Solo 40% de las localidades con población indígena tiene cobertura 4G
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Solo 40% de las localidades con población indígena tiene cobertura 4G

Hay casos como el del pueblo Cora, donde el 29% de sus localidades se encuentran con un índice de muy alta marginación, en el que solo el 17% de la población cuenta con un teléfono celular.
Cuartoscuro
13 de agosto, 2019
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En la comunidad de San Francisco, municipio de Altamirano, a siete horas de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, solo había dos puntos de acceso a internet: la escuela, que sirve para dar clases desde primaria hasta telebachillerato y una casa donde vendían “fichas”, papelitos con la clave de acceso para usarla por 10 pesos la hora, aunque la señal no llegaba más allá de cuatro metros a la redonda.

Pero la antena de la casa se descompuso y dejaron por la paz el negocio de las fichas. Solo quedó como punto de acceso la escuela, que no aguanta muchas personas conectadas antes de colapsar. Así que en la comunidad, la mayoría no tiene acceso a internen ni fijo (porque no poseen computadoras) ni móvil.

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“De mis alumnos –dice Gladys Hernández, profesora del telebachillerato-, 80% tiene celular, pero solo lo usan para llamadas y mensajes. No se usa para nada más, es difícil bajar videos u otras cosas que tardan mucho en descargarse, más cuando tienes acceso a internet solo por ratos”.

Eso limita mucho el acceso a herramientas que para otros son algo cotidiano, y en el caso de los estudios son un factor de desigualdad que incide en la preparación de los niños y jóvenes. “Mis alumnos siguen estudiando como años atrás estudiaban en las ciudades, aquí no se puede buscar en Google o descargar videos educativos de YouTube”, dice Gladys.

Aunque 82% del total de las localidades con presencia de población indígena cuentan con cobertura móvil en la tecnología 3G; solo 40% tienen acceso a la 4G, de acuerdo al Diagnóstico de Cobertura del Servicio Móvil en los Pueblos Indígenas 2018.

Ese 82% es el promedio general, pero hay casos como el del pueblo Cora, donde el 29% de sus localidades se encuentran con un índice de muy alta marginación, en el que solo 17% de su población cuenta con un teléfono celular, de acuerdo a lo registrado en el mismo reporte.

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Además, las redes 3G son buenas solo para voz y datos. En internet esta generación fue pionera en alta velocidad, pero ya no es la red más rápida. 4G LTE ofrece servicios de voz y datos al igual que 3G, sin embargo, la velocidad de descarga puede ser casi dos veces más veloz y llegar más lejos que la red 3G.

Por ejemplo, en el caso de un vídeo en YouTube, en una red 4G la reproducción comenzará en solo un segundo, mientras que en 3G tardará 20 segundos (y posiblemente se interrumpa).

La diferencia entre la red 3G y la 4G o no tener acceso a ellas, para fines prácticos, es la comunicación, y esta es una necesidad vital. Según el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; […] incluye el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión.”

Tal derecho asegura el intercambio de información y el acceso a espacios y medios tecnológicos y sociales, y promueve la participación democrática de las personas para informar y ser informadas.

Los peores casos  

En el diagnóstico, elaborado por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), se identificaron que hay pueblos indígenas como el Seri (Sonora) y Pame (Querétaro y San Luis Potosí) en los que menos de 30% de su población cuentan con cobertura móvil en al menos una tecnología (2G, 3G o 4G).

En otros casos como los pueblos indígenas Cora (Nayarit), Chatino (Oaxaca), Chontal de Oaxaca (Oaxaca), Mixe (Oaxaca) y Triqui,(Oaxaca), al menos 50% de la población cuenta con cobertura del servicio móvil en alguna opción (2G, 3G o 4G).

Para este reporte, se tomaron en consideración nuevas variables como el índice de marginación, el porcentaje de población indígena que cuenta con un teléfono móvil de conformidad con el Atlas de los Pueblos Indígenas de México del INPI, y el número de proveedores que brindan el servicio en las localidades.

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Con la inclusión de estas nuevas variables se pueden realizar análisis puntuales sobre la correlación que existe entre éstas y la disponibilidad del servicio móvil. Si bien existen algunos casos en los que se cuenta con un porcentaje alto de cobertura, se advierte que el porcentaje de población con teléfono móvil es bajo al estar relacionado con el índice de marginación.

En algunos pueblos indígenas con una población de entre 20 mil a 50 mil personas, como el caso del pueblo Yaqui, en el que 4% de sus localidades se encuentran en muy alta marginación, la población con un teléfono celular es de 57%. En el caso del pueblo Cora, donde 29% de sus localidades se encuentran con un índice de muy alta marginación, tan solo el 17% tiene teléfono celular.

Los purépechas, con un rango de población indígena asociada de entre 150 mil a 200 mil , entre quienes el 2% de sus localidades se encuentran en muy alta marginación, solo  34% cuenta con un terminal móvil. En el caso del pueblo Tlapaneco, 25% de las localidades tiene una marginación muy alta, y solo el 15% de su población tiene acceso a un teléfono móvil.

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Cómo calcular la edad humana de tu perro (y por qué la regla de los 7 años no funciona)

Pero esa regla matemática no es tan exacta como muchos creen. Te contamos cómo se puede saber de manera más precisa la edad de estos animales en "años humanos".
17 de enero, 2020
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Si tu perro ha estado vivo y pateando por una década, generalmente se cree que ha envejecido tanto como lo habría hecho un humano de 70 años.

Este factor de conversión, de que cada año de vida de un perro representa siete humanos, proviene de dividir la esperanza de vida humana, que es de alrededor 77 años, entre la esperanza de vida canina (cerca de 11).

La suposición es que cada año que vive un perro es equivalente a 7 años humanos. Pero una nueva investigación sugiere que las cosas no son tan simples.

Y si observamos algunos hitos básicos del desarrollo, se nos hace claro el porqué.

Por ejemplo, la mayoría de las razas caninas alcanzan la madurez sexual entre los 6 y los 12 meses; el extremo superior de ese rango corresponde, según la conversión tradicional, a una edad humana de 7 años.

Y en el otro extremo del espectro, aunque inusual, se sabe que algunos perros viven por más de 20 años. Bajo la regla de conversión que se suele utilizar, esto equivaldría a 140 años humanos.

Para complicar aún más las cosas, la esperanza de vida de los perros depende significativamente de la raza. Los perros más pequeños suelen vivir significativamente más tiempo, lo que sugiere que envejecen más lentamente que los perros más grandes.

Todo esto plantea la siguiente pregunta: ¿qué entendemos exactamente por edad?

Mujer acariciando a su mascota.

Getty Images
Nuevas ideas sugieren que nuestras mascotas se mueven más rápido cuando tienen una edad intermedia.

Edad biológica vs edad cronológica

La forma más obvia de describir la palabra edad es simplemente “el tiempo transcurrido desde tu nacimiento”. Esta es su definición cronológica.

Sin embargo, existen otras definiciones. La edad biológica, por ejemplo, es un concepto más subjetivo, que se basa en evaluar los indicadores fisiológicos para identificar el desarrollo de un individuo.

Estas incluyen medidas como el “índice de fragilidad” (encuestas que tienen en cuenta el estado de enfermedad de un individuo), deficiencias cognitivas y niveles de actividad.

Luego están los biomarcadores de envejecimiento más objetivos, como los niveles de expresión génica (los genes producen proteínas a diferentes velocidades en diferentes etapas de la vida) o el número de células inmunes.

La velocidad a la que aumenta la edad biológica depende de factores genéticamente heredados, de la salud mental y también del estilo de vida.

Por ejemplo, si has estado consumiendo mucha comida chatarra y fumando cigarrillos en lugar de ejercitarte y alimentarte de manera saludable, es probable que tu edad biológica supere tu edad cronológica.

O bien, podrías ser un hombre de 60 años con el cuerpo de uno de 40, si has llevado una vida saludable.

La vida de un perro

Perro celebrando su cumpleaños.

Getty Images
En lugar de celebrar la edad cronológica, una medida mucho más precisa de envejecimiento es observar los niveles de metilación en el ADN de un perro.

Cuando se trata de comparar edades de animales entre especies, la edad biológica es mucho más útil que la cronológica.

Saber que un hámster tiene seis semanas de edad no te da una buena imagen de en qué etapa de su vida se encuentra, incluso si sabes que la esperanza de vida de un hámster es de solo tres años. Por el contrario, el conocer que un hámster ha alcanzado una edad en la que puede reproducirse ofrece una imagen mucho más precisa de su nivel de madurez.

Los autores del nuevo estudio sobre el envejecimiento de los caninos sugieren que una forma sensata de medir la edad biológica es a través de los llamados “relojes epigenéticos”, cambios en el empaque de nuestro ADN que se acumulan con el tiempo en todos los mamíferos.

En particular, la “metilación”, la adición de grupos metilo (un átomo de carbono unido a tres átomos de hidrógeno) al ADN, parece ser un buen indicador de la edad.

Muchos marcadores fisiológicos prominentes, como el desarrollo de los dientes, parecen ocurrir en los mismos niveles de metilación en diferentes especies.

Cachorro jugando con un hueso.

Getty Images
En su primer año de vida, los cachorros crecen tan rápido que envejecen el equivalente a 31 años humanos.

La nueva fórmula

Al hacer coincidir los niveles de metilación en perros perdigueros de labrador y humanos, los investigadores lograron una fórmula para asignar la edad del perro a su equivalente humano.

Esa fórmula es: edad humana equivalente = 16 x ln (edad cronológica del perro) + 31.

“ln” representa una función matemática conocida como el logaritmo natural. La función logarítmica es bien conocida en las escalas no lineales para la energía liberada durante los terremotos (Richter) o para medir el sonido (decibelios).

Es útil para medir cantidades cuyos tamaños varían en muchos órdenes de magnitud. Incluso es posible que una experiencia logarítmica del paso del tiempo explique por qué percibimos que el tiempo se acelera a medida que envejecemos.

Perro disfrazado de pirata.

Getty Images
En ocho años calendario, un perro habrá envejecido aproximadamente el equivalente a 64 años para una persona.

1 año humano corresponde a 31 caninos

Un atajo útil puede ser recordar que el primer año del perro equivale a 31 años humanos. Luego, cada vez que la edad cronológica del perro se duplica, el número de años humanos equivalentes aumenta en 11.

Por lo tanto, ocho años representan tres “duplicaciones” (de uno a dos, de dos a cuatro y luego de cuatro a ocho) dándole al perro una edad equivalente a 64 (eso es 31 + 3×11).

La mayoría de los amantes de los perros ya habrán sospechado que la relación de edad entre humanos y perros no es lineal, habiendo notado que, inicialmente, sus mascotas maduran mucho más rápido de lo que sugiere la regla de los siete años.

Un refinamiento más sofisticado de la regla de los siete años ha sugerido que cada uno de los primeros dos años del perro corresponde a 12 años humanos, mientras que todos los años posteriores cuentan para cuatro equivalentes humanos.

En la práctica, los nuevos conocimientos moleculares sobre la conversión de la edad de un humano a la de un perro de la ley logarítmica sugieren que los perros se mueven a una edad intermedia incluso más rápido de lo que la mayoría de sus dueños sospechaba que podían.

Y vale la pena tener en cuenta que cuando descubras que Rex ya no persigue la pelota como lo hacía antes, es que probablemente tenga más edad de la que creías.

*Este artículo fue escrito por Christian Yates, profesor titular de Biología Matemática en la Universidad de Bath.

Puedes leer el artículo original en The Conversation aquí

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