Chiapas: 66 niñas y niños cumplen un mes en desplazamiento forzado
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Chiapas: 66 niñas y niños cumplen un mes en desplazamiento forzado

132 habitantes de la región tsotsil han sido desplazadas por la disputa de hectáreas entre comunidades, entre los desplazados hay 64 menores de edad, incluyendo bebés en etapa de lactancia.
Cuartoscuro
Por Rodrigo Soberanes
27 de julio, 2019
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Seis hombres armados entraron en una camioneta a la comunidad tsotsil de San Pedro Hidalgo el pasado 25 de junio y perpetraron el primer ataque del día que dejó una persona herida y pánico entre la población, que es principalmente de niños. La segunda y definitiva incursión fue más intensa y los pobladores salieron huyendo en busca de refugio.

La agresión alcanzó también a la comunidad vecina de San Pedro La Grandeza, pero sus habitantes quedaron “encerrados” puesto que tomar el único camino de salida suponía un riesgo inminente de emboscada. Por eso decidieron huir hacia el monte y esperar el siguiente amanecer para buscar un refugio con techo y comida.

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En las comunidades quedaron abandonadas las cosas, terrenos y todas las pertenencias de las familias. También estaban regados por las calles los casquillos percutidos de municiones de alto poder que fueron usados en el ataque.

Al próximo día encontraron refugio en Jotolch’en, la tercer comunidad del ejido que lleva el mismo nombre donde ya se encontraban los demás pobladores que habían logrado escapar más temprano. El recuento de personas desplazadas fue de 132, de las cuales 64 son menores de edad, incluyendo bebés en etapa de lactancia.

Mientras los últimos desplazados encontraban refugio ese 26 de junio, las dos comunidades desplazadas eran tomadas. De acuerdo con información obtenida por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), la mayoría de las casas fueron saqueadas y quemadas.

Quedaron destruidos los sembradíos donde se cosechaban productos para comercializar y también las huertas que cada familia tenía para su auto consumo. Los animales de granja y los caballos ya no están. Cuando las familias regresen a sus comunidades no encontrarán ninguna de sus posesiones.

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Este conflicto se originó desde 1980 por la disputa de 338 hectáreas entre los municipios de San Andrés Duraznal y Pueblo Nuevo Solistahuacán. Es un territorio cuya situación legal no está no está definida puesto que el Registro Agrario Nacional (RAN) sólo le dio un acta de posesión a las tres comunidades del ejido de Jotolch’en pero nunca un título agrario.

Con el pasar de los años “varias personas han sido asesinadas” pero no ha habido una sistematización de los casos en relación con el conflicto actual. El precedente más inmediato y claro fue el crimen del campesino Agustín Gómez, quien fue baleado fuera de su casa frente a sus hijos en la comunidad de San Pedro Hidalgo, el pasado 28 de abril.

Este jueves se cumple un mes de que sucedieron esos hechos en el ejido Jotolch’en, del municipio San Andrés Duraznal, en Los Altos de Chiapas, donde se han escrito cinco historias de violencia armada y desplazamiento forzado causado por conflictos territoriales.

Las personas siguen desplazadas y las más vulnerables -menores y adultos mayores- padecen enfermedades con frecuencia. Son tres comunidades sobreviviendo con las provisiones de una. En las casas donde cabe una persona ahora hay tres.  

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De acuerdo con el Frayba, durante el año pasado ambas partes negociaron y la parte de San Andrés Duraznal había accedido a que se repartieran por igual las tierras ejidales con pobladores de la comunidad de Emiliano Zapata, del municipio de Pueblo Nuevo Solistahuacán.

Personas allegadas al conflicto creen que la no intervención de las autoridades municipales y estatales permitió que estallara el conflicto y que ahora, con la herida abierta, será más difícil solucionarlo, como ocurre en Aldama y Chenalhó, otros municipios de Los Altos donde hay un conflicto armado con cientos de personas desplazadas y que no se ha podido solucionar a pesar de la incursión del Ejército y la policía.

El lugar más próximo donde Las comunidades desplazadas en Jotolch´em pueden acceder a alimentos y medicinas es la cabecera municipal de Simojovel pero hay un solo camino y está vigilado por el grupo armado que les agredió. Consideran que están “sitiados”.

Tampoco hay acceso vía telefónica porque es un lugar sin señal, lo cual agrava su condición de aislamiento, según el testimonio que la persona encargada de reportar la situación al Frayba dio a Animal Político.

“El día del ataque se comunicaron con la comandancia regional de Simojovel, y respondieron que iban a entrar a controlar la situación pero no lo hicieron. Ahora el tema es la seguridad porque están sitiados”, dijo la fuente.

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Frayba solicitó medidas cautelares a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Por los antecedentes de soluciones fallecidas en otros casos de desplazamiento, creen que esa puede ser la salida más efectiva.

Este conflicto está precedido de un contexto generalizado de violencia. Durante 2010 el Ejército desmanteló en Pueblo Nuevo Solistahuacán una red delictiva conformada por funcionarios públicos, incluyendo a Ciro Díaz Sánchez, quien era el alcalde en funciones, y a Pedro Bautista, alcalde electo en esos momentos. El Ejército los buscó el 25 de noviembre en sus casas pero habían escapado.

El párroco de Simojovel, Marcelo Pérez, ha denunciado durante años la presencia de grupos delictivos que actúan con la ayuda de autoridades en esa región tsotsil. Incluso, él ha sido víctima de numerosas amenazas

San Andrés Duraznal es uno de los 10 municipios donde fueron anuladas las elecciones municipales el pasado 1 de julio.

La persona entrevistada por Animal Político contó que el ejido de Jotolch´en se negó a participar en actividades políticas y se cree que es una de las razones de la no intervención del municipio.

“El municipio no ha respaldado la situación. Ya se ha solicitado al gobierno del Estado y al municipio que se atienda la situación humanitaria y las enfermedades que hay entre los niños”, dijo.

Las fuentes consultadas dijeron que la región tiene plenamente identificado al grupo armado que perpetró los ataques. Animal Político consultó a la Fiscalía General del Estado de Chiapas si está investigando los hechos y si hay personas detenidas. Hasta el momento no han respondido.

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El pescador que descubrió el más grande tesoro petrolero de México (y murió en el abandono)

Rudesindo Cantarell Jiménez, un sencillo pescador de Campeche, encontró uno de los mayores tesoros energéticos de la historia de México.
28 de junio, 2020
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Una plataforma petrolera en Cantarell

Getty Images
El Complejo Cantarell en su momento fue el segundo yacimiento de petróleo más grande del mundo.

Lo que se guardó Rudesindo Cantarell Jiménez durante casi una década era la ubicación de uno de los más grandes tesoros energéticos que la naturaleza le dio a México.

En el año de 1958, el pescador de 44 años había visto por primera vez una mancha negra en medio de las aguas azul turquesa del mar de Campeche, en el sureste del país.

Al principio no le dio mucha importancia, o no quiso dársela, sabedor de que eso podría transformar la vida de Ciudad del Carmen, en Campeche.

“Un día me fui directamente al aceite. Vi que salía una enorme burbuja que se extendía en la superficie… Creí que era petróleo y se me quedó la idea. Un día le dije a mi señora ‘oye, creo que hay chapo (petróleo) en el Carmen'”, le contó Cantarell a la revista Proceso en 1983.

La sospecha era cierta: en aquel lugar cercano a las costas, la compañía estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) encontró el más grande yacimiento de crudo de la historia del país.

Bajo las calmas aguas había 40,000 millones de barriles, un enorme tesoro que en su tiempo solo estaba por debajo del campo petrolero Ghawar, en Arabia Saudita.

Rudesindo Cantarell

BBC
Rudesindo Cantarell iba a bordo del barco camaronero “Centenario del Carmen” cuando se topó con el petróleo.

El yacimiento fue nombrado Complejo Cantarell, en honor al humilde pescador que llevó a los ingenieros petroleros de Pemex a su hallazgo.

Pero también significó tragedia para muchos, incluido el propio descubridor.

“Le sucedió a Rudusindo Cantarell como un accidente y su accionar transformó para siempre el paisaje y la condición social de su isla”, le dice a BBC Mundo el cineasta Rubén Imaz, quien se inspiró e investigó la vida de aquel pescador para producir la película ficcional “Tormentero”.

Un hombre del mar

Como muchos de los habitantes de las costas de Campeche, la vida de Rudesindo Cantarell (1914-1997) estaba en el mar y la pesca.

Su padre lo llevó a trabajar desde los 10 años, relataba, y desde entonces laboró desde pequeñas canoas y embarcaciones pesqueras de la región, hasta grandes buques en los que llegó a Cuba y Estados Unidos.

Pero uno del que se hizo socio en la década de 1950 es el que cambió su historia y la historia de México: “Centenario del Carmen”.

Una vista de Ciudad del Carmen

Getty Images
Ciudad del Carmen se transformó en una ciudad petrolera a partir del hallazgo del Complejo Cantarell.

A bordo de ese barco divisó aquella mancha en el mar que otros pescadores suponían que se trataba de los remanentes del naufragio de alguna nave. Pero él sí sospechaba que era “chapo”.

“Me dio por tirarle el equipo de pesca, pensando que era un barco o algún chalán hundido, pero el fondo salió limpio”, le dijo al periodista Ignacio Ramírez, de Proceso.

Rudesindo Cantarell se lo guardó durante casi una década. No es claro si por desinterés, o porque los camaroneros querían evitar que llegara la industria petrolera a sus aguas.

“Él rápidamente intuyó que era petróleo. (Pero) mucha gente le insistió que no, entonces parece que se lo guardó años”, dice Imaz.

Fue hasta que en 1968 llegó al puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, a vender pescado, que les comentó a otros pescadores que había descubierto petróleo en sus aguas.

Pescadores en Ciudad del Carmen

Getty Images
La pesca se limitó enormemente desde que Pemex tomó el control de la región en Ciudad del Carmen.

“Yaaaaa, me decían”, dijo a Proceso, pero tomó el consejo de aquellos hombres de dar aviso a los ingenieros petroleros de Pemex.

“¿Será, señor?”, le dijo uno de los expertos. “Pues yo creo que sí, usted dirá”.

La confirmación

En la década de 1960 en México apenas y había unas 10 plantas petroleras y una discreta producción comparada con otras grandes productoras de este energético de la época.

Pero los estudios de los ingenieros Javier Meneses, Serafín Paz y Mario Galván, guiados por Rudensindo Cantarell -“ahora sí que yo mero fui”, relató- confirmaron el hallazgo.

En las aguas relativamente bajas a menos de 100 km de las costas de Campeche, Pemex detectó en 1971 un yacimiento como ninguno otro en la historia del país.

Map

Los pozos Bacab, Abkatun, Ku, Maloob, Akal y Nohoch llevaron la producción de crudo a un millón de barriles diarios en la década de 1980, casi 40% de lo que extraía México entonces.

“Yo no lo creía, pero varias personas que trabajaban para Pemex empezaron a buscarme, a llevarme algunos regalitos, a decirme que yo era como un héroe de la nación”, contaba Cantarell en 1983.

Y la riqueza era prometedora, pues se calculó que había unos 40,000 millones de barriles, lo que dio pie a que el gobierno emprendiera grandes proyectos de infraestructura y gasto público.

“Vamos a administrar la abundancia”, se ufanaba el presidente José López Portillo.

Plataformas de Pemex en Cantarell

Getty Images
Bacab, Abkatun, Ku, Maloob, Akal y Nohoch son los campos petroleros principales del Complejo Cantarell.

Pero para Ciudad del Carmen, la invasión de la industria petrolera confirmó los temores de los camaroneros de la región: unos 1,000 barcos pesqueros ya no podían navegar por ahí.

“En cuanto llegó Pemex se clausuró la pesca. Y la tradición de pueblo pesquero de un siglo se desapareció. Y es verdad que los pescadores le dieron la espalda a Rudesindo”, explica Imaz.

“En otro país sería un héroe”

Aquel pescador fue homenajeado y su apellido se convirtió en sinónimo de riqueza petrolera.

Pemex le prometió empleo y el gobierno mexicano le entregó en 1978 una medalla de oro con motivo del 40 aniversario de la nacionalización petrolera con la frase “El petróleo es nuestro”.

“¿Nuestro? Será de quienes lo manejan, ése es el coraje que me da. No es justo que unos cuantos se enriquezcan a costa del petróleo”, le dijo a Proceso tan solo cinco años después.

Una plataforma petrolera en Cantarell

Getty Images
Cantarell llegó a su máxima producción en 2003, tras lo cual ha ido cayendo constantemente.

Y es que después de los reconocimientos y aplausos, Cantarell recibió un empleo -sin contrato fijo- como auxiliar de limpieza en un laboratorio de Pemex en Campeche, con un sueldo muy bajo acorde a ese nivel.

“Fue triste enterarme de eso, que perdió el apoyo de su comunidad. Y las autoridades lo utilizaban como una botarga, para que apareciera en el estrado, pero lentamente se hizo una figura inactiva”, explica Imaz.

El viejo pescador aseguró que las cartas que enviaba a los ejecutivos de Pemex y del gobierno federal nunca le trajeron una mejora salarial ni un buen empleo.

“Estoy jodido”, dijo.

La tumba de Rudesindo Cantarell

Rubén Imaz
Rubén Imaz encontró la modesta tumba de Rudesindo Cantarell en Isla Aguada, Campeche.

En Ciudad del Carmen hoy casi nadie recuerda a Rudesindo Cantarell: “El nombre les resuena a los mayores, pero en realidad su historia y su persona la conocen unas tres personas“, dice Imaz.

“Su vida es desconocida, lo cual me parece una tragedia, en especial en un país como México que es muy dado a valorar a sus héroes. Y de repente alguien que fue tan importante y transformador”, agrega.

Y es que el hombre que llevó a Pemex hasta su más grande descubrimiento murió sin casi ningún patrimonio que dejar en mayo de 1997 a los 82 años.

Pero desde muchos años antes sabía que la suerte del oro negro no le había sonreído a él: “En otro país sería casi un héroe, pero aquí…”.


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