muy delicada del proceso de producción. No puede haber una distracción o la prenda se arruina”. La trabajadora explica que debía ir jalando la tela de la parte delantera porque corre más rápido. “Necesitaba ir jalándola y me pasaba por en medio del índice y del dedo medio. El pulgar lo tenía que doblar hacia abajo para que la tela pasara por encima de él”. 

Lleva ya dos cirugías. La primera fue el 11 de marzo de 2019, en los tendones de la muñeca. Ahora se recupera de otra por dedo en gatillo. “El pulgar se me quedaba como atorado y el hueso de la segunda coyuntura lo tenía para afuera”.

Para Natalia esto le pasó porque al regresar de la primera cirugía la pusieron a manejar otra máquina en la que también usaba de forma intensa su mano y su dedo afectados. “No me dejaron recuperarme bien. Tuve una recaída. Me tuvieron que programar esta segunda cirugía. A ver ahora que regrese en qué me ponen”. 

Lo más seguro, de acuerdo a otros casos documentados por las activistas, es que la van a despedir. “Hasta el traumatólogo del IMSS me dijo que ya no iba a servir para nada, que si fuera mi patrón ya me hubiera corrido; ya solo falta eso, después de que me han exprimido, después de sus felicitaciones y sus premios por todo lo que les produje”. 

Lo común, señalan las activistas entrevistadas, es que a los 45 años se acabe la vida laboral de una trabajadora de este sector. Solo 3 % de ellas sigue trabajando a los 50 años, y eso solo si las pasaron a puestos de supervisión, pero lo normal es que las despidan porque ya no alcanzan las metas de producción.

A los cuarenta y tantos, las mujeres de la maquila ya no pueden trabajar. Aunque no hay registros oficiales, muchas se quedan sin empleo, enfermas, pobres y sin atención médica. 

¿Quién sanciona?

Hasta ahora ninguna instancia ha sancionado este sistema de incremento de cuotas de producción, afirman las activistas y trabajadoras. Cada fábrica decide el nivel y no está estipulado en los contratos; muchas ni siquiera cuentan con uno.

“Tampoco hay inspección laboral, ni saben lo que pasa en las maquiladoras”: Tania Turner, coordinadora de Programas de Fondo Semillas,

“Nosotras hemos pedido a la STPS que haga revisiones en Tehuacán, Puebla, pero nos dicen que no tienen suficiente personal. Solo nos toman la queja, y no llevan a cabo la inspección”, agrega el Colectivo Obreras Insumisas.

“En el caso de las empresas que elevan el nivel de producción, la dependencia local tendría que intervenir, pero si no lo hace, debería hacerlo la federal, porque esto conlleva hasta un riesgo de trabajo”, dice Blanca Velázquez, del Centro de Atención a las y los Trabajadores (CAT) Morelos, quien señala que la Secretaría de Trabajo y las dependencias locales se desentienden de regular a este sector

De los sindicados de trabajadores, las activistas exponen que la mayoría son de protección, más dedicados a velar por los intereses de las empresas.

Alfredo Domínguez, subsecretario de Trabajo de la STPS, explica que si bien la reforma laboral que acaba de aprobarse no tiene una disposición específica dirigida a algún sector, sí establece modificaciones que mejorarán las condiciones laborales en la maquila textil.

Aunque, Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, advierte que para cambiar todo eso se requiere algo más que una reforma legal.

“Hay cosas prohibidas que se hacen, porque no es falta de leyes sino de aplicación de la ley, es algo sistémico, basado en espacios de simulación, de complicidad, de no aplicación de la ley, de abuso de todas las partes: de patrones, de líderes sindicales que negocian a espaldas de los trabajadores, ese es el problema”.

Frente a esto, el subsecretario del Trabajo señala que ante cualquier violación a sus derechos laborales, los trabajadores pueden acercarse a la STPS para hacer su queja o denuncia.

“Las inspecciones del trabajo se programan en forma aleatoria, con base en un programa anual, pero los trabajadores afectados por un acto ilegal, de abuso o de hostigamiento por parte de los empresarios o sus supervisores gerentes pueden hacer la denuncia correspondiente”, dice.

Subraya que saben de las deficiencias que ha habido en esto y pide que las trabajadoras ayuden a denunciarlo.

“Tienen el derecho de denunciar a los propios empleados de la STPS que no están haciendo su chamba o que van a inspección y resulta que van con los ojos vendados, y no escuchan ni ven nada”.

Las denuncias se pueden hacer en el correo [email protected] o al teléfono: 30-00-27-00, extensión 65388. Pueden ser anónimas, pero es necesario dar los detalles de las violaciones a los derechos humanos y laborales.  

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Entity List, la poderosa y poco conocida herramienta de sanciones que EU aplicó a Huawei

Creada para combatir la proliferación nuclear, esta herramienta está ahora en medio de la competencia tecnológica entre Washington y Pekín.
6 de junio, 2019
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Es una de las armas más poderosas y menos conocidas de las que dispone el gobierno de Estados Unidos en el ámbito internacional.

Se la conoce como “Entity List” (Lista de Entes) y es una herramienta central en las sanciones aplicadas por el gobierno de Donald Trump en contra de la empresa tecnológica china Huawei.

Publicada por primera vez en febrero de 1997, esta lista recopilaba los nombres de los entes extranjeros (empresas, centros de investigación, gobiernos e incluso individuos) que participaban en actividades que potencialmente podían derivar en el desvío de productos estadounidenses que podrían ser utilizados en la creación de armas de destrucción masiva.

Desde entonces, sin embargo, los motivos que pueden llevar a ser incluido en esa lista se han ampliado para abarcar otro tipo de actividades sancionadas por el Departamento de Estado, así como la participación en actividades contrarias a los intereses de seguridad nacional o de la política exterior de Estados Unidos.

El gobierno de Donald Trump incluyó a mediados de mayo a Huawei en la Entity List usando este último argumento.

La decisión trajo como consecuencia que importantes empresas estadounidenses, incluyendo Google, anunciaran que dejarían de trabajar con la empresa china.

Huawei y Google.

Getty Images
Los usuarios de Huawei tendrán que buscar nuevas aplicaciones con las que reemplazar el imperio de Google.

La lista actual de sancionados, publicada por el Departamento de Comercio de Estados Unidos, tiene más de 280 páginas, en las que aparecen entes de decenas de países alrededor del mundo, incluyendo a adversarios tradicionales de Washington como Irán pero también de países aliados como Francia, Alemania, Bélgica y Reino Unido.

Una tercera parte de la lista recoge los nombres de entes radicados en Rusia, país que suma 90 páginas, mientras que China supera las 40.

De América Latina aparecen mencionados cinco países: Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Panamá, aunque en el caso de los cuatro primeros su inclusión obedece a las sanciones aplicadas en contra de las filiales locales de Huawei.

Acceso bloqueado

La decisión de incluir a algún actor extranjero en la Entity List es tomada conjuntamente por representantes de los departamentos de Comercio, Estado, Defensa y Energía, que valoran si se cumplen los criterios requeridos.

Si esto se aprueba, quedan prohibidas las ventas, exportaciones, reexportaciones o transferencias de todos los productos de origen estadounidense (incluyendo materias primas, software o cualquier tipo de producto o tecnología) hacia el ente en cuestión.

Planta de aguas pesadas de Irán.

Getty Images
Inicialmente la Entity List fue concebida para combatir la proliferación nuclear.

“Es una herramienta muy poderosa porque implica que las empresas estadounidenses no pueden vender nada, ni un destornillador, sin contar con una autorización previa. Eso significa que el departamento de Comercio tiene la posibilidad de verificar de qué se trata y decidir si emite el permiso”, comenta James Lewis, investigador del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), a BBC Mundo.

Kevin Wolf, quien fue subsecretario de Comercio para la Administración de Exportaciones durante el gobierno de Barack Obama, asegura que la lista busca estimular a los entes extranjeros a que abandonen un comportamiento que Washington considera contrario a sus intereses de seguridad nacional.

Explica que, por ejemplo, una empresa puede ser agregada a la lista cuando hay información que permite pensar que está violando sanciones al enviar productos prohibidos a Irán o Corea del Norte; o que pueden ser desviados para actividades terroristas.

El objetivo es que las compañías dejen de actuar de esa forma y puedan salir de la lista. Eso ocurre de forma rutinaria. No es como un proceso civil o penal. Históricamente ha sido usada como una herramienta de persuasión”, apunta Wolf, quien tuvo entre sus responsabilidades la supervisión de la Entity List.

El experto señala que este mecanismo tiene numerosas ventajas para Washington:

  • Es rápido. Permite aplicar sanciones sin tener que cumplir con los exigentes estándares requeridos por un proceso criminal o civil.
  • Es flexible. Puede ser usado con la intensidad que requiera la situación.
  • Es eficaz. Le otorga al gobierno de Estados Unidos gran influencia sobre las empresas extranjeras para buscar su cambio de comportamiento.

Incertidumbre sobre Huawei

Gran parte de la fortaleza de la Entity List reside en que, al prohibir la venta de productos estadounidenses a esas compañías extranjeras, muchas veces estas pueden quedar en una situación comprometida debido a que su modelo de negocio depende de contar con componentes o productos procedentes de EE.UU.

Los dispositivos de Huawei utilizan muchos componentes de empresas estadounidenses como Qualcomm.

Getty Images
Los dispositivos de Huawei utilizan muchos componentes de empresas estadounidenses como Qualcomm.

Pese a ello, Lewis advierte sobre los límites de estas medidas.

Usualmente estas compañías tienen vínculos estrechos con los Estados extranjeros y, con frecuencia, trabajan para programas gubernamentales. El caso de Huawei es parecido. Ellos no van a quebrar debido a estas medidas porque el gobierno de China los mantendrá a flote”.

“La Entity List es una herramienta poderosa que dificulta a las empresas sus operaciones, pero normalmente no caen en bancarrota”, apunta el experto.

En el caso de Huawei, Wolf señala que formalmente su inclusión en esta lista siguió las mismas normas aplicadas durante el gobierno de Obama y de George W. Bush.

“La única diferencia es que este caso es mucho más grande en alcance, magnitud e impacto que cualquier anterior. Huawei es la mayor empresa que haya sido agregada a la Entity List. Además, el valor económico de los bienes estadounidenses que compraba también es muy superior a los casos precedentes”, afirma.

Pero, ¿es posible que Huawei logre salir de esa lista de empresas sancionadas?

“Esa es la pregunta del millón de dólares” responde Wolf.

El experto recuerda que la justificación esgrimida para incluirla en la lista se relacionaba con la violación de sanciones por parte de esa compañía y que también hay un juicio penal que llevó a la detención de una de sus más altas ejecutivas (Meng Wanzhou, quien es directora financiera e hija del fundador de la compañía).

Meng Wanzhou

EPA
Meng Wanzhou, la directora financiera de Huawei e hija mayor del fundador de la compañía, fue detenida en diciembre en Canadá por solicitud de Estados Unidos..

“Una posibilidad es que la inclusión en la Entity List pueda resolverse en conexión con ese caso de sanciones. También puede ocurrir que se vea afectada por las negociaciones comerciales“, apunta.

En el caso de Huawei también entran en juego las acusaciones que le ha hecho Estados Unidos sobre la posibilidad de que la compañía se preste para ayudar al espionaje chino además de su rivalidad comercial con empresas estadounidenses por el desarrollo de las futuras redes 5G.

¿En estas condiciones, podría librarse de las sanciones?

“Esos temas ciertamente están en la mente de todo el mundo y del gobierno. Por eso creo que es muy difícil predecir lo que pueda ocurrir pues, a diferencia de muchos otros casos incluidos en la Entity List, hay muchas preocupaciones tácitas que probablemente afectarán las decisiones de política que tendrán que tomarse”, concluye.


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