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Cuartoscuro

¿Cómo se resuelven las órdenes que da AMLO a sus secretarios en la conferencia mañanera?

Cuando el presidente compromete a alguno de sus secretarios a “dar un informe” inicia un intercambio de mensajes, correos y reuniones entre los funcionarios de alto nivel.
Cuartoscuro
2 de agosto, 2019
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“La próxima semana la secretaria Irma Eréndira Sandoval dará un informe”, respondió a botepronto el presidente Andrés Manuel López Obrador al preguntarle en una conferencia de prensa en enero pasado sobre los funcionarios de Pemex que fueron ascendidos en su gobierno, pese a que en la administración anterior habían firmado convenios del esquema de desvío conocido como La Estafa Maestra.

Aunque en privado, Sandoval, titular de la Función Pública, explicó al presidente que la dependencia no emitía informes sino que hacía investigaciones que podían durar meses para determinar la responsabilidad administrativa o inocencia de algún funcionario, el mandatario no dio tregua a su orden.

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Se debía cumplir el compromiso en el plazo prometido por él ante los medios de comunicación y los miles de seguidores de la transmisión en vivo. Los funcionarios de la dependencia dejaron de lado los temas en los que trabajaban para dedicarse a resolver la instrucción presidencial a marchas forzadas.

Esta situación se ha repetido cada vez que el presidente compromete a alguno de sus secretarios a cumplir con alguna instrucción, aún cuando no forme parte de acuerdos previos.

Pasó, por ejemplo, cuando el presidente anunció que la Secretaría de Gobernación se haría cargo de los refugios para mujeres, cuando organizaciones sociales denunciaron que el gobierno no había abierto la convocatoria para recibir los apoyos anuales. O la supuesta creación de un órgano desconcentrado para hacerse cargo de las Universidades Benito Juárez, aunque la SEP no lo tiene previsto en su reglamento interno.

Por eso, desde el 3 de diciembre pasado, cuando el presidente arrancó la primera conferencia de prensa, este ejercicio se convirtió en la palestra no sólo para anunciar acciones de gobierno, sino también para asignar tareas a su gabinete, que en algunos casos no están previstos en los planes de gobierno.

Bajo esta premisa es que muchos funcionarios públicos saben que deben seguir las transmisiones en vivo para enterarse si alguna instrucción corresponde a su área.

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Pero, ¿qué pasa en las dependencias después de las órdenes presidenciales mañaneras?

Animal Político consultó a funcionarios públicos de alto nivel para conocer cómo funciona la administración pública luego de recibir una instrucción a través de la conferencia de prensa. Aquí explicamos el proceso.

La reunión de Acuerdos

Desde el inicio de su administración, López Obrador tiene una reunión todos los días con el gabinete de Seguridad a las seis de la mañana. Éstas son encabezadas por Alfonso Durazo, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana; Olga Sánchez Cordero, titular de Gobernación y su subsecretario Alejandro Encinas; el canciller Marcelo Ebrard y los secretarios de Marina y Defensa Nacional, Rafael Ojeda Durán y Luis Cresencio Sandoval, respectivamente.

Los secretarios de Estado informan la incidencia delictiva diaria, sobre todo homicidios, y el reporte de alguna acción en específica como el robo a combustible o un tema de coyuntura en materia de seguridad; y en los últimos meses también se sumó a la dinámica que otros secretarios se sumen para informar sobre alguna coyuntura.

Pero dos meses después de iniciar las conferencias mañaneras, donde el presidente establecía compromisos correspondientes a diferentes Secretarías, se agregó una reunión semanal como una extensión a la de Seguridad, pero con la participación de funcionarios de todas las dependencias.

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Se llama “reunión de acuerdos” y se realiza todos los viernes a las 11 de la mañana en Palacio Nacional. Aunque se tratan todos los temas de la administración pública, el encuentro es encabezado por Jaime del Río Salcedo, director general adjunto de Vinculación y Difusión en Seguridad Pública, y quien tiene como actividades principales, la “gestión permanente para el cumplimiento de los acuerdos del gabinete de seguridad”, según su declaración patrimonial. Antes de este puesto fue presidente del Tribunal Electoral de Michoacán y Consejero del Poder Judicial en ese estado hasta 2018.

Pese a que el objetivo del encuentro es dar seguimiento a las instrucciones del presidente, nunca ha asistido el jefe de la Oficina presidencial, Alfonso Romo. En cambio, quien siempre está presente es Leticia Ramírez Ayala, directora general de Atención Ciudadana, y los representantes de cada dependencia, nombrados por los secretarios de Estado.

Para el seguimiento existen “enlaces” de la Secretaría de Seguridad Pública quienes se encargan de estar en contacto con los representantes de las dependencias para verificar los cumplimientos del gabinete por área.

En tanto, los encargos presidenciales se dividen en “acuerdos”, que son los proyectos prioritarios de López Obrador como la refinería Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía, o los principales programas sociales. Y las “instrucciones”, que son las órdenes o compromisos del mandatario establecido en las mañaneras, como el informe solicitado a Irma Eréndira Sandoval por la Estafa Maestra o el presunto conflicto del delegado en Jalisco, Carlos Lomelí.

Cada enlace envía un correo electrónico a los representantes de la dependencia a la que corresponda la “instrucción” presidencial, con el resumen del compromiso hecho López Obrador durante la conferencia de prensa y el plazo en que deben cumplirlo.

Plataforma interna de seguimiento

A partir de ese correo electrónico, la dependencia comienza a trabajar en la instrucción. Debido a que las instrucciones son de cumplimiento de corto plazo, los enlaces sólo se dan seguimiento con los representantes de las dependencias a través de correo electrónico o whatsapp.

En cambio, los “acuerdos” se deben registrar en el Sistema de Seguimiento de Acuerdos, una plataforma interna alojada en el servidor de la Secretaría de Gobernación y creada específicamente para esta tarea, y a la cual cada representante de las Secretarías tiene acceso sólo con su usuario y contraseña.

En dicho sistema, se registra el “acuerdo” o programa prioritario, la institución responsable, las gestiones realizadas y la síntesis de cumplimiento. Esto es revisado por cada enlace, y por Jaime del Río Salcedo, director de Vinculación y Difusión en Seguridad Pública, quien a su vez realiza un informe quincenal para entregarle al presidente.

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Este registro, se convierte en una especie de “semáforo” de cumplimiento y de evaluación para las dependencias. En la reunión de acuerdos de los viernes se revisa cada acuerdo y, con base en el grado de avance de las dependencias, éste puede estar en verde o en rojo.

Los funcionarios consultados aseguran que aún con esta plataforma no existe una coordinación real porque los avances de los acuerdos o programas prioritarios son reportados por los propios secretarios al Presidente de manera directa, y en algunos casos se trata de información delicada que no se puede publicar en el sistema.

En este caso están los proyectos relacionados con las Fuerzas Armadas. Las órdenes y avances sobre algún tema relacionado con seguridad, e incluso con proyectos como el aeropuerto se tratan con sigilo y al no publicarse en la plataforma parecería que el acuerdo no se está cumpliendo.

Por eso es que los proyectos más importantes de cada una de las dependencias conlleva diversas labores, desde diligencias hasta estudios de viabilidad o financieros que no son subidos en la plataforma, sino que se entregan en mano del presidente. Pero esto implica que algunos programas y los funcionarios encargados estén “en rojo”.

Esto demuestra que no hay una comunicación real entre el coordinador de la reunión de acuerdos y el presidente, dicen los funcionarios consultados. En cambio, tanto los enlaces como los representantes de las dependencias deben dedicarle tiempo al registro en la plataforma y a la reunión semanal.

La efectividad de este mecanismo aún no está probado, dicen las fuentes consultadas. Pareciera una buena idea, pero no se ha visto que esto sea mejor que sólo trabajar como se acostumbraba, con reuniones entre las dependencias, la Oficina de Presidencia y el mismo Ejecutivo durante otras administraciones.

Un elemento que no ayuda es que ni siquiera los mismos participantes saben por qué quienes encabezan estas reuniones sean funcionarios responsables de Seguridad Pública, cuando los temas a tratar son lo mismo de desarrollo social, economía, educación o cultura que tienen su propias complejidades y que no necesariamente entiende quienes se encargan de las estrategias de seguridad. Por ello, a veces la comunicación es, por decirlo menos, tropezada.

Pero por lo pronto, no se avizoran cambios en esta dinámica, pues a siete meses de gobierno, sólo un día se suspendió la conferencia de prensa, el pasado lunes 1 de julio, cuando el presidente presentó un informe de gobierno en el Zócalo a un año del triunfo electoral, porque dijo, los medios de comunicación tendrían mucha información ese día.

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BBC

Las insólitas formas de pagar por la gasolina (que es casi gratuita) en Venezuela

Nicolás Maduro anunció en agosto del año pasado que la gasolina pasaría a venderse a precios internacionales en Venezuela. Casi un año después, sigue siendo casi totalmente gratuita y los empleados de las gasolineras completan su escaso sueldo con los regalos más insospechados de los conductores.
BBC
27 de mayo, 2019
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Egar recoge la manguera y arruga el billete de diez bolívares que le tiende el conductor que acaba de llenar el tanque. Luego lo arroja a la caja de cartón en el suelo en la que guarda la recaudación del día de la gasolinera de Caracas en la que trabaja.

Hay un montón de bolívares. Pero el bolívar vale tan poco que el valor total de esa montaña de papel no llega ni a medio dólar al cambio.

Así que junto al dinero hay otras cosas con las que le pagan los clientes y que Egar aprecia más.

“Algunos me dan paquetes de arroz o de harina pan; esos son los buenos clientes”, cuenta.

“A veces te dan caramelos, paquetes de galletas; uno acepta lo que le den”.

Cuenta que es raro el día en el que los conductores dejan más de 2.000 bolívares, menos de medio dólar al cambio, que además habrá de repartir con sus compañeros.

En Venezuela la gasolina es casi totalmente gratis y un empleado de los que la sirven en las estaciones de la petrolera estatal venezolana, PDVSA, cobra un sueldo mínimo, unos 40.000 bolívares al mes, menos de 10 dólares al cambio.

Y por eso se ha impuesto la costumbre de agradecerles sus servicios entregándoles una pequeña cantidad de dinero…o las cosas más insospechadas.

Empleado.

BBC
A este empleado le pagaron regalándole un rotulador.

En la caja de la gasolinera en la que trabaja Egar hay un rotulador con el que le pagaron esta mañana.

A poca distancia de allí, en la gasolinera que PDVSA tiene en una de las esquinas de la Avenida Rómulo Gallegos, los empleados almacenan los racimos de plátanos con los que algunos transportistas les han pagado la mañana de este martes.

“Ayer fue mejor porque nos dieron muchos huevos“, explica uno de ellos.

Aunque lo que más se agradece es esa élite de privilegiados que pueden deslizar un billete de un dólar, la divisa estadounidense, que tiene cada vez mayor presencia en la Venezuela de la crisis.

Lo que dejó a todos perplejos lo que le ocurrió a uno de ellos la semana pasada, cuando un conductor pagó su combustible con un vibrador.

“Lo agarré, pero no tenía pilas”, narra el empleado entre las risas del resto.

El plan de Maduro

De acuerdo con el World Factbook de la CIA, Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo.

Su presidente, Nicolás Maduro, anunció el pasado verano un polémico plan para comenzar a vender el carburante a precios internacionales, para lo que llamó a todos los venezolanos a inscribir sus automóviles en un censo nacional de vehículos a motor.

Surtidor.

BBC
El precio oficial de la gasolina en Venezuela es el más bajo del mundo.

Maduro quería acabar con la “deformidad” de la “gasolina regalada”.

Casi un año después de aquel anuncio, el precio oficial sigue por debajo del medio centavo de dólar por litro, lo que, según la consultora Global Petrol Prices, convierte a Venezuela en el país con la gasolina barata del mundo.

“Aquí nos bañamos en petróleo”, afirma uno de los empleados de la estación de la Rómulo Gallegos, con las manos empapadas en gasolina.

Por eso le molesta que “hay algunos clientes que ni pagan”.

Conductor.

BBC
Antonio Marmoto dice que solo paga por la gasolina cuando está en Caracas.

Antonio Marmoto explica mientras llena el depósito de su camioneta que él suele dejar 10 bolívares (unos US$0,002) en Caracas, pero cuando viaja por el Estado Anzoátegui, que recorre a menudo, no deja nada.

Es tan insignificante el precio que muchos se van sin pagar sin que tenga consecuencias.

Alexis Bozalo suele dejar 500 bolívares (menos de US$0,10) por llenar el depósito de su moto. Pese a lo escaso del monto, se jacta de que es más de lo que deja la mayoría.

“Yo lo hago porque me sale del corazón”, comenta ufano.

“La gasolina es lo único que hay barato en Venezuela”, señala.

Como venezolano conoce de primera mano el coste de la vida en un país que va camino de cumplir dos años castigado por la hiperinflación.

Empleado.

BBC
Los empleados de las gasolineras reciben muchos billetes, pero apenas tienen valor.

Pero Venezuela es el país de las paradojas.

Y pese a que el Estado prácticamente regala la gasolina y hay petróleo en abundancia, en una gran parte del país repostar se está convirtiendo casi en misión imposible.

En estados como Zulia, Bolívar o Táchira, la gente tiene a menudo que hacer cola durante días para conseguir gasolina debido a los problemas en el suministro, que, según la prensa local y muchos usuarios de redes sociales, parece haberse agravado en los últimos días.

La caída sostenida de la producción petrolera de Venezuela a causa de la ineficiencia en la gestión de PDVSA y el impacto de las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro están llevando, según los expertos, a una situación límite.

Pese a que PDVSA difundió esta semana un comunicado en el que aseguraba que garantizaba el suministro en todo el territorio nacional, la experiencia en las carreteras de Venezuela dice lo contrario.

Ciudades convertidas en estacionamientos

En Maracaibo, por ejemplo, una de las ciudades más importantes del país y antaño epicentro de la industria petrolera, se han vuelto habituales las filas enormes de automóviles junto a las gasolineras.

Gasolinera.

Getty Images
La escasez de gasolina ha provocado que enormes colas de autos sean frecuentes en Maracaibo y otros lugares del país.

Hace tiempo que amplias zonas del país el contrabando de gasolina se ha convertido en la opción más rápida debido al desabastecimiento.

En el Estado Bolívar, el más grande de los que conforman la República Bolivariana, los autos viajan con bidones de gasolina sobre el capó.

Quienes los conducen saben que más allá de Puerto Ordaz será casi imposible repostar y toman sus precauciones.

En poblaciones como Tumeremo, las calles están salpicadas de tenderetes en los que buhoneros intercambian gasolina, bolívares en efectivo y oro, las mercancías más preciadas allí.

El conductor José López, que se gana la vida trasladando pasajeros desde Puerto Ordaz hasta otros lugares de Bolívar, explica que suele llevar consigo oro con el que poder conseguir efectivo para pagar el carburante en los lugares donde es más escaso y los contrabandistas lo venden más caro.

Gasolinera.

Getty Images
Este motorista paga 50 bolívares. Es menos de un centavo de dólar al cambio.

Desde San Cristóbal, en el suroeste del país, Vanessa Rubio relata su dura experiencia de los últimos días.

“Aquí conseguir gasolina se está convirtiendo en una cuestión de supervivencia del más apto. Hace falta mucho aguante para pasar cuatro días haciendo cola“.

“Yo llegué a la fila el jueves a las 8 de la mañana en una cola de aproximadamente 5 kilómetros. Un señor pasó numerando los carros y me dieron el 745”, relata.

Rubio describe un escenario apocalíptico en una ciudad que apenas tiene transporte público.

“San Cristóbal se ha convertido en un gran estacionamiento en el que la gente está dispuesta a golpearse para defender su puesto en la cola”.

Aunque también hay espacio para la solidaridad.

“Uno termina conociendo a la gente que está alrededor, se hacen favores y turnos para que puedan ir a bañarse a sus casas“, narra Rubio.

A los pacientes que resisten los días de espera, con suerte les espera una manguera de gasolina al ínfimo precio oficial.

Se paga más por uno de los primeros puestos en la fila. “Hay gente que ofrece hasta 50.000 ó 60.000 pesos colombianos”, la moneda que, dada la imparable depreciación del bolívar, se ha convertido en predominante en esta parte de Venezuela.

Son entre US$15 y US$18.


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