EU y México, tras la pista de los principales operadores financieros del Cártel Jalisco
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EU y México, tras la pista de los principales operadores financieros del Cártel Jalisco

Un abogado y tres familiares del Mencho cuentan con al menos nueve empresas, cinco de ellas boletinadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Un abogado y tres familiares de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, son investigados por encabezar presuntamente una red de lavado de dinero del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), de acuerdo con autoridades de Estados Unidos y México.

Se trata del abogado Víctor Francisco Beltrán García y los hermanos Erika y Ulises González Valencia, cuñados de el Mencho, así como Ana Paulina Barajas Sahd (esposa de Ulises), quienes de acuerdo con una búsqueda en el Registro Público del Comercio (PRC) de Jalisco cuentan con al menos nueve empresas, cinco de ellas boletinadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el pasado 17 de mayo

Estos personajes a su vez se encuentran relacionados directamente con otras 22 personas, quienes fungen como socios, apoderados, comisarios y supervisores de las nueve compañías dedicadas a la construcción; fabricación y comercialización de productos orgánicos y bebidas alcohólicas, y a la compra, venta y diseño de bienes inmuebles, de acuerdo con documentos en poder de Animal Político.

En el caso de Víctor Francisco las autoridades mexicanas identificaron que se encuentra relacionado directamente con una millonaria cuenta bancaria en dólares, por lo que no descartan que su rol sea más importante al señalado en una conferencia de prensa del 17 de mayo, cuando las autoridades del Tesoro y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México lo identificaron como “un abogado con sede en Guadalajara, (quien) facilita las actividades de corrupción a nombre del CJNG y Los Cuinis (la organización de los cuñados de el Mencho).

El descubrimiento se dio a la par de que el Tesoro boletinara por  lavado de dinero y actos de corrupción al juez de Jalisco Isidro Avelar Gutiérrez, y al exgobernador de Nayarit Roberto Sandoval Castañeda, a quienes acusaron de recibir sobornos del CJNG.

Leer: Suspenden a magistrado ligado al Cártel de Jalisco e investigado por lavado de dinero

En el caso del juez las autoridades indicaron que “recibió sobornos” del CJNG a cambio de dictar fallos judiciales favorables a sus principales integrantes. De acuerdo con el periódico La Jornada, en 2018 Avelar “ordenó la libertad de Francisco Aguilar Santana”, hombre cercano al Mencho; en 2016, deslindó de toda responsabilidad a Nemesio Oseguera González, el Menchito.

El exgobernador nayarita, por su parte, fue señalado (junto con su familia) de haber “participado en una serie de hechos de corrupción, como la apropiación indebida de activos estatales, y la aceptación de sobornos de organizaciones narcotraficantes mexicanas, incluyendo el CJNG”.  

Abogado de narcos, empresario y proveedor de gobierno

A Víctor Francisco, además, lo ubican como supuesto socio de un despacho de abogados perteneciente al esposo de Jessica Johanna Oceguera, hija del Mencho. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) detectó que ese despacho ha realizado operaciones financieras por varios millones de pesos.

Una búsqueda en el RPC de Jalisco arrojó que este abogado es dueño de cuatro compañías, tres de ellas dedicadas a la “fabricación, elaboración, envasado, distribución, exportación… de agave”, creadas el 10 de diciembre de 2018 en Guadalajara, Jalisco.

Se trata de las empresas Horizonte Agavero S.A. de C.V., Palenque Agavero S.A de C.V. y Soy Agave S.A. de C.V., que además de haber sido creadas el mismo día y por el mismo notario público cuentan con los mismos dueños, gerente y comisario (persona encargada de vigilar la sociedad).

Aparte, es dueño de Grupo Nabohi Sudamérica S.A. de C.V., empresa fundada en 2010. Dos de los cuatro socios de dicha compañía se han desempañado como funcionarios públicos. Uno de ellos a nivel federal y otro en el municipio de Zapopan, Jalisco. En el RPC no se específica el objeto social de la compañía.

No sólo eso. En dos diferentes bases de datos oficiales de los ayuntamientos de Jamay y Amatitán, Jalisco,  Víctor Francisco aparece como proveedor de las dos localidades. En dichos documentos sólo aparece su nombre, pero no específica el tipo de servicios o productos que ofrece a los ayuntamientos. Tampoco aparece la dirección donde presuntamente opera, como suele ocurrir con la mayoría de los proveedores oficiales.

Los cuñados 

Erika y Ulises González Valencia son hermanos de Rosalinda González Valencia, esposa del Mencho. De acuerdo con las autoridades de México y Estados Unidos estos dos personajes “han ayudado a sobornar a funcionarios gubernamentales a nombre del CJNG y Los Cuinis. Ellos también (se presume) lavan dinero para promover las actividades internacionales de narcotráfico de estas organizaciones”. 

Adicionalmente, identificaron a Ana Paulina Barajas Sahd, esposa de Ulises, como la persona que presuntamente ayuda a “manejar negocios a nombre de su esposo”, quien el 26 de junio de 2018 fue detenido por agentes de la Policía Federal y de la PGR en Jalisco.

En su momento, el gobierno mexicano informó que Ulises se presentaba como “empresario inmobiliario”, para lo cual utilizaba credenciales y nombres para realizar “operaciones con dinero ilícito, trasiego y comercialización” de droga.

A la par de boletinar a estas tres personas en la lista del Tesoro, las autoridades binacionales identificaron a seis empresas relacionadas al CJNG y a sus socios Los Cuinis. 

Las seis entidades mexicanas son:

  1. A&A Estudio Arquitectónico, S. de R.L. de C.V., 
  2. Arquitectura y Diseño en Balance, S.A. de C.V., 
  3. G Y R Arquitectos, S. de R.L. de C.V., 
  4. Granatura, S. de P.R. de R.L. de C.V., 
  5. Jafiela Boutique, S.A. de C.V.
  6. Operadora Restaurantera del Sol Naciente, S. de R.L. de C.V.

De acuerdo con el RPC de Jalisco, la primera de estas empresas fue creada el 12 de septiembre de 2013, con un capital de 1.5 millones de pesos. Su objeto es la prestación de “servicios de construcción, desarrollo, remodelación y ampliación de todo tipo de inmuebles”. Como dueños aparecen el Juez Isidro Avelar Gutiérrez y su hijo Isidro Avelar Martin.

Otras cuatro empresas (Arquitectura y Diseño en Balance, S.A. de C.V; G Y R Arquitectos, S. de R.L. de C.V; Granatura, S. de P.R. de R.L. de C.V  Operadora Restaurantera del Sol Naciente, S. de R.L. de C.V) están vinculadas directamente con Ulises González Valencia, su esposa Ana Paulina y otras 13 personas. 

Las sociedades fueron creadas entre 2008 y 2014. De acuerdo con el RPC de Jalisco, las empresas no cuentan con una orden de aseguramiento, por motivo de alguna investigación ministerial por parte de la Fiscalía General de la República (antes PGR).

De acuerdo con las actas constitutivas de las empresas, en todos los casos han incrementado el valor de las sociedades, o las han vendido a personajes de la misma red.

El 2 de octubre de 2013 aumentaron el valor de la empresa Arquitectura y Diseño en Balance, S.A de C.V, creada ese mismo en el mes de junio. Originalmente la empresa contaba con un capital de 50 mil pesos, y le inyectaron 950 mil para quedar en un millón.

Cuatro años más tarde, esa misma sociedad fue vendida por un millón de pesos a un personaje relacionado con Ulises y su esposa, en sus otras sociedades mercantiles.  

En el caso de Jalife Boutique, S.A de C.V, la empresa pertenece a Liliana Rosas Camba, otro de los personajes boletinados por el Tesoro el pasado 17 de mayo.

Esta mujer es esposa de Gonzalo Mendoza Gaytán, el Sapo, uno de los líderes del CJNG, quien controla “la plaza o área de influencia de Puerto Vallarta, Jalisco, lo que le permite supervisar el narcotráfico y otras actividades delictivas de esta área”. Sus subordinados “son responsables de secuestros y numerosos asesinatos” en esa zona.

Liliana Rosas “administra las actividades comerciales y lava las ganancias de las drogas a nombre de su esposo y el CJNG”, según el Tesoro.

De acuerdo con el RPC, la empresa fue fundada el 30 de marzo de 2016 con un capital de 500 mil pesos, y liquidada el 17 de mayo de 2018. Para liquidarla contrataron los servicios de un exjugador de futbol profesional, quien ha militado en tres diferentes clubes de tercera división de Jalisco. 

En un lapso de 4 años, el Tesoro de Estados Unidos ha realizado 10 diferentes acciones contra el CJNG y sus socios Los Cuinis. En suma han sido 29 personas boletinadas y 43 empresas, incluidas las 6 del pasado 17 de mayo. Solo en un caso las autoridades norteamericanas han retirado de su lista de presuntas empresas lavadoras de dinero a una de estas sociedades.

Principalmente las empresas se encuentran en Jalisco, pero también en el Estado de México, Ciudad de México y Quintana Roo.

De acuerdo con el Tesoro, “los negocios previamente designados en México incluyen centros comerciales, compañías de bienes raíces, restaurantes, compañías agrícolas, un negocio de promoción de música, y un hotel boutique de lujo. Muchas de estas entidades mexicanas se han involucrado en el lavado de las ganancias de las drogas y representan intentos por parte del CJNG y Los Cuinis de integrarse más con la economía legítima”.

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Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
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Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


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