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Subasta en Los Pinos: compran reloj por 1 millón, desprecian piezas con grabados del narco

En la subasta se logró una recaudación estimada en 10.3 millones de pesos, que se destinarán a rehabilitar caminos rurales de la sierra de Michoacán.
SAE
Por Notimex
28 de julio, 2019
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El Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) de la Secretaría de Hacienda logró vender 110 lotes de joyas, muchas de ellas incautadas al crimen, con una recaudación estimada en 10.3 millones de pesos, que se destinarán a rehabilitar caminos rurales de la sierra de Michoacán.

En el Complejo Cultural Los Pinos, en alrededor de cuatro horas, se pudo vender 74% de los lotes, aunque el monto logrado solo alcanza 30% de lo previsto por el presidente Andrés Manuel López Obrador, y 50% de lo estimado por el director del SAE, Ricardo Rodríguez Vargas.

En una carpa instalada frente a la Puerta Tres de lo que fue la Residencia Oficial de los Pinos, los 65 postores presenciales y cinco vía telefónica pujaron por 2 mil piezas de joyería y relojes, algunos tan extravagantes como el lote 20: un reloj para caballero marca Romain Jerome, elaborado con piezas del siniestrado barco Titanic.

Esta pieza, con 64 diamantes, fue adquirida a un precio de salida de 170 mil 900 pesos por un hombre que dijo ser joyero, y aseguró que sólo lo usará en ocasiones especiales ante la inseguridad del país.

La joya más cara, un reloj Patek Philippe Geneve en oro blanco de 18 quilates edición limitada, adquirida en la Junta de Postores, la obtuvo otro joven, quien no quiso revelar su nombre, a un costo de un millón 20 mil pesos, sobre un precio inicial de 843 mil 800 pesos.

La pieza más peleada fue otro reloj para caballero marca Corina, con caja y hebilla en oro blanco de 18 quilates, con 112 diamantes de diferentes tamaños, y con la figura de dos caballos grabada en su carátula, que alcanzó un valor de 202 mil 500 pesos, cerca de 150% superior a su precio de salida de 82 mil 700 pesos.

En esta tercera subasta pública que organiza el SAE con sentido social, el lote de mayor costo era el 130, un reloj para caballero marca Piaget en oro blanco con 227 diamantes de diferente tamaño, cuyo precio de salida era de 2 millones 953 mil 700 pesos, que no se vendió pese a que fue subastado en dos ocasiones.

Tampoco se vendieron piezas con grabados referentes al narcotrafico, como un reloj en cuya carátula se formaban dos hojas de marihuana con diamantes pequeños, hebillas repletas de piedras preciosas o dijes con gemas e imágenes religiosas.

Mientras la subasta se realizaba, decenas de personas formaban una larga fila para ver la exposición de las dos mil piezas de joyería y relojes, que hasta las 15:00 horas de este domingo, permaneció en el salón Venustiano Carranza del Complejo Cultural.

El director del SAE explicó que las joyas subastadas fueron incautadas a la delincuencia por la Fiscalía General de la República, el Servicio de Administración Tributaria, y una fue un regalo a un funcionario público, quien la devolvió a la dependencia.

Los resultados de esta tercera subasta que realiza el SAT, ahora de joyas, después que la primera fue de automóviles y la segunda de casas, serán dados a conocer por el presidente López Obrador en su conferencia matutina, precisó.

Indicó que estas joyas, que se ofrecieron entre 20 a 30% por debajo de su valor del mercado, son únicas, pues muchas de ellas fueron fabricadas por reconocidos diseñadores y cuentan con incrustaciones de diamantes y otras piedras preciosas.

El funcionario explicó que el lote de joyas mas económico fue de 8 mil 800 pesos, y el más caro el reloj de casi tres millones de pesos.

Rodríguez Vargas consideró que fue buena la participación de 70 personas, y que en la subasta de automóviles acudieron 700 y en la de casas 32 compradores.

Indicó que algunas piezas no se podían vender y estaban resguardadas en bóvedas por plazos de dos a cinco años, porque no tenían la declaración de abandono.

Expuso que a los compradores se les da una semana para liquidar el costo de la joya adquirida en subasta, y se espera entregar el recurso obtenido a los municipios de más alta marginación de Michoacán, en dos o tres semanas.

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Getty Images

Cómo te puede afectar la crisis mundial del café (y por qué está detrás de la oleada migratoria de Centroamérica)

A pesar de que en las cafeterías de las grandes ciudades se llega a pagar hasta US$5 por una taza de la humeante bebida, en mayo los precios del café cayeron a su punto más bajo en una década. Te contamos qué consecuencias tiene esto en cada eslabón de la cadena.
Getty Images
16 de julio, 2019
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Hoy el precio promedio de un café con leche en Estados Unidos es de unos US$5. Pero entonces ¿por qué los productores de café de diferentes partes del mundo están abandonando sus plantaciones por otros cultivos y trabajos, o incluso buscando asilo en otros países?

La industria mundial del café está en crisis. En mayo los precios del café cayeron a su punto más bajo en una década: US$0.88 por libra de café.

La caída se debe en gran parte a los dos años de excedentes por parte de Brasil, el mayor productor del mundo, lo cual tuvo un fuerte impacto en los cafetaleros de todo el mundo al introducir millones de kilogramos de granos en el mercado.

Los problemas económicos en regiones como Centroamérica y África también tienen algo que ver.

A mediados de julio, los precios de mercado llegaron a US$1, pero siguen siendo los más bajos que ha visto la industria en 10 años.

Sin embargo, en años recientes, los consumidores de Estados Unidos, Reino Unido y otros países occidentales han tenido que asumir un alza constante en el precio de la taza de café, incluso aunque los agricultores reciban menos del 2% de esos beneficios.

Granos de café en Estados Unidos.

Getty Images

Así es cómo se está desarrollando la crisis en cada eslabón de la cadena de la producción y venta de café.

Para los agricultores

En todo el mundo, más de 21 millones de familias viven del café. Las plantaciones normalmente tienen una gran cosecha al año, por lo que se esperan ciclos altos y bajos, pero la producción entre 2018 y 2019 cayó a mínimos históricos, dificultando aún más la vida de los agricultores.

Solamente para cubrir gastos, la mayoría de los agricultores deben vender una libra de café por más de US$1.

café - gráfico

BBC

En octubre, varios agricultores centroamericanos que viajaban en una caravana de migrantes les dijeron a periodistas de la BBC que la crisis del café les había obligado a abandonar sus cultivos y a tratar de buscar asilo en Estados Unidos.

En la última década, más del 60% de los agricultores de café en Guatemala, Nicaragua, El Salvador y México han denunciado inseguridad alimentaria durante el ciclo de cosecha, según la Asociación de Especializados en Cafés de América (SCAA, por sus siglas en inglés).

José Sette, director ejecutivo de la Organización Internacional del Café (OIC) —que fue fundada en 1963 con apoyo de las Naciones Unidas para abordar la sostenibilidad del mercado de los productos del café— le dijo a la BBC que su actual ciclo bajo era tan preocupante para toda la industria porque tiene efectos “dramáticos” incluso en los agricultores.

Carro en Colombia transportando café.

RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images
Colombia es el tercer exportador de café en el mundo.

“Si los agricultores están desmoralizados y no están cultivando ni cuidando sus plantaciones… Eso no augura nada bueno para el futuro, pues la demanda está aumentando en torno al 2% cada año”, dice Sette. “Eso son 3 millones de bolsas más que necesitaremos cada año para satisfacer la demanda”.

Sette añade que aunque la industria mundial del café tienen unos ingresos anuales de más de US$200.000 millones, solo US$20.000 millones llegan a los países productores y, en última instancia, menos del 10% a sus agricultores.

café - gráfico

BBC

“Cuando llegamos al nivel de precios que estamos viendo hoy, la industria necesita observarse a sí misma y, en un ejercicio de responsabilidad compartida, tratar de encontrar métodos para mejorar la situación de los cafetaleros, especialmente de las fincas más pequeñas”.

En el continente africano, donde la producción consiste mayoritariamente en pequeñas parcelas de agricultura de subsistencia, este ciclo está resultando excepcionalmente desafiante.

“En África es probable que veamos mucho más sufrimiento que en cualquier otra parte del mundo (por la crisis del café), porque nuestra producción es bastante baja”, le dijo a la BBC Fred Kawuma, Secretario General de la Organización Interafricana del Café (IACO).

“La cantidad de café que obtiene de su granja un agricultor es muy limitada en comparación con, por ejemplo, la de un cultivador de café en India o Vietnam”.

Café en Etiopía

Getty Images
El café de Etiopía es uno de los más famosos del mundo.

Esto significa que cuando los precios del café caen, también lo hace el ya pequeño margen de beneficio del agricultor, a quien le resulta imposible pagar por necesidades domésticas como la escuela de los niños o la sanidad.

Este año, Kawuma dice que su organización ha visto a muchos agricultores en dificultades abandonando el café por otros cultivos más lucrativos.

Costa de Marfil es uno de los países que ahora mismo está sufriendo consecuencias graves. Los agricultores no están contentos”, dice. “A Togo, a pequeños productores como Liberia, Sierra Leona —y a todos los países más pequeños— les está yendo muy mal y no están seguros de si realmente pueden continuar con la producción”.

Para tostadores y cafeterías

Chuck Jones conoce las dos caras de la industria.

Tiene una empresa tostadora de café y varias cafeterías en Pasadena, California, EE.UU., pero casi la mitad de sus granos provienen de las plantaciones de su familia en Guatemala. Una es suya y dos de sus primos.

Aunque teme que uno de sus familiares pierda su plantación a finales de julio.

“El exportador, con quien tiene una deuda por cubrir dos cosechas, se está haciendo cargo de la finca porque no le pagó”, dice Jones.

Agricultor de café Andrés Fahsan

Courtesía de Chuck Jones
El primo de Chuck Jones, Andrés Fahsen, en su plantación en Guatemala.

Él dice que los ciclos de auge y caída del precio del café perjudican injustamente a agricultores como su primo, quienes logran hacer dinero unas veces contadas, especialmente dado el acceso a opciones más baratas en el mercado de productos primarios.

“Como comprador puedo fácilmente reemplazar ese café”, añade. “Pero duele porque se trata de mi primo y él está perdiendo su fuente de ingresos. Es de mediana edad y vive de la plantación”.

“A pesar de que mi primo es un productor de café de alta cualidad, va a perder la finca por los sistemas establecidos que le impiden que tenga éxito”.

Jones dice que los líderes de la industria han estado advirtiendo que quienes se dedican al tueste deberían pagar más. Pero Jones, quien lleva un negocio en una ciudad con un alto costo de vida y en el que la mano de obra es cara —con un salario mínimo de US$15 por hora— dice que “no hay un claro ganador en la cadena”.

Los US$10 que se pagan al por mayor por el café tostado incluyen los gastos de envío y el almacenamiento continuo del producto, así como la mano de obra, el mantenimiento de las máquinas y otros costos de financiamiento.

plantación de la familia de Chuck

Cortesía de Chuck Jones
Esta es una de las plantaciones de la familia de Chuck Jones en Guatemala.

Para los consumidores

Pero ¿cómo se desglosa exactamente el precio que los consumidores pagan por una taza de café?

Sette, de la OIC, explica que el precio del café al por menor “no está muy vinculado al precio de los agricultores”.

Al agricultor apenas le llega el 1 o 2%, y una gran parte del costo final responde a la mano de obra, el alquiler o el marketing”.

Jones desglosó el precio de su café al por menor en sus cafeterías de Pasadena, y de los US$4 que cobra por un latte (café con leche) solo el 10% está bajo su control: el costo del café. La leche orgánica, la mano de obra, las tazas, las tapas de plástico, las mangas (fundas aislantes) y los condimentos son factores importantes en el precio final.

“No creo que nadie se esté llenando los bolsillos”, dice.

café - gráfico

BBC

La cadena de cafeterías Think Coffee se extiende por todo Nueva York. El director de la cadena, Enrique Hernández, le dijo a la BBC que producir un café con leche pequeño le cuesta a la empresa US$0.28, y se vende por US$4.25 para poder pagar los costos no relacionados con el café.

El precio subirá a US$4.50 este año. Hernández dice que se debe a mayores gastos de alquiler y salarios.

En busca de soluciones

La OIC y otras organizaciones de la industria están trabajando en cambios como la diversificación de los ingresos de las pequeñas plantaciones, la enseñanza en gestión de riesgos, la racionalización de las cadenas de producción y la lucha contra el cambio climático mediante la adopción de una agricultura climáticamente inteligente.

“También necesitamos promocionar el consumo de café en los países productores, donde suele ser bajo”, agrega Sette. “Un enfoque prometedor para, al menos, el sector del café especializado es fomentar las relaciones directas entre los productores y los tostadores”.

café

Getty Images
Fomentar las relaciones entre varios actores de la industria es importante.

Compañías de café de categoría como Think Coffee e Intelligentsia son ejemplos de esa asociación.

Hernández visita una de las plantaciones de las que Think Coffee compra café cada tres meses. Dice que la empresa se enfoca en buscar cultivos “vulnerables” en lugar de comprar solamente a los propietarios que más dinero tienen, y en invertir en crear mejores condiciones de vida para las familias de agricultores con las que trabajan.

Intelligentsia, que cuenta con cafeterías por todo Estados Unidos, tiene prácticas similares para mejorar la sostenibilidad, incluyendo el abastecimiento directo de semillas desde Centroamérica, Sudamérica y África, y la realización de talleres para agricultores.

Otras firmas en la industria han hecho llamamientos a grandes compradores como Nestlé para que paguen precios más justos y no inunden el mercado con café barato de baja calidad. Nestlé declinó hacer comentarios para la BBC.

En una conferencia durante el Foro Mundial de Productores de Café 2019, celebrada en Brasil la semana pasada, Jeffey Sach, economista de la Universidad de Columbia, Nueva York, EE.UU., pidió a Naciones Unidas crear un fondo global y anual para el café de US$10.000 millones.

Es una petición considerable, teniendo en cuenta que el fondo global destinado a combatir el sida fue de poco más de US$7.000 millones en contribuciones de 2017 y 2019.

Pero como los cafetaleros se ven obligados a sopesar otras opciones simplemente para sobrevivir, la amenaza de las plantaciones abandonadas en todo el mundo podría ser suficiente para motivar nuevos cambios.

Tal y como dice Sette, “si no invertimos hoy, puede que mañana no tengamos suficiente café”.

Con contribuciones de Kelly Rissman, BBC News


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