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Cuartoscuro

El desaparecido programa Prospera, ¿dejó o no beneficios a la población?

Una de las principales críticas por el cambio de Prospera a Becas Benito Juárez es que se desmanteló un programa integral.
Cuartoscuro
30 de agosto, 2019
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Prospera desapareció. En su lugar se creó el programa de Becas para el Bienestar Benito Juárez, que dará apoyo monetario a estudiantes desde educación inicial hasta universidad. Los beneficiarios ya no recibirán transferencias para alimentación, tampoco consultas médicas preventivas ni  talleres de autocuidado. 

Por su historia y objetivos, el programa tenía varios componentes. Prospera inició en agosto de 1997, pero tuvo cambios de nombre y agregados. En el libro del Coneval, El Progresa-Oportunidades-Prospera (POP) a 20 años de su creación, Iliana Yaschine, investigadora del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM y quien ha coordinado evaluaciones sobre el POP, habla de sus inicios y objetivos. 

Era un programa dirigido a la población en condiciones de pobreza extrema, que buscaba incidir de forma simultánea en tres factores: deficiencias nutricionales (bajo peso al nacer y desnutrición), problemas de salud (mortalidad materna e infantil, bajo desarrollo cognitivo, enfermedades prevenibles, embarazo temprano) y limitada inversión en educación (baja escolaridad, reprobación y deserción escolar temprana desde tercero de primaria, pero más pronunciada a partir de secundaria sobre todo en el caso de las niñas).

Lee: Población marginada se queda sin chequeos médicos por desaparición de Prospera

Por eso el POP tenía tres componentes, el de educación (becas para estudiantes de educación básica, media superior y superior); alimentario: una transferencia monetaria (aunque sin restricciones de uso), así como suplementos para mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y menores de 5 años, y el de salud, que incluía talleres de auto cuidado y chequeos preventivos obligatorios para toda la familia.

Aunque antes de su desaparecer, el programa fue blanco de diversos señalamientos por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) debido a diversas fallas. En 2016, por ejemplo, en lo referente a gastos de operación hubo un excedente de 382 millones 023 mil pesos, lo que representó 10% del presupuesto total autorizado.  

En ese mismo año hubo señalamientos respecto a errores en el padrón. Se determinaron inconsistencias, tales como fechas de nacimiento registradas en un rango de años de 1643 a 2050; así como 2,014 localidades duplicadas y diferencias entre el número de localidades atendidas y las reportadas en el cuarto informe trimestral de Prospera 2016.

Nohemí Ánimas Vargas, titular de la Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez, el programa que sustituyó a Prospera, afirma que al verificar el padrón por estados se encontró que había más beneficiarios que el número de población total. 

Te puede interesar: ‘Ya no me llega el apoyo, es un golpe duro’: Familias relatan cómo les afectó la eliminación de Prospera

“Hicimos un contraste entre el padrón y las proyecciones del Consejo Nacional de Población, CONAPO, para el último bimestre de 2018 y encontramos que había 400 mil familias más registradas que los habitantes, esto a nivel nacional, pero con mayor incidencia en los estados más pobres”. 

¿Funcionaba o no?

Las evaluaciones de desempeño de la ASF también detectaron problemas para evaluar si realmente el programa cumplía su función. En el componente de educación de Prospera, la ASF registró que, en 2017, se dieron becas a más de 4 millones 680 mil estudiantes de educación básica, así como a un millón 153 mil alumnos de nivel medio superior; más del 90 % tuvieron una asistencia regular a clases.

Sin embargo, los auditores señalaron que no había indicadores para evaluar si cada vez menos alumnos desertaban y terminaban satisfactoriamente sus estudios, ni tampoco en qué medida este programa realmente contribuyó en la inscripción de más estudiantes en los planteles.

Susan Parker, doctora en economía, profesora investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) y evaluadora de Prospera para el Coneval, discrepa con eso de no tener resultados en permanencia y continuidad en las escuelas. 

Entérate: Desmantelamiento de Prospera deja sin empleo a trabajadores de Salud

La investigadora explica que después de 20 años de existencia del programa ha sido posible medir su impacto no solo en el aumento de escolaridad de los hijos de las familias beneficiarias, que en promedio se incrementó un grado escolar y medio, sino también en el ingreso monetario.

Una de las características de los apoyos de educación de Prospera es que eran diferenciados: iban aumentando entre grados y niveles escolares. Y eran más altos para las niñas, porque las familias de escasos recursos solían sacarlas a ellas primero de la escuela cuando se les complicaba el gasto familiar. 

Rogelio Gómez Hermosillo, quien fuera coordinador del programa Oportunidades y actual coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, dice que el incremento en las becas por nivel y la diferencia entre hombres y mujeres era para incentivar la permanencia y el avance en la escuela. 

“Eso se pierde cuando das becas lineales, y si solo das una por familia (como ahora con las Becas para el Bienestar Benito Juárez, en el caso de educación básica), las perjudicadas van a ser las mujeres, porque son a las que primero sacan de la escuela si hay presión económica”.

Para recibir el apoyo de educación, la familia debía comprobar que los beneficiarios iban a la escuela, que reportaba si los alumnos asistían a clases o no. Esto generó que más niños, niñas y adolescentes permanecieran en las aulas. 

Lee: Desmantelan Prospera: Le quitan componentes de salud y alimentación, dejan solo becas

Parker dice que estudiar más tiempo tuvo un efecto sobre todo entre las mujeres. La investigadora cuenta que en un estudio, del que es coautora, se determinó que las exbeneficiarias de los apoyos de educación de Prospera tuvieron un aumento en su ingreso, como grupo de estudio, de entre 30 y 40%, comparado con quienes no recibieron las becas. Esto es porque más mujeres ex Prospera tienen un trabajo remunerado. 

En los hombres, el cambio es más modesto, el incremento en el ingreso, contra los hijos de familias que no recibieron el apoyo, es de 10 o 15%. Sin embargo, la investigadora admite que en cuestión de movilidad social el efecto no es significativo, aunque se sigue estudiando. 

“El programa ayudó a tener mejor ingreso, y ayudaba a las familias en el día a día, a comer mejor o solventar sus necesidades, pero si los beneficiarios tienen ahora un mejor trabajo que sus padres eso es complicado de decir todavía”. 

Respecto a la diferencia en los montos a partir del cambio a otro programa, Máximo Jaramillo, investigador en política social y coautor de varios capítulos del libro El Progresa-Oportunidades-Prospera a 20 años de su creación, enumera entre los resultados positivos del POP que se convirtió en un componente importante del ingreso de los hogares más pobres. En el grupo con las percepciones monetarias más bajas (Decil I), Prospera representaba 24% del ingreso de las familias.

Con el cambio a Becas Benito Juárez, si las familias tienen hijos o hijas en educación básica, lo único que van a recibir son 800 pesos al mes por familia (antes era por cada becario y eran más altas para las mujeres), no importa si hay más de un niño en la escuela en ese mismo nivel, ni el grado ni el género. 

Leer: Prospera y Seguro Popular, programas sociales clave que no se sabe si realmente funcionan, dice la Auditoría

En educación media superior (donde son universales) sí serán de 800 pesos por estudiante y lo mismo en educación superior, aunque aquí están acotadas para población indígena, en alta marginalidad o que habite en zonas con alto índice de violencia. 

Jaramillo advierte que para quienes tenían dos becas en educación básica, el apoyo de alimentación y alguno más del programa, el cambio representa una pérdida monetaria.

El investigador explica que la transferencia promedio disminuyó. Ahora lo que una familia con hijos en primaria o secundaria va a recibir son 800 pesos al mes, 1600 cada bimestre, y solo durante 10 meses. En 2017, el monto anual promedio de lo que recibía una familia por Prospera eran 11 mil 640 pesos, ahora serán 8 mil pesos. “Las transferencias, en promedio, van a ser 40% menores”. 

Sin salud ni nutrición

Además, como ya no existen los componentes de salud ni el de alimentación, las familias ya no tendrán las consultas preventivas ni el apoyo de los suplementos para nutrición. Gómez Hermosillo explica que éstas no eran intervenciones con un alto costo para el gobierno y permitían atender a los beneficiarios en el campo de lo preventivo y a los más pequeños les brindaba salud y nutrición en una etapa crucial de la vida. 

Además de los chequeos médicos y los talleres de auto cuidado, explica, a las mujeres embarazadas y a los niños menores de dos años, o de cinco si estaban desnutridos, se les suministraban suplementos alimenticios. 

“En esta etapa, en los primeros mil días, desde la gestación a los dos años, se forman todas las capacidades del cerebro, pero si faltan los micronutrientes necesarios, el desarrollo no es el adecuado, ni físico ni mental. Y esos solo se obtiene de una alimentación suficiente y variada, que la mayoría de los niños de Prospera no puede tener”. 

Sin Prospera, agrega, “los beneficiarios se quedan sin la medicina preventiva y, sobre todo, sin la nutrición adecuada durante el embarazo y la primera infancia, cuando se puede hacer la mayor diferencia”. 

Leer: Presupuesto de becas para jóvenes es insuficiente; el programa está sesgado y tiene visión de corto plazo: estudio

Susan Parker explica que en general se han encontrado efectos positivos en la salud y el desarrollo de los niños de las familias beneficiarias del programa. En zonas rurales, donde hay más evidencia porque ahí arrancaron los apoyos, diversas investigaciones han encontrado que entre los beneficiarios menores de un año, la probabilidad de morir antes de esa edad se redujo hasta 17%. Además los niños crecen más, hasta un centímetro y medio más.

Parker precisa que esos efectos no tienen una causa única. “Era el efecto del paquete completo de Prospera, que implicaba un mayor ingreso en la familia, los chequeos preventivos, vacunas y el suplemento”. 

En las evaluaciones de desempeño practicadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) por la fiscalización de la Cuenta Pública 2017, se analizaron los tres componentes de Prospera, respecto al de salud, los auditores encontraron que el 94 % de las 6.5 millones de familias beneficiarias recibieron cobertura, también que se mantuvo el control nutricional del 99 % de los menores pertenecientes a las familias beneficiadas.

Además, se impartieron más de un millón 600 mil talleres para el auto cuidado de la salud a la población vulnerable. Pero hallaron que más allá del apoyo subsidiario no hay indicadores que permitan evaluar si se están incrementando las capacidades de los servicios de salud ni la efectividad de los talleres para incrementar la prevención de enfermedades.

Jaramillo dice que la salud de los beneficiarios sí mejoró, “de eso no hay duda, pero la cuestión es saber qué tanto tiene que ver en eso el programa y qué tanto es porque empezó a operar el Seguro Popular, donde la atención no solo es preventiva”. 

Aunque la recomendación, más que sólo transformarlo en un programa de becas, porque hay población que necesita el apoyo y no tiene hijos en la escuela, es quitar la corresponsabilidad. El académico argumenta que obligar a las personas a asistir a chequeos médicos es pensar que porque son pobres no son capaces de tomar decisiones y atender su bienestar. 

Lo que hace falta, dice, es: “transferencias monetarias universales (para ciertos grupos) y mejorar la educación y la salud. Las personas no acuden a estos servicios porque les quedan lejos, son de mala calidad y encima los atienden mal, por eso no van, no porque no quieran. En salud lo que hace falta es un sistema universal que sea eficiente”.

 

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Getty Images

Cómo te puede afectar la crisis mundial del café (y por qué está detrás de la oleada migratoria de Centroamérica)

A pesar de que en las cafeterías de las grandes ciudades se llega a pagar hasta US$5 por una taza de la humeante bebida, en mayo los precios del café cayeron a su punto más bajo en una década. Te contamos qué consecuencias tiene esto en cada eslabón de la cadena.
Getty Images
16 de julio, 2019
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Hoy el precio promedio de un café con leche en Estados Unidos es de unos US$5. Pero entonces ¿por qué los productores de café de diferentes partes del mundo están abandonando sus plantaciones por otros cultivos y trabajos, o incluso buscando asilo en otros países?

La industria mundial del café está en crisis. En mayo los precios del café cayeron a su punto más bajo en una década: US$0.88 por libra de café.

La caída se debe en gran parte a los dos años de excedentes por parte de Brasil, el mayor productor del mundo, lo cual tuvo un fuerte impacto en los cafetaleros de todo el mundo al introducir millones de kilogramos de granos en el mercado.

Los problemas económicos en regiones como Centroamérica y África también tienen algo que ver.

A mediados de julio, los precios de mercado llegaron a US$1, pero siguen siendo los más bajos que ha visto la industria en 10 años.

Sin embargo, en años recientes, los consumidores de Estados Unidos, Reino Unido y otros países occidentales han tenido que asumir un alza constante en el precio de la taza de café, incluso aunque los agricultores reciban menos del 2% de esos beneficios.

Granos de café en Estados Unidos.

Getty Images

Así es cómo se está desarrollando la crisis en cada eslabón de la cadena de la producción y venta de café.

Para los agricultores

En todo el mundo, más de 21 millones de familias viven del café. Las plantaciones normalmente tienen una gran cosecha al año, por lo que se esperan ciclos altos y bajos, pero la producción entre 2018 y 2019 cayó a mínimos históricos, dificultando aún más la vida de los agricultores.

Solamente para cubrir gastos, la mayoría de los agricultores deben vender una libra de café por más de US$1.

café - gráfico

BBC

En octubre, varios agricultores centroamericanos que viajaban en una caravana de migrantes les dijeron a periodistas de la BBC que la crisis del café les había obligado a abandonar sus cultivos y a tratar de buscar asilo en Estados Unidos.

En la última década, más del 60% de los agricultores de café en Guatemala, Nicaragua, El Salvador y México han denunciado inseguridad alimentaria durante el ciclo de cosecha, según la Asociación de Especializados en Cafés de América (SCAA, por sus siglas en inglés).

José Sette, director ejecutivo de la Organización Internacional del Café (OIC) —que fue fundada en 1963 con apoyo de las Naciones Unidas para abordar la sostenibilidad del mercado de los productos del café— le dijo a la BBC que su actual ciclo bajo era tan preocupante para toda la industria porque tiene efectos “dramáticos” incluso en los agricultores.

Carro en Colombia transportando café.

RAUL ARBOLEDA/AFP/Getty Images
Colombia es el tercer exportador de café en el mundo.

“Si los agricultores están desmoralizados y no están cultivando ni cuidando sus plantaciones… Eso no augura nada bueno para el futuro, pues la demanda está aumentando en torno al 2% cada año”, dice Sette. “Eso son 3 millones de bolsas más que necesitaremos cada año para satisfacer la demanda”.

Sette añade que aunque la industria mundial del café tienen unos ingresos anuales de más de US$200.000 millones, solo US$20.000 millones llegan a los países productores y, en última instancia, menos del 10% a sus agricultores.

café - gráfico

BBC

“Cuando llegamos al nivel de precios que estamos viendo hoy, la industria necesita observarse a sí misma y, en un ejercicio de responsabilidad compartida, tratar de encontrar métodos para mejorar la situación de los cafetaleros, especialmente de las fincas más pequeñas”.

En el continente africano, donde la producción consiste mayoritariamente en pequeñas parcelas de agricultura de subsistencia, este ciclo está resultando excepcionalmente desafiante.

“En África es probable que veamos mucho más sufrimiento que en cualquier otra parte del mundo (por la crisis del café), porque nuestra producción es bastante baja”, le dijo a la BBC Fred Kawuma, Secretario General de la Organización Interafricana del Café (IACO).

“La cantidad de café que obtiene de su granja un agricultor es muy limitada en comparación con, por ejemplo, la de un cultivador de café en India o Vietnam”.

Café en Etiopía

Getty Images
El café de Etiopía es uno de los más famosos del mundo.

Esto significa que cuando los precios del café caen, también lo hace el ya pequeño margen de beneficio del agricultor, a quien le resulta imposible pagar por necesidades domésticas como la escuela de los niños o la sanidad.

Este año, Kawuma dice que su organización ha visto a muchos agricultores en dificultades abandonando el café por otros cultivos más lucrativos.

Costa de Marfil es uno de los países que ahora mismo está sufriendo consecuencias graves. Los agricultores no están contentos”, dice. “A Togo, a pequeños productores como Liberia, Sierra Leona —y a todos los países más pequeños— les está yendo muy mal y no están seguros de si realmente pueden continuar con la producción”.

Para tostadores y cafeterías

Chuck Jones conoce las dos caras de la industria.

Tiene una empresa tostadora de café y varias cafeterías en Pasadena, California, EE.UU., pero casi la mitad de sus granos provienen de las plantaciones de su familia en Guatemala. Una es suya y dos de sus primos.

Aunque teme que uno de sus familiares pierda su plantación a finales de julio.

“El exportador, con quien tiene una deuda por cubrir dos cosechas, se está haciendo cargo de la finca porque no le pagó”, dice Jones.

Agricultor de café Andrés Fahsan

Courtesía de Chuck Jones
El primo de Chuck Jones, Andrés Fahsen, en su plantación en Guatemala.

Él dice que los ciclos de auge y caída del precio del café perjudican injustamente a agricultores como su primo, quienes logran hacer dinero unas veces contadas, especialmente dado el acceso a opciones más baratas en el mercado de productos primarios.

“Como comprador puedo fácilmente reemplazar ese café”, añade. “Pero duele porque se trata de mi primo y él está perdiendo su fuente de ingresos. Es de mediana edad y vive de la plantación”.

“A pesar de que mi primo es un productor de café de alta cualidad, va a perder la finca por los sistemas establecidos que le impiden que tenga éxito”.

Jones dice que los líderes de la industria han estado advirtiendo que quienes se dedican al tueste deberían pagar más. Pero Jones, quien lleva un negocio en una ciudad con un alto costo de vida y en el que la mano de obra es cara —con un salario mínimo de US$15 por hora— dice que “no hay un claro ganador en la cadena”.

Los US$10 que se pagan al por mayor por el café tostado incluyen los gastos de envío y el almacenamiento continuo del producto, así como la mano de obra, el mantenimiento de las máquinas y otros costos de financiamiento.

plantación de la familia de Chuck

Cortesía de Chuck Jones
Esta es una de las plantaciones de la familia de Chuck Jones en Guatemala.

Para los consumidores

Pero ¿cómo se desglosa exactamente el precio que los consumidores pagan por una taza de café?

Sette, de la OIC, explica que el precio del café al por menor “no está muy vinculado al precio de los agricultores”.

Al agricultor apenas le llega el 1 o 2%, y una gran parte del costo final responde a la mano de obra, el alquiler o el marketing”.

Jones desglosó el precio de su café al por menor en sus cafeterías de Pasadena, y de los US$4 que cobra por un latte (café con leche) solo el 10% está bajo su control: el costo del café. La leche orgánica, la mano de obra, las tazas, las tapas de plástico, las mangas (fundas aislantes) y los condimentos son factores importantes en el precio final.

“No creo que nadie se esté llenando los bolsillos”, dice.

café - gráfico

BBC

La cadena de cafeterías Think Coffee se extiende por todo Nueva York. El director de la cadena, Enrique Hernández, le dijo a la BBC que producir un café con leche pequeño le cuesta a la empresa US$0.28, y se vende por US$4.25 para poder pagar los costos no relacionados con el café.

El precio subirá a US$4.50 este año. Hernández dice que se debe a mayores gastos de alquiler y salarios.

En busca de soluciones

La OIC y otras organizaciones de la industria están trabajando en cambios como la diversificación de los ingresos de las pequeñas plantaciones, la enseñanza en gestión de riesgos, la racionalización de las cadenas de producción y la lucha contra el cambio climático mediante la adopción de una agricultura climáticamente inteligente.

“También necesitamos promocionar el consumo de café en los países productores, donde suele ser bajo”, agrega Sette. “Un enfoque prometedor para, al menos, el sector del café especializado es fomentar las relaciones directas entre los productores y los tostadores”.

café

Getty Images
Fomentar las relaciones entre varios actores de la industria es importante.

Compañías de café de categoría como Think Coffee e Intelligentsia son ejemplos de esa asociación.

Hernández visita una de las plantaciones de las que Think Coffee compra café cada tres meses. Dice que la empresa se enfoca en buscar cultivos “vulnerables” en lugar de comprar solamente a los propietarios que más dinero tienen, y en invertir en crear mejores condiciones de vida para las familias de agricultores con las que trabajan.

Intelligentsia, que cuenta con cafeterías por todo Estados Unidos, tiene prácticas similares para mejorar la sostenibilidad, incluyendo el abastecimiento directo de semillas desde Centroamérica, Sudamérica y África, y la realización de talleres para agricultores.

Otras firmas en la industria han hecho llamamientos a grandes compradores como Nestlé para que paguen precios más justos y no inunden el mercado con café barato de baja calidad. Nestlé declinó hacer comentarios para la BBC.

En una conferencia durante el Foro Mundial de Productores de Café 2019, celebrada en Brasil la semana pasada, Jeffey Sach, economista de la Universidad de Columbia, Nueva York, EE.UU., pidió a Naciones Unidas crear un fondo global y anual para el café de US$10.000 millones.

Es una petición considerable, teniendo en cuenta que el fondo global destinado a combatir el sida fue de poco más de US$7.000 millones en contribuciones de 2017 y 2019.

Pero como los cafetaleros se ven obligados a sopesar otras opciones simplemente para sobrevivir, la amenaza de las plantaciones abandonadas en todo el mundo podría ser suficiente para motivar nuevos cambios.

Tal y como dice Sette, “si no invertimos hoy, puede que mañana no tengamos suficiente café”.

Con contribuciones de Kelly Rissman, BBC News


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