close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Horas de espera, de un piso a otro: La odisea de pacientes con VIH por falta de medicamento en el ISSSTE

Pacientes buscan opciones para tener sus medicamentos, entre ellas acudir a Derechos Humanos para obtener apoyo.
Cuartoscuro Archivo
8 de julio, 2019
Comparte

A las 8 de la mañana, Hugo González Cantú está preparado para empezar su odisea. A la entrada del Hospital Regional 1º de octubre, en la Ciudad de México, se acomoda la mochila verde fosforescente que carga en el hombro y le enseña al guardia la receta de los medicamentos que no le han surtido. Dice que va a ver si ya hay, y el policía lo deja pasar. 

Hugo tendría que ir directo a la farmacia a preguntar si ya llegó el Atripla, el antirretroviral que toma para mantener bajo control al virus del VIH en su organismo.

Pero después de que lo han traído dando vueltas el último mes, diciéndole vuelva la otra semana a ver si hay, prefiere ahorrarse tiempo y se va derecho a la coordinación de Medicina Interna para preguntar por el fármaco, y más bien por una solución ante la escasez de éste en el hospital. 

En la plataforma ciudadana de denuncias No Al Huachicol de Medicinas, donde los usuarios de servicios médicos públicos pueden poner su queja si no les surten sus medicamentos, del 7 de mayo al 3 de julio se recibieron 31 quejas por desabasto de antirretrovirales, 19 de éstas en el ISSSTE. 

“Algo está pasando en esa institución porque nos han llegado reportes de desabasto de varias entidades, como Monterrey, Guerrero, CDMX, Veracruz, Sonora y Oaxaca. De hecho, del 3 al 7 de julio nos llegaron cuatro quejas más, casi una por día, solo del ISSSTE”, dice Abel Váldez, director de Innovación y Proyectos de Nosotrxs, una de las organizaciones que lanzó la plataforma. 

Leer: ¿No surtieron tu medicina en IMSS o ISSSTE?, ya puedes denunciar el desabasto en una plataforma

El desabasto de antirretrovirales, y de medicamentos en general, en el ISSSTE no es reciente. A finales de 2017, colectivos de pacientes se reunieron con autoridades de la institución para quejarse de la falta de fármacos que solían usar para tratar el VIH, y de la sustitución en las farmacias internas por otros sin previa indicación médica para el cambio. El ISSSTE aseguró entonces que harían lo necesario para garantizar el abasto. 

Pero las quejas se han incrementado en las últimas semanas. Personas que viven con VIH y sus familiares bloquearon, a mediados de junio, la Avenida Insurgentes Norte, en la capital del país, en protesta por la falta de antirretrovirales en el ISSSTE.

Hugo es uno de los afectados. La asistente de la coordinación de Medicina Interna del Hospital Regional 1º de octubre le confirma que el Atripla no ha llegado, y que no saben para cuándo llegará. Ella misma le dice que vaya a buscar a su médico para que le cambie la receta y le indique otros fármacos sustitutos. Hugo sabe que ubicar a su médico, quien hoy no da consulta y solo tiene recorrido por el hospital, le llevará un rato. 

Como debe volver a trabajar, prefiere intentar que la coordinadora del área le dé la receta. También quiere aprovechar para asegurarse que si le van a dar una nueva no anularán, sin surtirla, la que ha quedado pendiente de junio. Para Hugo esto no es un capricho. 

Durante los días que el hospital no le ha dado sus medicinas ha estado tomando de la reserva que tiene para cuando pasan estas cosas. Si no se la surten, eso mermaría lo que guarda para emergencias. “Nosotros no podemos quedarnos sin los medicamentos ni un día, en eso nos va la vida”. Por eso está dispuesto a pelear.

“La coordinadora todavía no llega y no creo que lo pueda ayudar, pero si la quiere esperar, espérela”, le dice la asistente. Y Hugo la espera, 40 minutos. Pero la jefa del área a la que le corresponde Hugo como paciente le dice que ella no puede darle la receta, y tampoco puede decirle si le surtirán la pendiente. “Eso lo ve el jefe de farmacia, vaya y hable con él, es nuevo y es muy abierto con los pacientes”. 

Y Hugo va, pero no encuentra al funcionario. Que ha salido, le dice una asistente, y que no sabe a qué hora volverá. Ella se ofrece a atenderlo. Hugo le explica que quiere saber si le surtirán la receta pendiente y la muchacha le responde que no, que no son acumulativas, y de nada valen las explicaciones de Hugo sobre el derecho del paciente a recibir sus medicamentos, y la advertencia de que irá a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. La repuesta ya está dada: “no son acumulativas”.

Queda la opción de ir con el médico a ver si al menos le da una nueva receta, con otros fármacos. Hugo sube a buscarlo al quinto piso, donde ya debe estar en su visita a pacientes hospitalizados. Pero el guardia le dice que no, que no lo ha visto, que no ha llegado, que lo puede esperar en la entrada. 

Y Hugo tiene que aguantar una hora más a que aparezca el internista, a quien esperan otras cuatro personas también para que les prescriba otros fármacos, de padecimientos diferentes al VIH, porque de los prescritos no hay tampoco. 

“Tiene 14 años que me atiendo en el ISSSTE y no me habían faltado antes los antirretrovirales. La primera vez fue en febrero de este año, durante dos semanas no hubo. Después ya se normalizó la entrega. Y ahora otra vez, todo junio. Pero la escasez reciente en VIH es porque nosotros estamos en un programa especial, en los casos de otras enfermedades sí el desabasto viene de antes”, dice Hugo mientras espera turno para que el médico le cambie la receta. 

Y se la cambia, porque Atripla no hay y no se sabe cuándo llegará, así que mejor le prescribe otra cosa. Toca bajar a la farmacia y Hugo se prepara para hacer fila un buen rato, pero hay pocas personas esperando. “Ya el desabasto debe ser tal que por eso ni gente hay, o qué estará pasando porque no es normal que haya tan pocas personas”, comenta Hugo medio en broma, casi convencido de que algo no anda bien.

Pero se le olvida preguntar cuando pasa a la ventanilla y a las 10:35 tiene en su mano las dos cajas de medicamentos: Truvada y Efavirenz. Más de dos horas y media de faena pero Hugo está contento porque al menos él ha tenido suerte, y por ahora no tendrá que interrumpir el tratamiento que lo mantiene con vida. 

Intento fallido

Rogelio, a quien llamaremos así porque ha preferido omitir su verdadero nombre, también ha dado varias vueltas para tratar de conseguir sus antirretrovirales, pero él en el Hospital Regional de Alta Especialidad ISSSTE de Veracruz. 

El 11 de junio fue a su cita, no con su médico tratante a quien sólo ve cada tres o seis meses, sino con el de medicina preventiva, al que sí ve cada mes. Él lo atendió y le dio la receta para sus medicamentos: Truvada y Dolutegravir. Pero cuando fue a la farmacia de la institución a surtirlos le dijeron que solo tenían el primero, que la siguiente semana llegaría el otro. 

“No me alarmé porque tenía una reserva de medicamentos. Tomo antirretrovirales desde octubre del año pasado y no me había sucedido que no me los dieran, hasta esta vez, así que ahí tenía unos guardados”, dice Rogelio. 

Pero el Dolutegravir no llegó la semana siguiente, ni la otra, ni la siguiente. “El de la farmacia me dijo la semana pasada, vente el jueves 27 de junio, este medicamento llega los jueves, y como ya es el último de junio debe llegar. Pero no llegó”. 

Rogelio sabe que no debe tomarse un solo medicamento. Cuenta que cuando se enteró que tenía VIH, acudió con un médico particular que le explicó todo sobre la enfermedad. “Tengo la ventaja de que puedo pagar esa consulta privada, porque aquí en el ISSSTE no me han explicado nada. Ese doctor me dijo que no debía tomarme solo uno de los fármacos porque así no servía y solo haría más fuerte el virus. En el ISSSTE me dieron solo el Truvada y no me advirtieron eso”. 

Advertido por otros medios, Rogelio sacó la reserva que tenía de Dolutegravir y continuó con su tratamiento. “El viernes 28 fui a buscar al de medicina preventiva para que me dijera qué hacer y me dijo que no pasaba nada si dejaba de tomar los medicamentos un tiempo. Le hablé a mi doctor particular y me dijo que eso era mentira, que yo no podía dejar de tomar los antirretrovirales, porque si lo hacía, el virus podía mutar y crear resistencia a ellos”. 

Rogelio se puso a buscar en internet qué podía hacer. Encontró que era obligación del ISSSTE darle un vale para surtir su receta en otro lado, de acuerdo a lo asentado en el Manual del Paciente Activo, que se descarga en línea. “Decía que podía redactar un oficio y llevarlo a la coordinación del hospital, o ir a derechos humanos para exigir los vales”. 

Preparó una queja por escrito y volvió al hospital el viernes 5 de julio, una noche antes se había tomado la última pastilla de Dolutegravir que tenía como reserva. Pidió hablar con la jefa de farmacia y le dijeron que no estaba. Se fue a la dirección, pero solo encontró a una asistente que le dijo que no sabía nada de esos de los vales y que no le podía recibir el oficio, que lo dejara en el buzón de quejas. 

“Lo que me dijeron tanto el médico, como el de la farmacia, como las asistentes es que no era su culpa, que el problema venía de México, porque no le habían pagado al distribuidor y no les surtía la medicina”.

Rogelio se fue del hospital directo a la Comisión Estatal de Derechos Humanos. “Me asignaron un abogado, me levantó el reporte y me dijeron que la siguiente semana me comunicarían en qué iba mi caso y si lo turnaban a la CDMX, o se quedaba en el estado”. 

Frente a todo eso, Rogelio agarró de su reserva en su cuenta de banco y fue a comprar la medicina. “Me costó 8 mil pesos. No voy a poder pagar eso cada mes si esto no se resuelve”. 

Solo así entienden

A Carlos, quien también pidió proteger su nombre real, le pasó casi lo mismo. No le dieron un fármaco, y tampoco le advirtieron que no se lo debía tomar si no tenía los dos de su tratamiento. Pero él ya lo sabía. Dice que desde hace dos años acude al ISSSTE de Monterrey por antirretrovirales. 

El primer año no tuvo problema. Al segundo ya empezó el desabasto. “A veces no había uno de los dos que tomo, pero llegaba dos semanas después y podía aguantar con la reserva que tenía. Luego como el Truvada empezó a faltar mucho, me lo cambiaron por Dolutegravir”.

Pero hace tres meses empezó el desabasto de su otro medicamento, Kivexa. “Iba e iba y me decían que hasta la siguiente semana llegaría, así me trajeron. Como sé que no puedo estar sin mi tratamiento y ya no tenía reserva, lo tuve que comprar de mi bolsillo. Me costó 8,006 pesos. No puedo estar yo costeando los medicamentos. No me alcanza”. El joven está estudiando enfermería. Le falta un año. Pero ya se consigue trabajos cuidando a enfermos. 

Sus papás le ayudan para pagar la renta de donde él vive. El resto de sus gastos corren por su cuenta. Para pagar los medicamentos en caso de que no se los den en el ISSSTE de Monterrey, donde se atiende, sus padres le dijeron que no le podrían ayudar. Ya no les alcanza. 

Como el 26 de junio le volvieron a decir que no había Kivexa, Carlos fue a poner su queja a la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Otras veces ya lo ha hecho también. “Ellos son los que me han ayudado antes. Voy, pongo mi queja, la remiten al hospital y entonces me llaman y me dan el medicamento. No sé si tengan dinero para comprar algo extra para estos casos, pero si pones tu queja, te lo dan, quizá para que no se haga más público”. 

Esta vez a Carlos también le funcionó ir a Derechos Humanos. Dice que ya tiene su medicamento. “Pero solo nos lo dieron como a cinco personas que nos fuimos a quejar a la Comisión, muchos otros pacientes siguen esperando acá en el ISSSTE de Monterrey desde hace cinco semanas por sus antirretrovirales”. 

Además de las tres anteriores, la iniciativa también recibió una queja del ISSSTE de Acapulco, Guerrero. Un usuario aseguró que hacía dos meses que no le daban los antirretrovirales que utiliza: Kaletra y Convivir. Hay además quejas del Hospital Regional Presidente Juárez del ISSSTE, en Oaxaca, dos del de Sonora, una más de Veracruz y otros dos casos de CDMX. 

El 24 de mayo, La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) formuló a diversas autoridades federales, entre ellos, al Director General del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Luis Antonio Ramírez Pineda, varias consideraciones relacionadas con el impacto en el goce y ejercicio del derecho a la protección de la salud de la población del país, derivado del recorte presupuestal y/o la no transferencia de recursos a ese sector, a partir de las medidas de austeridad implementadas por la actual administración.

Les pidió, por ejemplo, adoptar las medidas para garantizar el acceso a servicios de atención médica, tratamientos y prestaciones de seguridad social a todas las personas; asegurar la continuidad del suministro de medicamentos; la disponibilidad, en todas las unidades médicas, de personal suficiente y con las competencias necesarias para la atención de las y los usuarios; la provisión sin dilación o interrupciones de insumos, materiales, equipo y servicios complementarios indispensables para la prestación de los servicios de salud.

En su informe del 1 de julio, a un año de su triunfo por la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador presumió que, durante su gestión, en las compras consolidadas de medicamentos se ahorraron mil 32 millones de pesos, y mil 741 millones específicamente en la adquisición de antirretrovirales.

Animal Político solicitó una entrevista con las autoridades del ISSSTE para conocer el origen del desabasto de antirretrovirales y, sobre todo, qué se está haciendo para solucionarlo, pero hasta el cierre de la edición no hubo respuesta. 

Piden a AMLO cumplir con pagos

Este 8 de julio las empresas Ralca y Comercializadora Pentamed dirigieron dos cartas al presidente Andrés Manuel López Obrador, a Raquel Buenrostro, oficial mayor de Hacienda y a José Antonio Ramirez, director general del ISSSTE para solicitar su intervención ante la falta de pagos a proveedores de medicamentos. 

En las cartas, que hicieron publicas a través de desplegados en medios nacionales, Pentamed asegura que la institución le debe más de 170 millones de pesos y que en el ejercicio fiscal 2019 no ha recibido pago alguno. 

“La Ley de Adquisiciones estable que el pago a los proveedores deberá realizarse en un plazo no mayor a 20 días naturales y que no se podrán emitir órdenes de suministro sin suficiencia presupuestal, pero el pago no se realiza y las órdenes se siguen emitiendo. Aún cuando el ISSSTE no realiza el pago a proveedores con los contratos actuales, participa en una nueva licitación consolidada para el segundo semestre de 2019”, señaló la compañía en el desplegado. 

Ralca, por su parte, precisó que durante más de dos años los proveedores de medicamentos han sufrido severos daños financieros por el retraso en los pagos de diversas dependencias y entidades. 

“En el caso del ISSSTE, que debe más de 200 millones de pesos, no ha cubierto ni un peso de lo que ha adquirido en el año en curso, y no se ve para cuándo, lo que hace inviable continuar abasteciéndolos, aún teniendo cientos de millones de pesos por surtirles y nuevas adjudicaciones para formalizar contratos, los cuáles no podríamos firmar en virtud de que nadie nos da repuesta a nuestra legítima petición de pago”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

¿Cuán bueno es para la salud comer huevos?

¿Son los huevos beneficios para nuestra salud... o son una causa de enfermedad cardíaca? La BBC examina la evidencia.
Getty Images
25 de septiembre, 2019
Comparte

Si hubiera algo que definiera una comida perfecta, los huevos estarían en la lista de candidatos.

Son fáciles de conseguir, sencillos de cocinar, asequibles y llenos de proteínas.

“El huevo tiene todos los ingredientes correctos para hacer crecer un organismo, por lo que obviamente es muy rico en nutrientes”, dice Christopher Blesso, profesor de Ciencias de la Nutrición en la Universidad de Connecticut en Estados Unidos.

Comer huevos junto con otros alimentos también puede ayudar a nuestros cuerpos a absorber más vitaminas.

Por ejemplo, un estudio asegura que agregar un huevo a la ensalada puede aumentar la cantidad de vitamina E que obtenemos de ese plato.

Pero la conveniencia o no de comer huevos ha sido un tema controvertido durante décadas, ya que tienen un alto contenido de colesterol, que varios estudios han relacionado con un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca.

Una yema de huevo contiene alrededor de 185 miligramos de colesterol, que es más de la mitad de la cantidad diaria de colesterol (300 mg) que las pautas dietéticas de Estados Unidos recomendaban hasta hace poco.

¿Eso significa que los huevos, en lugar de ser un alimento ideal, en realidad podrían estar haciéndonos daño?

El dilema del colesterol

Un bife asándose a la parrilla.
Getty Images

El colesterol está presente en los productos animales como en la carne roja y en los huevos.

El colesterol, una grasa amarillenta producida en nuestro hígado e intestinos, se puede encontrar en cada una de las células de nuestro cuerpo.

Normalmente lo consideramos “malo”.

Pero el colesterol es un componente fundamental en nuestras membranas celulares. También es necesario para que el cuerpo produzca vitamina D y las hormonas testosterona y estrógeno.

Producimos todo el colesterol que necesitamos, pero también se encuentra en los productos animales que consumimos, incluida la carne de vaca, los camarones y los huevos, así como el queso y la manteca.

El colesterol es transportado alrededor de nuestro cuerpo por las moléculas de lipoproteína en la sangre.

Cada persona tiene una combinación diferente de varios tipos de lipoproteínas, y nuestra composición individual juega un papel en la determinación de nuestro riesgo de desarrollar enfermedades del corazón.

El colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés), denominado colesterol “malo”, se transporta desde el hígado a las arterias y los tejidos corporales.

Los investigadores dicen que esto puede provocar una acumulación de colesterol en los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Variedad de comida que incluye hamburguesa, pollo, papas fritas, etc.

Getty Images
Algunos alimentos fritos, que contienen grasas trans, pueden aumentar nuestros niveles de colesterol LDL (o “malo”)

Por ello, la autoridad sanitaria de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), recuerda que el alto contenido de colesterol en sangre aumenta el riesgo de enfermedades coronarias.

Pero subraya que la cantidad de grasa saturada que comemos tiene más efecto en el nivel de colesterol en sangre que el colesterol prodecente de los huevos.

Los alimentos que contienen grasas trans, en particular, aumentan nuestros niveles de LDL.

Aunque algunas grasas trans se producen naturalmente en productos de origen animal, la mayoría se elaboran artificialmente y se encuentran en los niveles más altos en margarinas, bocadillos y algunos alimentos fritos y horneados, como pasteles y donas.

El cuerpo regulador

“Si tu médico de familia o profesional sanitario te dijo que vigiles tu nivel de colesterol, tu prioridad debería ser eliminar las grasas saturadas de tu dieta”, se lee en la página del NHS.

“Si mantienes una dieta balanceada, solo deberías eliminar los huevos de ella si así te lo indicó el médico”.

Junto con los camarones, los huevos son el único alimento rico en colesterol y bajo en grasas saturadas.

“Si bien el colesterol en los huevos es mucho más alto que en la carne y otros productos animales, las grasas saturadas aumentan el colesterol en la sangre. Esto fue demostrado por muchos estudios durante años”, dice María Luz Fernández, profesora de Ciencias Nutricionales de la Universidad de Connecticut, en EE.UU.

Su última investigación no encontró relación entre comer huevos y un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Huevo frito.

Getty Images
El colesterol es dañino cuando se oxida, pero los antioxidantes en los huevos evitan que ese proceso ocurra.

La discusión sobre los efectos de los huevos en la salud ha cambiado en parte porque nuestros cuerpos pueden compensar el colesterol que consumimos.

En una revisión de 40 estudios de 2015, investigadores de la Universidad de Tufts en Boston, EE.UU., no pudieron encontrar ninguna evidencia concluyente sobre la relación entre el colesterol en la dieta y las enfermedades cardíacas.

“Los humanos tienen una buena regulación cuando consumen colesterol en la dieta y producirán menos colesterol por sí mismos”, asegura Elizabeth Johnson, profesora de investigación de Ciencias Nutricionales de esa universidad.

Beneficios del colesterol

Y cuando se trata de huevos, el colesterol puede representar un riesgo aún menor para la salud.

El colesterol es más dañino cuando se oxida en nuestras arterias, pero no es algo que le ocurra al colesterol procedente de los huevos, dice Blesso.

“Cuando el colesterol se oxida, puede ser inflamatorio, y hay todo tipo de antioxidantes en los huevos que lo protegen de la oxidación”, dice.

Además, algo de colesterol puede ser bueno para nosotros.

El colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL) viaja al hígado, donde se descompone y se elimina del cuerpo.

Un huevo duro cortado a la mitad.

Getty Images
Un estudio encontró que consumir medio huevo adicional por día estaba relacionado con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca…

Se cree que el HDL tiene un efecto protector contra las enfermedades cardiovasculares al evitar que el colesterol se acumule en la sangre.

“Las personas deberían preocuparse por el colesterol que circula en la sangre, que es el que conduce a las enfermedades del corazón”, dice Fernández.

Lo que importa es la proporción de HDL y LDL en nuestros cuerpos, ya que el HDL elevado contrarresta los efectos de LDL.

Sin embargo, aunque la mayoría de nosotros somos capaces de amortiguar el colesterol que consumimos con el colesterol que se descompone en nuestros hígados, Blesso dice que alrededor de un tercio de las personas experimentaremos un aumento en el colesterol en la sangre de 10% a 15% después de consumirlo.

Los ensayos clínicos revelaron que las personas delgadas y saludables tienen más probabilidades de ver un aumento en el LDL después de comer huevos.

Y los que tienen sobrepeso, obesidad o diabetes podrían ver un aumento menor en LDL y más moléculas de HDL, dice Blesso.

Entonces, si eres una persona saludable, los huevos podrían tener un efecto más negativo que si tienes sobrepeso.

Pero también si eres saludable, es más probable que tengas buenos niveles de HDL, por lo que un aumento en LDL no sería muy dañino.

Contradicciones

Huevos revueltos con hierbas.

Getty Images
…pero otros estudios hallaron que los huevos están asociados con un menor riesgo de enfermedad cardíaca.

Una investigación publicada a principios de este año desafía el consenso reciente de que los huevos no representan ningún daño para nuestra salud.

Tras observar datos de 30.000 adultos durante un promedio de 17 años, los investigadores descubrieron que cada medio huevo adicional por día consumido existió una significativa relación con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y con la muerte.

El estudio monitoreó los patrones de dieta de los pacientes, la salud general y la actividad física para tratar de aislar los efectos de los huevos.

“Descubrimos que, por cada 300 mg de colesterol adicional que consumía una persona, independientemente de los alimentos de los que provenía, tenían un riesgo 17% mayor de enfermedad cardiovascular y un riesgo 18% mayor de mortalidad por todas las causas“, dice Norrina Allen, una de las autoras del estudio que es profesora de Medicina Preventiva en la Universidad Northwestern en Illinois, EE.UU.

“También encontramos que cada medio huevo por día existió un 6% más de riesgo de enfermedad cardíaca y a un 8% más de riesgo de mortalidad”.

A pesar de que el estudio es uno de los más grandes de su tipo para abordar esta relación específica entre los huevos y la enfermedad cardíaca, se trató de un trabajo de observación, sin dar indicación de causa y efecto.

Se basó en un solo conjunto de datos que los pacientes dieron: se les preguntó a los participantes qué comieron durante el mes o año anterior, y luego hicieron un seguimiento de sus resultados de salud durante un máximo de 31 años.

Cartón de huevos.

Getty Images
Existen numerosas contradicciones en cómo afectan los huevos a la salud.

Esto significa que los investigadores solo obtuvieron una imagen fija de lo que estaban comiendo los participantes, a pesar de que las dietas pueden cambiar con el tiempo.

Y el estudio se contradice con resultados pasados de otras investigaciones que sugieren que los huevos son buenos para la salud del corazón.

Un análisis previo de medio millón de adultos en China, publicado en 2018, encontró exactamente lo contrario: el consumo de huevos se asoció con un menor riesgo de enfermedad cardíaca.

Los que comieron huevos todos los días tenían un riesgo 18% menor de muerte por enfermedad cardíaca y un riesgo 28% menor de muerte por accidente cerebrovascular en comparación con los que no comieron huevos.

Al igual que el estudio anterior, este también fue observacional, lo que significa que es imposible descifrar causa y efecto. (¿Los adultos en China son más saludables porque comen más huevos, o los huevos los hacen más saludables?).

Beneficios del huevo

A poached egg on toast

Getty Images
La colina, que se encuentra en los huevos, puede protegernos de la enfermedad de Alzheimer.

Si bien estos estudios reavivaron el debate sobre el impacto del colesterol que hay en los huevos en nuestra salud, sabemos que los huevos pueden afectarnos por otros motivos.

Los huevos tienen un compuesto llamado colina que puede ayudar a protegernos contra la enfermedad de Alzheimer. También protege al hígado.

Aunque también puede tener efectos negativos.

La colina es metabolizada por la flora (microbiota intestinal) en una molécula llamada TMO, que luego se absorbe en el hígado y se convierte en TMAO, una molécula asociada con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

El profesor Blesso se preguntó si comer mucha colina de los huevos podría conducir a elevaciones de TMAO y encontró estudios en los que se observó que las personas tenían niveles elevados de TMAO hasta 12 horas después de comer huevos.

Las investigaciones que miden el consumo de huevos y TMAO hasta ahora solo han encontrado aumentos transitorios en TMAO. Sin embargo, la TMAO se mide como un marcador de enfermedad cardíaca solo a nivel básico, que se puede detectar cuando las personas están en ayunas.

Blesso compara esto con la forma en que nuestros niveles de azúcar en la sangre aumentan temporalmente después de comer carbohidratos, pero los niveles elevados de azúcar en la sangre solo se asocian con la diabetes cuando estos niveles son continuos.

Huevos poche.

Getty Images
Las yemas de huevo son una excelente fuente de luteína, que se la relaciona con beneficios para la vista

Esto puede deberse a que cuando comemos huevos, solo podríamos obtener los efectos beneficiosos de la colina, dice.

“El problema es cuando, en lugar de ser absorbida por la sangre, la colina continúa hacia el intestino grueso, donde puede convertirse en TMA y luego en TMAO”, dice Fernández.

“Pero en los huevos, la colina se absorbe y no va al intestino grueso, por lo que no aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca”.

Mientras tanto, los científicos empiezan a entender otros beneficios para la salud de los huevos.

Las yemas de huevo son una de las mejores fuentes de luteína, un pigmento que se lo relaciona con una mejor vista y un menor riesgo de enfermedades oculares, por ejemplo.

“Hay dos tipos de luteína que se encuentran en la retina del ojo, donde puede protegerla del daño de la luz al funcionar como un filtro de luz azul”, dice Johnson.

Si bien los investigadores están muy lejos de comprender por qué los huevos nos afectan de manera diferente, la gran mayoría de las investigaciones recientes sugieren que no representan ningún riesgo para nuestra salud y son más propensos a proporcionar beneficios para la salud.

Aun así, desayunar huevos todos los días probablemente tampoco sea la opción más saludable.

Si la recomendación es que tengamos una dieta variada, es mejor no poner todos los huevos en una misma canasta.

Huevos en canasta.

Getty Images
Es mejor no poner los huevos en una misma canasta…

DO NOT DELETE – DIGIHUB TRACKER FOR [

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.