El gran ganador en licitación de medicinas: Laboratorio ligado a distribuidor vetado por AMLO
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El gran ganador en licitación de medicinas: Laboratorio ligado a distribuidor vetado por AMLO

Uno de los tres distribuidores señalados por el presidente de acaparar contratos y fomentar prácticas monopólicas es filial de Pisa, empresa que se llevó el mayor monto adjudicado en la compra consolidada de fármacos.
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2 de julio, 2019
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En la licitación para la compra consolidada de medicamentos e insumos para la salud del segundo semestre de 2019, donde en el segmento de fármacos hubo 64% de partidas declaradas desiertas, (672 de 1, 049) y en la que 37% (393) no recibieron propuesta alguna, el gran ganador resultó ser el laboratorio nacional Pisa, del que es filial Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico (DIMESA), una de las tres empresas farmacéuticas señaladas por el presidente Andrés Manuel López Obrador de acaparar contratos y fomentar prácticas monopólicas en la administración anterior. 

“Como es sabido tres proveedores de medicinas y materiales de curación, las empresas: Grupo Fármacos Especializados, Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico (DIMESA) y MAYPO vendieron en 2018 al ISSSTE y al IMSS, 34 mil 280 millones de pesos, el 62.4% de todas las compras que llevaron a cabo dichas instituciones, sin incluir lo adquirido por la Secretaría de Salud y los gobiernos locales”, dijo López Obrador el pasado 9 de abril.

Pisa participó en la licitación para la compra consolidada de medicamentos y se quedó con un importe total de 888.3 millones de  pesos, al ganar 65 claves que acumulan un total de 75,433,313 piezas. 

No sólo eso. Tras el anuncio de que el gobierno federal no se encargaría de la distribución de los fármacos, como se había dicho antes, sino que habrá una licitación para esto, la Secretaria de Hacienda hizo llegar el 25 de junio pasado una invitación para participar en una junta informativa, con los detalles sobre el proyecto de distribución. 

“Pero no nos invitaron a todos, solo a unos pocos, no más de 10, entre ellos los tres vetados”, dijo a Animal Político José Luis García, presidente de la Asociación Mexicana para la Distribución Institucional de la Salud (Asmedis).

El concurso para la distribución de medicamentos está ahora en proceso. En tanto, la empresa de la que Dimesa es filial, Laboratorios Pisa, se quedó con el mayor monto adjudicado en la licitación de medicamentos.

La compañía que quedó en segundo lugar por importe, en el tema de medicamentos, fue Kedrion Mexicana, a quien se le adjudicó un monto de 311.4 millones de pesos. Mientras que en tercer lugar por monto se colocó Bioresearch de Mexico con 235.6 millones.

“Hicieron mucho escándalo sobre el monopolio en el mercado y los tres distribuidores dominantes y al final todo va a quedar casi igual, Pisa se queda con un gran número de claves y DIMESA va por la distribución”, aseguró uno de los participantes en la licitación de medicamentos, quien accedió a platicar con Animal Político pero con la condición de no publicar su nombre. 

Las compañías nacionales dominaron en esta licitación de medicamentos al quedarse en total con 290 claves, que suman un monto de 2 mil 918.7 millones de pesos. Esto se debe a que en esta licitación estaban en concurso solo genéricos. La licitación para los de patente, así como la de vacunas, todavía no se realiza. 

Cruce de acusaciones

En el caso de la compra consolidada, que finalizó el pasado viernes 28 de junio, hubo una serie de cuestionamientos y quejas de los participantes, después de un proceso de varios meses que inició en marzo, y que tuvo tres retrasos en la publicación de la convocatoria para la licitación y otros tantos en la junta de aclaraciones. 

Finalmente el gobierno federal sólo consiguió proveedor para el 38% de las partidas de medicamentos e insumos para la salud, que se ofertaron en la licitación de la compra consolidada del segundo semestre de 2019; el 62% restante se declaró desierto. 

Leer: Gobierno declara desierta 62% de la licitación para la compra de medicamentos

De un total de 1,069 fármacos, hubo ofertas de proveedores para 655, lo que quiere decir que para el 61.2% de los productos se consiguió quién las surta, para el 38.8% no; mientras que de material de curación, el total fue de 2,021, de las que 1,268 se quedaron sin adjudicar, es decir el 62.7%.

La noche en la que se dieron a conocer los resultados del proceso, la Secretaría de Hacienda difundió un comunicado en el que informó que en cuanto al material de curación el resultado era similar al de ejercicios anteriores. Sobre los fármacos, solo dijo que había opciones para cubrir la demanda.

Pero los registros, al menos de la licitación de 2018-2019, que se hizo todavía bajo la administración federal anterior y que organizó el IMSS, como lo había hecho desde hace seis años, revelan que hubo una participación baja en el nuevo proceso comparado con el anterior.

Animal Político revisó las actas de los fallos de las licitaciones de finales de 2018, y detectó que, en diciembre del año pasado, en el rubro de material de curación fueron 127 interesados para la licitación internacional y 133 para la nacional, lo que da un total de 260, el 49.9% de las 521 que se estaban requiriendo. En cambio en la licitación que concluyó este 28 de junio, el porcentaje de partidas que se quedaron vacías fue de 62.7%.

Aunque el peor resultado, en comparación con la licitación pasada, fue para la parte de medicamentos. A finales de 2018 solo se declararon 5 partidas desiertas en la nacional y 47 en la internacional, para un total de 52, de las 834 que se licitaron, lo que representa solo un 6.2%, contra el 61.2% de esta última licitación.

De acuerdo a datos proporcionados por la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (AMELAF), en esta licitación 393 claves no recibieron propuesta de ninguna empresa, es decir: a ningún proveedor le interesó hacer una oferta. 

Al resto de partidas, la autoridad las declaró desiertas, ya sea porque los interesados ofertaron un precio mayor al precio máximo de referencia fijado (lo más que el gobierno estaba dispuesto a pagar por un producto) o porque no ofrecían descuento alguno o por inconsistencias técnicas, legales o administrativas en las propuestas.

¿Fue un fracaso? 

Los resultados de la licitación han generado un fuego cruzado de acusaciones. Dirigentes de asociaciones del sector farmacéutico están señalando que fue un proceso fallido.

“El sector privado considera este resultado como un fracaso. Una colaboración más clara y abierta entre el gobierno y la industria farmacéutica hubiera rendido mejores resultados, sin el retraso, el desabasto y el desgaste provocado”, señaló Patrick Devlyn, presidente de la Comisión de Salud, del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

En tanto Juan de Villafranca, director de AMELAF, aseguró que “no son los resultados esperados. Lo normal en una licitación de este tipo es que haya menos de 10% de claves desiertas, lo más que había habido era 13%. Si hubo 62% no puedes decir que fue un éxito”.

Villafranca enumeró entre las causas de este resultado que los Precios Máximos de Referencia estaban muy bajos, pero también que muchas empresas no estaban preparadas para concursar, por el nivel de inventarios que se requiere tener disponible para abastecer a las instituciones participantes, pero también porque no entendían bien cómo presentar la información en Compranet, algo que antes hacían los distribuidores.

Devlyn dice que hubo cuatro razones para ese número tan alto de claves desiertas: los precios de referencia estaban muy bajos, falta de certeza sobre la fecha de la primera entrega y en los plazos de pago, y que ya estaban “ganadas” claves con el contrato de la compra consolidada de noviembre de 2018. 

El directivo se refiere a que en la licitación de finales del año pasado se habían adjudicado contratos para todo 2019, pero con la opción de surtir sólo un porcentaje de los mismos y después darlos por terminados o emitir nuevos pedidos. La administración de Andrés Manuel López Obrador había decidido lo primero argumentando que había concentración de mercado y corrupción en las asignaciones. 

De las partidas de fármacos, 262 claves tienen contrato vigente de la primera consolidada, con un avance de abastecimiento promedio de 39% al cierre de mayo, de acuerdo a datos de AMELAF. En tanto, 411 claves no habían sido requeridas en esa compra anterior. 

Las partidas desiertas más importantes por volumen requerido son Losartan (para la presión), que no tiene contrato vigente; Albenfazol suspensión, usado par la neurocisticercosis; electrolitos orales; Diclofenaco cápsulas (para el dolor) y Enalapril o Lisinorpril o Ramipril cápsulas, utilizados para tratar la presión arterial alta, estos cuatro con contratos vigentes de la consolidada de noviembre. 

Al respecto de los señalamientos de la industria, Hacienda y Salud afirmaron, en un comunicado conjunto, que los precios máximos de referencia se establecieron a partir de una investigación de mercado internacional, con la asesoría permanente de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), organismo de la ONU especializado en compras gubernamentales. 

También aseguraron que el proceso de licitación “resultó conforme a lo planeado”, pero que hubo “algunas” claves desiertas porque “como se ha mencionado anteriormente, hay resistencias naturales al nuevo modelo de compra del Gobierno de México. Por ello, esta licitación es un primer ejercicio para construir el nuevo modelo de compras consolidadas”.

Respecto a qué sucederá con las claves desiertas, Hacienda aseguró que “no representan un riesgo debido a que la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público prevé la posibilidad de llevar a cabo adjudicaciones directas de manera inmediata y, además, se cuenta con el contrato consolidado suscrito en la administración anterior, que concluye hasta el 31 de diciembre de 2019”.

Los directivos de la industria coinciden en que lo más viable ahora es justo que el gobierno reactive esos contratos o hacer una segunda ronda, para el caso de los estados, porque si decide adjudicar directo las claves que quedaron desiertas, eso es un proceso menos transparente que la licitación.

Lo importante, dicen, es ver para adelante. “Que esto sirva como un ejercicio para prepararnos muy bien para la de 2020, en la que la industria mexicana está deseosa en participar. No queremos que las compañías se abstengan y que al rato se esté importando y los laboratorios del país tengan que cerrar”, comentó de Villafranca. 

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Hepatitis infantil: la hipótesis publicada en 'The Lancet' que vincula el nuevo brote con COVID-19

En la comunidad médica han saltado las alarmas ante un extraño y repentino brote de hepatitis infantil de origen desconocido. Te contamos qué hipótesis se barajan y cuáles se han descartado.
Por Matilde Cañelles López / BBC News Mundo
21 de mayo, 2022
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En un año normal, son pocos los niños que necesitan un trasplante de hígado, y normalmente es porque previamente tenían una enfermedad que reducía su inmunidad.

Por ejemplo, en España se realizan unos 120 trasplantes infantiles cada año incluyendo todos los órganos. Y cada caso es una pequeña tragedia para las familias implicadas.

Así que cuando los números se salen de la norma, el asunto es serio. Por eso en la comunidad médica, empezando por Reino Unido y siguiendo por Israel y Estados Unidos, han saltado las alarmas ante un repentino y extraño brote de hepatitis infantil de origen desconocido, del que se conocen de momento 450 casos.

De estos, un 14% en EU y un 10% en Reino Unido han precisado un trasplante de hígado. En Europa se han contabilizado 232 casos, incluyendo España, con 26 casos hasta ahora.

¿Qué causa la nueva hepatitis?

La hepatitis es una inflamación del hígado producida normalmente por un virus. Cuando no se trata a tiempo, puede acabar siendo necesario realizar un trasplante de hígado.

En niños, este tipo de cirugía supone estar de por vida tomando medicinas inmunosupresoras. Lo cual no es menor: todos sabemos por la pandemia de COVID-19 que esto predispone al individuo a padecer enfermedades infecciosas con especial gravedad.

Otro aspecto que complica el tema es que, para que funcione bien a largo plazo, el hígado a trasplantar debe proceder de otro niño y no de un adulto.

Hígado

Getty Images
La hepatitis es una inflamación del hígado producida normalmente por un virus.

Ante el nuevo brote, es esencial determinar la causa, porque condiciona el tratamiento a utilizar. No olvidemos que un tratamiento temprano puede prevenir el trasplante de hígado.

Desde el primer momento se han ido manejando distintas hipótesis:

  1. La primera y más obvia fue que se tratara de alguno de los virus de la hepatitis, que son cinco, marcados con las letras de la A a la E. Esta hipótesis se descartó rápido, ya que ninguno de los niños resultó positivo para estos cinco virus.
  2. El siguiente candidato fue un adenovirus, ya que un porcentaje alto de los niños sí resultaba positivo para adenovirus en muestras de sangre. Pero hay dos problemas con esta hipótesis. El primero, que los adenovirus muy raramente provocan hepatitis en niños previamente sanos. Y el segundo, que las muestras de hígado han resultado negativas para adenovirus.
  3. Otra hipótesis que se ha barajado es que los niños sean especialmente susceptibles a los adenovirus por no haber estado antes en contacto con ellos debido a los confinamientos y cierres de colegios. Pero esta hipótesis tampoco se sostiene, ya que algunos de los niños que han padecido la hepatitis son relativamente mayores y habían tenido tiempo de estar en contacto con adenovirus antes de la pandemia.
  4. Incluso se ha postulado que los causantes pudieran ser animales de compañía, como los perros, pero tampoco se ha podido demostrar.

Ante la dificultad de encontrar una explicación sencilla, se está analizando la concurrencia de varios factores como, por ejemplo, la combinación de dos virus.

Debido a que el SARS-CoV-2 es un virus nuevo que además produce secuelas multiorgánicas en todo tipo de pacientes, incluidos niños, su implicación siempre se ha mantenido como una posibilidad. Y ahora ha surgido una nueva hipótesis que podría relacionarlos definitivamente.

La hipótesis del superantígeno

Hace unos días se publicó en The Lancet un artículo lanzando una atrevida hipótesis que podría explicar el fenómeno de las hepatitis.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que muchos de los niños afectados por esta nueva hepatitis habían pasado el COVID-19 recientemente (por ejemplo, en Israel sucedía en 11 de 12 casos).

También hay que comprender que en los niños la enfermedad causada por el SARS-CoV-2 transcurre de modo distinto respecto de los adultos.

Por ejemplo, en los niños se detectan trazas del virus en el intestino durante un periodo mucho más prolongado que en los adultos (figura 1). El aspecto bueno de estas diferencias es que en niños la enfermedad suele ser mucho más leve; el malo, que a veces se complica en forma de un proceso inflamatorio multiorgánico llamado MIS-C.

Gráfico

Matilde Cañelles
Figura 1. Permanencia del virus en intestino en adultos y en niños. Imagen adaptada por Matilde Cañelles.

Este síndrome aparece en un porcentaje pequeño de los niños un tiempo después (entre unas semanas y unos meses) de que el niño haya pasado la enfermedad, incluso si esta ha sido leve. Y suele ser bastante grave, hasta el punto de requerir hospitalización.

El hígado es uno de los órganos afectados con más frecuencia. De hecho, un 43% de los casos de MIS-C resulta en hepatitis.

Se piensa que la causa es un deterioro de la barrera intestinal, con salida de trazas del virus al torrente sanguíneo, lo que causaría inflamación.

Médica examinando a una niña.

Getty Images

Pues bien, la otra pieza que se añade a este rompecabezas es la presencia en la proteína Spike del SARS-CoV-2 de una secuencia que se asemeja a otra que aparece en una toxina de la bacteria Staphilococcus aureus, llamada enterotoxina B.

Esta secuencia se corresponde con lo que se llama un “superantígeno”, es decir, una parte de una proteína que el sistema inmunitario percibe como señal de alto peligro, desencadenando una reacción inflamatoria muy rápida y potente.

Se piensa que una mutación reciente aparecida en Europa podría aumentar la similitud.

Concatenación de dos circunstancias

Para añadir más leña al fuego, se sabe que, en ratones, una infección por adenovirus puede generar hipersensibilidad contra la enterotoxina B. Con esto ya tendríamos todas las piezas del rompecabezas. Se trataría de una concatenación de dos circunstancias:

  1. Una infección por SARS-CoV-2 con acumulación de virus en el intestino y salida de proteínas del virus al torrente sanguíneo debido a un aumento de la permeabilidad intestinal.
  2. Una infección por adenovirus que sensibilizaría al sistema inmunitario y provocaría una reacción desmedida con la subsiguiente inflamación del hígado.

¿Qué cambia si se confirma esta causa?

Esta hipótesis de momento es eso, una hipótesis. Es bastante enrevesada y no va a ser trivial demostrar que es cierta. Pero, de demostrarse, se podría tratar a los niños con esteroides de modo temprano, evitando el daño al hígado y previniendo el trasplante.

Esta terapia ya ha demostrado ser efectiva en algunos casos en Israel y en otro caso de una niña de tres años en Cincinnati (EU).

Por el contrario, si se comprueba que el daño en el hígado lo provoca de modo directo un virus, habría que seguir afinando los tratamientos con antivirales.

La lección que extraemos de todo esto es que, ante una situación tan compleja, se debe mantener la mente abierta a todas las posibles explicaciones. Y que, por desgracia, no siempre la más sencilla es la correcta.

*Matilde Cañelles López es investigadora científica. Ciencia, Tecnología y Sociedad, Instituto de Filosofía (IFS-CSIC), España.

*Esta artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para verlo en su versión original.


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