¿Los pesticidas pueden ser la causa de casos de cáncer y malformación?
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Lunae Parracho/ Agencia Pública

¿Los pesticidas pueden ser la causa de casos de cáncer y malformación?

Mato Grosso es el mayor consumidor de pesticidas en Brasil. Llama la atención la alta incidencia de enfermedades en las regiones de mayor producción agrícola.
Lunae Parracho/ Agencia Pública
Por Luana Rocha | Traducción Diajanida Hernández | Un reportaje de Agência Pública y Repórter Brasil
6 de julio, 2019
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El pequeño Kalebi Luenzo tenía un poco más de 2 años cuando, de repente, comenzó a andar con dificultad. Preocupada, Elisângela, su madre, llevó al niño al médico: él tenía leucemia. Kalebi creció cerca de una plantación de algodón, en Lucas de Rio Verde (Brasil), conocida en el estado de Mato Grosso como la capital de la agroindustria. 

El mecánico de tractores, Antonio Correa, se mudó para Tangará da Serra en busca de oportunidad de empleo en el creciente sector agropecuario de Mato Grosso. Después de dos años trabajando en haciendas de soya, tuvo a su primera hija, Emanuelly, que nació con espina bífida ―tipo de malformación congénita que provoca problemas motores y compromete el funcionamiento de la vejiga y del intestino.

Giovana Carvalho trabajaba como coordinadora del Centro de Referencia de Salud del Trabajador de Sinop, también en Mato Grosso, cuando comenzó a sentir dolores en la región lumbar y en la espalda. Cerca de un mes después, se le descubrió un tipo de cáncer en el pulmón que afecta a mujeres no fumadoras de entre 30 y 39 años.

Los tres casos tienen mucho en común. Primero, ocurrieron en la zona rural de algunos de los más ricos municipios del estado que es líder en la producción de granos en Brasil, así como en el consumo de pesticidas. Otro punto que las historias tienen en común es que esas familias estuvieron expuestas a diferentes pesticidas, incluyendo al glifosato y a la atrazina. Aunque estén entre los más consumidos en el país, esas sustancias están asociadas al desarrollo de cáncer y a la malformación fetal según investigaciones hechas en Brasil y en el mundo.

Una tasa más alta de malformación fue encontrada en regiones con mayor uso de pesticidas como la atrazina, según análisis publicado en un artículo de la Universidad Federal de Paraná. El herbicida está prohibido desde 2004 por la Unión Europea, que asocia la sustancia a la aparición de trastornos endocrinos, problema que afecta al sistema hormonal.

pesticida

Ya el glifosato, clasificado como “probable cancerígeno” por la International Agency for Research on Cancer, está en medio de un intenso debate internacional sobre sus efectos negativos en la salud. En marzo, un jurado en los Estados Unidos lo señaló como un “factor importante” en la relación con el desarrollo de cáncer en un hombre de 70 años.

El equipo de Repórter Brasil y de la Agência Pública, en conjunto con investigadores de Public Eye, visitó tres ciudades en el interior de Mato Grosso en busca de los posibles efectos de esas sustancias. Aunque no sea posible concluir que los casos encontrados estén relacionados con esos pesticidas, hay diversos puntos que enlazan las historias de Kalebi, Emanuelly y Giovana a una de las grandes preguntas planteadas por médicos e investigadores de todo el mundo: ¿estarían los pesticidas silenciosamente contribuyendo con el desarrollo de algunas de las peores enfermedades para nuestra generación?

Niebla de algodón sobre la casa de Kalebi

La relación de la familia de Kalebi con pesticidas fue intensa a partir de 2015, cuando su papá comenzó a trabajar como mecánico de tractores usados para la pulverización en el fabricante de máquinas agrícolas John Deer. Nueve meses después de haber conseguido el empleo, su hijo fue diagnosticado con leucemia.

La madre de Kalebi lavaba las ropas de trabajo del marido en casa, en la misma máquina usada para lavar la ropa de Kalebi y de los otros dos hijos. La familia vivía detrás de una algodonera, bien cerca del local donde se lavaba y embalaba el algodón. “El polvo del algodón caía encima de la casa, parecía una neblina”, dice Elisângela dos Anjos. “Cuando mi marido supo de la enfermedad de Kalebi, él estaba desesperado. Creo que se sintió culpable porque trabajaba con eso e, incluso sabiendo que no podía, él abrazaba a los niños cuando llegaba del trabajo con la ropa contaminada”, recuerda. La madre está convencida de que esa múltiple exposición a los pesticidas llevaron a su hijo a desarrollar la leucemia.

Las sospechas no son infundadas. Las regiones central y sur de Mato Grosso, que incluye Lucas do Rio Verde, presentaron una mayor incidencia de leucemias y linfomas según investigación coordinada por la Universidad Federal de Mato Grosso, la UFMT. En esas localidades, el estudio apunta que entre los 20 pesticidas más utilizados están el glifosato y la atrazina, el mismo levantamiento observa que hay mayor cantidad de personas de regiones con alta producción agrícola entre los pacientes internados con cáncer infantil y juvenil en el Hospital de Cáncer de Mato Grosso.

Pero la familia nunca habló alto y claro sobre esa sospecha en Lucas do Rio Verde. El algodón es uno de los sectores en expansión en la región y mueve la economía local. El estado debe liderar la producción nacional de la fibra según la previsión del Instituto Mato-grossense de Economía Agropecuaria para la zafra de 2018 y 2019. A pesar de generar más empleos, el alza del sector también significa más pesticidas aún para la población local: la cantidad de veces que se pulveriza al algodón puede ser de hasta tres veces mayor que en plantaciones de soya y maíz. Y eso incluye el uso de la atrazina y el glifosato. 

Lucas do Rio Verde tiene hoy 63 mil personas que viven en el centro de un territorio cercado de cultivos de soya, maíz y algodón por todos lados. Grandes multinacionales del negocio agrario, por ejemplo Bunge, Louis Dreyfus, Cargill y Cofco, tienen sede en el municipio. El sector porcino y ovino también destaca. “En la época , ningún médico de Lucas hizo esa relación del pesticida con la enfermedad de mi hijo, pero creo que ellos no hablan porque están en un área del negocio agrario”, opina Elisângela.

En la ciudad donde Kalebi creció, el glifosato aparece como el más vendido en la Agrológica Agromercantil. La tienda es revendedora exclusiva de Syngenta, empresa suiza que tiene en Brasil a su principal mercado consumidor. En la misma tienda, la atrazina es la cuarta más vendida. La ciudad tiene una posición destacada en el uso de pesticidas. En 2015, la exposición por habitante en el país era de 3,6 litros por año, pero para los pobladores de Lucas la media saltaba a 136 litros anuales, de acuerdo con el cálculo de la investigación hecha por la UFMT.

El equipo de reporteros buscó a los principales sectores productivos que usa glifosato y atrazina en el Mato Grosso. En respuesta, las asociaciones de productores rurales enviaron una nota a través de Agrosaber, plataforma en línea que representa al sector y a fabricantes de pesticidas que fue lanzada el día 23 de abril durante una reunión del Frente Parlamentario Agropecuario, en Brasilia. Cuestionado sobre la asociación de los pesticidas con la malformación y el cáncer, el grupo afirma que “si son utilizados dentro de las recomendaciones de uso, los defensivos agrícolas son seguros para la salud humana y de los trabajadores del campo”. El comunicado dice que aún no existe “otra manera eficaz de combatir plagas sin pesticidas” y que el no uso de los químicos podría generar una pérdida de 20 a 40% de toda la producción nacional”.

Después de la publicación del reportaje, Agrosaber envió una nota a la redacción afirmando que estudios en desarrollo en Francia y en los Estados Unidos “mostraron que los agricultores tienden a ser más saludables y tienen menos cáncer, en general, cuando son comparados con otros grupos”. La segunda nota afirma incluso que la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria revisó 164 publicaciones concluyendo que “aunque algunos estudios hayan revelado asociaciones entre la exposición ocupacional a defensivos agrícolas y un cáncer en específico, como linfoma, leucemia y cáncer de próstata, otros estudios no lo hicieron. Los revisores de la EFSA recomendaron estudios adicionales para evaluar exposiciones en la infancia y la leucemia antes de dar conclusiones finales”.

Emanuelly, ¿contaminada durante la gestación?

Cuando dejó Cuiabá, capital de Mato Grosso, rumbo a Tangará da Serra, a 240 kilómetros de distancia, Antonio tenía el objetivo de buscar un nuevo camino profesional. Luego, él consiguió un trabajo como “bandera”, que consistía en estar de pie en el cultivo agarrando una bandera roja para indicar el lugar donde el avión debía pulverizar. Seis meses después de la llegada a Tangará, su compañera se embarazó, pero solamente después del nacimiento fue descubierto que Emanuelly, hoy con 5 años, tenía espina bífida.

“La ciudad no es muy grande, pero allá es región de caña de azúcar y soya, osea, rodeada de plantaciones. En la época, además de trabajar en la hacienda, yo también vivía cerca de una plantación de caña”, recuerda Antonio. Tangará da Serra, en las últimas dos décadas, se ha destacado por el crecimiento económico. Gracias al negocio agrario, el PIB del municipio saltó de 1.4 billones de reales (6,964 millones de pesos) en 2010 a 2.9 billones de reales (14,426 millones de pesos) en 2016.

pesticida

Antonio recuerda que, en la época, él trabajaba con poca protección y sentía en el cuerpo los efectos del uso de los químicos. “El olor era insoportable en la época de la pulverización. En el trabajo, yo usaba una máscara simple, tipo quirúrgica, y algunas cosas de plástico para proteger el cabello, pero ningún equipamiento más”, cuenta. “Yo sentía náuseas y dolor de cabeza después del trabajo y ellos hablaban que era por el sol. Yo ni sabía cuál era el tipo que ellos usaban porque ellos ponían seguridad armada protegiendo los galpones donde se almacenaban los pesticidas”, revela.

Además de la investigación que analizó datos de Paraná, la relación de los pesticidas con la malformación también fue acompañada por investigadores de la UFMT. En 2011, los especialistas de la universidad compararon datos de todos los hospitales públicos, privados y de referencia que atienden gestantes en Mato Grosso y encontraron evidencias que relacionaban la exposición a los pesticidas con la enfermedad. En otro levantamiento de la misma universidad, los investigadores analizaron la exposición de mujeres antes de quedar embarazadas y en el inicio de la gestación a los pesticidas en los ocho municipios del estado que más usaron pesticidas entre 2000 y 2009. Una vez más, fue identificada una correlación entre la incidencia de la enfermedad y el uso de pesticidas en esas ciudades.

Para la toxicóloga y doctora del trabajo Virginia Dapper, diversos estudios han mostrado la relación entre pesticidas y los efectos negativos para la salud de los niños. “La exposición prenatal a los pesticidas, incluso en bajas dosis como aquellas provenientes de residuos en alimentos, sí puede provocar alteraciones en el desarrollo neurológico de los niños expuestos”, afirma.

Con el diagnóstico de la dolencia, Emanuelly comenzó su tratamiento en el Hospital Sarah Kubitschek en Brasilia, referencia nacional en problemas motores. Según Antonio, los médicos que atendían al niño hablaron con él sobre la posible asociación entre los químicos y la espina bífida. “Los médicos preguntaban si yo vivía en la ciudad o en el interior y sobre el contacto directo con pesticidas. Ellos ya hablaban de la posibilidad de la existencia de una relación entre la espina bífida y el veneno”, dice el padre de Emanuelly.

La cuidadora que enfermó

Los casos de Kalebi y Emanuelly no son aislados, sospechas similares rondan también a profesionales que trabajan directamente con la prevención de los efectos de los pesticidas. Ese fue el caso de Giovana Carvalho, excoordinadora del Centro de Referencia de Salud del Trabajador en Sinop, donde atendía empleados rurales de 14 municipios. “Veíamos que muchos trabajadores lavaban las ropas que usaban en la aplicación del veneno junto con las piezas del resto de la familia o lavaban los recipientes de los productos con agua corriente”, recuerda Giovana. Según ella, los trabajadores no entendían los riesgos a los cuales estaban expuestos: “cuando sentían mareos o dolores de cabeza, creían que era como consecuencia del trabajo bajo el sol”.

El año pasado, la propia Giovana recibió el diagnóstico de un tipo raro de cáncer de pulmón. “Es algo tan nuevo para la medicina que ni siquiera tiene nombre, afecta a mujeres que nunca fumaron”, explica. Ella se hace el tratamiento en el Hospital de Barretos, en el interior de São Paulo, donde conoce a otros diez pacientes provenientes de la misma ciudad, Sinop.

Giovana siempre vio relación entre la alta prevalencia de enfermedades en su región y el uso de las sustancias. Durante el periodo en el Cerest, alertaba a los trabajadores sobre los riesgos. “Existen barrios en Sinop que están prácticamente dentro de las plantaciones y en las que el avión fumiga cerca de las casas, de las escuelas”, dice. “En Mato Grosso no existe fiscalización, es necesario cambiar eso. Existe una relación entre las enfermedades y los pesticidas, sí”, alerta.

Incluso con la variedad de estudios sobre los riesgos que los pesticidas representan para la salud humana, especialistas alertan que las políticas públicas todavía no cambiaron de acuerdo con esas evidencias. En algunos casos, los cambios parecen producirse en la dirección opuesta.

En Mato Grosso, un decreto de 2013 redujo las distancias permitidas para la aplicación terrestre de los pesticidas. O sea, hoy está permitido aplicar incluso más cerca de poblaciones, ciudades y cursos de aguas. La distancia mínima autorizada era de 200 metros, y en 2013 fue reducida a 90. Otros cambios implementados en el mismo año redujeron la transparencia en el uso de las sustancias. El órgano estatal que antes publicaba las sustancias y las cantidades de pesticidas utilizadas en cada municipio, hoy no divulga más ese monitoreo.

Entre los críticos de los pesticidas, algunos defienden que las políticas solo van a cambiar cuando sean hechos más estudios. “Se necesitan más investigaciones científicas para encontrar esa prueba definitiva de la relación de los pesticidas con enfermedades como el cáncer y la malformación congénita”, afirma João de Deus, biólogo y especialista en seguridad del Ministerio de Salud, que actualmente vive en Sinop. “Pero, cuando se recortan los recursos para la ciencia, es cada vez más complicado de probar”. Él se refiere al recorte, hecho el año pasado por el gobierno de Michel Temer, de 400 millones de R$ en el presupuesto del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPQ). 

Otros investigadores entienden que los estudios existentes son suficientes para los cambios en las políticas públicas, como sucedió en la Unión Europea, que prohibió la atrazina y hoy debate la posible prohibición del glifosato. “Las evidencias científicas disponibles a nivel mundial y nacional son concretas, ya nos ayudan en el proceso de transición para nuevos modos de producción y de minimización de los efectos nocivos de los pesticidas en la salud humana”, afirma la investigadora de la UFMT, Marina Soares. “Sin embargo, los intereses políticos y económicos de Brasil pasan por encima de cualquier estudio”.

Desde 2016, las autorizaciones han batido récord en Brasil ―que desde 2012 es el mayor importador de pesticidas del mundo. Solo durante el año pasado, 450 nuevos productos comenzaron a ser vendidos. Y todo indica que, en este año, el número va a aumentar: desde enero de 2019, el gobierno de Bolsonaro publicó la aprobación de 197 nuevos registros de productos pesticidas  ―en promedio, más de uno por día. De estos, 56 son clasificados como extremadamente tóxicos. Aunque los ingredientes activos de los productos ya se venden, los nuevos registros autorizan el uso en nuevos cultivos, la fabricación por nuevas empresas o las combinaciones con otros químicos.

Este reportaje forma parte del proyecto Por Trás do Alimento (Detrás del Alimento), una alianza de Agência Pública y Repórter Brasil para investigar el uso de pesticidas en Brasil. La cobertura completa está en el sitio del proyecto.

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Eva Mireles e Irma García, las maestras de Texas que dieron la vida para proteger a sus alumnos

Eva Mireles e Irma García han sido elogiadas por sus acciones para proteger a los niños en el tiroteo de la primaria de Uvalde, Texas.
28 de mayo, 2022
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“¡Tenemos un año maravilloso por delante!”. Esta frase, escrita por la maestra de cuarto grado Eva Mireles al comienzo del año escolar, ahora despierta muchas emociones.

Este jueves, el último día de clases, ella y su compañera profesora Irma García deberían haber estado guardando las cosas de su salón de clases compartido en la escuela Robb Elementary, en la pequeña ciudad de Uvalde, Texas.

Deberían haber estado preparándose para las vacaciones de verano.

Pero no fue así: sus familias estaban haciendo los arreglos para sus funerales, luego de que ambas recibieran disparos en un tiroteo en el que también murieron 19 de sus pequeños estudiantes.

En los días transcurridos desde el ataque del martes, Mireles y García han sido elogiadas por haber tratado de proteger a los niños durante la masacre.

Los policías encontraron a García “protegiendo a los niños con sus brazos casi hasta su último aliento”, dijo su sobrino John Martínez al diario The New York Times.

“Ella se sacrificó protegiendo a los niños en su salón de clases. Fue una heroína”, escribió en una página de recaudación de fondos que ha abierto para la familia.

Solo dos días después, su familia sufrió otra tragedia, pues el esposo de la profesora García, Joe García, murió de un ataque al corazón. Martínez dice que “murió a causa de la aflicción”.

 

Joe e Irma García

John Martínez

“Diversión, risas y amor”

García y Mireles habían conformado un equipo docente durante cinco años. Entre las dos tenían 40 años de experiencia.

Una foto tomada el mes pasado muestra a ambas en su salón de clases observando a los estudiantes mientras trabajan en las tabletas electrónicas.

“Eva Mireles e Irma García fueron dos de las mejores maestras que Uvalde ha conocido”, tuiteó Natalie Arias, una especialista en educación que vive en esa localidad de Texas.

“Su salón de clases estaba lleno de diversión, desarrollo, risas, trabajo en equipo y, sobre todo, amor”.

Mientras la comunidad aún vive el dolor, también hay enojo porque haya ocurrido un tiroteo masivo más en una escuela de Estados Unidos.

En Texas es legal comprar un arma para los mayores de 18 años y, según medios estadounidenses, el atacante compró las suyas dos rifles semiautomáticos estilo AR-15 y 375 rondas de municiones el día después de su cumpleaños 18.

“Estoy furiosa porque continúan estos tiroteos, estos niños son inocentes, los rifles no deberían estar fácilmente al alcance de todos”, dijo en un comunicado la tía de Eva Mireles, Lydia Martínez Delgado.

“Esta es mi ciudad natal, una pequeña comunidad de menos de 20 mil personas. Nunca imaginé que esto sucedería, especialmente a mis seres queridos”, escribió.

Víctimas de la masacre en Texas.

BBC

El esposo de Mireles, Rubén Ruiz, es agente de la policía escolar. Hace dos meses, realizó en la escuela de Uvalde un simulacro de un tiroteo activo, que es común en los colegios de Estados Unidos.

No sabía que solo unas semanas después su propia esposa sería víctima de uno.

El diario The Washington Post dice que Ruiz corrió a la primaria Robb cuando supo del tiroteo. Otros policías tuvieron que detenerlo mientras trataba desesperadamente de encontrar a su esposa.

Al menos 185 niños, educadores y otras personas han muerto en ataques a escuelas estadounidenses desde la masacre de Columbine High, en 1999, según un recuento del mismo diario.

Después de tantos incidentes, incluso ya hay un monumento en el estado de Kansas dedicado a los “educadores caídos”, el cual honra a “aquellos que perdieron la vida en el cumplimiento del deber”.

El Monumento Nacional a los Educadores Caídos en Kansas

Getty Images
El Monumento Nacional a los Educadores Caídos en Kansas.

Esas palabras, más familiares para el ambiente militar, se usan aquí para describir a los maestros asesinados. Ahora hay dos nombres más para inscribir en la pared de víctimas a recordar.

Eva Mireles

Profesora durante 17 años, Mireles describía su amor por correr y hacer caminatas en una breve biografía publicada en el sitio web del distrito escolar.

También dijo que tenía “una familia solidaria, divertida y amorosa”, conformada por su esposo, su hija graduada de la universidad y “tres amigos peludos”.

Su hija, Adalynn Ruiz, escribió un desgarrador homenaje a su “mami dulce” en Twitter.

“Estoy tan feliz de que la gente conozca tu nombre y ese hermoso rostro tuyo y sepan cómo es una heroína”, dijo.

“Eva Mireles, profesora de 4º… que desinteresadamente se colocó delante de sus alumnos para salvarles la vida”.

Eva Mireles

Familia Mireles

Mireles tenía formación en educación especial. Audrey García, la madre de una alumna, Gabby, la recuerda por ir “ir más allá” del deber como maestra.

“Era una persona hermosa y una maestra dedicada. Creía en Gabby e hizo todo lo posible para enseñarle”, escribió García en Twitter.

Hace pocos años que las escuelas del área de Uvalde comenzaron a integrar a los niños con discapacidades en las aulas regulares. Mireles fue una de las maestras que enseñaba a estos alumnos.

Irma García

García era una maestra con 23 años de experiencia en la primaria Robb. Fue la maestra del año en 2019.

“¡Estoy tan emocionada de comenzar este nuevo año escolar!”, escribió en su biografía en el sitio web del distrito.

Las autoridades le dijeron a su familia que un amigo de la policía vio a García tratando de proteger a sus estudiantes de los disparos.

Irma García

Familia García

“Quiero que sea recordada como alguien que sacrificó su vida y arriesgó su vida por sus alumnos”, dijo John Martínez, su sobrino, a The Washington Post.

“No eran solo sus estudiantes. Eran sus hijos, y ella arriesgó su vida, perdió su vida, para protegerlos. Ese es el tipo de persona que era”.

García estaba casada y tenía cuatro hijos, dos niños y dos niñas de entre 12 y 23 años. Su página de Facebook es un álbum de recuerdos familiares y orgullo por sus hijos.

“Gracias, Jesús, por mi increíble esposo y mis bebés”, escribió debajo de una foto de un viaje de pesca familiar.

Las redes sociales de la maestra también muestran su dedicación a su carrera y estudiantes.

En una publicación que mostraba certificados de un curso de enseñanza, García escribió: “Aprendí muchas formas nuevas de desafiar a mis futuros alumnos para que sean estudiantes independientes”.


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