'Estamos luchando y necesitamos protección': reclaman indígenas en foro
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Cuartoscuro Archivo

'Estamos luchando y necesitamos protección': reclaman indígenas en foro

Los asistentes al foro del INPI dejaron en claro que quieren elevar a rango constitucional el derecho a decidir sobre sus tierras y recursos.
Cuartoscuro Archivo
8 de agosto, 2019
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Fue difícil quedarse en silencio. Muchos necesitaban hablar, gritar, llorar. Hubo que encontrar la forma, y el dolor y la rabia se transformaron en aplausos, en un minuto de aplausos por los defensores de la tierra y el territorio asesinados.

José Luis Bitimeo Valenzuela, indígena mayo yoreme de Sinaloa, fue quien desató las primeras arengas, al plantear los resolutivos de la mesa sobre tierras, territorios, recursos y biodiversidad, en la que participaron 84 personas como parte de los foros de consulta respecto a las modificaciones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para reconocer los derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos. 

El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) realizó estos foros por todo el país, para elaborar una iniciativa de reforma constitucional.

“Para hacer justicia social es necesario reconocer, consagrar y dotar de capacidades a quienes han sido históricamente marginados”, afirmó Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, en la inauguración del foro nacional, donde se recogieron las propuestas de temas para integrar la iniciativa de reforma.

“Tenemos el mandato de generar bienestar para todas y todos; tenemos que empezar por los grupos más vulnerables que han sido agraviados durante siglos”, aseguró.

En el tercer y último día de trabajos del foro nacional, José Luis Bitimeo, el indígena mayo yoreme, pronunció uno a uno los resolutivos de esa mesa de trabajo, la de tierra y territorio, que dijo, fue una de las de mayor interés para quienes participaron en los foros previos, de los que salieron las conclusiones presentadas en el foro nacional, realizado del 6 a este 8 de agosto, en la Ciudad de México.

El indígena mayo yoreme enumeró primero los temas para propuesta de reforma constitucional que resultaron de la mesa de trabajo donde él participó. Habló de las necesarias modificaciones a los artículos 2 y 27 constitucionales para el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras y territorios.

También mencionó la necesidad de elevar a la Constitución la protección especial a los territorios y al patrimonio biocultural indígena y el reconocimiento pleno e integral de las propiedades, tierras, territorios y recursos naturales de los pueblos y comunidades, incluso los considerados estratégicos para la nación. Esas palabras de Bitimeo arrancaron los primeros aplausos, en un auditorio que había permanecido sin inmutarse.

“Las asambleas comunitarias –siguió– son la máxima autoridad en el dominio pleno, cuidado y administración del territorio indígena”. Enlistó también entre los temas previstos para estar en la Constitución, las medidas compensatorias a comunidades afectadas en sus tierras y territorios o por conflictos de límites.

Para incluir como leyes secundarias, el indígena mayo yoreme mencionó la distribución justa y equitativa de los beneficios a las comunidades cuando sus recursos sean aprovechados por el Estado o por terceros, así como reconocer legalmente las decisiones sobre el territorio emanadas de los sistemas normativos y los estatutos comunales vigentes de los pueblos indígenas.

Los aplausos volvieron cuando mencionó para considerarse entre las leyes secundarias el reformar la ley energética y la ley minera, para quitarles a estas actividades económicas el carácter de preponderantes sobre cualquier otra actividad, al menos en los territorios indígenas.

“Protección y acceso libre de los pueblos a sus lugares sagrados”, enunció, y varios de los asistentes, representantes de todas las etnias del país, se pusieron de pie para aplaudir.

Bitimeo siguió, ahora con los temas para políticas públicas, programas y acciones del gobierno: “que los lineamientos y reglas de operación de los programas públicos sean accesibles al pequeño productor indígena y tengan pertinencia cultural, que los funcionarios que atiendan a un pueblo indígena sean hablantes de su lengua, y establecer atribuciones para que las asambleas comunitarias puedan sancionar a sus autoridades cuando dispongan de sus territorios y recursos naturales de manera indebida”.

Y ahí ya los aplausos, el bullicio y las consignas se habían instalado. Todavía remató Bitimeo con algo que caló más: “la responsabilidad del Estado mexicano para que vigile que las empresas cumplan todas las leyes aplicables y respeten los derechos humanos y el medio ambiente”.

Sonó hasta el caracol, y el indígena agregó: “queremos políticas públicas eficientes para la protección de personas defensoras del territorio. Hablando de empresas y mega proyectos, en Sinaloa estamos luchando y necesitamos protección. Ojalá que al volver allá no se cumplan las amenazas de muerte que pesan sobre nosotros. No queremos un Samir más”.

El nombre del defensor asesinado en febrero surtió su efecto. Las voces se levantaron de todas las partes del auditorio: “no más criminalización a los defensores de tierra y territorio”, se oyó en un lado. “Justicia para Samir y para todos”, gritaron en otro extremo. “No a la presa en Itzamatitlán”, “ni a la de Temacapulín”, “ni a ninguna otra”, “vamos compañeros”.

“Aquí no”, gritó Bitimeo, para explicar que era el nombre del colectivo que lucha en Sinaloa por el no a una presa, y aunque agradeció el espacio y trató de cerrar la intervención para seguir con el foro nacional, los asistentes tenían mucho que gritar, varios por su cuenta siguieron reclamando el no a los mega proyectos en sus territorios, adornadas las consignas por el sonido del caracol.

El moderador, un funcionario del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), trató de seguir el programa, pero los gritos de reclamo, que evidenciaban todos los problemas en los territorios, no cesaban. “Sé que hay mucho dolor, compañeros, pero hay que seguir”, dijo. “Justicia para Samir”, le respondió un grito, y a ese nombre se sucedieron otros, junto a la misma exigencia de justicia.

No sirvieron las peticiones de silencio del moderador y entonces pidió un minuto de aplausos por todos los defensores asesinados. Los alrededor de 900 asistentes se pusieron de pie y cambiaron los gritos por el homenaje en palmas a sus compañeros caídos. Solo después de eso volvió un poco la calma y el foro pudo seguir.

Otros temas para elevar a rango constitucional fueron, respecto a justicia: que se reconozcan los sistemas normativos indígenas para que se respeten y se tomen en cuenta en la solución de conflictos; que se reconozca a las autoridades comunitarias como órganos juridiccionales, en los mismos términos que jueces y tribunales; y que se les reconozcan sus sistemas de seguridad comunitaria.

Una exigencia más en el ámbito de justicia es que haya tribunales especializados, con juzgadores bilingües, en las lenguas maternas y sus variantes, así como defensores públicos y peritos.

En cuanto a instancias de decisión, las propuestas para llevar a reformas constitucionales son: establecer y garantizar el derecho de los pueblos y comunidades indígenas a la representación y participación en la vida económica, social y política, en todos los ámbitos y niveles. La presentación política será a través de autoridades elegidas bajo los propios sistemas normativos.

Respecto a la cuestión del desarrollo, las propuestas giraron en torno a elaborar modelos de desarrollo con pertinencia cultural, que respeten el patrimonio biocultural, los recursos fitoalimentarios, las semillas nativas y los conocimientos tradicionales, en especial el sistema milpa. Los representantes de las comunidades se pronunciaron por el no a los transgénicos y por el derecho a un medio ambiente sano.

Después de la realización de 55 foros regionales y el nacional, se habrán de construir acuerdos y consensos globales y conformar una comisión que tendrá la encomienda de entregar al presidente Andrés Manuel López Obrador el documento de conclusiones para solicitar el inicio del proceso correspondiente ante el poder Legislativo.

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Elecciones en EU: el futuro de Trump y otras 3 cosas que están en juego en la batalla por el Congreso

Según el corresponsal político de la BBC en Washington, uno de los temas fundamentales que ha dominado la discusión ha sido el aborto.
8 de noviembre, 2022
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Sin que sus nombres estén en las papeletas, Joe Biden y Donald Trump se han convertido en protagonistas de una intensa campaña electoral que ha vuelto a poner de relieve la división que vive Estados Unidos.

El país celebra este 8 de noviembre las elecciones de mitad de término, las llamadas “midterms”, y se prevé que el resultado tenga un gran impacto en los dos años que quedan de la presidencia de Biden (y más allá).

En EE.UU. se renueva la Cámara de Representantes y una parte del Senado cada dos años: en unos casos en coincidencia con las presidenciales y en otros en la mitad del período presidencial, de ahí el nombre de los comicios.

Es por eso que muchos ven esta elección como un referendo al presidente de turno. Y es muy común que, en ese proceso, el partido que ocupa la Casa Blanca tienda a perder escaños.

El Partido Demócrata obtuvo en la elección de 2020 una mayoría en la Cámara y un empate en el Senado que en realidad es mayoría porque el voto del desempate recae en la vicepresidenta Kamala Harris.

Eso le ha permitido a Biden aprobar algunos de los planes de su ambiciosa agenda legislativa.

Para los republicanos es un momento clave: estas serán las primeras elecciones desde que Trump salió de la Casa Blanca, y serán el mejor indicador del exmandatario para decidir si se lanza o no como candidato presidencial para 2024.

Además, si los republicanos toman el control de cualquiera de las cámaras, podrían frenar efectivamente la agenda de Biden.

También podrían controlar los comités de investigación del Congreso, por lo que podría poner fin a la investigación que se lleva a cabo sobre el ataque al Capitolio de EE.UU. del 6 de enero de 2021, aunque se espera que su trabajo termine a finales de año.

El corresponsal político de la BBC en Washington Anthony Zurcher compartió algunos de los que él considera que serán los puntos clave de esta elección.

1. Derechos o restricciones al aborto

Un cambio en la composición en el congreso puede tener un impacto directo en el día a día de los estadounidenses. Un buen ejemplo es el caso del aborto.

En junio, la Corte Suprema revocó el fallo Roe vs. Wade que otorgaba protección constitucional al aborto en el país.

Ambos partidos ya tienen proyectos legislativos que van a intentar implementar en el ámbito federal si ganan el control del Congreso en noviembre.

Los demócratas prometen defender el derecho de las mujeres a abortar, mientras que los republicanos han propuesto una prohibición federal del aborto más allá de las 15 semanas de embarazo.

A nivel estatal, el resultado de las contiendas legislativas locales y de gobernador en estados clave como Pensilvania, Wisconsin y Michigan podría significar que esos sitios impongan mayores restricciones al aborto.

Pero cualquiera de los partidos que gane el control del Congreso -y el poder en los estados- tendrá la posibilidad de impactar el enfoque de políticas que van más allá del aborto.

Si los republicanos resultan victoriosos, se espera que la inmigración, los derechos religiosos y el crimen se conviertan en prioridades.

En contraste, para los demócratas los temas clave son el medio ambiente, la atención médica, el derecho al voto y el control de armas.

2. El regreso de Trump

El expresidente de EE.UU. Donald Trump, durante su inauguración, en 2017.

EPA
Muchos analistas creen que una posible candidatura de Trump en 2024 dependerá de los resultados de esta elección.

A diferencia de los últimos presidentes que han perdido contiendas electorales en EE.UU., Trump no se retiró de la política en silencio.

Pareciera que todavía tiene interés en regresar a la Casa Blanca en 2024, y las elecciones de mitad de término podrían terminar fortaleciendo su posición o frustrando sus esperanzas.

Si bien no aparece en la boleta electoral como candidato, el apoyo político de Trump a decenas de candidatos republicanos sí que lo está.

A pesar de las objeciones de algunos líderes en el partido, el expresidente logró darles impulso a algunos de los candidatos al Senado -como el exjugador de fútbol americano Herschel Walker en Georgia, el médico de televisión Mehmet Oz en Pensilvania y al autor populista JD Vance en Ohio- para que superaran a republicanos más tradicionales en las elecciones primarias.

Si estos candidatos ganan, podría argumentarse que los instintos políticos de Trump son agudos y que su tipo de política conservadora tiene un atractivo nacional.

Pero si los republicanos se quedan cortos en el Congreso, y es por el fracaso de los candidatos poco convencionales seleccionados por Trump, el expresidente podría cargar con la culpa.

Tal resultado aumentaría las esperanzas de los rivales presidenciales de Trump dentro del partido.

Tanto el gobernador de Florida, Ron DeSantis, como el gobernador de Texas, Greg Abbott, están listos para la reelección en noviembre y podrían usar los resultados en esas contiendas como trampolín para sus propias campañas a ganar la nominación republicana en 2024.

3. El futuro de Joe Biden

Las elecciones de mitad de período normalmente se ven como un referéndum a los dos primeros años de un mandato presidencial; y es por esto que, históricamente, el partido en el poder sufre una derrota.

El presidente estadounidense Joe Biden en un evento.

Reuters
La elección de mitad de término es vista como un referendo al presidente actual.

Los índices de aprobación de Biden se han mantenido bajos durante más de un año.

Si bien los demócratas parecen haberse recuperado un poco, la alta inflación y las preocupaciones por el estado de la economía representan una batalla cuesta arriba para que el partido gobernante logre mantener el control de ambas cámaras del Congreso.

En sus primeros dos años como presidente, Biden logró que se aprobaran leyes nuevas en temas como cambio climático, control de armas, inversión en infraestructura y pobreza infantil, a pesar de contar con mayorías estrechas en el Congreso.

Sin embargo, si el control de cualquiera de las dos cámaras pasara al Partido Republicano, este tendría el poder de evitar que el Congreso apruebe proyectos de ley demócratas y el resultado sería un estancamiento legislativo.

Una mala noche para los demócratas se interpretaría también como una señal de la continua debilidad política del presidente, y podría volver a revivir los llamados para que Biden le deje el camino abierto a otro candidato demócrata cuando comience la campaña presidencial de 2024.

Sin embargo, el presidente y sus asesores insisten en que van por la reelección y solo se ha visto una vez en la política moderna que un presidente en el cargo pierda la nominación de su partido en las primarias.

4. ¿Qué pasa con los que no reconocen la elección de 2020?

Marjory Taylor Greene

Reuters
Varios candidatos republicanos han cuestionado abiertamente la legitimidad de la elección que en 2020 llevó a Joe Biden a la presidencia.

Las elecciones de mitad de período de 2022 van a ser las primeras elecciones federales desde que tuvo lugar el asalto al Capitolio de EE.UU. el 6 de enero de 2021, en el que partidarios de Trump intentaron impedir que los congresistas certificaran la victoria electoral de Joe Biden.

Lejos de amainarse después de los disturbios, Trump ha insistido en sus cuestionamientos a los resultados de la elección y ha apoyado activamente a los candidatos republicanos que dicen que les robaron la victoria.

Muchos de estos candidatos, como los nominados a secretario de Estado Mark Finchem en Arizona y Jim Marchant en Nevada y el candidato a gobernador Doug Mastriano en Pensilvania, se postulan para cargos en los que tendrán al menos algún tipo de control sobre los sistemas electorales de su estado de cara a la contienda presidencial de 2024.

Estos políticos, si son elegidos, podrían negarse a certificar los resultados electorales en sus estados si se viera en el país una elección reñida para la presidencia.

También podrían unirse a demandas contra algunoos condados, argumentando denuncias de corrupción electoral, o podrían promulgar nuevas reglas y regulaciones para restringir ciertos métodos para ejerccer el voto, como lo es la votación por correo.

En la elección de 2020, varios funcionarios republicanos estatales se negaron a ceder ante la presión de Trump para revertir los resultados en diferentes sitios.

Si en dos años hay una elección tan reñida como la de 2020, podría verse un resultado muy distinto a este tipo de desafíos.


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