Tijuana innovadora, el proyecto con el que Ernesto dejó la violencia y las drogas para ser chef
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Tijuana Innovadora

Tijuana innovadora, el proyecto con el que Ernesto dejó la violencia y las drogas para ser chef

Ernesto es uno de los 14 egresado del primer taller de cocina, organizado en 2015, por la organización Tijuana Innovadora en alianza con el Culinary Art School.
Tijuana Innovadora
Por Siboney Flores
20 de julio, 2019
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A Ernesto le gusta cocinar. Dice que el truco para preparar las costillas de cerdo es poner leña de manzano. En su rutina diaria, asiste a trabajar al food truck ubicado en el centro de Tijuana, Baja California. Todos los días viste filipinas de chef y una gorra negra para cocinar.

A ese food truck le llaman hope truck, que en español sería “camión de la esperanza”. Ahí, jóvenes tijuanenses cocinan en busca de poder reinsertarse a la ciudad tras su salida del Centro de Tratamiento para Adolescentes.

Tijuana Innovadora, el grito de una organización civil por erradicar la violencia

Ernesto es uno de los 14 egresados del primer taller de cocina, organizado en 2015, por la organización Tijuana Innovadora en alianza con el Culinary Art School.

Francisco Orozco, director del proyecto La Casa de las Ideas de Tijuana Innovadora, explica que buscan que los jóvenes se capaciten en el área de la cocina, para que después trabajen en algún restaurante con un buen sueldo que les permita pagar sus necesidades básicas y no reincidan en actos delictivos.

Ernesto creció en la Mariano Matamoros, una de las colonias populares que a la fecha sigue teniendo altos índices de violencia. En el último mes, la colonia ha tenido el arresto de dos sujetos con armas y el asesinato de un trabajador que salía a fumar un cigarro.

En su infancia, Ernesto sufrió violencia intrafamiliar. Vio como su padre violentaba a su madre. Tras la llegada de un padrastro, las cosas cambiaron pero la atención de sus padres era inconstante. Ernesto era parte del cuadro de honor en la secundaria, le gustaban las ciencias naturales, la geografía y la historia.

Tenía un amigo que le ofrecía mariguana. Fue a los 13 años cuando comenzó a consumir y a rondar por las calles de la ciudad para poder fumar. Meses más tarde consumió cristal con un amigo, pero al no tener dinero para consumirla, decidieron robar casas.

A los 15 años, comenzó a asaltar a transeúntes, y dos años después, bajos los efectos de las drogas, en una pelea le quitó la vida a una persona.

“La víctima tenía 33 años y yo tenía 17. Él me golpeó. Luego volvió a tirar un golpe, yo me agache y le alcancé a dar un golpe en la quijada. Él se hizo para atrás, y ahí había un canalito por donde se va el agua en tiempo de lluvias. Piso mal ahí y se fue de espaldas”.

“Yo pensé de aquí soy, no te me vas a escapar. Cuando cayó se pegó en la cabeza. Lo empecé a golpear. Estaba oscuro no veía bien. Detrás una muchacha me estaba mirando y me decía ¿Qué hiciste?”.

“Por la misma droga me empecé a entrar a pánico. Me decían que estaba muerto. Lo metieron a una casa”.

Lee: El equipo de futbol Correcaminos apuesta por el deporte para combatir la violencia en Tamaulipas

Ernesto no podía creerlo, no terminaba de comprender. Los policías le preguntaban por qué tenía sangre en su camisa y aceptó haber golpeado al sujeto. En su condena inicial el juez le recomendó 10 años, pero se dictó una sentencia de siete años por haber realizado el delito bajo los efectos de la droga.

En el Centro de Tratamiento para Adolescentes tuvo mucho tiempo para pensar. “Me encontré a mí mismo”, dijo. Entre los barrotes, Ernesto se ahogaba en pensamientos. Los talleres de reinserción era un círculo de ansiedad.

“Salías, te daban una plática y regresabas a la celda a darle más vueltas a todo”.

Día con día, Ernesto seguía aceptando participar en los talleres para salir de su celda dos horas. Pero al ingresar al programa psicocreativo de La Casa de las Ideas sentía que interactuaba más y que quizá había esperanza de reinsertarse.

“Ellos se ponían en tu lugar, comencé a tener una expectativa y sentí que esa expectativa me llevaba”.

Tras cuatro años y tres meses de condena, Ernesto salió libre luego de que sus padres interpusieron un recurso por buen comportamiento. “La verdad hay muchas cosas que me arrepiento de haber hecho… lo que más temo ahora es fallar algún día, eso me agüita, claro que no quiero fallar”.

Ahora, en compañía de su cuñado y su esposa, buscan emprender un negocio de comida de mariscos. Aún no saben cómo ponerle, pero seguro habrá caldo de almeja, su platillo preferido.

Las mañanas inician cuando su hijo Dylan de un año de edad, lo despierta a él y a su esposa. Luego inicia su trayecto de hora y media camino al hope truck, prepara alimentos y en sus ratos libres estudia un poco de sus materiales de la prepa abierta de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Mientras “se avienta al ruedo” con la creación de su negocio, asiste a sesiones de acompañamiento y de capacitación en fabricación, impartidas por La Casa de la Tribu de la Tijuana Innovadora.

Ernesto se dice feliz. Es un cocinero y un padre de familia amoroso. Vive en Tijuana, una ciudad estigmatizada por la violencia, donde jóvenes como él pueden caer fácilmente en las drogas, pero en su caso busca salir adelante mediante la cocina. Ahora sus mañanas son diferentes.

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Las elecciones más cruciales en América Latina en 2021 (y por qué pueden definir el rumbo de la región)

Castigados por la pandemia y la crisis económica, y en el marco de un amplio descontento popular, varios países latinoamericanos irán a las urnas en el correr del año.
2 de enero, 2021
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Más pobres, vulnerables y ansiosos que unos meses atrás, millones de latinoamericanos buscarán responder en 2021 algo urgente: ¿quién puede sacarlos del pozo en que se encuentran?

La pregunta dominará las elecciones que varios países de América Latina prevén celebrar en el transcurso del año, tras la muerte y devastación causada por la pandemia de covid-19.

Los datos estremecen: la región sufre la que ha sido llamada supeor contracción económica en un siglo, cercana a 8% en 2020, con unos 40 millones de personas entrando en la pobreza.

Los expertos anticipan que en este contexto puede acentuarse un fenómeno que ya se veía en Latinoamérica antes de la pandemia: la tendencia a cambiar de gobernantes, que pagarán el costo de la crisis ya sean de izquierda o derecha.

“Las elecciones van a ser un soberano voto de castigo para los gobiernos“, le dice Carlos Malamud, investigador principal para la región del Real Instituto Elcano, a BBC Mundo.

Otros advierten que la situación puede propiciar incluso el surgimiento de líderes populistas y de nuevas protestas callejeras: el rumbo político de la región puede definirse en 2021 tanto en las urnas como en las calles.

Entre febrero y noviembre

El calendario electoral latinoamericano 2021 tiene una primera entrada en Ecuador el 7 de febrero.

En la disputa están el banquero y empresario Guillermo Lasso, el líder indígena Yaku Pérez y el economista Andrés Arauz, un delfín del expresidente izquierdista Rafael Correa (2007-2017), cuya condena por un caso de corrupción le impidió ser candidato a vicepresidente.

Una manifestación en Quito

EPA
Ecuador tiene previsto celebrar elecciones en febrero.

Con opciones tan diferentes en medio de la crisis económica y un gran descrédito de las instituciones, la elección ecuatoriana puede ser un anticipo de lo que ocurrirá luego en otros países de la región.

En el vecino Perú, sacudido por la pandemia y una fuerte inestabilidad política que le ha llevado a tener tres presidentes distintos durante 2020, las elecciones generales están marcadas para el 11 de abril.

La crisis de liderazgo peruana ha derivado en la preparación de más de una veintena de candidaturas presidenciales, ninguna con una mayoría clara en las encuestas, que marcan una amplia indecisión o apatía de los votantes.

Otro país con un complejo panorama es Chile, que tiene elecciones previstas para el 21 de noviembre, tras la gigantesca ola de protestas callejeras de 2019 y la elección por voto popular de una convención constituyente en abril próximo.

Las encuestas marcan como principales precandidatos chilenos al alcalde comunista Daniel Jadue, al alcalde conservador Joaquín Lavín y a la diputada Pamela Jiles, aunque el escenario puede variar en los próximos meses.

Dos mujeres se abrazan durante las celebraciones en Chile por la victoria del Apruebo

Reuters
Chile irá a elecciones mientras redacta una nueva Constitución.

En noviembre también hay elecciones previstas en Honduras y Nicaragua, donde analistas anticipan que el presidente Daniel Ortega buscará pasar a su esposa Rosario Murillo el poder que ejerce desde 2007, según sus opositores en base a fraudes electorales.

Además, los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador en México y de Alberto Fernández en Argentina tendrán tests de popularidad en junio y octubre respectivamente, con elecciones legislativas de mitad de mandato previstas en sus países.

Entre protestas y populismos

La crisis de América Latina plantea en algunos países una necesidad de reformular el contrato social, lo cual es “una buena oportunidad para evitar el surgimiento de opciones populistas, que las va a haber de todos los colores”, sostiene Malamud.

El malestar social a lo largo de la región quedó de manifiesto en noviembre con las protestas masivas en Perú, que causaron la caída de un presidente, y en Guatemala, que acabaron con el Congreso en llamas y la suspensión de un proyecto de presupuesto para 2021.

Guatemala

Reuters
El malestar social latinoamericano se expresó en protestas como las que estremecieron a Guatemala e noviembre.

Marta Lagos, directora de la encuesta regional Latinobarómetro, cree que las protestas en la región van a resurgir cuando los gobiernos decidan acabar con las ayudas sociales que implementaron ante la pandemia.

“Se pueden producir inestabilidades si los gobiernos no logran entender, y los nuestros claramente no han entendido todavía, en qué consiste la demanda (de ayudas sociales): ellos creen que es una demanda pasajera y la pandemia la ha transformado en una demanda permanente“, le dice Lagos a BBC Mundo.

A su juicio, esto puede llevar al ascenso de líderes populistas en la región.

Los pueblos van a privilegiar el presente, que nunca ha sido tan importante como en la pandemia“, señala. “Y el populismo es el presente: tratar de parchar lo inmediato sin ninguna visión de futuro”.

“Por lo tanto”, agrega, “la probabilidad de que surjan candidatos populistas es muy alta”.


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