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Cuartoscuro Archivo

SEP replicará el esquema de orquestas de Fundación Azteca en escuelas públicas

Se trata de “reproducir el éxito y multiplicar el proyecto de Esperanza Azteca”, respondió la SEP; el actual titular de la secretaría, Esteban Moctezuma, fue presidente de Fundación Azteca.
Cuartoscuro Archivo
18 de julio, 2019
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En este sexenio, la Secretaría de Educación Pública (SEP) implementará como política gubernamental la creación de orquestas en escuelas de educación básica. Replicará el modelo promovido por Fundación Azteca, el proyecto filantrópico de Grupo Salinas cuyo dueño es el empresario Ricardo Salinas Pliego.

Para ello, la SEP creará la Dirección General de Coros y Orquestas, y será la primera vez en la que habrá un área dedicada exclusivamente a las artes en la estructura administrativa de la dependencia. Se trata de “reproducir el éxito y multiplicar el proyecto de Esperanza Azteca”, respondió la dependencia a Animal Político.

La creación de esta nueva dirección general es una de las innovaciones en la administración de la SEP, según se establece en el reglamento interno de la dependencia, que se encuentra registrado para su revisión y discusión en la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer). Después será publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF). 

De acuerdo con uno de los directores de orquesta de Esperanza Azteca –como es nombrada la iniciativa de Fundación Azteca– las secretarías de Educación de los estados les informaron en marzo pasado que el gobierno absorberá la iniciativa, y creará una orquesta adicional en las entidades donde ya funciona alguna orquesta azteca. Los directores dejarán de recibir su salario por parte de la Fundación, para ser empleados de gobierno.

Según la SEP, la intención será “reproducir el éxito de Esperanza Azteca, pero no hacer lo mismo, sino más”, porque la conformación de orquestas es una apuesta a la reconstrucción social, al trabajo en equipo y parte de una educación transversal.

La dependencia ya acordó que la Fundación “done el uso del modelo de enseñanza musical Esperanza Azteca”; además del uso en comodato de 6 mil instrumentos y de un sistema de control de gestión, para seguimiento de las orquestas.

Con esa estrategia buscan que cada entidad inicie con una, con al menos un grupo de 200 niñas, niños y adolescentes en 32 orquestas mínimo, y duplicar ese número a final de año, aunque aún falta conocer el presupuesto que se destinará a este programa. 

Si bien nadie puede oponerse a que los estudiantes formen parte de una orquesta, dice la investigadora del Cinvestav, Alma Maldonado, éste “es un esquema que se va a prestar a un conflicto de interés por quien está promoviendo el proyecto, pues con dinero público vamos a financiar el programa de la Fundación privada donde el actual secretario de Educación fue el presidente”.

“Montarte sobre la estructura de la Fundación y gubernamentalizarla es un esquema que va a dejar más dudas que certezas. Más problemas que beneficios”, dice Maldonado en entrevista con Animal Político.

“La falsa filantropía”

“Esperanza Azteca”, que incluye la conformación de orquestas en todo el país, fue creada y desarrollada por el actual titular de la SEP Esteban Moctezuma, cuando fue presidente de Fundación Azteca entre 2001 y 2018. Se convirtió en la iniciativa más visible y exitosa del proyecto filantrópico de Ricardo Salinas Pliego, quien también es dueño de Televisión Azteca y Banco Azteca.

El proyecto consistió en hacer convenios con dependencias de gobierno del país y la Fundación desde 2009,  para crear orquestas en las entidades con niños de entre 5 y 17 años, y que en algunos casos operan en escuelas públicas, centros comunitarios o instalaciones del DIF.

Hasta el momento suman 62 orquestas y coros con la participación de 12 mil niños jóvenes y mil 300 maestros pagados por la propia fundación, según se informa en su página de internet.

Los convenios de la Asociación Azteca Amigos de la Cultura y las Artes con gobiernos de los estados permitieron a Fundación Azteca conseguir al menos mil 689 millones de recursos públicos de 2009 a 2018, según documentó una investigación periodística “La falsa filantropía de Salinas Pliego”, realizada por Quinto Elemento Lab. 

Sin embargo, “aunque Fundación Azteca se lleva todos los créditos, de cada peso que reciben las orquestas infantiles que llevan su marca, aporta si acaso 15 centavos. El resto lo pagamos los mexicanos con recursos públicos”, demostró la investigación.

La serie de reportajes compararon que mientras funcionarios decidieron beneficiar al proyecto filantrópico de Grupo Salinas, el Sistema Nacional de Fomento Musical, del cual dependen orquestas comunitarias del país, tuvo una reducción de 72% entre 2012 y 2018, mientras el presupuesto de Cultura perdió 58% de su presupuesto.

Incluso, en la investigación la periodista Carmen García Bermejo entrevistó a la investigadora de la UNAM, Irma Eréndira Sandoval, quien ahora encabeza la Secretaría de la Función Pública, quien concluía que la filantropía de los empresarios era una “estratagema para minar al Estado”, porque era una forma de deducir sus obligaciones fiscales y en este caso, “como Salinas Pliego es el socio mayoritario de TV Azteca, el gobierno le otorga beneficios económicos y fiscales a cambio de imponer la ideología oficial a través de la pantalla de televisión”.

Sin embargo, también ha tenido efectos positivos, dicen los directores de orquesta entrevistados por Animal Político, pues ha incluido al arte a niños y niñas de bajos recursos sobre todo.

El proyecto “ha transformado la vida de muchos niños a través de la música. Ha sido sacarlos de las calles porque un niño con un instrumento es un arma menos”. Además de aprender a tocar algún instrumento, los niños también realizan presentaciones, que en algunos estados van de tres a seis por semestre.

Más cambios en la SEP

La propuesta de reforma del reglamento interno de la SEP fue diseñada desde el periodo de transición por el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, junto con su equipo cercano: Luis Maldonado (fallecido en abril pasado); el actual titular de Asuntos Jurídicos, Enrique Quiroz; los subsecretarios de Educación Superior y Media Superior, Luciano Concheiro y Juan Pablo Arroyo, y Juan Ramón Flores, excoordinador de asesores.

De acuerdo con la SEP, la reestructura tiene tres prioridades: eliminar burocracia innecesaria, impulsar una eficiencia administrativa y crear un sistema enfocado a la formación de “los nuevos mexicanos que queremos”.

Entre los cambios está la eliminación de la Subsecretaría de Planeación, Evaluación y Coordinación, que en 2013 fue ascendida a esa jerarquía después de que sólo había sido “Unidad”, lo que le permitió tener mayor injerencia en la planeación con otros áreas de la dependencia.

Una de las participaciones centrales de dicha Subsecretaría era la distribución del presupuesto con base en la evaluación de las políticas públicas. Con el Oficial Mayor, es decir, el encargado de administrar los recursos de la dependencia, debía “coordinar la integración del programa operativo anual de la SEP”.

De hecho se eliminó la palabra “evaluación” en la estructura. La Dirección General de Evaluación de Políticas Públicas será sustituida por las direcciones generales de Análisis y Diagnóstico del Aprovechamiento Educativo; de Planeación, Programación y Estadística, y de Política Educativa, Mejores Prácticas y Cooperación.

De acuerdo con la SEP, eliminar la Subsecretaría significó dejar de duplicar funciones y eliminar la plaza del titular que “sólo se dedicaba a firmar”, pero quienes desarrollaban el trabajo estaban en otras áreas.

La dirección de nueva creación será de Desarrollo Humano, que deberá implementar programas, estrategias y acciones que propicien y fortalezcan el desarrollo humano. Deberá revisar que “las propuestas curriculares y los planes y programas de estudio para la educación básica, media superior y normal, propicien el desarrollo de capacidades, habilidades y competencias de los estudiantes para desenvolverse en los distintos ámbitos de su vida”.

Podrá también formular y ejecutar programas y “estrategias para el conocimiento y la práctica de las artes, la cultura, la lengua extranjera, la ciencia y tecnología, los valores cívicos y éticos y las competencias para la vida”.

Desaparece la Dirección General de Relaciones Internacionales y, en cambio, se fortalece la coordinación al interior del país con dos nuevas áreas: la Coordinación General de Enlace con los Delegados Estatales de Programas de Desarrollo y las Oficinas de Enlace con los Delegados Estatales de Programas de Desarrollo.

Dichos programas de Desarrollo incluyen a Jóvenes Escribiendo el Futuro, el Programa Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez, Tiendas para el Bienestar, Pensión para Personas con Discapacidad y el Programa de Bienestar de las Personas Adultas Mayores, entre otros, según el Plan Nacional de Desarrollo de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.  

Entre los organismos desconcentrados de nueva creación está la Coordinación Nacional del Sistema de Carrera Magisterial y la Coordinación General de la Nueva Escuela Mexicana, que deberá crearse entre los 180 días después de que el reglamento de la SEP sea publicado en el Diario Oficial de la Federación.

La nueva administración también seguirá manteniendo el control del pago a maestros del país, a través de la Dirección General del Sistema de Administración de la Nómina Educativa Federalizada.

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Daniel Janzen y Winnie Hallwachs

Costa Rica: cómo 12,000 toneladas de desperdicios de naranjas hicieron un 'milagro verde'

Cerca de 12,000 toneladas de restos de estos cítricos fueron vertidos sobre pastizales degradados en Costa Rica, a mediados de 1990.
Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
7 de octubre, 2019
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Tirar basura en un bosque podría parecer una acción de poca ayuda para el medio ambiente. Sin embargo, eso es exactamente lo que sucedió en Costa Rica.

Más de 1,000 camiones arrojaron 12,000 toneladas de cáscara y pulpa de naranja en pastos áridos de la reserva de Guanacaste, en el norte del país, a mediados de la década de 1990.

Más de dos décadas después, algo sorprendente sucedió.

Un equipo de científicos de la Universidad de Princeton, de Estados Unidos, regresó al área en 2013 y descubrió un aumento del 176% en la biomasa del territorio donde se vertieron los desperdicios.

El área de tres hectáreas que una vez estuvo desierta (y que equivale al tamaño de casi 3 campos de fútbol) se transformó en una exuberante selva tropical.

Pero ¿cómo surgió la idea de hacer algo así? Todo fue parte de un experimento revolucionario de conservación que en algún punto se vio interrumpido.

Un trato “jugoso”

En 1996, los conservacionistas estadounidenses Daniel Janzen y Winnie Hallwachs, ambos ecologistas de la Universidad de Pensilvania, en EE.UU. y consultores de las autoridades ambientales de Costa Rica, se acercaron a la compañía de jugos Del Oro, cuya planta procesadora es vecina a la reserva de Guanacaste.

Este collage hecho por Janzen y Hallwachs muestra el rejuvenecimiento del área gracias a los desperdicios de naranjas.

Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
Este collage hecho por Janzen y Hallwachs muestra el rejuvenecimiento del área gracias a los desperdicios de naranjas.

Ellos le ofrecieron a Del Oro un trato quid pro quo: a cambio de donar una gran área de tierra, a la compañía se le permitiría tirar sus cáscaras de naranja y desechos de pulpa en tierras degradadas de pastoreo, en las cercanías de la reserva.

Deshacerse de ese tipo de basura había sido normalmente un dolor de cabeza para la empresa, en términos logísticos.

Janzen y Hallwachs tenían un plan: creían que la biodegradación del desperdicio de esta fruta podría impulsar la recuperación de la selva tropical. Y tenían razón.

Resultados notables

Una comparación entre las tierras cubiertas con las cáscaras y las que no recibieron tratamiento mostró que los residuos de naranja funcionan como fertilizante.

Además de más biomasa, los “vertederos” tenían un suelo más rico, mayores especies de árboles y mayor recubrimiento; en pocas palabras, el área era más verde.

La de los desechos de naranja resultó ser una manera más económica y efectiva de ayudar a los bosques en peligro de extinción.

Los resultados son aún más impresionantes dado que el proyecto de Guanacaste se canceló solo un par de años después de su inicio.

Esta imagen aérea muestra las diferencias entre la tierra revivida por el experimento de las naranjas (derecha) y la tierra que no ha sido tratada (izquierda).

Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
Esta imagen aérea muestra las diferencias entre la tierra revivida por el experimento de las naranjas (derecha) y la tierra que no ha sido tratada (izquierda).

En 1998, la asociación entre Del Oro y el Área de Conservación de Guanacaste (ACG) fue impugnada legalmente por TicoFrut, una compañía de jugos rival.

Esta última acusó a Del Oro, entre otras cosas, de “contaminar” un parque nacional.

En 2000, la Corte Suprema costarricense dictaminó que el contrato firmado entre Del Oro y el Ministerio de Medio Ambiente y Energía era ilegal.

“Una orgía de moscas”

Aunque el experimento de Janzen y Hallwachs ha sido reivindicado desde entonces, los científicos no están contentos del todo, pues vieron el proyecto como una oportunidad para que la selva tropical en su conjunto sea más resistente.

“Queríamos crear un cinturón de bosque joven de decenas de hectáreas como protección contra incendios”, le dice Janzen a la BBC.

“Al hablar de áreas tropicales húmedas, el término incendio forestal es incorrecto. Las zonas que se queman son en realidad de pastos o forrajes”.

Seis meses después de ser arrojados, los desechos ya se habían descompuesto y fertilizado el suelo previamente árido.

Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
Seis meses después de ser arrojados, los desechos ya se habían descompuesto y habían fertilizado el suelo previamente árido.

La selva tropical intacta no arde, no puede arder. Es demasiado húmeda. Cuando se reforesta y se convierte en un bosque vivo real, no se vuelve a quemar”.

Los estudios de muestras de suelo dejaron en evidencia que ya a los dos años de haber sido arrojados los restos de naranjas, se había enriquecido significativamente.

“Hoy, el sitio está ocupado por un bosque joven muy saludable, mientras que las parcelas de control que no recibieron tratamiento son los mismos pastos agotados de hace un siglo o más”, señala Janzen.

¿Pero cómo funcionó?

Timothy Treuer, el científico de Princeton que dirigió la visita de 2013, dice en broma que la recuperación del bosque es el resultado de una “orgía de moscas”.

“Los desechos orgánicos pueden resolver muchos de estos problemas simultáneamente, al sofocar pastos y malezas y enriquecer y aflojar el suelo, a medida que son descompuestos por las moscas de la fruta nativa y los microorganismos que salen de los bosques locales para disfrutar de este banquete”, le comenta a la BBC.

“Los árboles nativos que alguna vez tuvieron problemas para sobrevivir, de repente tienen la oportunidad de comenzar de nuevo en un entorno mucho más favorable”, agregó el científico de Princeton.

Simple y económico

El proceso, al menos en términos científicos, también es simple y barato.

“El principio es muy fácil: encontrar los residuos orgánicos ricos en nutrientes, encontrar tierras degradadas donde la vegetación invasiva o las condiciones degradadas del suelo estanquen la recuperación del bosque, y combinar los dos”, explica Treuer.

“La restauración de los bosques tropicales a menudo es costosa. La agricultura y otros sectores en los trópicos con frecuencia producen grandes cantidades de subproductos ricos en nutrientes, o que en algunos casos requieren un alto costo neto de eliminación o procesamiento”.

El proyecto fue atacado por el productor rival de jugo TicoFrut, quien afirmó que se estaba "contaminando" un parque nacional y contaminando la tierra.

Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
El proyecto fue atacado por el productor rival de jugo TicoFrut, quien afirmó que se estaba “contaminando” un parque nacional y contaminando la tierra.

Pero la batalla legal dejó un sabor amargo.

Cuando se le pregunta sobre el legado del experimento, el tono de Janzen no es optimista.

“Cualquier proyecto puede ser extremadamente sólido en la parte técnica, pero terminar destruido por los deseos de este o aquel elemento social”, dice.

“Los desafíos técnicos en la naturaleza a menudo son muy solubles si se permite la aplicación de soluciones. El gran desafío en la reforestación es tener una sociedad que quiera reforestar”.

La BBC trató de contactar a TicoFrut para obtener comentarios, pero no respondieron.

En la demanda original, la compañía presentó otra razón para su objeción al acuerdo de Guanacaste.

Consideró injusto que Del Oro no se viera obligada a construir una planta de eliminación de desechos al igual que lo fue TicoFrut a mediados de la década de 1990, ante las acusaciones de que los restos de naranja de su planta de jugo estaban contaminando un río.

TicoFrut también afirmó que los desechos de Del Oro estaban envenenando el suelo y los ríos cercanos en Guanacaste, además de crear un caldo de cultivo peligroso para las plagas y las enfermedades derivadas de los cítricos, un argumento refutado por Janzen.

Pelea legal

“El litigio iniciado por TicoFrut siguió la guía de un especialista al que, por supuesto, se le pagó por atacar a Del Oro”, cuenta Daniel Janzen.

Treuer también expresa frustración al respecto.

Los desechos de naranja se descompusieron gracias al trabajo de las larvas de moscas, los hongos y los microbios.

Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
Los desechos de naranja se descompusieron gracias al trabajo de las larvas de moscas, los hongos y los microbios.

“Como científico, es frustrante cuando las posibles soluciones a los principales desafíos se obstruyen, obstaculizan o evitan por preocupaciones infundadas, particularmente cuando esas preocupaciones surgen de intereses corporativos”.

Sin embargo, el científico ve consuelo en el limitado éxito del proyecto.

“Independientemente de lo que sucedió, existen razones de peso para esperar que los desechos agrícolas mínimamente procesados ​​(y por lo tanto de bajo costo) puedan utilizarse para acelerar la restauración de los bosques tropicales”, concluye Treuer.


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