Desalojos violentos, corrupción y acoso inmobiliario dejan a familias sin casa en CDMX
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Desalojos violentos, corrupción y acoso inmobiliario dejan a familias sin casa en CDMX

Con acoso inmobiliario, juicios simulados, falsificación de documentos, dueños han obligado a cientos de personas a desplazarse de sus hogares.
Cuartoscuro
22 de agosto, 2019
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Supuestos dueños de departamentos que realizan mobbing (acoso) inmobiliario, juicios simulados, falsificación de documentos, dueños que obligan a salir a inquilinos de la noche a la mañana bajo el argumento de que el edificio será remodelado para convertirse en espacios de oficina o rentarlos en la plataforma turística Airbnb, han orillado a cientos de personas a desplazarse de sus hogares en la Ciudad de México.

El escenario se ha repetido en por lo menos 10 casos documentados por Animal Político en el presente año, a través de denuncias ciudadanas hechas a la prensa o presentadas a este medio, principalmente en edificios localizados en el Centro Histórico, y en colonias como Juárez, Doctores, la Obrera, Roma-Condesa, Santa María la Ribera y en la San Rafael.

El 20 de agosto, Carlos Acuña, un inquilino del edificio Trevi, ubicado en la calle Cristóbal Colón 1, junto a la Alameda, en el centro de la CDMX, fue desalojado a pesar de que tenía un contrato vigente, dos amparos en trámite y una queja en la Comisión de Derechos Humanos capitalina (CDHDF) por las irregularidades detectadas tras algunas advertencias de desalojo.

De acuerdo con Acuña, el edificio en donde vivió por más de nueve años fue comprado a principios del 2018 por Banca Mifel para integrarlo en un desarrollo comercial que incluirá un hotel boutique y oficinas en coworking. Mifel actúa en representación de la empresa inmobiliaria que tiene como nombre comercial Público Trabajo.

El inmueble está en litigio entre los compradores y algunos vecinos que interpusieron un recurso legal porque no se les respetó el derecho de preferencia (conocido como el derecho al tanto), contemplado en la ley, el cual les hubiera dado la prioridad de comprar el espacio que durante años han arrendado.

Los inquilinos tienen hasta ahora nueve juicios abiertos en su contra. Se les acusa principalmente de no pagar el alquiler, aunque todos los pagos han sido realizados. “Quien me desalojó fue Banca Mifel con Público Coworking y empresas que no dan la cara. Rentas pagadas, contrato vigente, amparos para frenar juicios chuecos, este fue un ataque contra mí, por visibilizar el tema”, acusa Acuña. 

Animal Político buscó a Banca Mifel, quien informó sobre este inmueble que la institución funge únicamente como fiduciaria (administra el dinero o los bienes de otras personas) dentro de un fideicomiso, aunque no detalló quién o quiénes forman parte de él.

“Mifel no se hace responsable ni responde por los actos y acciones ejecutados por aquellas personas físicas o morales que realicen diversas acciones bajo el amparo del fideicomiso, de forma directa o indirecta ante cualquier autoridad relacionada con el proyecto inmobiliario precisado, ya que reiteramos son acciones realizadas en los términos del fideicomiso”, declaró a través de un documento enviado a este medio.

También se buscó a la empresa Público Trabajo, dedicada a desarrollar espacios de coworking, para saber si forma parte de este fideicomiso, sin embargo, dijo que no tienen voceros o área para atender la solicitud.

De los inquilinos que habitaban más de 30 departamentos del Edificio Trevi, dos bodegas y cinco locales comerciales, 13 decidieron emprender acciones legales, 11 mediante una denuncia colectiva y dos en procesos individuales contra los dueños anteriores del edificio. 

El inmueble de mediados del siglo pasado se construyó como vivienda social y en la parte baja se ubica el histórico Café Trevi, con más de 60 años de historia y que ha pasado por las manos de tres generaciones. Lo que pase con él aún es incierto. 

Detectan irregularidades 

María Silvia Emanuelli, coordinadora de la Oficina para América Latina de la Coalición Internacional para el Hábitat, señala que si bien no todos los desalojos son forzados o arbitrarios, en los últimos años se han detectado varias irregularidades en los desalojos en la capital del país, en donde la especulación inmobiliaria, mezclada en ocasiones con irregularidades en la posesión jurídica de los inquilinos es aprovechada por terceros.

“Estamos ante juicios simulados y corrupción que puede empezar desde los notarios que se prestan a falsificar documentos para supuestamente comprobar la propiedad a los inquilinos que quieren desalojar, frente a jueces y actuarios que no notifican, o que incluso pueden ser apócrifos, y funcionarios del Registro Público de la Propiedad coludidos”, dice a Animal Político.

La zona Centro de la ciudad es cada vez más cara e inalcanzable para comprar o rentar debido a la llamada gentrificación, proceso mediante el cual una zona de la ciudad, que tenía cierta población con ciertas características, cambia por una población de mayores ingresos, provocando un aumento de precios del suelo, vivienda, renta y servicios, explica Emanuelli.

Sin embargo, al dejarse el desarrollo inmobiliario y comercial al libre mercado, sin una regulación, hay una afectación social: genera desplazados.

Los desalojos en Ciudad de México no solo dejan a personas sin vivienda, también rompen el tejido comunitario, su red de apoyo social y vecinal, los excluye a zonas más alejadas. “Es algo que nadie está mirando, qué pasa con ellos, a dónde se van”, cuestiona la representante de la Coalición Internacional para el Hábitat y quien asesora a varias personas que han intentado desalojar.

Datos obtenidos por la Plataforma Vecinal y Observatorio del Centro Histórico, a través de una solicitud de acceso a la información, muestran que el número de desalojos se han incrementado.

En 2014, la fuerza pública participó en 3 mil 140 desalojos en la Ciudad de México; durante 2015 fueron 3 mil; en 2016, el número fue de 3 mil 200; mientras que, en 2017, se realizaron 3 mil 141 desalojos.

En 2018 el número creció a 3 mil 729 desalojos con uso de la fuerza pública. Hasta febrero de este año, la fuerza policiaca de la ciudad había participado ya en 403 desalojos, según la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Estos datos son de desalojos que tuvieron un permiso para hacer uso de la fuerza pública. No hay cifras oficiales de aquellos que se realizaron sin que interviniera una autoridad.

En varios casos, dice Emanuelli, se han detectado faltas al debido proceso y que las personas afectadas no son notificadas del desalojo conforme a la ley.

Te puede interesar: ‘No tenemos dónde ir, dónde quedarnos’, dicen testimonios del desalojo en la colonia Juárez

“Me quieren hacer la vida imposible”

Rufina Galindo sufre mobbing inmobiliario (acoso para obligar a inquilinos a abandonar su hogar mediante agresiones e intimidaciones). Vive en un departamento ubicado en un edificio del Centro Histórico, en la calle Zapata 68. De las 24 familias que vivían ahí, solo queda ella y su hija quien también rentaba, el resto de sus vecinos fueron desalojados, varios con violencia.

En 2004, murió la dueña del inmueble a quien ella pagaba renta, 14 años después apareció un supuesto heredero y propietario del edificio quien no ha podido comprobar legalmente que el edificio es de él, pero desalojó a los inquilinos, uno por uno.

Tras los desalojos, en febrero de este año el supuesto dueño del edificio llevó a más de 20 personas a habitar los departamentos, la mayoría, dice Rufina, jóvenes agresivos que controlan la entrada y salida.

Rufina, de 64 años, padece diabetes, un día se sintió muy mal y le pidió apoyo a una de las vecinas de la cuadra, pero los nuevos habitantes le prohibieron la entrada. Ella es costurera y ha perdido clientes porque tienen miedo de ir al inmueble; le han robado sus tanques de gas y hasta han golpeado a su nieto. La mujer lleva casi medio de año de padecer este acoso. 

El último desalojo ocurrió en noviembre de 2018. El supuesto dueño levantó una demanda por atraso de pago de rentas contra los inquilinos, sin embargo, usó los nombres de personas fallecidas que antes rentaban, que ya ni siquiera viven en el edificio o nombres falsos.

A Rufina intentaron desalojarla bajo el argumento de que no pagaba la renta, pero la demanda no era contra ella, llegó a nombre de Felipe López Fernández, su tío, el antiguo inquilino, pero el segundo apellido estaba mal, lo correcto era Hernández.

Cuando ella argumentó este error la acusaron de invadir el departamento. A seis familias que habitaban en el inmueble los desalojaron igual, a Rufina no la han podido sacar porque está amparada y actualmente en negociaciones con el Instituto Nacional de la Vivienda (Invi) quien también revisa la situación legal de la propiedad.

 “Me quieren hacer la vida imposible para que me salga”, dice. Ella se resiste porque defiende su derecho a la vivienda, pero todo sigue en un limbo legal.

Entérate: Diputados rectifican ley sobre desalojos en CDMX; redacción anterior beneficiaba a invasores, dicen

Así engañan a la gente

De acuerdo con la Procuraduría capitalina, hay cuatro modalidades que han detectado para apoderarse de predios y viviendas: grupos irrumpen de manera violenta con armas al domicilio y amenazan a los propietarios y los obligan a firmar documentos notariales en los que ceden la propiedad.

Personas simulan ser abogados del Instituto de Verificación Administrativa y de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje y muestran documentos falsos con órdenes de desalojo; prometen la inscripción a los programas de vivienda o reconstrucción del gobierno y se apoderan de casas, departamentos o terrenos

Otro modo es presentarse como nuevos dueños o apoderados legales, aseguran tener permisos para remodelar y rentar los espacios a empresas.

La mayoría de los afectados son adultos mayores sin familia y personas de escasos recursos con poca posibilidad de enfrentar un juicio legal.

En mayo, la Procuraduría capitalina informó que, con el apoyo de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, se investigan a notarias, abogados, líderes e inmobiliarias involucradas en estos delitos.

El derecho a la vivienda, amenazado

Para Carlos Escoffié, abogado que colabora con distintas organizaciones de derechos humanos, la gentrificación, la corrupción y las mafias inmobiliarias están amenazando el derecho a la vivienda de los habitantes de la capital.

El derecho a la vivienda, explica Escoffié, no se limita al derecho a poder aplicar a créditos del Infonavit, Fovissste o bancario y tener una vivienda propia. “Más que un asunto inmobiliario es un asunto de derechos humanos”.

El derecho a la vivienda también tiene que ver con las garantías que deben tener las personas que viven en casas o departamentos que no son de su propiedad, que rentan o son prestadas. Es tener garantías de permanencia, sin ser arbitrariamente expulsado. Tiene que ver con la tranquilidad de que se pueda llevar un proyecto de vida en el lugar en el que te estás instalando. Es el derecho a garantías jurídicas de políticas públicas y juicios que eviten la situación de calle, detalla el litigante.

De acuerdo con Escoffié, la especulación inmobiliaria está tomando el papel del Estado en la planeación urbana. Son ellos quienes deciden dónde, cómo y para quién construir o alquilar. Dictan las reglas del desarrollo de la ciudad.

En España, por ejemplo se han tomado medidas a favor del derecho a la vivienda como limitar la cantidad de departamentos de un edificio que puede ser utilizado por plataformas de alquiler para el turismo, fijaron topes en los precios de las rentas y los planes de desarrollo urbano determinan áreas mixtas, en donde se incluyan zonas residenciales, comerciales y de interés social.

Juicios de amparo contra cambios a artículo sobre desalojos

Apenas en junio, el Poder Judicial de la Federación admitió cinco amparos por los cambios realizados al artículo 60 de la Ley de Derechos Humanos que trata sobre los desalojos en la Ciudad de México.

En mayo surgió la polémica por el artículo 60 de la Ley de Derechos Humanos local, que señalaba que los desalojos forzosos o lanzamientos podrían llevarse a cabo solo en casos excepcionales; además ordenaba garantizar un adecuado realojamiento de las personas desalojadas.

La antigua redacción del artículo establecía que las autoridades tenían que garantizar el adecuado realojamiento de las personas sin recursos desalojadas, en un radio no mayor a 15 kilómetros tomando como centro el lugar de origen.

Sin embargo, los diputados del Congreso de la Ciudad de México reformaron la legislación para que los desalojos se realicen con base en mandamientos judiciales, e incluyeron que las personas podrán solicitar su incorporación a programas de vivienda.

Para los colectivos vecinales, estas modificaciones realizadas por el Congreso capitalino constituyen una medida regresiva a la Constitución y a diversos tratados internacionales sobre el derecho humano a la vivienda.

Las demandas de amparo fueron interpuestas por mujeres, indígenas, personas con discapacidad y adultos mayores que fueron víctimas de desalojo.

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¿Qué ocurre con los niños prodigio cuando crecen?

A los niños prodigio se les halaga constantemente, pero el camino a la adultez puede hacerse difícil. Según los expertos, cuando los prodigios no realizan la transición a creadores adultos, pueden llegar a sentirse fracasados.
23 de diciembre, 2019
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Antes de poder caminar, ya Michael Kearney había empezado a dominar el inglés.

Desde que tenía cuatro meses, cuando pronunció su primera palabra, Kearney tenía las características de un niño prodigio.

Educado en casa por sus padres, su desarrollo intelectual se aceleró a un ritmo frenético. Tras pasar rápidamente por la secundaria y el bachillerato, Kearney ingresó en la Universidad de Alabama en 1991, con solo 8 años.

Dos años más tarde, se graduó en Antropología, lo que supuso su entrada en el Libro Guinness de los Récords como el graduado universitario más joven. Esta marca permanece imbatible a día de hoy.

El éxito académico continuó en su adolescencia y hasta que cumplió 20 años. En ese tiempo consiguió dos másteres, un doctorado y un millón de dólares que se ganó en un juego de trivial.

Lo que sucedió desde entonces está menos documentado. Desde finales de la década de los 2000 no existe mucha más huella documental en internet sobre Kearney.

Hoy en día, según averiguó la BBC, el hombre de 35 años vive su vida fuera del foco público y su último paradero conocido es la ciudad de Nashville, Tennessee, Estados Unidos.

Desde el maestro músico Wolfgang Amadeus Mozart hasta la talentosa matemática Ruth Lawrence, no hay dos niños prodigios iguales. Sin embargo, el caso de Michael Kearney es un recordatorio de que la precocidad no necesariamente garantiza el éxito y la atención durante toda la vida adulta.

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BBC

Laurent Simons, el niño prodigio

El caso de Laurent Simons, un niño genio belga de 9 años, recuerda a todo lo que también prometía Michael Kearney en su momento.

Él también posee talentos excepcionales que ha canalizado en actividades académicas. Si alguien podía romper el récord universitario de Kearney, el pequeño Laurent parecía ser el indicado.

Primero apareció en los titulares en 2018, cuando a los 8 años se graduó de la escuela secundaria junto a jóvenes que tenían 18. Se dice que Simons tiene un coeficiente intelectual de 145, y desde entonces ha captado la atención de los medios.

Con sus credenciales de niño prodigio consolidadas, el siguiente paso era obtener el título de ingeniería eléctrica en la Universidad de Eindhoven, en Países Bajos. Desde noviembre, Simons estaba en camino de completar el curso de tres años antes del 26 de diciembre, el día de su décimo cumpleaños.

Laurent Simons leyendo.

Getty Images
Laurent Simons, de nueve años, estaba estudiando para obtener el título de ingeniería eléctrica.

Al parecer, tenía el antiguo récord de Kearney en el punto de mira.

Pero a principios de este mes, la universidad dijo que no sería factible que Simons completara el curso antes de cumplir los 10 años, y le ofreció una fecha de graduación a mediados de 2020. Sus padres, Alexander y Lydia, rechazaron la oferta e inmediatamente lo sacaron del curso. Dijeron que continuaría sus estudios en una universidad en Estados Unidos.

En su defensa, la universidad argumentó que si Simons apresuraba el curso, su desarrollo académico se vería afectado.

La institución también se posicionó en contra de “ejercer una presión excesiva sobre este estudiante de 9 años” que, según dijo, tenía “un talento sin precedentes”.

Laurent, Lydia y Alexander Simons

AFP
Laurent Simons, en la foto junto a sus padres, iba a terminar en 10 meses un curso que requiere 3 años.

Rompa el récord o no, el progreso académico de Simons sigue siendo excepcional. De cualquier forma, se espera que se gradúe de la universidad, cuando sea y donde sea.

Aunque la presión para graduarse se ha intensificado, a Simons no parece afectarle. En las entrevistas se muestra seguro y optimista por un futuro lleno de posibilidades. Entre sus objetivos está estudiar medicina y fabricar órganos artificiales.

Según la profesora de psicología de la Universidad de Boston Ellen Winner, Laurent tiene “furor por superarse”, es decir, una motivación imparable para dominar sus habilidades.

Cuando Laurent se convierta en adulto, quizás llegue al tope de esa habilidad, permitiendo que otros individuos de edad similar le alcancen. Como resultado, puede que su talento sea menos especial.

“Cuando los prodigios no realizan la transición a creadores adultos, pueden llegar a sentirse como fracasados”, dijo Winner a la BBC. “Nadie se interesa por un chico de 21 años que puede tocar el violín con habilidad, que domina el cálculo o que entiende latín o griego”.

Laurent Simons, con la prensa.

Getty Images
La profesora de psicología Ellen Winner dijo que Laurent tiene “furor por superarse”.

Prodigio en matemáticas

Gabriel Carroll, de 30 años, se siente incómodo cuando otros hablan sobre su ilustre pasado como niño prodigio.

“Es como si no hubiera hecho nada desde entonces”, dijo a la BBC.

Pero la vida adulta de Carroll está lejos de ser un fracaso. Como profesor de economía en la Universidad de Stanford, persiguió una carrera vinculada a su don de resolver problemas matemáticos.

En sus exámenes SAT (Pruebas de evaluación académica) de séptimo grado, Carroll obtuvo la puntuación más alta de California, incluyendo un perfecto 800 en matemáticas.

En la escuela secundaria, su habilidad matemática se puso a prueba contra las mejores mentes jóvenes del mundo en la Olimpiada Internacional de Matemáticas, donde ganó dos medallas de oro en 1998 y 2001.

Al hablar de sus logros, Carroll usa un tono humilde. Se encuentra más cómodo señalando sus debilidades que sus fortalezas.

“Me siento menos habilidoso en la interacción social y las emociones de lo que habría sido si no estuviera tan centrado en la parte técnica”, dice.

Destaca como sus padres, ambos trabajadores tecnológicos en California, le inculcaron su gusto por lo que hace. Ellos fueron “extremadamente importantes” en su desarrollo, enseñándole matemáticas y dándole libros de problemas para resolverlos desde que tenía seis años.

Con respecto a su crianza, se siente “muy afortunado en general”, pero tiene un “par de lamentos”.

Se refiere a la capacidad de niño de poder actuar con independencia, libre de la influencia abierta de sus padres. Este hecho cobra una relevancia particular en el contexto de los niños prodigio, cuyos padres comúnmente se les describe como dominantes e insistentes.

Etiqueta

“Soy consciente del mito, o creencia popular, de que los padres de alguna manera deben estar presionando a sus hijo para que viva sus sueños. Creo que esto es cierto en algunos casos, pero no en la mayoría”, dijo Jennifer Pike, una violinista que irrumpió desde muy joven en la música clásica.

Pike, y no sus padres, fue la que tomó la iniciativa. Su autodeterminación se hizo más evidente en 2002, al ganar la competición de Músico Joven del Año de la BBC cuando solo tenía 12 años.

En ese momento se convirtió en la ganadora más joven de ese premio, récord que mantuvo durante seis años. Desde entonces, su mayor desafío ha sido “superar esa percepción propia en algún momento de su vida”.

“La gente quiere mantenerte en esa caja”, dijo Jennifer, ahora de 30 años.

“Nada más que probar”

Anne-Marie Imafidon, una emprendedora tecnológica con un máster en la Universidad de Oxford, en Reino Unido, dice que no puede imaginar una vida fuera de esa caja.

“Siempre he tenido esa etiqueta”, dijo a la BBC.

La etiqueta fue puesta desde que Anne-Marie y sus cuatro hermanos fueron nombrados “la familia más inteligente de Reino Unido” por los medios británicos.

Imafidon destacaba en la escuela por sus habilidades en computación, matemáticas y lenguajes. Superó dos Certificados Generales de Educación Secundaria cuando aún cursaba la primaria y a los 11 años se convirtió en la persona más joven en recibir el nivel A, el más alto, en computación.

Casi 20 años después, Imafidon dice que no le queda nada más por probar.

Y eso es porque no se considera a sí misma una genio de la forma que “se ven en las películas”. Sobresalir en su campo de dominio, es decir, las matemáticas y las ciencias de la computación, es suficiente para ella.

La diferencia entre un adulto genio y un niño prodigio es importante. Según Winner, la profesora de psicología, un prodigio es un niño muy precoz en cierto campo, dominando un campo que ya se ha inventado. Un genio sería alguien que revoluciona un área de conocimiento.

“La mayoría de los prodigios no dan el salto en la edad adulta desde la maestría hasta los grandes descubrimientos creativos”, dijo Winner. “Algunos lo hacen, la mayoría no. En cambio, la mayoría se convierten en expertos en las áreas que dominan, siendo profesores de matemáticas o intérpretes en una orquesta, por ejemplo”.

Al igual que Imafidon y Carroll, Jennifer Pike dijo que “nunca definió el éxito en términos de logros de ese tipo”. Sus objetivos de vida son mucho más modestos.

“Estoy feliz de tener una carrera y haber sobrevivido este recorrido”, dijo Jennifer.

Laurent Simons en la Universidad de Eindhoven en Países Bajos.

Reuters
Laurent Simons dijo tener “planes gigantes” para el futuro en su cuenta de Instagram.

Sobrevivir al tránsito de la niñez a la adultez con el aura de éxito intacta es exactamente lo que consiguieron los tres. Sus dones han trascendido la niñez, consiguiendo reconocimiento como adultos.

En cuanto a los niños prodigios que no lo hicieron, queda como una historia de advertencia para la próxima generación.

Por ahora, Laurent Simons asume su momento, publicando sobre sus “planes gigantescos” en Instagram.

Pero la profesora Winner dijo que los niños prodigios como él deberían desconfiar de la escena pública. Dadas las pruebas y tribulaciones de la vida adulta, no hace falta ser un genio para entender por qué.


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