Solo seis estados cuentan con equipos eficientes para el monitoreo del aire 
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Cuartoscuro Archivo

Solo seis estados cuentan con equipos eficientes para el monitoreo del aire 

Solo Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Puebla, San Luis y Veracruz cuentan con todos sus equipos de monitoreo activados y en funcionamiento.
Cuartoscuro Archivo
Por Siboney Flores
6 de junio, 2019
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En México, 26 de 32 entidades presentan deficiencias en sus redes de monitoreo del aire. Los Sistemas de Monitoreo de Calidad del Aire (SMCA) de cada estado, reproducidos por el Sistema Nacional de Información del Aire (SINAICA) de Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC),  muestran que solamente los estados de Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Puebla, San Luis y Veracruz cuentan con todos sus equipos de monitoreo activados y en funcionamiento.

Los casos más extremos son los estados de Baja California Sur y Quintana Roo, que no cuentan con sede ni equipo de monitoreo, de acuerdo con una revisión hecha por Animal Político a las redes oficiales del SMCA en su página de internet.

Sinaloa cuenta con cinco diversas sedes y equipos de monitoreo, pero no funciona ninguna de ellas.

La entidad ubicada en el noroeste de México cuenta con estaciones en Culiacán, Guasave, Ahome, Mazatlán y Salvador Alvarado, pero tres no están activas y las otras dos no presentan registros de monitoreo de ningún tipo.

En el caso de los estados que cuentan con infraestructura para monitorear el aire, no opera a su máxima capacidad. La revisión arroja que de las 191 estaciones reportadas en el país, sólo 102 generan información de manera constante, pero hay días donde no pueden emitir informes diarios. Además, los equipos y sedes de estas estaciones no funcionan a su máxima capacidad.

Leer: 8 de cada 10 personas que viven en ciudades respiran aire de mala calidad, alerta la OMS

Aparte, existen estados que aún cuando cuentan con una sede de monitoreo no presentan resultados de sus evaluaciones, tal es el caso de Chiapas, Campeche, Guerrero y  Tamaulipas.

Aunque no existe una regulación que exija a los estados tener una o más sedes de monitoreo, los cuatro estados con mayor número de estaciones registradas son: Ciudad de México con 34, Guanajuato con 26, Hidalgo con 13 y Nuevo León con 13.

En todas las sedes de monitoreo del país se presentan pausas de información mayores a 24 horas, produciendo retrasos en el análisis de los contaminantes criterio.

Tal es el caso de Coahuila, que cuenta con cuatro estaciones de monitoreo, pero las estaciones de Monclova, Piedras Negras y Torreón no evalúan los contaminantes por la falta de datos recientes.

Tabasco cuenta con cinco estaciones, pero éstas no cuentan con equipo de monitoreo registrado. Mientras que en Querétaro, solo una de las estaciones ubicada en Santiago de Querétaro produce información, aunque presenta pausas mayores a 24 horas.  

Las irregularidades y pausas en los sistemas de monitoreo, ha generado que en el Informe Nacional de Calidad del Aire no registre en su totalidad los niveles  de partículas suspendidas PM10 y PM2.5, ozono, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre en distintas partes de la república.

Según la OMS, es necesario que la evaluación de PM10, PM2.5 y dióxido de nitrógeno, sean presentadas cada hora para crear un análisis diario de las emisiones, mientras que el ozono, monóxido de azufre y dióxido de azufre deben evaluarse ocho horas al día.

Leer >> Sufren mareos, alergias: Esta es la lucha legal de ciudadanos afectados por la contaminación de CDMX

El INECC detalla que sin los informes diarios de esas partículas “no se puede saber el estado de calidad del aire respecto a las normas oficiales mexicanas (NOM)… Sin un conteo regular, no se pueden realizar tendencias históricas de las concentraciones diarias, ni el porcentaje de días que rebasa el contaminante criterio el límite normado”.

Greenpeace en su informe El aire que respiro, el estado de calidad del aire, ha señalado que la importancia de medir la calidad del aire con datos completos, “es que los tomadores de decisiones en el gobierno, puedan evaluar la situación y adoptar políticas públicas, -como incrementar la infraestructura para movilidad no autorizada o el transporte público masivo-, para mejorar la calidad del aire”.

La ONG detalla que sin la medición de la calidad del aire no se puede evaluar las afectaciones en la salud, el rendimiento laboral, la productividad del campo y la conservación del patrimonio.  

¿Qué reveló el último informe nacional?

En el último Informe Nacional de Calidad del Aire, de 2017,  se presentaron datos de 20 sistemas de monitoreo que corresponden a 18 de las 32 entidades.

Quienes presentaron su información fueron: Baja California, Chihuahua, Ciudad de México (y su zona conurbada), Coahuila, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz y Yucatán.

De dichos estados, la única norma de calidad del aire que se cumple en todas las ciudades y fue posible evaluar es la de dióxido de nitrógeno. En el informe, según INECC, no fue posible evaluar el 38% de las estaciones con capacidad para medir PM10, el 53% de las que pueden medir PM2.5, ni el 23% de las que informan sobre ozono.

A lo largo del país existen 34 redes de monitoreo, pero las pertenecientes a Campeche, Aguascalientes, Chiapas, Juárez, Ojinaga, Colima, Durango, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Zacatecas no presentaron sus datos a tiempo para el Informe 2017.

Animal Político buscó al INECC para conocer el rezago informativo y las deficiencias detectadas en su red de monitoreo del aire, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta de la dependencia.

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Cómo Uruguay pasó de ser una excepción en la pandemia de coronavirus al país con mayor tasa de casos nuevos en América Latina

A la cabeza de la región en cantidad de casos nuevos cada millón de personas, Uruguay enfrenta semanas "muy difíciles" en la pandemia luego de su relativa calma, sostienen expertos.
21 de marzo, 2021
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Cuando muchos en el mundo aún veían a Uruguay como una excepción latinoamericana en el control de contagios de COVID-19, el doctor Julio Medina lanzó una advertencia desde allí.

“Inexorablemente vamos perdiendo nuestro lugar de privilegio. Debemos restringir nuestra movilidad e interacción física para desacelerar la propagación del virus”, tuiteó Medina, catedrático de enfermedades infecciosas en la Universidad de la República (Udelar), el 29 de noviembre.

Menos de cuatro meses más tarde, la situación del país ha dado un giro en la peor dirección.

Uruguay pasó a Brasil el domingo como la nación latinoamericana con mayor número de casos nuevos de covid-19 por cada millón de habitantes, según el promedio móvil de siete días de Our World in Data.

Si bien las posiciones en este ranking pueden variar de un día al otro, los expertos observan preocupados el panorama uruguayo.

El país marcó el domingo su récord de contagios diarios, casos activos y pacientes en terapia intensiva desde el inicio de la pandemia hace un año.

Con 33,51 casos de promedio por cada 100 mil personas en una semana, Uruguay está en zona roja de riesgo según los parámetros de la Universidad de Harvard (a partir de 25 casos).

“Estamos en el peor momento de la epidemia en nuestro país y las próximas semanas van a ser muy difíciles”, anticipa Medina en diálogo con BBC Mundo.

Entonces ¿a qué se debe esto?

Vacunación en Uruguay.

Getty Images
Uruguay, que ya ha comenzado a vacunar, registró el pasado domingo un récord de contagios diarios.

“Presos del propio éxito”

Uruguay aún está mejor que varios de sus vecinos regionales en algunos indicadores de la pandemia.

Con menos de 3,5 millones de habitantes, el país llevaba hasta el lunes 712 muertes por COVID-19, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins.

Su tasa de letalidad por COVID-19 (1%) es una de las más bajas en América Latina y menor que la de naciones con población similar, como Costa Rica, Panamá y Paraguay, de acuerdo a Our World in Data.

Uruguay mantiene además uno de los registros más bajos en la región de muertes por COVID-19 por millón de habitantes.

Hasta ahora, el sistema de salud uruguayo nunca se vio desbordado por la pandemia.

Y aunque fue uno de los últimos países de la región en recibir vacunas contra el COVID-19, a fines de febrero, ahora es el segundo latinoamericano con más dosis administradas por cada 100 personas (5,9), detrás de Chile (34,5).

Dos personas del equipo sanitario en Uruguay.

Getty Images
Uruguay fue uno de los últimos países latinoamericanos en obtener vacunas, pero inocula a uno de los ritmos más rápidos de la región.

Uruguay llamó la atención desde el año pasado por haber aplicado una singular estrategia frente a la pandemia, sin confinamientos obligatorios.

El presidente Luis Lacalle definió este camino como de “libertad responsable”: pidió a la población que permaneciera en sus casas, pero evitó los controles policiales de otros países.

Como la población siguió los consejos y el virus estaba bajo control, a partir de abril de 2020 el gobierno reabrió gradualmente actividades que había cerrado al inicio de la pandemia: construcción, comercio, escuelas presenciales, restaurantes…

https://www.youtube.com/watch?v=dDHHLysaCHg

Pero la primera ola de contagios comenzó a subir a fin de año en Uruguay y los expertos creen que lo que observan ahora es un rebote de la misma.

Parte del fenómeno es atribuido al comportamiento de las personas, que interactúan más en su regreso de las vacaciones del verano austral.

“A veces es estar preso del propio éxito: al país le había ido muy bien y las personas relajaron las medidas, eso explica buena parte de lo que nos está pasando”, señala Medina.

Agrega que la otra explicación posible del aumento de casos es que la variante brasileña del virus —definida como la P.1 y más transmisible— haya entrado a Uruguay por su frontera terrestre con Brasil.

Si bien el gobierno de Lacalle dispuso un cierre parcial de fronteras, esto es difícil de lograr en ciudades fronterizas con Brasil,donde apenas una calle marca el límite binacional.

“Estamos convencidos de que (la P.1) debe estar en el país, simplemente todavía no logramos demostrarlo”, señala el infectólogo.

Y sostiene que, si esto se confirma en estudios que se realizan, “quiere decir que las medidas que venía usando el país para contener la epidemia dejan de ser tan eficientes y usted tiene que ser más estricto”.

La liebre y la tortuga

El gobierno uruguayo tiene previsto analizar la situación sanitaria este martes en un Consejo de Ministros.

Por lo pronto, ya ha decidido solicitar al Parlamento que renueve un límite impuesto al derecho a reunión para evitar aglomeraciones, informaron medios locales.

Hospital en Montevideo.

Getty Images
Es probable que Uruguay anuncie más medidas restrictivas esta semana.

El presidente Lacalle se mostraba contrario hasta la semana pasada a adoptar medidas más restrictivas, como la prohibición de circulación.

Sin embargo, el Grupo Asesor Científico Honorario (Gach), integrado por expertos como Medina y que aconseja al gobierno en la pandemia, sugirió en febrero limitar reuniones sociales o familiares y las actividades de comercios no esenciales.

Y el lunes distintos especialistas reclamaron públicamente más medidas.

“A diferencia de la fábula de la carrera entre la liebre (virus) y la tortuga (nosotros), acá no se va a dormir sola. Es ahora que hay que noquearla, bajando la movilidad con nuevas medidas, y así llegar a la meta”, tuiteó Gonzalo Moratorio, un virólogo del Instituto Pasteur de Montevideo, el lunes.

El nefrólogo Oscar Noboa sostuvo en la misma red que “cada minuto sin medidas tiene costos muy altos para los enfermos y sus contactos”.

Enfermera en Uruguay.

Getty Images
Uruguay estableció un calendario singular de vacunación, sin comenzar por los mayores.

“La realidad ya no nos permite ser optimistas. Es una carrera entre el aumento de casos y el muy buen ritmo de vacunación. En este mes (entre hoy y mediados de abril) se juegan las finales. Es necesario adoptar medidas duras, aunque no gusten”, tuiteó Oscar Ventura, catedrático de la Universidad de Química de la Udelar.

Uruguay también ha adoptado un calendario singular de vacunación, sin comenzar por la población de mayor edad como hicieron otros países por ser grupo de riesgo.

Esto se debe a que, según expertos locales, las primeras vacunas que recibió el país, del laboratorio chino Sinovac, carecían de suficientes ensayos clínicos en mayores de 60 años.

El lunes el gobierno anunció que comenzará a vacunar a personas de entre 50 y 70 años. Pero aún se desconoce cuándo exactamente inoculará a quienes tienen entre 70 y 75 con dosis de otros laboratorios.

Medina destaca la importancia clave de vacunarse contra la covid-19, pero señala que, sin otras medidas, incluso una tasa alta de inoculación tendría escaso impacto en el momento actual del país.

“Esto no nos va a ayudar en esta etapa de aceleración de la epidemia”, advierte. “Nos va a ir ayudando más adelante”.


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