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¿Cuántos se titulan en la UNAM? ¿Son más hombres o mujeres? ¿Aún hacen tesis? Aquí los datos

En 2018, de los 22,656 egresados de la UNAM que lograron titularse, 56.3% fueron mujeres. En 1970 eran apenas el 23%.
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15 de junio, 2019
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¿Cómo vas con la tesis? Esa pregunta está perdiendo fuerza como método para atormentar a tus conocidos.

Con el paso de los años, cada vez son menos los que utilizan ese método de titulación, de tesis o tesina, y optan por otros métodos, como cursar un diplomado o una especialización.

Al menos eso ocurre en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En una revisión a su página de estadísticas, se observa la tendencia.

Mientras que en 2005 el 66% de los egresados que lograron titularse en nivel licenciatura de la UNAM lo hicieron por medio de una tesis o tesina, y la presentación de su examen profesional, para 2018 la cifra se revertió totalmente.

De los 22,656 titulados a nivel licenciatura el año pasado, en todos los planteles universitarios, solo 6,088 hizo tesis o tesina, el 27%.

Un 73%, 16,568 personas, recurrió a otras opciones de titulación.

En cuanto a género, en 1994 por primera vez desde 1924 la UNAM tuvo más mujeres tituladas en nivel licenciatura, que hombres. 

Luego, en 1995, de nuevo fueron más hombres, pero desde 1996 a la fecha siempre han sido más mujeres.

En 2018, de los 22,656 egresados que lograron titularse, 56.3% fueron mujeres.

Cifra muy distinta a lo que ocurrió, por ejemplo, en 1960, cuando 1,411 hombres obtuvieron su título y apenas 303 las mujeres. O respecto a 1970, cuando se titularon 4,570 hombres y 1,214 mujeres. Fueron apenas el 23%.

El porcentaje de mujeres egresadas ha sido mayor año con año, respecto a los hombres, desde el 2000 a la fecha, en bachillerato y licenciatura.

En el ciclo escolar 2017-2018, el 53.7% de las egresadas de bachillerato fueron mujeres, y de licenciatura el 55.6%.

¿Cuántos se titulan por cada carrera?

Cada carrera o profesión implica un reto distinto, en cuanto al tipo de habilidades y el nivel de estudios o certificados requeridos para poder ejercerla.

Con esa idea en mente, puede revisarse el caso de diferentes facultades y algunas de las carreras más representativas en Ciudad Universitaria de la UNAM, y su cifra de estudiantes que obtuvieron un título universitario.

La estadística más actual disponible es de 2016. 

En el sistema escolarizado, en ese año se titularon en la facultad de Derecho 1,671 alumnos: como Médico cirujano, 984; en la carrera de Contaduría, 830; Arquitectura, 622.

Ingeniería en computación; 372; Ciencias de la Comunicación, 350; Ingeniería civil; 239; Ciencias Políticas y Administración Pública, 232; Relaciones Internacionales,169; Filosofía, 85, y Sociología, 78.

Tendencia a la baja en el número de titulados

Tras caer de 2010 a 2011, de 18,598 a 18,072, la cifra de alumnos que consiguieron titularse en nivel licenciatura de la UNAM se había mantenido al alza cinco años seguidos.

Pero de nuevo hubo un declive de 2016 a 2017, cuando pasó de 24,405 a 22,766, y la tendencia hacia la baja se mantuvo en 2018, con 22,656 titulados.

De 2000 a 2018, en promedio cada año 17,399 egresados de la UNAM aprobaron para obtener su título de licenciatura.
En 2000 se titularon en ese nivel 10,929 alumnos, y en 2018 fueron 22,656, es decir, 11,727 más (107%), pero considerando que año con año también aumenta la cantidad de alumnos inscritos.

En el caso de los títulos de maestría, tras el alza de 3,147 en 2015 a 3,561 en 2016, de ese año a 2017 bajó a 3,284.

la reducción se mantuvo en 2018 al pasar a 2,999, una baja anual del 8%.

En cuanto a los títulos de doctorado, de 2016 a 2017 la cifra subió de 868 a 945, pero en 2018 bajó a 861, una reducción de 8.8%.

Cada vez más alumnos

La UNAM tiene datos de su cantidad de estudiantes desde 1924, cuando eran 9,622 de bachillerato y licenciatura.

Desde entonces, década tras década, ha ido aumentando su matrícula, hasta tener en el ciclo 2018-2019 un total de 356,530 alumnos.

Si solo se hace una comparación de 2000 a la fecha, los últimos 19 años, su población estudiantil aumentó casi 40%, al pasar de 255,226 a los más de 350 mil ya mencionados.

En el mismo lapso, la Universidad pasó de tener 71 carreras a 127.

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Cómo se frenó la hiperinflación en Venezuela (y por qué no es tan buena noticia)

Durante varias semanas entre febrero y marzo, la tasa de inflación en Venezuela redujo de forma notable su ritmo de crecimiento, según las estimaciones. Sin embargo, algunos economistas consideran que las causas de ese fenómeno son preocupantes.
19 de abril, 2019
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Es una buena noticia. Pero podría no durar mucho. La hiperinflación que sufre Venezuela desde finales del año 2017, la mayor actualmente en el mundo, registró una marcada desaceleración durante varias semanas entre los meses de febrero y marzo pasado, según las estimaciones de las firmas de análisis.

Desde el inicio de este proceso la inflación diaria registrada en ese país se ubicaba en un promedio de 2,9% diario pero durante esas semanas mencionadas anteriormente descendió hasta el 0,7% diario.

Venezuela no publica datos oficiales de inflación desde hace años.

En medio de esa desaceleración hubo productos cuyo precio llegaron a estancarse y, en algunos casos, como en el de los embutidos, los quesos y otros productos perecederos, incluso descendió al ser ofrecidos a la venta con fuertes descuentos.

Es un motivo de alivio y de pequeño respiro para los venezolanos, que encaran numerosos problemas de diversa índole por la crisis económica que sufre el país.

Algunos expertos, sin embargo, no creen que esto sea el inicio del fin de la hiperinflación.

“Eso es algo que puede considerarse como un síntoma bueno, pero se produjo por las causas equivocadas y es algo que no se puede prolongar en el tiempo”, advierte Tamara Herrera, directora de la consultora Síntesis Financiera, a BBC Mundo.

Pero, ¿exactamente qué ocurrió?

Medidas radicales

A finales de 2018, la inflación en Venezuela crecía a una tasa superior al 100% mensual. A partir de 50% es cuando pasa de inflación a hiperinflación.

Billetes de bolívares.

Getty Images
La inflación ha hecho perder valor al bolívar de forma acelerada.

En enero llegó a superar el 200% como consecuencia de una fuerte devaluación de la moneda aplicada por el gobierno: la tasa de cambio oficial se ubicó por encima de la registrada en el mercado paralelo, el más usado tradicionalmente por el control cambiario que impone el gobierno chavista.

Como consecuencia de ello, las ventas de los comercios de desplomaron en enero y siguieron cayendo aún más el mes siguiente.

“Ese proceso continuó en marzo, cuando se produjo la gran crisis eléctrica que acentuó la situación depresiva por las bajas ventas y es un factor adicional de parálisis”, afirma Herrera.

Señala que la caída del consumo llevó a la acumulación de inventarios y obligó a empresas y comercios a reducir precios para poder cobrar y seguir operando, en un momento en el cual la banca no estaba ofreciendo créditos.

Según Herrera y otros expertos, esta imposibilidad de acudir al sistema financiero fue un elemento fundamental en la desaceleración de la hiperinflación.

Desde septiembre pasado, el Banco Central de Venezuela decidió aumentar de forma progresiva el encaje o reserva legal (el porcentaje de los depósitos recibidos por las entidades financieras y que por ley estas no pueden utilizar).

La principal finalidad de esta reserva es contar con fondos que permitan evitar una crisis de liquidez. Sin embargo, en el contexto de la política monetaria también suele utilizarse para restringir el crédito y así reducir la inflación. Al final de cuentas, si las personas y las empresas disponen de menos dinero tienen que limitar sus gastos.

Una mujer ante un banco en Venezuela.

Getty Images
El aumento del encaje legal al 100% limitó severamente la capacidad de los bancos de otorgar créditos.

En el caso de Venezuela, la decisión de las autoridades fue llevar el encaje legal hasta el 100%, el máximo nivel posible y uno que -según Herrera- no tiene precedentes.

De esta forma, las entidades financieras vieron severamente restringida su capacidad para otorgar créditos.

El Banco Central de Venezuela presentó esta medida como parte de la política de intervención en el mercado cambiario que prevé ejecutar en coordinación con el Poder Ejecutivo, dentro del “Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad” anunciado por el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Así, con la restricción de la liquidez se estaría apuntando a reducir la cantidad de bolívares circulantes y disponibles para comprar dólares.

De esta manera, se intentaría evitar que la moneda venezolana se siguiera devaluando, lo que también es una fuente importante de inflación en un país en el que gran parte de los productos que se consumen son importados.

Algunos economistas, sin embargo, no consideran esta política como la más apropiada.

El gobierno entendió que la hiperinflación es un problema monetario pero, en lugar de asumir el costo y dejar de emitir dinero inorgánico (que es la raíz principal de la hiperinflación), sigue emitiendo dinero por su cuenta pero obliga a la banca a que deje de prestar”, señala a BBC Mundo Guillermo Arcay, economista de Ecoanalítica y profesor de Macroeconomía de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

Arcay afirma que el BCV aumenta la masa monetaria en promedio en 18% mensual.

Nicolás Maduro.

Getty Images
Maduro atribuye la hiperinflación a la supuesta guerra económica.

Aunque el fenómeno de la hiperinflación es relativamente reciente en Venezuela, ese país registra altas tasas de inflación desde hace varios años, algo que muchos economistas atribuyen al hecho de que el elevado gasto público se financia por la vía de la emisión de dinero inorgánico, esto es, que no tiene su correspondiente respaldo.

Esa visión, sin embargo, ha sido rechazada de forma reiterada por el oficialismo.

“La causa determinante de la hiperinflación en Venezuela no es el aumento de la cantidad de dinero, es la manipulación política y criminal del tipo de cambio“, escribió en un análisis en noviembre pasado la economista Pascualina Curcio, quien fue viceministra del gobierno de Maduro y es profesora de la Universidad Simón Bolívar de Caracas.

El gobierno venezolano acusa de los problemas de escasez e hiperinflación a una guerra económica desatada en su contra por parte de la oposición y de Estados Unidos, quienes a su vez, achacan estos problemas a las malas políticas y a la supuesta corrupción del Ejecutivo venezolano.

El gobierno de Estados Unidos impone sanciones a Venezuela, incluidas al sector petrolero, clave de la economía del país.


El bolívar no aguantó mucho

Por Guillermo Olmo, corresponsal del BBC News Mundo en Venezuela

En un país como Venezuela, en el que las autoridades no difunden datos sobre el comportamiento de la economía, la cotización del bolívar frente al dólar en el mercado paralelo se ha convertido en uno de los pocos indicadores fiables para la mayoría.

Durante los meses de febrero y marzo, al contrario de lo que había sido la tónica de los últimos años, la cotización del “bolo”, como conocen los venezolanos a su moneda, se mantuvo relativamente estable.

Un dólar se cambiaba aproximadamente por 3.500 bolívares, y así fue durante varias semanas, como resultado, según los expertos, de las medidas drásticas de contracción de la liquidez aplicadas por el gobierno de Nicolás Maduro.

Pero, como temían los especialistas, su efecto ha sido efímero.

Esta semana el dólar ya se estaba cambiando por más de 5.000 bolívares. Todo parece indicar que, de nuevo, el bolívar cae sin freno.


Graves consecuencias

Aunque las estimaciones de los analistas indican que la hiperinflación registró una desaceleración y que, incluso, hubo productos que llegaron a bajar de precio, Arcay asegura que se trató de un fenómeno efímero y que la gente no lo pudo apreciar en su vida cotidiana.

“En este proceso, el ingreso de las personas se mantuvo igual en términos nominales, por lo que -en realidad- su calidad de vida siguió deteriorándose a un paso rápido“, apunta.

Dos mujeres saliendo de un supermercado.

Getty Images
La hiperinflación reduce la capacidad adquisitiva de los venezolanos.

Destaca que otra de las herramientas que usó el gobierno de Maduro fue rezagar el gasto fiscal, evitando desde enero decretar aumentos de salarios en el sector público, pese a que en lo que va de año la inflación acumulada ya debe superar el 500%.

El gobierno de Maduro volvió a devaluar el tipo de cambio oficial esta semana, lo que usualmente anticipa un aumento de la inflación.

Tamara Herrera apunta a un pronóstico sombrío.

“Esto es algo que no se puede repetir de forma reiterada porque vas a llevar al quiebre a las empresas y a los comercios. Entonces, vas a llegar al fin de la hiperinflación por la vía de la liquidación de la actividad económica. Le bajaste la fiebre al enfermo pero lo hiciste a costa de llevarlo a un estado precomatoso“, concluye.


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