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Chautla, el pueblo de Guerrero en el que niños entrenan para defenderse de grupos criminales

Desde 2006, los niños y las mujeres cobran un papel activo en la defensa de Chautla, un pueblo enclavado en Chilapa, Guerrero, uno de los municipios con más muertos y desaparecidos del estado.
Amapola Periodismo
Por Amapola Periodismo
8 de julio, 2019
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Niños con uniformes escolares corren alrededor de la comandancia de la Policía Comunitaria de la comunidad de Rincón de Chautla, a una hora de Chilapa. Los niños juegan al combate y se disparan con unas pistolas de madera que les hicieron para entrenarlos.

Los policías comunitarios llegan a la cancha de usos múltiples y también lo hacen las mujeres de esta pequeña comunidad y de otras tres vecinas: Zacapexco, Alcozacan y Ayehualtempa. Sus trajes amarillo canario, rosa mexicano, anaranjado y verde limón alegran esta mañana nublada y fría. Mientras las mujeres desfilan en la cancha de usos múltiples portando sus rifles, los niños juegan.

Rincón de Chautla, junto a otras 16 comunidades nahuas que pertenecen a la Coordinadora Regional de Autoridades comunitarias-Pueblos Fundadores (CRAC- PF) viven en medio de una pugna desde hace 13 años. En esta última etapa, de diciembre de 2018 a la fecha, de acuerdo a recuentos periodísticos,  20 personas fueron asesinadas y 12 desapariciones forzadas. Explican que la delincuencia pretende vaciar la zona.

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Es lunes 10 de junio del 2019. Ha pasado casi un mes del video que se viralizó en internet en el que cinco niños y tres niñas, de entre siete y nueve años, marchan como militares y luego de la posición de firmes uno de ellos lee un comunicado.

–Como pueblo no vamos a dejarlos solos. Es nuestra palabra contra la de los sicarios. Nos matan un comunitario y vamos por 10 sicarios… Los niños y niñas que hoy somos sobrevivientes de los ataques sanguinarios seguimos en la lucha, porque sabemos que van a regresar y van a atacar a nuestra policía, –dijo un niño de unos ocho años frente a las cámaras en el video que compartió la misma Policía Comunitaria.

Y ya son casi seis meses de la irrupción de hombres armados con rifles a la comunidad. Ese día, según reportes oficiales, hubo 12 muertos. Todos de fuera. La gente de Rincón de Chautla asegura que se defendió de una nueva agresión de una organización criminal.

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En esta comunidad nahua, son los niños y las mujeres quienes llevan las huellas indelebles de los asesinatos, desapariciones y encarcelamientos de sus papás, hermanos, tíos, primos y amigos. Desde 2006, los niños y las mujeres cobran un papel activo en la defensa de su pueblo, enclavado en Chilapa, uno de los municipios con más muertos y desaparecidos después de Chilpancingo y Acapulco.

¿Qué pasa en la comunidad nahua de Rincón de Chautla que sus mujeres y niños han tenido que entrenar para matar?

¿Qué pasa en la comunidad nahua de Rincón de Chautla que sus mujeres y niños han tenido que entrenar para matar?

Hoy los niños no entrenan. Quizá no lo hagan más. El policía comunitario Policarpo Rodríguez, de 59 años, cuenta con un español accidentado, que hay posiciones encontradas acerca del entrenamiento de los niños. Después del video del 12 de mayo y la atención mediática recibida, el único maestro de la comunidad –porque las dos maestras más no van ante la situación de riesgo–, fue quien les pidió dejar fuera a los niños.

–Fue algo desesperado, porque estamos desesperados, –reconoce Rodríguez.

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Rincón de Chautla está en una colina. Desde el mirador del crucero que lleva tanto a Chilapa como a José Joaquín de Herrera (Hueycatenango), se observan árboles frondosos que acompañan el camino agreste de tres kilómetros. Pinos y maleza del campo. Cuesta abajo, se ve la tierra rojiza como el color de los ladrillos de las casas. Mientras todos se organizan en la cancha, cuatro mujeres ponen a asolear maíz encima de dos petates de palma.

Es el día 14 después de los hechos del 27 de mayo. Las mujeres de los petates de palma cuentan que la comida es escasa. El punto geográfico de su comunidad obliga a ir a Chilapa o a Hueycatenango por víveres. Dicen que esa es su desgracia. En cada lado operan diferentes grupos de la delincuencia organizada que les impiden traer comida.

Los niños juegan mientras los grandes platican de lo que ha pasado en el pueblo. Juegan y pasean alrededor de los testimonios de cómo fue desde el 2006, Rincón Chautla, un refugio pero también lugar donde han contado asesinatos. Acá está gente de Paraíso Tepila, una comunidad vecina cuyas familias se desplazaron desde el 19 de diciembre, fecha en la que hombres armados irrumpieron y desaparecieron a 12 integrantes.

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Policarpo Rodríguez, uno de los policías comunitarios desplazados de Paraíso Tepila, no se acostumbra a extrañar a sus 12 familiares: no quedó rastro de ellos desde el 19 de diciembre del 2018. Este 10 de junio luce angustiado portando su rifle.

El señor, a quien no le disgusta que le tomen fotos, dice que civiles armados del Movimiento por la Paz y Justicia –a quienes identifica con el grupo “Los Ardillos”–, instalaron en diciembre pasado retenes en la carretera Chilapa-Hueycatenango, y en el crucero de Paraíso Tepila raptaron a sus 12 familiares, todos salían huyendo, tres eran niños.

Un acontecimiento tras otro. Por eso fueron las señoras quienes alzaron la mano para ser entrenadas y accedieron que sus hijos recibieran esa educación marcial. Para ellas sólo hay dos opciones: se defienden o se van.

Lee el reportaje completo en el sitio de Amapola Periodismo.

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Arquivo pessoal

"Me convertí en meme y mi vida se volvió una pesadilla"

Débora, de 22 años, vio como una foto suya se popularizaba en internet como un meme en que se burlaban de su rostro hace 7 años. Tuvo que dejar la escuela por las burlas.
Arquivo pessoal
25 de julio, 2019
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Débora se sentía linda aquella noche de comienzos de 2012.

Estaba en una fiesta familiar cuando se puso unas gafas oscuras y se tomó una selfie con su celular.

Ella, que en ese momento tenía 15 años, compartió la foto en su perfil de Facebook. Pero el registro en imágenes de ese momento de alegría se convirtió en uno de los mayores traumas de su vida.

Al principio, poco después de publicar la foto, lo primero que se ganó fueron unos “Me Gusta”. Pero unos días después Débora notó que algunos desconocidos estaban compartiendo la imagen.

No tardó en darse cuenta que tristemente su foto se estaba convirtiendo en un meme -imágenes que son utilizadas para hacer burlas y bromas y que se comparten en internet- debido a su apariencia.

En tono de burla, a Débora comenzaron a llamarla la “diva de Oakley”, una marca de gafas de sol.

Mientras la foto generaba muchas risas entre quienes la compartían, Débora lloraba en su cuarto, en un barrio de Sao Paulo, Brasil.

Tanto la afectó, que se tuvo que recluir en su casa para evitar que la reconocieran en otras partes.

Me sentía fea, humillada, menos que otras niñas de mi edad“, le dijo a la BBC Débora, que ahora tiene 22 años.

Débora Cristina
Débora Cristina / Acervo pessoal

La foto se volvió viral cuando Débora solo tenía 15 años.

“Los comentarios sobre los memes con mi foto hablaban mucho de mi apariencia y eso me molestaba”, añadió.

En ese tiempo, abandonó la escuela, dejó de salir y pensó en el suicidio.

“No tenía fuerzas para nada. Lloraba y lloraba y me culpaba por haber compartido esa foto”.

Hace unas semanas, unos siete años después, Débora vio cómo volvían a utilizar su foto para un meme en las redes sociales.

“La foto la habían dejado de utilizar, pero hace poco la volvieron a compartir en Facebook y en Instagram“, señaló.

Ahora, con un hijo de 3 años, ella trabaja como dependiente en una farmacia en Sao Paulo y está buscando la forma en que esta nueva oleada de memes no la afecte como antes.

Decidió, por ejemplo, no esconderse como había hecho años atrás. En su perfil de Facebook, escribió que iba a demandar a las páginas que utilizaran su foto.

Me di cuenta que yo no era el problema. No voy a aceptar que vuelvan a hacer todo eso que hicieron conmigo hace siete años”, señaló.

En los memes, Débora es clasificada como un ejemplo de mujer fea.

La selfie

Cuando publicó la selfie que después se convirtió en un meme, Débora pensó que ganaría muchos elogios.

“Pensé que estaba muy linda. En ese momento tenía una autoestima muy grande“.

Recordó que la foto comenzó a ser compartida por un joven que tenía un amigo en común con ella.

Él amigo miró la foto, se rió de ella y la comenzó a difundir en internet”, dijo.

Débora le pidió que la borrara. Él la quitó de su perfil, pero ya incontables páginas habían tomado la selfie y la habían compartido.

La primera vez que salió de su casa después de publicar la foto, Débora notó que muchas personas habían visto los memes con su rostro.

“No tenía idea de la repercusión que había tenido la foto. Cuando fui a una tienda, cerca de casa, muchas personas me reconocieron. Unos jóvenes comenzaron a reírse de mí. Fue horrible”, dijo.

“Muchos me apuntaban con el dedo. Me di cuenta en ese momento que se reían de mí porque habían visto el meme”, explicó.

Los memes se hicieron populares durante las vacaciones del colegio. Cuando Débora regresó a clases, descubrió que sus compañeros también los habían visto.

De nuevo, muchos me reconocieron y se burlaban de mí“, anotó. Al poco tiempo tuvo que dejar la escuela.

La madre de Débora recuerda que por entonces su hija se aisló por completo.

“Yo no sabía qué hacer. Quería ayudarla, pero en este caso no tenía la menor idea de qué hacer. Ella estaba sufriendo mucho”, explicó.

Para el psicólogo Marck de Souza el tema es bastante preocupante por el alcance que puede tener la difusión de imágenes.

Logo de Instagram y Facebook

PA
Facebook e Instagram señalan que están trabajando para erradicar el matoneo en las redes sociales.

“Las redes sociales pueden tener un peso muy grande en la vida de una persona. Esa ridiculización de alguien, que antes ocurría pero en menor escala, ahora tiene unas proporciones mayúsculas, porque basta un clic para compartir una foto”, explicó

“Como el contenido se puede viralizar y no se puede borrar por completo de las redes, la persona no puede desconectarse de él. Así que el ridículo en internet puede estar presente para siempre”, indicó.

A mediados de 2012, Débora quiso morir.

No tenía motivos para vivir. Estaba deprimida por todo lo que estaba pasando”, señaló.

Entonces tomó varios medicamentos que habían en la casa. “Me salvaron varios familiares, a los que les conté que había tomado las drogas. Si hubiera tenido veneno en la casa en aquel momento, lo habría tomado. Solo quería librarme de todo eso que estaba viviendo”, escribió.

Por suerte las medicinas que había tomado no representaron un peligro para su vida.

Volver a empezar

Hacia mediados de 2014, el ciberbullying -el hostigamiento por medio de internet- contra Débora terminó.

“Poco a poco, el meme fue perdiendo gracia para las personas y dejaron de compartirlo. Entonces fue cuando comencé a vivir mi vida de manera normal”, explicó.

La joven pudo volver a mirarse en un espejo con más tranquilidad.

“Mi autoestima fue mejorando”.

Grupo.

Getty Images
“Siempre ponen a las chicas blancas como lindas mientras que yo soy la fea”, dice Débora.

A pesar del retraso, pudo terminar sus estudios secundarios. “Fue importante para mí, porque fue como volver a empezar a vivir”, anotó.

En 2015 comenzó a salir con un joven, y al año siguiente se dio cuenta de que estaba embarazada. Ella y el padre de su bebé no están juntos ahora, pero para ella “fue importante para que volviera a creer en mí”.

El regreso de los memes

A principios de julio, Débora se sorprendió al ver que el meme con su imagen había reaparecido y estaba siendo compartido nuevamente.

En publicaciones de distintas páginas de Facebook se volvían a burlar de lo mismo: su físico.

Ella comenzó a enviar mensajes a los dueños de las páginas para que dejaran de compartir la foto.

“Un muchacho me dijo que pensaba que yo estaba muerta y que nadie se molestaría”, señaló.

Otra cosa que le llamó la atención fue el racismo. “Desde que comenzaron a compartir mi imagen, leí muchos comentarios muy racistas contra mí. Cuando ocurrió todo en 2012, no entendía mucho, pero ahora sí”, agregó.

Y remató: “Yo tengo mucho orgullo del color de mi piel”.

“En los memes puedes ver el racismo porque siempre ponen a las chicas blancas como lindas mientras que yo soy la fea. Podrían poner a una mujer negra como guapa, pero no lo hacen. Por todo lo que he pasado y todavía estoy pasando, me doy cuenta que es fundamental luchar contra el racismo”, reclamó.

Carta sobre el bullying en la escuela.

BBC
Las víctimas del ciberacoso deben buscar ayuda profesional, dicen los especialistas.

El principal paso que Débora quiere tomar para evitar la exposición de su imagen en las redes sociales es demandar a los propietarios de perfiles y páginas que comparten estos memes.

“Tomaré las medidas adecuadas si la persona no quiere borrar la foto. Nadie tiene derecho a exponerme de esa manera”.

En un comunicado a la BBC, Facebook informó que la intimidación y el acoso violan los estándares de la comunidad de esa red social.

En el texto enviado, la compañía solicita a las personas que informen sobre el contenido que creen que no debería estar en la plataforma.

Débora, sin embargo, dice que desde 2012 ha reportado todos los memes con su selfie y también le pide a sus amigos que informen el caso a Facebook.

Sin embargo, dice que las imágenes nunca han sido borradas. “Solo eliminaron las fotos cuando le pregunté al propietario del perfil o la página directamente”, dice.

Facebook dijo además que ellos han actuado para frenar cada vez más los casos de acoso escolar.

En 2018, lanzó una herramienta de revisión para fotos, videos o publicaciones, en la cual es posible solicitar que un informe, si no tuvo los resultados esperados, sea reevaluado.

Instagram le ha informado a BBC que tiene herramientas para combatir y prevenir el bullying. Los casos deben ser reportados a la red social para ser evaluados.


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