EU es campeón del Mundial, pero el futbol femenil aún enfrenta el machismo y la falta de cobertura
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EU es campeón del Mundial, pero el futbol femenil aún enfrenta el machismo y la falta de cobertura

El final del Mundial femenil deja la sensación de que el futbol femenil alcanza y gana el espacio de merece; sin embargo, el machismo continúa afectando a este deporte y los medios continúan sin darle mucha cobertura.
Cuartoscuro
Por Gerardo Borbolla y Joaquín Loyo
6 de julio, 2019
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Terminó un Mundial femenil histórico, uno que dejó grandes partidos, récords rotos y la sensación de que el futbol jugado por mujeres avanza cada día más y gana el espacio que merece, a pesar de las grandes adversidades a las que se ha enfrentado.

Después de un mes de actividad, la Selección Nacional de Estados Unidos se coronó campeona, tras vencer a Holanda con un marcador de 2 a 0, en el Parc Olympique Lyonnais, en Lyon, Francia

Estados Unidos levantó su cuarta Copa del Mundo, manteniéndose como las líderes absolutas en el futbol femenil. ¿Por qué le llevan tanta ventaja al resto de las selecciones?

Estados Unidos se ha convertido en modelo a seguir en cuanto a futbol femenil porque ha puesto especial énfasis en el crecimiento de sus jugadoras y su selección.

Dos ligas nacieron y desaparecieron para dar paso a la actual National Women’s Soccer League (NWSC). Este año se elevó el número de jugadoras permitidas en la nómina de cada club (de 20 a 22) y se les incrementó el presupuesto: de 367 mil 500 a 421 mil 500 dólares por equipo, un aumento de 54 mil dólares.

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Además, las jugadoras tienen bonos si son convocadas a la selección mayor, si ganan y si disputan los 20 partidos amistosos requeridos.

Jugadoras de los equipos de Suecia y Alemania en el Mundial femenil.

Jugadoras de los equipos de Suecia y Alemania en el Mundial femenil.

La buena estructura de la liga local, de la mano del fuerte apoyo que hay a los deportes a nivel colegial, explica porqué la mayoría de las seleccionadas estadounidenses sí juegan en su país: Alex Morgan y Megan Rapinoe, en el Orlando Pride y el Seattle Reign, respectivamente; la experimentada capitana Carli Lloyd, en el Sky Blue Football Club. O su arquera -quien atajó un penal decisivo en la semifinal contra Inglaterra- en el Chicago Red Stars.

A pesar de haberse coronado en cuatro ocasiones a nivel mundial y tener varios récords, el apoyo que reciben las jugadoras estadounidenses no se compara con el equipo varonil.

Por esta razón, la selección femenil de Estados Unidos está en una batalla legal contra su federación, pues exigen equidad en salarios y condiciones de trabajo.

“Cada que juegan (las seleccionadas estadounidenses) demuestran que pueden más que el equipo varonil; han ganado más títulos y generan más ganancias”, dice Ana Cruz Manjarrez, periodista deportiva y excoordinadora editorial de Goal México y Referee.

Aunque no tendrían que demostrar nada más para obtener una mejor inversión y desarrollarse como profesionales, aún así lo hacen; “es el machismo arraigado en el futbol y no veo que próximamente vaya a cambiar”, señala Cruz.

Por otra parte, Holanda también ha trabajado para crecer el futbol femenil y darle más oportunidades a sus jugadoras.

En ese país existe la liga femenil desde 2007 -la Eredivisie Vrouwen-, que hoy en día cuenta con 160 mil jugadoras registradas.

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El futbol femenil es el deporte con mayor crecimiento en Holanda, de acuerdo con el diario The Guardian, y su Selección Nacional cuenta con un presupuesto de 3 millones de euros al año en torneos grandes -como el Mundial Femenil o la Eurocopa Femenil- y entre 2 y 2.5 millones en otros.

A pesar de este esfuerzo, las diferencias con el futbol varonil son evidentes. Mientras en la Eredivisie para mujeres hay nueve equipos, en la masculina hay 18.

Mientras la femenil ha requerido un par de reestructuras para llegar a su formato actual, la segunda es un referente europeo en la generación de nuevos talentos.

El futbol femenil en México

A casi tres años de la creación de la ahora llamada Liga BBVA MX Femenil (debido a su nuevo patrocinador), los bajos salarios, la escasa cobertura en medios, la falta de apoyo editorial y comercial y la cultura machista son un problema latente.

De acuerdo con la Encuesta Global de Salarios Deportivos 2017, realizada por SportingIntelligence las jugadoras de la liga femenil mexicana ganan en promedio 41 mil pesos al año, es decir, 3 mil 400 pesos al mes, apenas por encima del salario mínimo establecido en México (102 pesos con 68 centavos al día).

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“Gano 6 mil pesos al mes, no podría vivir de eso. Con otras compañeras puse un negocio y no es fácil porque hay que entrenar, atenderlo; estudio otra carrera y no rindo al cien”, dice María, una jugadora profesional de la Liga MX Femenil que pidió no se revelara su nombre real ni el equipo donde juega.

En comparación con otras ligas femeniles, la mexicana está muy por debajo.

Jugadoras profesionales de futbol en México ganan apenas un poco más del salario mínimo.

Jugadoras profesionales de futbol en México ganan apenas un poco más del salario mínimo.

El torneo que le sigue en orden ascendente es la W-League de Australia, donde el sueldo anual de las jugadoras es, en promedio, de 185 mil pesos al año. Más arriba está la D1 Féminine de Francia, la mejor pagada del mundo, y donde el sueldo promedio al año es de 936 mil pesos, es decir, 78 mil pesos al mes, según el mismo estudio de SportingIntelligence.

A 7 mil 500 kilómetros de distancia, el panorama de otra mexicana es muy distinto.

Stephany Mayor, seleccionada mexicana y jugadora del Thor/KA de Islandia, asegura que aunque ella puede vivir del futbol en este país nórdico, sabe -y exige- que la desigualdad en los salarios debe terminar.

“Como mujeres también debemos poder vivir del futbol (…) debería ser algo donde forjar un porvenir, al fin de cuentas hacemos y trabajamos lo mismo que los hombres”, dice Mayor desde Islandia.

Otro problema: los medios no le dan suficiente cobertura al futbol femenil

Annie Gross, creadora de Ella Es Crack, un proyecto que empezó en 2018 y cuyo objetivo es dar mayor exposición al futbol femenil, dice que la mayoría de los medios mexicanos cubre este deporte “como algo que tienen que hacer, como si estuvieran obligados, pero la cobertura es mínima”.

Gross menciona que la información es difícil de conseguir y los medios arman conjeturas o notas incompletas, “haciendo que las jugadoras tengan que nadar a contracorriente para estar en el lugar que merecen”.

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En el mismo sentido, María, quien pidió no revelar su nombre, señala que “hace falta mucho interés. Solo dan 10 minutos y cuando lo hacen, lo hacen mal. Incluso cuando están narrando partidos no tienen idea de quién es la persona que está jugando”.

La falta de espacios e interés por el futbol femenil en los medios deportivos mexicanos también es por la ausencia de mujeres en las redacciones y en puestos de toma de decisiones, asegura Ana Cruz, quien considera que los medios “no solo deben arriesgarse en los contenidos, sino en quién los dirige”.

Buena parte del problema viene desde los medios que no dan suficiente difusión al futbol femenil en México, por lo que es más difícil que la afición se interese y, al mismo tiempo, no haya suficiente apoyo de la federación y las marcas.

¿Y a qué nos referimos cuando hablamos de la poca o nula cobertura de los medios al futbol femenil?

Desde que inició el mundial femenil y hasta el 5 de julio, los periódicos deportivos de mayor relevancia a nivel nacional -Récord, Esto y Cancha- tuvieron en su primera plana sólo ocho contenidos relacionados con este torneo, entre más de 323 que publicaron.

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Es decir, sólo un 2.4% de las notas que aparecieron en sus portadas hablaban del Mundial femenil.

Los periódicos deportivos de mayor relevancia en México apenas tuvieron ocho contenidos relacionados con el Mundial femenil.

Los periódicos deportivos de mayor relevancia en México apenas tuvieron ocho contenidos relacionados con el Mundial femenil.

Récord sólo tuvo tres contenidos acerca del Mundial femenil en portada durante este periodo, los cuales representan apenas el 1.8% del total que presentaban en primera plana. Durante esos 29 días, el diario tuvo 162 contenidos diferentes en su portada.

Por otro lado, de los 106 contenidos totales que tuvo el diario Esto en su portada, sólo cinco estuvieron relacionados con el Mundial Femenil, lo que significa que sólo 4.7% de su contenido de primera plana fue enfocado al máximo torneo de selecciones femeniles de futbol.

Finalmente, Cancha de Grupo Reforma no tuvo en su portada ningún contenido sobre dicho torneo. Del 7 de junio que empezó al 5 de julio, Cancha publicó 55 temas diferentes en su primera plana, pero jamás tocó el tema de la Copa Mundial Femenina 2019.

¿La ausencia de la Selección Mexicana influyó en la cobertura? “Quisiera creer que si hubieran participado la cobertura habría sido muy diferente, pero lo dudo. Cuando fue el premundial de la Concacaf, ¿qué tanto difundieron los medios?”, cuestiona Annie Gross.

Por otro lado, la cobertura del Mundial Femenil fue opacada por la que se le dio a torneos como la Copa Oro y la Copa América. En la primera está compitiendo la Selección Mexicana varonil, misma que avanzó a la final, donde enfrentará a Estados Unidos. Mientras que la segunda tuvo la participación de selecciones como las de Brasil, Argentina, Chile y Colombia.

Para Ana Cruz, la mejor cobertura no ha sido de los medios grandes, sino de los independientes; “las reporteras y las mujeres que se fueron a cubrir el Mundial por su parte y con sus recursos”, como en el caso de Annie Gross.

Los medios nacionales no tratan al futbol femenil como algo “para emocionarse y apasionarse” y si esto no ocurre difícilmente será más apreciado y consumido por los espectadores, apunta la creadora de Ella es Crack.

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“Hay miles de notas que sacar de cada jugadora, miles de historias de cómo llegaron ahí. Merecemos más; nos esforzamos al máximo como para no tener nada a cambio”, opina Stephany Mayor.

El problema es el machismo

En el área laboral, la participación económica de las mujeres es del 43% y de ese total el 56.6% lo hace desde la informalidad, de acuerdo con la ONU.

En México, el ser mujer significa tener menor acceso a oportunidades y el deporte no es ajeno a la realidad social de este país.

“Mucha gente cree que el futbol es de hombres y para hombres, hay sexismo y machismo. Es un reflejo de la dinámica social de este y de cualquier país; las jugadoras no sólo se enfrentan a los problemas del deporte en sí, sino a discriminación de género y desigualdad”, enfatiza Annie Gross al respecto.

Ana Cruz señala que “la mayoría de los espectadores están acostumbrados a una línea machista”, por lo que muchos medios prefieren publicar notas que cosifican a la mujer, en lugar de empoderarla.

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“Si pones a una mujer en bikini en lugar de hablar de una mujer deportista que tuvo que pasar por demasiados obstáculos para debutar en el futbol profesional vas a obtener más likes y más clicks. Pero hay que arriesgarse y hacer frente a esto, darle el espacio y el lugar que merecen las mujeres en el deporte. El principal problema es que los medios tienen esa visión machista que sigue poniendo a la mujer como objeto”, asegura Cruz.

Por otro lado, María señala que los medios siempre comparan y aseguran que las mujeres no juegan como los hombres. “Debemos cambiar el pensamiento de que por ser mujeres no podemos hacerlo igual que los hombres. Del machismo se derivan más problemas, como el que los dueños no quieran invertir más”.

Pareciera que es imposible hacerle frente a este problema sistemático, sin embargo, las contadas victorias que ha tenido el futbol femenil en nuestro país -la transmisión de la mayoría de los partidos de la Liga BBVA MX Femenil o los llenos en los estadios- son una señal de que sí podemos actuar.

“Hay que exigir más espacios en los medios y presionar a los clubes para que hagan su inversión. La brecha cada vez se amplía más, entonces no nos queda más que exigir mejores coberturas”, asevera Ana Cruz.

Entonces… ¿qué podemos hacer?

De acuerdo con el portal Soccer America, en torneos femeniles, la Liga MX rompió récord de asistencia a nivel mundial con cinco partidos dentro del top ten el año pasado.

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El número uno fue el Clásico Regio, Tigres contra Monterrey, en la final del Torneo de Clausura, con 51 mil 211 asistentes; el Tigres – América, en tercer lugar, tuvo una asistencia de 41 mil aficionados y, nuevamente, en cuarto y quinto lugar, se encuentra el derbi de la Sultana del Norte, Tigres – Monterrey.

Para Marcela Valera, defensa del Club América, la difusión y la cobertura del futbol femenil sí han mejorado, lo cual ha provocado que los espectadores se interesen y vayan a los estadios.

Valera está convencida de que se trata de un esfuerzo colectivo, pero apunta que es necesario que los aficionados sintonicen los partidos, vayan a los estadios y paguen su boleto; “si pagan ayudan a que crezca la Liga, los clubes y las jugadoras”.

Annie Gross coincide con Valera y señala que para mejorar esta situación lo primero es que la gente vea más futbol femenil, vaya a los estadios y que se hable del tema en los programas deportivos.

Sin embargo, Gross señala que “nos toparemos con pared” porque por más que “nos esforcemos como aficionados, todo tiene un límite”, por ello la presión constante y el apoyo de marcas e instituciones son fundamentales.

El trabajo de los clubes es, claramente, esencial. Deben creer en su proyecto, invertir en él y solo así el aficionado se convencerá, exigirá mejores coberturas y los medios tendrán que hacerlo, señala Ana Cruz.

El futbol femenil está en mejor momento que nunca y hay una gran oportunidad para sumarse y ser parte de él.

En torneos femeniles, la Liga MX rompió récord de asistencia a nivel mundial con cinco partidos dentro del top ten el año pasado.

En torneos femeniles, la Liga MX rompió récord de asistencia a nivel mundial con cinco partidos dentro del top ten el año pasado.

“Hay que mantener la conversación y no invisibilizar a la Liga Femenil. Seguir hablando de ellas y sus historias. Haciéndolas protagonistas del deporte”, señala Ana Cruz, quien está convencida que es hora de “subirse al barco y ya no bajarse”.

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En mayo de este año, Enrique Bonilla, representante de la Liga MX de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), señaló que el Torneo de Clausura 2019 de la rama femenil tuvo récord de asistencia acumulada en Fase Regular y Fase Final y también incrementó la audiencia en televisión: se transmitieron 104 partidos.

Esto confirma lo que dice Marcela Valera, que poco a poco empieza a verse como un negocio, lo que beneficia a todos los involucrados. “Las marcas que no hayan entrado a esto desde el principio se van a arrepentir cuando sea más grande; será más difícil que se sumen”.

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VIH/Sida: qué hace este virus al sistema inmunitario y por qué es tan difícil encontrar una cura o una vacuna

Han pasado casi cuatro décadas desde que se reportaron los primeros casos, y pese a todos los esfuerzos sigue siendo una enfermedad incurable. ¿Por qué?
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1 de diciembre, 2020
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Dibujo, infección de VIH

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El blanco del virus son los linfocitos CD4.

Desde que se detectaron los primeros casos a principios de la década de los 80, el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) se ha cobrado alrededor de 33 millones de vidas, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Este virus, que de no tratarse da lugar al síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida, continúa siendo una amenaza para la salud pública: se estima que hay cerca de 38 millones de personas viviendo con VIH (hasta finales de 2019).

Si bien se han hecho grandes avances en cuanto a su tratamiento y prevención, y en la actualidad las personas infectadas pueden llevar una vida saludable, aún no se ha podido hallar una cura para la enfermedad.

Solo dos pacientes hasta la fecha —uno, conocido como el “paciente de Berlín, que falleció en septiembre de este año a raíz de otra enfermedad; el otro, un venezolano establecido en Londres— parecen haberse curado definitivamente del virus.

Tampoco se ha logrado dar con una fórmula para una vacuna, pese a que su búsqueda se inició muy poco después de que se reportaran los primeros casos.

Para entender por qué esta infección es tan difícil de erradicar (en contraposición al coronavirus SARS-CoV-2, que en menos de un año desde que se desató la pandemia cuenta con varias candidatas de vacunas prometedoras), es fundamental comprender primero cómo afecta el VIH a nuestro sistema inmunitario, el arma que tiene nuestro organismo para protegernos de las enfermedades.

Ataque directo al centro de defensa

El VIH entra en nuestro cuerpo a través del intercambio de ciertos fluidos corporales como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales de una persona infectada.

Es, además, un retrovirus. Es decir, su material genético está en forma de ARN (ácido ribonucleico) y no de ADN. Por ello, antes de insertar sus genes en el genoma de la célula huésped para replicarse, tiene primero que convertir su ARN en ADN.

Esto lo hace mediante un proceso que se conoce como de transcripción inversa (los virus en cambio usan uno de transcripción normal), lo cual genera muchos errores en sus copias -puede que esta explicación te sobre en esta instancia, pero guárdala en tu mente porque te ayudará a entender más adelante por qué es tan difícil desarrollar un tratamiento y una vacuna-.

Investigación

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En el campo de investigación sobre tratamientos para el VIH se han logrado muchos avances.

A diferencia, por ejemplo, del SARS-CoV-2 que ataca y se replica en las células del pulmón y otros órganos que tienen en su superficie el receptor ACE2, el VIH tiene como objetivo principal un tipo de células de nuestro sistema inmunitario: los llamados linfocitos CD4 (o también T CD4).

“Los linfocitos CD4 son una parte fundamental del sistema inmunitario. Son predominantes en todos los procesos de lucha contra distintos patógenos —virus, bacterias, parásitos— y forman parte del centro de coordinación de otra parte del sistema inmune”, le explica a BBC Mundo José Luis Casado, médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid, España.

“Son una especie de capitanes de las defensas que no solo manejan soldados, sino que coordinan a otros oficiales para luchar contra el enemigo”, añade.

Una vez dentro del CD4, el virus introduce su propio material genético y secuestra el mecanismo de esta célula para replicarse.

Los nuevas copias de VIH salen de la célula y se propagan por el cuerpo, infectando a su vez a otras células y destruyendo gradualmente linfocitos CD4. La reducción de estos linfocitos provoca, en consecuencia, una deficiencia en el sistema inmunitario.

“Cuando el sistema inmunitario reconoce que hay CD4 infectados, activa otras células para matar a estos CD4, y esa inmunoactivación estimula la producción de linfocitos CD4 para compensar a los soldados caídos en batalla”, explica Casado.

Pero este es un proceso compensatorio temporal. “El organismo no sabe mantener altos niveles de activación inmune persistente”, agrega, con lo cual esta estrategia no resulta eficaz a largo plazo, y no se consigue erradicar a todos los CD4 infectados.

Timothy Ray Brown

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Timothy Ray Brown, conocido como el “paciente de Berlín”, fue la primera persona en curarse de VIH. Falleció de cáncer en septiembre de este 2020.

A medida que la infección avanza y el cuerpo va perdiendo su capacidad para defenderse, el individuo infectado se vuelve vulnerable a sufrir otras infecciones conocidas como enfermedades oportunistas.

Cuando la cantidad de linfocitos CD4 cae por debajo de 200 células por milímetro cúbico de sangre (una persona con un sistema inmunitario sano tiene entre 500 y 1.600), o cuando aparecen una o más infecciones oportunistas más allá del recuento de CD4, se considera que una persona infectada tiene sida.

Por qué los tratamientos no logran curar el VIH

Los tratamientos que han dado muy buenos resultados y que se utilizan para controlar el VIH consisten en una combinación de fármacos antirretrovirales que atacan varios aspectos del ciclo de vida del VIH, y evitan así que el virus se multiplique y pueda penetrar células sanas.

Al reducir la carga viral, el sistema inmune tiene más posibilidades de recuperarse y combatir infecciones. Por eso los pacientes en tratamiento —que debe seguirse de por vida— pueden tener una vida prolongada y sin síntomas.

Con el tratamiento antirretroviral se logra que no desarrollen sida ni infecciones oportunistas.

Por otra parte, “si no hay replicación viral, no hay transmisión“, dice Casado, de modo que no hay posibilidad de contagio.

Sin embargo, el virus no desaparece: una vez que penetró la célula puede quedarse allí, en estado latente.

“Tenemos una serie de células CD4 activas y muchas CD4 en reposo. Están allí por si hay una guerra, una infección. Se estima que solo un 2% de células CD4 están activas habitualmente, porque el resto, en situación basal, no las necesitamos”, explica Casado.

Según le dice a BBC Mundo Mundo Nadia Roan, profesora de la Universidad de California, San Francisco, en Estados Unidos, “este reservorio latente de células infectadas es, esencialmente, la principal barrera para encontrar una cura para el VIH”.

Preservativos

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Los preservativos son fundamentales para prevenir el contagio del VIH.

“Sabemos de su existencia desde hace mucho tiempo, pero no hemos podido atacarlo o controlarlo. Y una de las razones es porque no hay un biomarcador en la superficie de estas células que nos permita distinguir entre una célula sana y una célula infectada con VIH”, dice la experta, cuya investigación se centra en encontrar una forma de caracterizar a estas células infectadas.

Estos reservorios de VIH se establecen pocos días después de que una persona se ha infectado, y mientras el virus está escondido dentro de las células no puede ser combatido ni por el sistema inmunológico que no lo reconoce, ni por los fármacos que no pueden destruirlo hasta que entre en acción.

Tratamiento de alto riesgo

Cuando una persona infectada deja el tratamiento antirretroviral por la razón que fuere, el virus se reactiva al poco tiempo.

Solo hubo dos casos en los que el virus parece haber quedado eliminado por completo.

El primero se logró con un trasplante de médula en un paciente que tenía leucemia (el paciente de Berlín), de un donante con una mutación específica en su ADN resistente al VIH.

El otro caso fue el de un paciente venezolano establecido en Londres que padecía linfoma de Hodgkin (un tipo de cáncer), al que se le suministró quimioterapia y se le implantaron células madre también de un donante con la mutación resistente al VIH.

“Básicamente, tuvieron que deshacerse de sus propios sistemas inmunitarios”, explica Roan.

Pero este tratamiento, que en estos casos fue necesario por las otras enfermedades que sufrían los dos pacientes, “no puede utilizarse ampliamente porque el riesgo es muy elevado”, añade.

Hasta el momento, todas las estrategias que se han investigado —incluyendo una que intenta reactivar los reservorios para que el virus salga de la célula y los anticuerpos del plasma puedan erradicarlo— han conseguido disminuir el reservorio, pero no llevarlo a cero.

“El problema es que con quede un solo clon viable de VIH, solo es cuestión de tiempo para que vuelva a infectar a otra célula y vuelva a recomenzar todo el proceso”, dice Casado.

Vacuna

Desde hace décadas investigadores trabajan para encontrar una vacuna sin éxito.

Pastillas

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Los antirretrovirales atacan distintas fases del ciclo vital del virus.

Además del problema de la latencia del virus, que lo transforma en un objetivo casi imposible de atacar mientras está “invisible” dentro de la célula, una de las principales razones por las que es difícil dar con una vacuna es su alto grado de mutabilidad.

La mayor parte de las vacunas eficaces estimulan la producción de anticuerpos para neutralizar al virus. Pero como el virus comete muchos errores en su proceso de replicación -lo que te explica más arriba cuando hablaba de la transcripción inversa-, los anticuerpos que produce el sistema inmune para neutralizarlos se vuelven inefectivos contra estas nuevas formas del virus.

“Al virus no le importa tener hijos mutantes siempre que consiga sobrevivir”, dice Casado. “Su variabilidad genética es muy alta, y eso hace que sea muy difícil establecer zonas del VIH que sean buenas desde el punto de vista antigénico, es decir, que creen una respuesta inmunológica adecuada”.

Y no olvidemos que el virus ataca precisamente las células encargadas de orquestar el ataque para combatirlo.

En fin, concluye Casado, “tenemos todo para que sea la vacuna más difícil posible: por el tipo de virus, por el tipo de replicación y por dónde lo hace. Lo tiene todo”.


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