Los 'héroes' que rescatan especies exóticas o en peligro en la CDMX
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Tania Casasola

Los 'héroes' que rescatan especies exóticas o en peligro en la CDMX

Los integrantes de la Brigada de Vigilancia Animal de la capital están entrenados igual que un policía, su trabajo es igual de riesgoso que el de sus compañeros que vigilan las calles.
Tania Casasola
21 de julio, 2019
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Su labor no está relacionada con la seguridad de la Ciudad de México, aunque tienen la formación de un policía, su objetivo es la protección animal, desde el rescate, hasta el cuidado y evitar un delito: el maltrato.

El trabajo es igual de riesgoso que quien vela por la seguridad de los ciudadanos: trabajan en barrancas, se meten a las aguas negras, trepan árboles, sufren mordidas, lidian con colmillos y hasta pueden pasar días tratando de capturar a un mono capuchino.

Lee: Se buscan padrinos para rehabilitar perros y gatos abandonados y maltratados en CDMX

Es el equipo de la Brigada de Vigilancia Animal, una unidad especializada de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, que nació en 2014, y se especializa en el manejo y trato hacia los animales. Está conformada por 77 policías (57 hombres, 20 mujeres) y cinco médicos veterinarios.

Portan un uniforme diferente a cualquier otro elemento de seguridad pública: camiseta tipo polo color negro y pantalón tipo militar o pixeleado azul, o color caqui.

Han participado en el rescate de distintas especies: víboras en el Metro y domicilios; leones y tigres viviendo en casas particulares; cocodrilos, iguanas, tortugas; lobos, avestruces que vagaban por las calles; así como guacamayas, pelicanos, halcones y búhos.

Brigada de Vigilancia Animal

La Brigada de Vigilancia Animal rescata especies exóticas y en peligro.

Los elementos de la Brigada participaron en la captura del mono capuchino en 2018, quien fue visto trepado en un árbol de Paseo de la Reforma tras escapar de una casa.

También fueron los encargados de capturar a la martucha que fue hallada en la azotea de una vivienda tras huir del Zoológico de Aragón.

En el rescate, uno de los policías fue rasguñado y mordido por el animal, quien se escabulló en varias ocasiones. Cuando la pusieron en una jaula previo a subirla en la patrulla, empujó la puerta con sus patas y volvió a escapar. Corrió de un lado a otro entre vecinos, policías y curiosos hasta que la hallaron en otra vivienda.

Incluso, salvaron dos vacas que estaban a punto de ahogarse en la pista de canotaje de Cuemanco, en Xochimilco.

Recientemente rescataron unos tlacuaches abandonados en una caja en Las Lomas, otros en la Roma y en Portales; un cacomixtle que recorría las calles del Centro Histórico y a un oso hormiguero en Tepito.

Estas especies son entregadas a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para su reinserción en su hábitat y algunas son llevadas a zoológicos.

Brigada de Vigilancia Animal

Rescatan a oso hormiguero. Foto: Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Ser un buen negociador y gusto por los animales, requisitos

De acuerdo con Carmelo Hernández, titular de la Brigada Animal, uno de los requisitos básicos para ser parte del equipo es el gusto por los animales y manejar tres valores: el respeto, la tolerancia y la empatía.

Antes de que se formara la Brigada de Vigilancia Animal, Carmelo pertenecía a la policía montada en la que estuvo adscrito por 11 años, de ahí nació el gusto y admiración por los caballos, sus animales favoritos, cuenta.

Luego, salió la convocatoria para formar el cuerpo de la Brigada, pues la tarea de rescatar animales en peligro, concientizar a la gente de que el maltrato es un delito y cuidar de las diferentes especies que llegan, lo motivó.

Diciembre, la época en la que más perritos son abandonados; la realidad de los canes callejeros en CDMX

Carmelo cuenta que los interesados en formar parte del equipo deben entregar una carta de exposición de motivos, si en ella argumenta sus razones y manifiesta los valores necesarios para estar en esta corporación, pasa a una entrevista en donde debe demostrar que es un buen negociador.

¿Por qué se necesita ser un buen negociador? Muchas de las denuncias que reciben son de casos en propiedad privada, de vecinos que han visto maltrato animal en viviendas o porque hay testigos de que se resguardan animales exóticos en jaulas o azoteas.

En 2017 un hombre murió cuando intentaba darle de comer a un león y un tigre que estaba enjaulados en un predio de la alcaldía Iztapalapa. “No te esperas que en la Ciudad de México haya ese tipo de especies, pero para eso es nuestro trabajo”, asegura.

Para atender estas denuncias hay que entrar en propiedad privada, “lo que hacemos es tocar y platicar con los habitantes para conocer el status de la especie, ahí es cuando entra la facilidad de negociar y entrar al domicilio sin problema y en la mayoría de los casos llevarnos al animal. Cuando no quieren ya estamos hablando de un tema legal, pues el maltrato animal es un delito”, explica el titular de la Brigada.

El Código Penal de la capital del país sanciona desde 2013 con penas de seis meses a dos años de prisión a quien cometa actos de maltrato o crueldad. En caso de que el animal muera el castigo es de dos a cuatro años de cárcel.

Integrantes de la Brigada de Vigilancia Animal con un pitbull rescatado con el que trabajan su comportamiento y socialización.

¿En qué se especializan?

Los policías que conforman la Brigada deben especializarse en manejo y contención de mamíferos, identificación de reptiles, manejo de aves rapaces, equinos, perros y gatos.

Aprenden a manejar cuerdas, arneses y rapel para poder hacer rescates en barrancas profundas y escalar. Cada año, tanto el gobierno local como federal, los capacitan y actualizan.

Carmelo recuerda que su primer rescate fue el de un gato que había trepado a un pino de 30 metros de altura y que no podía bajar; el más riesgoso fue el de un pitbull que había caído en un barranco.

“Nos dan una gran lección de lucha”

Fernando Cobas, quien lleva cinco años trabajando en la Brigada, es el encargado de la evolución conductual y adiestramiento canino. En el área de seguridad inició como policía sectorial, luego pasó a la unidad de granaderos en donde comenzó su trabajo con perros, años después se incorporó a la policía miliar en la unidad canina, hasta que llegó a la Brigada.

Cuenta que desde que trabaja en la Brigada ha trabajado con muchos perros maltratados, principalmente en situación de calle, acuchillados, baleados, quemados y hasta violados.

“Nuestro trabajo empieza de cero, en la mayoría de los casos tienen huellas de maltrato, vienen destruidos física y emocionalmente”.

Fernando recuerda a Osiris, una pastora belga que llegó con el ojo destruido, al parecer por golpes, y se lo tuvieron que quitar. “Cuando empezamos su rehabilitación se caía, estaba deprimida, gruñía y poco a poco la sacamos adelante, afortunadamente ya se fue en adopción. Fue uno de los casos más impactantes para mí y de gran enseñanza”.

Brigada de Vigilancia Animal

La Brigada de Vigilancia Animal rehabilita a perros y gatos.

Jubilación canina: Policía Federal dará en adopción a 28 perros

“Ellos nos dan una gran lección de lucha. Ante cualquier adversidad salen adelante, si perdieron un ojo o una patita nunca se dan por vencidos. Creo que es la más grande lección que le puede enseñar a los humanos, y esa es una de las principales razones por las que me encanta mi trabajo”, asegura.

“Disfrutas el ayudar a un perro, un gato o cualquier especie. Al principio ves que te quiera atacar, rasguñar o morder por temor o dolor, pero  al paso del tiempo cuando se recuperan te miran, brincan y muevan la cola cuando te ven. Es triste cuando se van porque te encariñas con ellos, pero finalmente ese es nuestro trabajo, que se vayan y tengan una familia”, concluye.

Fernando Cobas en las instalaciones de Brigada de Vigilancia Animal.

Si quieres conocer más sobre la labor de la Brigada de Vigilancia Animal puedes acudir a sus instalaciones ubicadas en Avenida Manuel Ávila Camacho S/N, Xochimilco; a unos metros del Parque Ecológico de Cuemanco. Actualmente tiene un programa llamado “Apadrina una Mascota” y otro de adopción.

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Cómo la pesca ilegal de la 'cocaína del mar' en México amenaza la existencia de la vaquita marina

La vaquita marina se encuentra solo en México. Es el mamífero marino más amenazado del planeta y su supervivencia está más en riesgo por un choque de intereses entre la pesca y la conservación.
15 de mayo, 2021
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El explorador Jacques Cousteau decía que el mar de Cortés, en el noroeste de México, es “el acuario del mundo”.

Uno de sus tesoros es la vaquita marina, una marsopa plateada con grandes ojos de panda. Pero sus pueden estar contados por la pesca ilegal de otra especie protegida: la totoaba.

Se trata de un pez que puede crecer tan grande como una vaquita marina y que era un alimento antes de ser incluido en la lista de especies amenazadas de México.

“Lo pescábamos en los años 60 y 70”, recuerda Ramón Franco Díaz, presidente de una federación de pescadores en la localidad costera de San Felipe, en la península de Baja California.

“Entonces vinieron los chinos con sus maletas llenas de dólares y compraron nuestras conciencias”.

Los asiáticos llegaron buscando la vejiga natatoria de la totoaba, un órgano que ayuda a los peces a mantenerse flotantes. En China es muy valiosa por sus presuntas propiedades medicinales, las cuales no están comprobadas.

Según la ONG Earth League International, las vejigas natatorias secas de 10 años pueden venderse por US$85.000 el kilo en China. Los pescadores de San Felipe ganan solo una pequeña fracción, pero siendo una comunidad pobre, el negocio ha florecido por la llamada “cocaína del mar”.

Lanchas con totoaba

Sea Shepherd
Pescadores de localidades cercanas a San Felipe se han beneficiado de la extracción ilegal de totoaba.

“Los pescadores ilegales pueden ser vistos a plena luz de día con sus redes ilegales y sus totoaba”, dice Franco Díaz.

Sueltan un “muro bajo el agua”

Todas las tardes, durante la temporada, las camionetas que remolcan botes de pesca bajan por una rampa en la playa pública de la ciudad y las sueltan en el agua.

La mayoría de estas embarcaciones no tienen licencia y sus pescadores usan redes que pueden matar a la vaquita marina.

“Las redes de enmalle pueden tener cientos de metros de largo y 10 metros de alto“, dice Valeria Towns, que trabaja con una ONG mexicana, el Museo de la Ballena.

“Se convierten en un muro bajo el agua“, afirma.

Para proteger a la vaquita, este tipo de redes de enmalle están prohibidas en la parte alta del Golfo. Sin embargo, son muy utilizadas, incluso por pescadores con permisos de pesca de rodaballo o langostino.

Las más peligrosas para la vaquita marina son las redes de malla grande que se utilizan para la totoaba. “No es fácil para los mamíferos marinos liberarse de ellas, la vaquita queda atrapada”, cuenta Towns.

Una vaquita marina en una red de pesca de totoaba

PA Media
No es difícil que una vaquita marina quede atrapada en las redes usadas para pescar totoaba.

Frente a la costa de San Felipe, se supone que toda la pesca comercial está prohibida dentro del Refugio para la Protección de la Vaquita Marina, un área de más de 1.800 kilómetros cuadrados. Dentro del refugio hay una zona más pequeña de “tolerancia cero”.

El Museo de la Ballena apoya a un puñado de pescadores interesados en acabar con la dependencia de las redes de enmalle y patrocina alternativas a la pesca como el cultivo de ostras.

También es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida. Esta es una actividad que ha aumentado las tensiones entre los lugareños y los conservacionistas.

El 31 de diciembre de 2020, un pescador murió y otro tuvo heridas graves después de que su barco de pesca chocara con un barco más grande perteneciente a la ONG internacional Sea Shepherd que estaba quitando redes de enmalle.

Los hechos son controvertidos, pero el resultado fue un motín en San Felipe, donde atraca el barco del Museo de la Ballena.

Map of the protected area

BBC
Map of the Gulf of California showing the protected area

“Iban a quemar nuestro barco”, dice Towns, que estaba en el mar en ese momento, probando redes aptas para las vaquitas.

“Cuando regresé, otros pescadores que trabajan con las redes alternativas estaban defendiendo nuestro barco, diciéndoles: ‘¡Este no es su enemigo! No quemen este barco'”.

El barco se salvó, aunque quedó con algunas ventanas rotas. La Marina de México no tuvo tanta suerte, pues una de sus lanchas de patrullaje fue incendiada en el puerto.

Ahora hay una tregua incómoda.

La Marina dice que continúa patrullando y retirando las redes del santuario. Pero hay pocas ONG involucradas: el Museo de la Ballena espera un permiso para reanudar el trabajo y el barco Sea Shepherd nunca regresó a San Felipe después del incidente.

“Gente loca con armas”

La impunidad y la ausencia de fuerzas de seguridad pueden explicar por qué decenas de barcos salen de la playa de San Felipe en la búsqueda de totoaba en el santuario.

“Ni una sola autoridad los detiene”, se queja Ramón Franco Díaz. “Si te atreves a acercarte a ellos, te dispararían. El crimen organizado ha robado el mar de Cortés”.

Ramón Franco Díaz

BBC
Franco Díaz dice que es muy peligroso interferir con quienes pescan totoaba de manera ilegal.

Un hombre que antes pescaba totoaba dice: “Ahora ves a muchos locos con armas”.

Los violentos sucesos del 31 de diciembre fueron noticia internacional y pusieron a San Felipe en el centro de atención.

Ahora el gobierno mexicano está considerando propuestas que podrían gustarle a los pescadores, pero enfurecerán a los conservacionistas preocupados por el precario destino de la vaquita marina.

Uno es levantar el estatus de especie en peligro de extinción de la totoaba. Otro es legalizar la otra pesca que ya se realiza en el santuario.

“Queremos establecer diferentes zonas de pesca, por ejemplo, para la corvina y el camarón”, dice Iván Rico López, del grupo de trabajo del gobierno que explora la sostenibilidad en la parte alta del Golfo.

“El santuario es enorme. Si se mantiene la prohibición de pescar allí, los pescadores simplemente no comerían. Así que tenemos que avanzar hacia la legalización de la pesca”.

Un barco del Museo de la Ballena

BBC
El Museo de la Ballena es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida

El gobierno mexicano también ha distribuido 3.000 “suriperas”, unas redes seguras para las vaquitas marinas. Pero los pescadores se quejan de que con ellas se reducen sus capturas en un 80%.

“Tenemos que buscar formas de aumentar eso”, dice Rico López. “Estamos buscando alternativas, pero tenemos que convencer a las comunidades: si no están involucradas en la toma de decisiones, no lo lograremos”.

¿Es posible proteger a este precioso mamífero y garantizar que los lugareños sigan viviendo?

En San Felipe, el comercio ilícito de totoaba, la amenazante participación del crimen organizado y la poca diversidad económica crean una mezcla tóxica.

Lanchas en Puertecitos

Getty Images
En las localidades del algo golfo de California no hay mucha diversidad económica.

También existe una arraigada cultura de la pesca tradicional.

Valeria Towns tiene una advertencia para las familias de pescadores de San Felipe que ignoran el llamado para hacer cambios para salvar a la vaquita: “No creo que nadie vaya a comprar productos de un área donde la gente provocó la extinción de una especie”.

Después de la temporada de totoaba, ¿apostaría a que la vaquita marina sobrevivirá hasta el próximo año?

“¡Por supuesto! Siempre hay esperanza. Si no, no estaría aquí”, dice sin dudarlo.


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