A cinco meses de acuerdos, gobierno no ha cumplido con nuestra seguridad: desplazados de Guerrero
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Cuartoscuro

A cinco meses de acuerdos, gobierno no ha cumplido con nuestra seguridad: desplazados de Guerrero

A cinco meses de haber levantado el plantón que mantuvieron afuera de Palacio Nacional y a 9 meses de la salida de sus comunidades, aún esperan que las autoridades les garanticen un perímetro de seguridad.
Cuartoscuro
29 de agosto, 2019
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Los desplazados de la sierra de Guerrero que estuvieron en plantón frente a Palacio Nacional ya tienen donde vivir, el gobierno federal les deposita para pagar la renta de viviendas en la cabecera municipal de Leonardo Bravo, a donde se refugiaron después de huir de sus comunidades ante el ataque de un grupo armado.

Leer más: Desplazados de Guerrero dejan plantón en CDMX; Segob les promete protección ante grupos armados

Este lunes 26 de agosto, los niños y adolescentes de las familias desplazadas de Zitlala, Heliodoro Castillo y de las comunidades de la sierra de Leonardo Bravo pudieron reintegrarse a la escuela, después de casi un año de no asistir. No volvieron a las aulas de siempre en su comunidad, tuvieron que ingresar en las de Chichihualco, la cabecera municipal donde se han asentado.

Los adultos, en cambio siguen sin trabajo. No han encontrado donde emplearse y dependen de la ayuda que el gobierno les da para alimentación. Tampoco han recuperado todo lo que perdieron al huir de sus hogares.

El gobierno federal les cumplió solo una parte de lo acordado para que levantaran el plantón en la Ciudad de México y se regresaran con sus pocas cosas a Guerrero. La renta, la ayuda para alimentación, el regreso de los niños a la escuela y el reconocimiento de algunos como víctimas es lo que les han cumplido.

Pero falta todo lo relacionado a la parte de seguridad. Lo primero que le solicitaron al gobierno federal para volver a Guerrero fue establecer un perímetro de protección, con puestos de vigilancia en los tres accesos por donde podría ingresar a la cabecera municipal de Leonardo Bravo, el grupo armado que los desplazó, y a quienes el mismo gobierno del estado ha señalado como miembros del crimen organizado en disputa con bandas rivales por el dominio de territorio.

El acuerdo que los desplazados firmaron en febrero con Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, de la Secretaría de Gobernación (Segob), y por el que aceptaron volver a Guerrero y asentarse en Chichihualco, incluía que esa subsecretaría solicitaría a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana establecer un perímetro de protección para ellos, con tres puntos de vigilancia hacia la sierra y hacia Chilpancingo: en el Naranjo, el Carrizal y la Quebradora.

No se han establecido y los desplazados temen el avance del grupo armado, al que, acusan, ni el gobierno estatal ni el federal han replegado ni desarmado, y que, incluso, ha amenazado con avanzar desde la sierra a Chichihualco y después hasta Chilpancingo.

Te puede interesar: Guerrero concentra el 44% de desplazados en México; gobiernos anteriores desatendieron el problema

De acuerdo a testimonios de los desplazados, el grupo del crimen organizado se mantiene merodeando atrás de los cerros que rodean Chichihualco. El domingo 30 de junio, reportaron que empezaron a disparar hacia el poblado de El Naranjo. Seis familias, de las casas más cercanas al área de tiro, salieron huyendo hacia la cabecera municipal. Los demás pobladores, unos mil 500, se atrincheraron en sus hogares y empezaron a repeler el ataque.

Los pobladores desplazados temen que algo así vuelva a suceder y exigen una audiencia con Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, con quien no han podido reunirse, pese a que desde el segundo día de su plantón en la capital del país, el funcionario les prometió que los recibiría.

“Después, el día en que los desplazados retornaron a Guerrero (28 de marzo), a la cabecera municipal de Leonardo Bravo, también le solicitaron una audiencia a Durazo. Y este 16 de agosto se la volvimos a solicitar a través de María de los Ángeles Haces, de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, CEAV. Estamos en espera de respuesta”, aseguró en entrevista Teodomira Rosales, del Centro Regional de Defensa de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos), organización que da acompañamiento a los desplazados.

En conferencia de prensa, los afectados por las incursiones del grupo armado explicaron que buscan la reunión con Durazo para que les dé a conocer si el retorno a sus comunidades de origen está considerado en la estrategia de seguridad nacional y de ser así, en cuánto tiempo se realizará.

Leer más: 11 mil 437 personas fueron desplazadas en 2018 por el crimen organizado y conflictos territoriales

Dentro de las condiciones necesarias para su regreso a casa, los desplazados solicitan: el repliegue del grupo armado que ocupa sus comunidades, la instalación de un perímetro de seguridad en los límites de los municipios Heliodoro Castillo y Leonardo Bravo, que el gobierno federal se haga cargo de la seguridad en el corredor Corralitos-Casa Verde y Corralitos-Polixtepec, la investigación y sanción de los responsables de la violencia y reparación integral de los daños provocados por el grupo armado que los desplazó.

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Cómo Islandia se convirtió en el primer país de Europa en deshacerse de la COVID-19

Islandia ha tenido un gran éxito conteniendo la pandemia del coronavirus, lo que le ha permitido reanudar sus actividades con bastante normalidad mientras muchos otros países de Europa siguen bajo confinamiento.
24 de marzo, 2021
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Sí, Islandia es una isla remota en el Atlántico Norte, con un solo aeropuerto internacional. Y sí, es el hogar de menos de medio millón de personas.

Por lo tanto, sería justo suponer que tiene que agradecer la suerte de poder convertirse en el primer país de Europa en deshacerse virtualmente del covid-19.

Pero diles eso a los islandeses y no harás muchos amigos. Porque cuando apartas la geografía y miras los detalles, hay más; y estos isleños están bastante orgullosos de su éxito.

Es jueves por la noche y los jóvenes acuden en masa a la noche de karaoke en el centro de Reikiavik, la capital, gritando en el micrófono interpretaciones de todos los clásicos. Se abrazan y se besan, mientras gotitas de saliva vuelan por el aire.

En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

BBC
En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

Las salidas nocturnas, los restaurantes, los conciertos y todo lo que el resto de Europa anhela están de vuelta aquí.

Solo hay 20 casos confirmados de coronavirus al momento de escribir este artículo. Una persona está siendo tratada en el hospital e Islandia ha tenido un total de 29 muertes, lo que equivale a 8.5 por cada 100.000 personas.

“Me he estado preparando para esta pandemia durante 15 años”, dijo Thorolfur Gudnason, el epidemiólogo jefe de Islandia, cuando la BBC le preguntó exactamente cómo lo había manejado.

Gudnason fue puesto a cargo de la respuesta a la pandemia de Islandia desde el principio.

“Decidimos de inmediato lo que haríamos: realizar pruebas, rastrear contactos y aislar a todos los diagnosticados. Hicimos esto de manera agresiva, desde el primer día”, apuntó.

Su equipo de rastreo de contactos, integrado por detectives de la vida real, estaba en funcionamiento antes de que Islandia registrara su primer caso.

Cuando aparqué frente a un hotel feo en el centro de Reikiavik, un hombre alto y alegre retiró las barricadas de metal, bloqueando la puerta: “Bienvenido al hotel de aislamiento”, se rió entre dientes.

Gylfi Thor Thorsteinsson dejó un trabajo en marketing en marzo pasado para abrir el hotel, donde se envía a las personas diagnosticadas con el virus. “En mi primer día, la mayoría del personal del hotel simplemente se fue, se negaron a participar”, cuenta.

Gylfi Thorsteinsson.

BBC
Gylfi Thorsteinsson dejó su trabajo para abrir un hotel de aislamiento.

Poco a poco, los convenció de que regresaran y, durante el último año, han atendido a más pacientes que todos los hospitales de Islandia juntos.

Todos los días, Thorsteinsson se viste con equipo de protección personal completo para ir a sus habitaciones y hacerles compañía.

“Ha sido un viaje, sin saber nunca lo que traerá el día”, dice.

Ahora el hotel tiene solo un puñado de pacientes.

Pero Islandia ya ha estado aquí antes. Tuvo su primera ola bajo control rápidamente y, en mayo de 2020, la gente había comenzado a declarar al país libre de coronavirus.

Las cosas siguieron así por un tiempo, pero a fines del verano, Islandia fue golpeada inesperadamente por otra ola más feroz, después de que dos turistas que dieron positivo rompieron las reglas de su aislamiento.

Hotel de aislamiento.

BBC
El hotel de aislamiento llegó a cerrar pero debió ser reabierto cuando surgieron nuevos casos de coronavirus.

Thorsteinsson ya había cerrado y se había ido a casa. Incluso había organizado una gran fiesta para todo su personal para celebrar.

“Honestamente pensamos que habíamos ganado. Pero luego recibí la llamada: estaba de regreso. En media hora, había abierto de nuevo y la gente seguía viniendo y viniendo. Y todavía lo hacen”, señala.

Después de erradicar el virus de la sociedad, Islandia erigió fronteras de acero. Desde junio del año pasado, todos los pasajeros que llegan han sido puestos en cuarentena y hay pruebas obligatorias en el aeropuerto.

Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

BBC
Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

“Siguiente”, grita una enfermera antes de meter un hisopo en mi nariz y bajar por la garganta, todo antes del control de pasaportes.

Algo que algunos países tardaron casi un año en descifrar, Islandia lo descubrió en unos meses. Si la sociedad tenía alguna posibilidad de reabrirse, el virus tenía que ser contenido al entrar.

Cuando le pregunté a Thorsteinsson qué le había dado a Islandia esta ventaja, fue enfático: “han sido los científicos quienes han creado las reglas, no los políticos. Eso importa. Ellos saben de lo que están hablando, los políticos no”.

En cada paso, Islandia ha seguido la ciencia, liderada por el profesor Gudnason y su equipo, sin que los políticos participen en las reuniones informativas diarias.

Al reunirme después con la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir, tenía curiosidad por saber por qué se había quedado en un segundo plano.

La mujer, de 44 años de edad, ha dirigido el gobierno verde de izquierda del país desde 2017.

Para ella, pandemia y política son dos palabras que no van de la mano.

Ella me dijo lo emocionada que estaba por impulsar la realización rigurosa de pruebas, rastreando y aislando a los posibles contagiados, con la esperanza de evitar que el país sufriera bloqueos drásticos, algo que, en general, consiguió.

Pero pasar a un segundo plano no significó tomárselo con calma: “Esta pandemia me ha mantenido despierta durante todo un año. Solo desearía que todo terminara y pudiera volver a hablar de política de nuevo”, señala.

Alguna ayuda inesperada obtuvo desde el principio. Reikiavik es el hogar de una de las principales empresas de genética humana del mundo, dirigida por Kari Stefansson, un hombre animado de unos 70 años de edad que ha alcanzado el estatus de celebridad en Islandia.

A los pocos días de la llegada del virus a la isla, Stefansson acordó poner en manos de los científicos sus laboratorios de última generación para rastrear la propagación.

“Al principio, esto parecía la extinción de la humanidad, así que nos lanzamos con toda nuestra fuerza”, me dijo Stefansson mientras recorríamos los laboratorios.

“Somos una pequeña comunidad. Todos sabían que podíamos hacer esto, así que estaba claro que teníamos que hacerlo”.

Desde entonces, sus equipos han secuenciado cada caso positivo para comprender cómo se está propagando y cambiando. Señala que como el virus muta con cada cuarta transmisión, el 25% de las veces, ellos pueden averiguar quién se lo ha transmitido a quién. “¿Se lo transmitió Juan a Pedro o Pedro a Juan?”, explica.

Vida nocturna en Reikiavik.

BBC
El eficaz mecanismo de rastreo de contactos de Islandia es considerado como una de las claves para poder reanudar las actividades de ocio nocturno.

No tiene ninguna duda de que esto ha ayudado a Islandia a mantenerse por delante. “Para mí, ha sido un momento divertido. Me siento un poco culpable de admitirlo, pero ha sido emocionante”, apunta.

Durante meses, Islandia ha logrado evitar que la variante británica ingrese al país al contener los casos en la frontera.

Pero mientras estuve allí, el equipo de Kari Stefansson notó que el primer caso se había filtrado y había contagiado a otra persona.

Esa persona había ido a trabajar a un hospital y, luego, a un concierto con otras 800 personas en el que habían socializado en el bar durante el intermedio.

Parecía un desastre. Pero aquí, fui testigo de toda la fuerza del poderoso sistema de rastreo de contactos de Islandia en acción.

En cuestión de horas, todos habían sido contactados y en unos días más de 1.000 personas habían sido evaluadas. Se identificaron dos casos más y todos los infectados fueron trasladados al hotel de aislamiento.

Sorprendentemente, la variante estaba contenida, incapaz de causar el caos visto en otras partes de Europa en este momento.

“Normalmente somos una nación bastante rebelde, pero prosperamos en una crisis”, señaló Stefansson con orgullo.

Dejando la ciencia a un lado, es imposible ignorar el papel que la geografía única de Islandia ha jugado en su éxito. Esta isla volcánica, con todas sus erupciones y avalanchas, está acostumbrada a lidiar con desastres.

Islandia

BBC
Islandia tiene mucha experiencia lidiando con desastres.

Durante semanas, Islandia ha experimentado un serie de miles de terremotos al día y ha quedado claro que la pandemia es solo otra catástrofe que manejar. La primera ministra incluso admitió que tenía los mismos equipos trabajando en ambos.

Gylfi Thor Thorsteinsson está de buen humor en el hotel de aislamiento a pesar de sus nuevos pacientes.

“Tenemos el control”, sonríe desafiante. “Este es el espíritu que mantenemos. Estamos ganando”.

Pero aún no está listo para celebrar: “No más fiestas de despedida de covid. Todavía no”.

Kate Vandy contribuyó con esta nota.


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