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Falta de seguridad vial e infraestructura adaptada, principales causas de que no se use bicicleta en México

Solo en Ciudad de México, Tlaquepaque, Guadalajara, Metepec, Querétaro y Zapopan se encuentra reconocida la bicicleta como un vehículo y cuentan con regulación vial para su uso.
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La falta de seguridad en el tráfico, de infraestructura ciclista y de señalización son las principales causas por las que los mexicanos no utilizan la bicicleta como medio de transporte, de acuerdo con un perfil ciclista elaborado por la organización ITDP.

A partir de entrevistas realizadas a ciclistas en las ciudades de Hermosillo, Sonora; León, Guanajuato; Mérida, Yucatán; Morelia, Michoacán, y Tlaquepaque, Jalisco, ITDP logró identificar las principales dificultades para transportarse en bicicleta, así como las cuestiones que incentivan su uso en estas 5 ciudades, lo que permite dibujar un panorama sobre las necesidades para promover este transporte en las distintas zonas del país.

Los resultados, presentados en el marco del Día Internacional de la Bicicleta, muestran que, en promedio, el 62.24% de los ciclistas utilizan este medio de transporte a diario, principalmente para trasladarse al trabajo, a realizar compras o como actividad de ocio.

En el caso de Hermosillo, se identificó como principal dificultad para el uso de la bicicleta la falta de seguridad en el tráfico (43.2%), de infraestructura vial ciclista (26.4%) y la de señalización (8.8%), mientras los principales incentivos fue el mejoramiento en estos tres rubros.

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Los ciclistas de León, por su parte, reportaron que la falta de seguridad en el tráfico (32.8%), los robos (23.3%) y el que no haya infraestructura vial ciclista (18.8%) fueron las principales dificultades.

El aumento en la infraestructura vial ciclista, la mejoría en la seguridad en el tráfico y en la seguridad para prevenir violencia y acoso sexual fueron los principales incentivos identificados entre la comunidad ciclista de esta ciudad.

Para los usuarios de bicicleta de Mérida, las mayores dificultades fueron la falta de seguridad en el tráfico (57.4%), de infraestructura vial ciclista (18.7%) y de señalización (6.7%); los incentivos que se identificaron en esta urbe fue el mejoramiento de estos tres aspectos.

En el caso de Morelia, las principales dificultades para el uso de la bicicleta fueron la falta de seguridad en el tráfico (39.7%), la de infraestructura vial ciclista (23.8%) y de señalización (10.4%), y la mejoría de estos aspectos se identificó como incentivo para este medio de transporte.

En Tlaquepaque, los ciclistas señalaron como principales dificultades la falta de seguridad en el tráfico (65.1%), de infraestructura vial ciclista (14.6%) y de señalización (3.7%), y dijeron que se incentivaría más el uso de bicicleta si se mejoran estos tres rubros.

¿Qué tan amigables son las ciudades con los ciclistas?

Además del Perfil Ciclista, ITDP presentó el ‘Ranking Ciclociudades’, un instrumento que evaluó a 15 ciudades en 2018 para medir su nivel de regulación, planeación urbana, seguridad vial, educación y promoción del uso de la bicicleta, a través de 11 ejes.

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Este ranking fue realizado por última vez por la organización en 2015, por lo que incluyeron un comparativo del desarrollo de infraestructura vial ciclista entre ese año y hasta 2018, en el que se encontró que Querétaro, Guadalajara y Cancún fueron las ciudades donde más creció.

Acapulco fue la única ciudad en la que el desarrollo de infraestructura ciclista retrocedió, mientras que, en las que menos se dio fueron León y Tijuana.

Las ciudades evaluadas son Ahome, Sinaloa; Ciudad Guzmán, Jalisco; Ensenada, Baja California; Irapuato, Guanajuato; León, Guanajuato; Mazatlán, Sinaloa; Metepec, Estado de México; Moroleón, Guanajuato; Tepic, Nayarit; Tlaquepaque, Jalisco, y Zapopan, Jalisco.

También fueron evaluadas Acapulco, Guerrero; Cancún, Quintana Roo; Ciudad de México; Ciudad Juárez, Chihuahua; Culiacán, Sinaloa; Guadalajara, Jalisco; Hermosillo, Sonora; Mérida, Yucatán; Monterrey, Nuevo León; Morelia, Michoacán; Pachuca, Hidalgo; Puebla; Querétaro, y Tijuana, Baja California.

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En el eje de inversión, que contempla el uso de recursos federales, estatales y municipales para el mejoramiento de la infraestructura ciclista, las ciudades mejor evaluadas fueron Cancún, Guadalajara, Morelia, Moroleón, Pachuca y Zapopan.

En cuanto a capacidad institucional, que comprende que tengan un área especializada en movilidad urbana sustentable y en bicicleta destacaron Metepec, Ciudad de México, Guadalajara, León, Puebla, Querétaro, Tlaquepaque y Zapopan.

Las ciudades que reportaron contar con información del perfil ciclista, sobre hechos de tránsito y el estado de la infraestructura vial fueron Mérida y Metepec.

En cuanto a educación y promoción del ciclismo urbano, con manuales, talleres, campañas de comunicación y ciclovías recreativas, las ciudades mejor evaluadas fueron Ciudad de México, Guadalajara, Zapopan, Puebla, Querétaro, Mérida y Pachuca.

La Ciudad de México, Tlaquepaque, Guadalajara, Metepec, Querétaro y Zapopan fueron en las que se encontró que cuentan con el reconocimiento de la bicicleta como un vehículo y que cuentan con regulación vial para su uso.

La única urbe que aparece en el ranking porque cuenta con planeación urbana y programas de medio ambiente es la Ciudad de México.

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En intermodalidad, Ciudad de México y Guadalajara fueron en las que se encontró mayor número de biciestacionamientos, y que cuentan con sistema de bicicletas compartidas.

Por contar con proyectos cicloincluyentes y lineamientos en la ciudad para vincular la infraestructura verde con la de vialidad para ciclistas, las mejor evaluadas fueron Guadalajara, Querétaro, Zapopan, Ciudad de México.

En seguridad vial, las ciudades que destacaron fueron Ciudad de México, Zapopan y Guadalajara.

Las ciudades en las que se encontró que cuentan con política pública enfocada al combate del cambio climático fueron Ciudad de México, Guadalajara, Metepec y Zapopan.

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Finalmente, en las que se encontraron que hay incentivos económicos para el uso de bicicletas y parquímetros fueron Ahome, Ciudad de México, Guadalajara, Hermosillo, Metepec, Puebla, Querétaro y Zapopan.

Para ITDP, la promoción de la bicicleta como modo de transporte es fundamental para enfrentar los retos ambientales, sociales, económicos y de salud en México.

Por ello, llamaron a las autoridades de las distintas ciudades a generar mejores condiciones de traslado de personas usuarias de bicicleta.

Consulta completos el Perfil Ciclista y el Ranking Ciclociudades en la página del ITDP.

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Cómo acariciar a un gato, según la ciencia (y cómo saber si de verdad lo disfruta)

Para darle cariño a un gato (y evitar ser mordido o arañado en el proceso) es importante que el animal manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado y durante cuánto tiempo.
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8 de agosto, 2019
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No somos pocas personas las que hemos conocido a un gato de lo más cariñoso que parece estar encantado con las caricias que le propinamos y, un minuto después, nos muerde o nos da un zarpazo.

Lo más fácil cuando eso ocurre es culpar al gato, pero cabe la posibilidad de que no lo estuviéramos acariciando correctamente.

Para comprender el porqué, primero es importante conocer un poco más sobre los antepasados de estos animales.

Es probable que el gato salvaje africano, el antepasado más inmediato del gato doméstico, fuera utilizado únicamente para el control de plagas.

En la actualidad, en cambio, los felinos son considerados una valiosa compañía, hasta el punto de que para mucha gente son “bebés peludos”.

Se cree que esta metamorfosis social de la relación entre humanos y felinos tuvo lugar hace alrededor de 4,000 años, un poco después de la aparición del “mejor amigo del hombre”.

Aunque podamos considerar que 4,000 años es una cantidad de tiempo suficiente para que una especie se adapte completamente a la vida en sociedad, no parece ser el caso de nuestro bigotudo compañero.

Y es que los gatos domésticos muestran una divergencia genética relativamente reducida respecto a sus ancestros. Es decir, sus cerebros todavía están programados para pensar como un gato salvaje.

Estos llevan vidas solitarias e invierten un tiempo y un esfuerzo considerables en comunicarse de manera indirecta, mediante mensajes visuales y químicos, para evitar relacionarse demasiado. Así pues, no parece muy probable que los gatos domésticos hayan heredado las complejas habilidades sociales de sus predecesores.

gatos, animales, ciencia

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A los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas.

Los humanos, por su parte, somos seres inherentemente sociales para los que el acercamiento y el contacto son muestras de afecto.

Además, nos sentimos atraídos por los rasgos estéticos infantiles (ojos y frente grandes, nariz pequeña y cara redondeada), motivo por el que a muchos nos parecen tan bonitos los gatos.

Sabiendo esto, no es ninguna sorpresa que nuestra reacción inicial al ver uno sea querer acariciarlo, hacerle carantoñas o simplemente sonreír embobados. De igual manera, tampoco debería sorprender que algunos gatos consideren este tipo de interacciones un poquito abrumadoras.

El cariño en los gatos

Aunque a muchos gatos les gustan las caricias y, en determinados contextos, nos elegirían antes que a la comida, deben aprender a disfrutar de la interacción con humanos durante su corto período de adaptación (de las dos a las siete semanas de vida).

Al hablar de la relación entre gatos y humanos, las características de las personas también son importantes. Aspectos como nuestra personalidad y género, las partes de la anatomía del gato que tocamos y cómo solemos manejarlos son muy importantes a la hora de entender cómo el animal responde a nuestras muestras de cariño.

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Es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo.

Algunos gatos reaccionan con agresividad al contacto físico no deseado, mientras que otros pueden tolerar nuestros acercamientos a cambio, simplemente, de comida y un sitio donde dormir.

A pesar de ello, un gato tolerante no es necesariamente un gato feliz. De hecho, los niveles más altos de estrés se observan en gatos cuyos dueños afirman que se muestran conformes con las caricias en lugar de demostrar que no les gustan.

Cómo acariciar a un gato

La clave para triunfar en nuestra gatuna empresa es conceder al felino la capacidad para elegir y controlar las interacciones. Por ejemplo, es importante que manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado y durante cuánto tiempo.

Debido a nuestra naturaleza táctil y a la atracción que sentimos hacia los animales bonitos, puede que nos cueste ignorar nuestros instintos y que precisemos de altas dosis de autocontrol.

Sin embargo, el esfuerzo podría ser compensado, ya que un estudio demuestra que es más probable que las interacciones duren más cuando es el gato, y no la persona, el que las empieza.

gatos, animales, ciencia

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Entre los signos para saber si el gato está disfrutando de las caricias está el ronroneo y una expresión facial relajada, con las orejas apuntando hacia delante.

También es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo.

Al establecer contacto físico, menos es más, y no solo en los reconocimientos veterinarios, sino también cuando el gato se relaciona con gente en un entorno más relajado.

Como norma general, a la mayoría de los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas.

Por el contrario, no disfrutan tanto del contacto en la barriga, el lomo y la base de la cola.


Signos de disfrute del gato:

• Mantiene la cola erguida e inicia el contacto.

• Ronronea y hace algo parecido a amasar con las patas delanteras.

• Mueve suavemente la cola de lado a lado mientras la estira en el aire.

• Exhibe una postura y una expresión facial relajadas, con las orejas apuntando hacia delante.

• Te empuja con cariño si detienes las caricias, para indicar que continúes.

Signos de rechazo o tensión:

• Mueve o voltea la cabeza en tu dirección contraria.

• Se muestra pasivo (no ronronea ni busca el contacto físico).

• Parpadea de forma exagerada, sacude la cabeza o el cuerpo o se lame la nariz.

• Se asea repentina y apresuradamente durante poco tiempo.

• Se le eriza el pelo o contrae la espalda.

• Mueve o agita la cola o golpea con ella.

• Aplana las orejas y las orienta hacia los lados o hacia atrás.

• Gira bruscamente la cabeza para enfrentarte a ti o a tu mano.

• Te muerde, aparta o golpea tu mano con una pata.

Así las cosas, es discutible si los gatos pueden ser considerados unos “bebés peludos”.

A muchos les encanta que les toquen, mientras que otros, como mucho, lo soportan. En cualquier caso, es importante respetar los límites que establece el gato salvaje que llevan dentro, aunque eso suponga admirar su belleza desde lejos.


*Lauren Finka es investigadora postdoctoral asociada de Nottingham Trent University.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Está reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para leer la nota original.


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