‘Ya no me llega el apoyo, es un golpe duro': Familias relatan cómo les afectó la eliminación de Prospera
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‘Ya no me llega el apoyo, es un golpe duro': Familias relatan cómo les afectó la eliminación de Prospera

Gente como Marisol Álvarez perdió el apoyo de Prospera cuando más lo necesitaba; con este gobierno para el nivel de educación básica se han otorgado 3 millones 524,216 becas, contra las 4 millones 670,478 que otorgó Prospera para primaria y secundaria al 30 de septiembre de 2018. 
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28 de agosto, 2019
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A Marisol Vicente Álvarez la dejaron sin el apoyo que recibía de Prospera cuando más lo necesitaba. Su esposo impermeabilizaba techos. En enero pasado se cayó de piso y medio, y se rompió los dos brazos. Desde entonces no ha podido trabajar. 

“Nos ha estado ayudando mi suegro, porque desde diciembre ya no me llega el apoyo que me daban de Prospera cada dos meses, 950 a mí como titular y 1,050 de beca a uno de mis hijos que está en secundaria”, relata. 

Marisol dice que no la han ido a censar los Servidores de la Nación, para recibir las becas que estableció el gobierno en lugar de Prospera, aunque han andado en el municipio de Ecatepec, Estado de México, donde ella vive. 

Con algunas de sus vecinas sí han pasado, pero a la casa de ella no. Ella además dice desconocer cuáles son los nuevos criterios, para recibir los apoyos, fechas y requisitos.

Lee más: Desmantelan Prospera, le quitan componentes de salud y alimentación, dejan solo becas

A Marisol se le salen las lágrimas cuando cuenta que ya van a entrar a la escuela sus tres hijos, de 14, 12 y 5 años. La abruma que debe comprar útiles y uniformes, al menos para dos, pagar las cuotas “voluntarias” de 400 pesos por familia en la secundaria y lo que le fijen en la primaria.

Sus vecinas, unas cinco mujeres más que se han reunido en la pequeña explanada de la colonia para contar su historia, se quejan de que los servidores de la nación son muy déspotas. 

“Si les preguntamos salen con que esta no es su zona, que ya solo van a dar lo de pensión para adultos mayores y discapacidad, que de las becas no saben, que Prospera ya no existe”, dice Elizabeth, quien prefiere no dar su apellido. 

Extitulares de Prospera de cinco estados, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Yucatán y el Estado de México, entrevistadas por Animal Político, confirman que nunca les avisaron que Prospera iba a desaparecer. Solo dejaron de llegar los apoyos, desde diciembre. 

“Nosotras esperábamos el depósito como todos los bimestres, y nada más no llegó. Fue un golpe duro. La hemos pasado difícil, de ahí agarrábamos para comprarle zapatos, ropa, sus cosas a los niños y para ir sobrellevándola”, dice Elizabeth. 

Prospera, Programa de Inclusión Social existía desde hace más de 20 años (inició en 1997, pero tuvo varios agregados y cambios de nombre, antes se llamaba Progresa y luego Oportunidades).

Hasta diciembre pasado tenía tres componentes: Uno era el de educación, becas para quienes tuvieran hijos en la escuela, desde tercero de primaria hasta universidad; alimentación, que incluía suplementos alimenticios para mujeres embarazadas, y un tercer componente de salud, que incluía consultas preventivas periódicas y talleres de autocuidado. En el último caso, los beneficiarios debían acudir a chequeos o charlas, o de lo contrario se les suspendían los apoyos. 

El 28 de febrero de 2019, cuando se publicaron las nuevas reglas de operación de Prospera, la administración federal le quitó los componentes de alimentación y de salud, y lo dejó solo como un programa de becas. 

El 31 de mayo se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el decreto que hizo oficial el cambio. Ese día murió Prospera y nació la Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez, bajo la dirección de Nohemí Leticia Ánimas Vargas, en SEP. 

De acuerdo con cifras proporcionadas por Ánimas Vargas, ya se han repartido 7 millones 510,839 becas desde educación básica hasta universidad, lo que supera incluso el padrón que tenía Prospera (al 30 de septiembre de 2018 había 6 millones 762,645 familias beneficiarias), aunque con este programa no todos recibían becas, había beneficiarios solo con el apoyo de alimentación.

Para el nivel de educación básica solo se han otorgado 3 millones 686,727 becas contra las 4 millones 670,478 que otorgó Prospera para primaria y secundaria al 30 de septiembre de 2018. 

En el nivel de Educación Media Superior en ese mismo periodo se dieron 1 millón 268,682 contra las 3 millones 524, 216 que ha dado la Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar para el bimestre mayo-junio 2019. 

En tanto que en educación superior la diferencia es de 117,445 becas a septiembre de 2018 contra 299,896 del primer semestre de este año. 

Si hay una mayor atención en el nivel de educación media superior, explica Ánimas Vargas, es porque ahí está la deserción más alta.

“Solo 6 de cada 10 alumnos que ingresan terminan y aunque esto es multifactorial, la causa que ocupa la posición tres son los problemas económicos”. 

Más o menos dinero

A quienes les va a beneficiar el cambio es a las extitulares de Prospera a las que solo les daban los 950 pesos de apoyo alimentario, pese a tener hijos en la escuela y que ahora recibirán 1,600 pesos cada dos meses de beca. 

Ángela del Rosario Silva Martínez, del municipio de La Trinitaria en Chiapas, está en ese grupo, aunque la variación para ella será mínima. 

Con Prospera recibía 3 mil 090 pesos cada dos meses, de su apoyo alimentario y dos becas. Ahora, aunque ya no recibe los 950 del componente de alimentación, sus dos hijas, una de secundaria y otra de preparatoria,  reciben 1,600 pesos bimestrales, 3,200 pesos en total. 

Marlén Molina y Martha Antonio, del municipio de Chimalhuacán, Estado de México, pasaron de recibir solo los 950 cada dos meses del componente alimentario a tener un apoyo de 1,600 al bimestre por las becas para sus hijos. 

Pero está el otro lado, los que van a perder. 

A Marisol Vicente Álvarez, de Jardines de Morelos, Ecatepec, le va a pasar eso. 

A ella le daban 2 mil pesos cada mes: 950 a ella y 1,050 de la beca de su hijo de secundaria al bimestre. Ahora, con la desaparición del componente de alimentación, ya solo recibirá 1,600 pesos cada dos meses, cuando los reciba, porque todavía no le llegan. 

También a Verónica Beltrán, de Ecatepec, le perjudicó el cambio. Ella recibía 4,290 pesos al bimestre por un apoyo alimentario, dos becas y otro monto por su niña pequeña. Ahora la familia solo recibe dos becas, una de educación básica y otra de media superior, lo que da un total de 3,200 al mes.

Fuera de los apoyos 

El problema principal por ahora es que no a todos les está llegando el apoyo. 

Hay casos como el de Marisol Vicente, en Ecatepec, y como el de Angélica Cortés. Ella vive en el municipio de Acatepec, en la montaña de Guerrero. Desde diciembre no le ha llegado el apoyo que le daban: 950 del componente alimentario para ella, y 175 pesos de beca para su hijo de tercero de primaria. 

“Soy madre soltera y acá no hay trabajo, menos ahorita que ya no se siembra amapola por la caída en el precio (de la goma de opio). Gano 50 pesos al día cuando me contratan para limpiar la milpa o para poner el fertilizante, pero ahorita ni ha llegado. Ya no hay mucho trabajo. Busco para lavar ajeno y cuando encuentro, saco 100 o 150 pesos al día”, cuenta. 

Sin el apoyo de Prospera, dice Angélica, no sabe cómo hará ahora que su hijo entre a la escuela. 

“Quiero que estudie. Yo no estudié, quiero que él llegue hasta universidad, pero sin el apoyo es difícil y nadie me dice si sí va a llegar o no. No dan una fecha, no dan información, nada”. 

La señora dice que en la comunidad mucha gente está sin recibir las becas todavía. No sabe cuántos, quizá la mitad. Con ella, durante la charla vía llamada de Whatsapp que sostiene con Animal Político, están seis de sus vecinas. 

Las historias se dividen, dos ya tienen el apoyo, los 1,600 cada bimestre, otras dos no, y a las restantes les prometieron volverlas beneficiarias, porque no lo eran, pero no les han cumplido. 

En el informe de la Secretaría de Hacienda sobre el avance financiero de los principales programas presupuestarios para enero-junio 2019, Prospera Programa de Inclusión Social muestra subejercicios altos. 

Para la parte de SEP, el programa tenía un presupuesto asignado de 41 mil 652.9 millones de pesos, aunque éste se modificó hasta quedar en 25 mil 499.7 millones. De eso, se ha ejercido sólo el 51% de los recursos etiquetados para el primer semestre de 2019. 

Pese a esos números y esas historias, Ánimas Vargas dice que en educación básica ya llegaron al 100% de apoyos para este año, y en media superior incluso ya los rebasaron.

“Teníamos como meta 3.1 millones de becarios y ya llegamos a 3.5 millones. Si todavía hay familias que estaban en Prospera y tienen hijos en la escuela y no les ha llegado el apoyo, esos son casos excepcionales, alguna razón debe haber y estamos verificando”. 

Para el siguiente año, la funcionaria adelanta que, si el presupuesto lo permite, se incorporarán 600 o 700 mil familias en las becas de educación básica. 

Dijo que 100 mil serán de la zonas donde trabaja CONAFE (Consejo Nacional de Fomento Educativo), rurales e indígenas, de muy alta marginalidad y que no estaban en Prospera.  

En educación media superior se planea incorporar a 700 mil becarios más (único nivel en el que la beca es universal) y aún no tienen una cifra para superior. 

“Aquí hay que tener muy claro que la beca no es para todos, vamos a darle prioridad a los indígenas y afrodescendientes, a quienes vivan en condiciones de pobreza o en zonas con altos niveles de violencia”. 

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Cómo el narco ganó presencia en CDMX tras años de considerarse 'inmune' al crimen organizado

Autoridades de la capital mexicana negaron durante años la presencia del crimen organizado, lo que según expertos fue aprovechado por estos grupos para extender sus tentáculos por la ciudad a falta de una estrategia en su contra.
Getty Images
1 de julio, 2020
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Durante años, las autoridades de Ciudad de México negaron que allí hubiera presencia del crimen organizado, tan habitual en otros estados del país.

Tradicionalmente, en la capital se habló siempre de grupos locales dedicados a actividades de pequeña escala como el “narcomenudeo” o venta de droga en pequeñas cantidades.

Nada apuntaba a la operación de grandes organizaciones del narco como el cartel de Sinaloa o el Jalisco Nueva Generación (CJNG). Hasta hace tres años.

Desde entonces, en Ciudad de México se registraron actuaciones, operativos y detenciones contra células de grandes estructuras criminales.

La más reciente fue el atentado fallido el pasado viernes contra el secretario de Seguridad de la capital, Omar García Harfuch, que él mismo atribuyó al CJNG y con el que expertos consideran que se cruzó una especie de “línea roja” en la capital del país.

En una zona de alto nivel adquisitivo de la ciudad, plagada de embajadas y representaciones diplomáticas, decenas de hombres dirigieron una impresionante balacera contra el jefe de policía.

“Consulté mis archivos y no tengo registrado ningún atentado de esta magnitud en 50 años en Ciudad de México. Responde a una criminalidad organizada muy compleja”, le dice a BBC Mundo Javier Oliva, especialista en seguridad.

Carro baleado

Reuters
Así quedó el auto en el que viajaba García Harfuch el día de su atentado, de una extrema violencia nunca vista antes en Ciudad de México.

José Armando “N”, alias el Vaca y señalado como uno de los presuntos jefes de sicarios del CJNG, fue detenido como supuesto autor intelectual del atentado.

Y aunque el gobierno prefirió dejar abiertas todas las hipótesis sobre la autoría mientras avanza la investigación, dijo no tener dudas de que se trató de “una organización criminal consolidada, dado el poder de fuego” observado en el suceso.

“Es una de las alertas más fuertes que hemos vivido aquí en Ciudad de México, que revela no solo la presencia que tienen estos grupos del crimen organizado sino el mensaje que quieren enviar hacia las autoridades y la ciudadanía de la capital”, opina la periodista de investigación Sandra Romandía.

Expertos apuntan a que esa aparente tranquilidad de la capital mexicana ante el crimen organizado pasó a la historia hace años. Otros creen que esa “inmunidad”, simplemente, nunca existió.

El interés del CJNG

La Unión Tepito, la Fuerza Anti Unión Tepito y el cartel de Tláhuac son los tres grupos delictivos identificados históricamente en Ciudad de México.

A ellos se les atribuye buena parte de los delitos de tráfico de drogas, extorsión, trata de personas, secuestros exprés e invasión de inmuebles sufridos en la capital.

Romandía, coautora del libro “Narcos CDMX”, cuenta que son estos grupos formados por pequeñas familias narcomenudistas en el céntrico barrio de Tepito los que empezaron a controlar la mayoría de zonas de la capital desde hace dos o tres décadas, antes de ser un grupo de crimen organizado.

“En 2010, un capo del grupo de los Beltrán Leyva llamado la Barbie junta a estas familias y les dice que tienen todo el poder para ser un cartel en esta ciudad. Y ahí empieza la pesadilla para Ciudad de México con la formación de La Unión”, le dice a BBC Mundo.

Dos mariachis miran la escena del crimen

Reuters
Un enfrentamiento entre La Unión Tepito y La Anti Unión dejó seis muertos en la turística plaza Garibaldi de Ciudad de México en 2018.

Pero aunque tradicionalmente se les ha identificado como grupos locales y de pequeña escala, cada vez más expertos están convencidos de la existencia en la capital del país de estructuras mucho más complejas.

“Uno de los principales centros de tráfico de drogas, dinero y personas es el aeropuerto internacional de Ciudad de México. Para que funcione, es necesaria la corrupción de autoridades, pero también se requieren organizaciones criminales que ni la Unión Tepito ni Tláhuac tienen las capacidades para operar”, explica Oliva.

Romandía ubica a mediados del año 2017 la llegada del CJNG a la capital. Lo hizo siguiendo una de sus políticas más características: buscando alianzas con bandas locales para entrar a un nuevo territorio.

En el caso de Ciudad de México lo hizo en alianza con el cartel de Tláhuac y la Anti Unión para combatir a La Unión Tepito.

Según la experta, su origen coincide con la liberación en octubre de 2017 de Luis Eusebio Duque, alias el Duke, un expolicía capitalino que en la cárcel conoció a José Pineda, el Avispón, miembro del CJNG y hombre de confianza de Nemesio Oseguera, el Mencho.

Se asociaron dentro de prisión y, al salir, el CJNG habría tenido la ayuda del Duke para ganar presencia en la capital en alianza con el Tortas, uno de los líderes de La Anti Unión.

Muchas de estas alianzas se diluyeron con el tiempo y, según algunos analistas, en la actualidad el CJNG campa a sus anchas en varias de las alcaldías de Ciudad de México.

Ficha del Mencho en el sitio web de la DEA.

DEA
Hay indicios de que el CJNG del Mencho, el fugitivo más buscado por la DEA estadounidense, opera en CDMX desde 2017.

“Lo que es importante es que el CJNG intenta entrar desde hace tres años y no lo ha logrado del todo porque hay otros grupos poderosos. También hay teorías de que tendría alianzas con todos los grupos de la capital y se estaría formando un gran grupo”, explica Romandía.

El año pasado, investigaciones periodísticas revelaron un “pacto de no agresión” en la ciudad entre los cárteles de Tláhuac, Jalisco Nueva Generación y La Unión Tepito para reducir las disputas por el control de la venta de droga.

“Lo que es importante es que el CNJG es un cartel muy interesado en la ciudad y no la ha podido controlar del todo”, agrega Romandía.

Cambio de discurso

La mayor complejidad de Ciudad de México, con más vigilancia y una mayor resonancia política y mediática de cualquier hipotético atentado, podrían explicar esta demora del CJNG a la hora de lanzar sus redes en la capital.

No hay constancia, sin embargo, de presencia de sus rivales del cartel de Sinaloa. Según Romandía, su actividad se limitaba a alianzas comerciales y a actuar como proveedores de las organizaciones locales, pero sin asentarse en la ciudad.

La delincuencia común continúa siendo mucho más grave que el crimen organizado en Ciudad de México, cuyas cifras aún están muy lejos de sus actividades registradas en otros estados del país.

Aeropuerto de Mexico

Reuters
El aeropuerto de Ciudad de México es un foco de atención para el crimen organizado.

Pero atentados como el organizado contra García Harfuch por grandes estructuras criminales “ponen en evidencia la necesidad de que las autoridades hagan un análisis y replanteamiento de sus programas de seguridad pública”, dice Oliva, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Romandía asegura que tanto la corrupción policial como la tradicional narrativa oficial de negar la existencia de estos grupos en Ciudad de México fueron alicientes importantes para su crecimiento.

Y esa negación, dice, llevó a que no hubiera estrategia ni detenidos hasta hace no mucho.

“Por eso nuestro libro ‘Narcos CDMX’ lo titulamos también ‘El monstruo que nadie quiere ver’, porque no se quiso hablar de él, así que el monstruo se dejó crecer”, dice.

“Al darse cuenta de que había impunidad y protección policial, ese animal se fue expandiendo hasta tener tentáculos en muchos negocios ilícitos, muchos delitos y muchas zonas hasta llegar a los lugares más turísticos de la ciudad”, agrega.

Dos policías frente a la escena de un crimen en Polanco

Getty Images
La actividad del crimen organizado llega cada vez a más zonas de Ciudad de México, incluidos los barrios más turísticos o de mayor plusvalía.

La experta destaca que ese discurso cambió con la llegada del actual equipo de gobierno a Ciudad de México. El propio García Harfuch reconoció la existencia del crimen organizado en la capital y atacarlo fue una de sus prioridades.

Solo en los últimos tres meses, al menos tres cabecillas importantes del CJNG y una veintena de miembros del resto de grupos fueron detenidos en la capital.

Sin embargo, ese aumento de arrestos no se ha reflejado aún en la reducción de delitos en Ciudad de México.

El año pasado se registraron en la capital 1.397 homicidios dolosos, 30 más que en 2018. Las extorsiones e intentos de extorsión tuvieron un aumento aún mayor: de 2.089 a 3.106, según datos de la Fiscalía General de Justicia de la ciudad.

Omar García Harfuch

AFP
Según las autoridades, el trabajo de García Harfuch contra el crimen organizado antes y después de su llegada a la Secretaría de Seguridad de CDMX fue el detonante del atentado en su contra.

Por eso, Romandía alerta de cómo el crimen organizado está marcando territorio en los últimos años en Ciudad de México y tiene intención de seguir haciéndolo mediante actuaciones tan violentas como el atentado contra el jefe de policía capitalino.

“Esa señal alerta de que el problema se debe atender con inteligencia y estrategia, y fue casi una declaración de guerra para el gobierno. Esto podría ser un indicio de lo que se podría esperar: un futuro muy difícil y violento de no tomarse cartas en el asunto”, vaticina


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