Nudo de Alacranes: la confesión de un feminicidio y la obsesión por un escritor (capítulo de regalo)
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Nudo de Alacranes: la confesión de un feminicidio y la obsesión por un escritor (capítulo de regalo)

En la novela, el autor lleva al lector desde la cruda confesión de un feminicidio en contra de la mujer que amó tras seguir los obsesivos pasos de su autor favorito, el escritor británico D. H. Lawrence

Con la confesión de un feminicidio, es como comienza el escritor Eloy Urroz su más reciente libro titulado: Nudo de alacranes.

Se trata de la historia de los escritores David Herbert Lawrence, de origen británico, y Fernando Alday, un mexicano radicado en Estados Unidos, obsesionado y conocedor de la obra de Lawrence, quien vivió en México en 1923 y 1924, principalmente en Oaxaca.

Nudo de alacranes nace tras dos años de trabajar con la historia de ambos personajes. No es un libro biográfico pero sí permite al lector adentrarse en las obras de Lawrence, a sus tratados y manifiestos de amor y relaciones humanas.

“Son dos historias que se entrelazan y después están unidas entre sí”, dijo Eloy Urroz, entrevistado por Animal Político.

Más allá de mencionar las obras representativas de Lawrence también hace referencia a la historia verídica y documentada del escritor británico.

“Lo que el lector tiene en sus manos son dos historias paralelas, por un lado, la confesión del crimen que llevó a cabo Fernando en Oaxaca, y por otro lado estamos enterándonos de la vida auténtica de Lawrence en México”.

Esta no es una novela policiaca pero definitivamente mantiene al autor en un momento de cercanía e intimidad con cada una de las confesiones y raciocinios a los que obedece el personaje de Fernando.

Fernando cometió un feminicidio y en sus confesiones este personaje no siente mayor culpa. En el libro, Eloy muestra a un hombre psicológicamente inestable y que adolece de personalidad, misma que se degrada poco a poco ante la necesidad de repetir una parte de la vida de D. H. Lawrence.

Fernando, al igual que Lawrence, viaja a Oaxaca. Ahí, de acuerdo a datos históricos, el escritor británico escribió La Serpiente Emplumada, obra en la que describe su asombro por la civilización Azteca.

Eloy explicó que hablar de Oaxaca en su obra se debe a que fue el estado donde Lawrence buscó crear una comuna o cooperativa de amigos y artistas donde todo es de todos; para lograrlo invitó a amigos escritores, entre ellos William Edward Hopkin para venir a México, pero nadie lo siguió.

Cien años después, Fernando, conocedor de la vida de Lawrence quiere repetir esa vida y rehacer esa utopía donde convence a cuatro amigos para viajar a Oaxaca junto con Irene, una novia que tuvo 25 años atrás.

“Irene tuvo una relación muy intensa con ella, después la deja para casarse burguesamente. 25 años después reconecta con ella y sus amigos. Deja EU en busca de otro nuevo espejismo”, agregó el autor.

Para Eloy, el mayor desafío al que se enfrentó en Nudo de alacranes fue crear el personaje de un asesino y de ahí, conocer qué lo llevó a cometer ese feminicidio.

“Nunca había creado una novela con un asesino confeso que desde la primera línea dice: ´Yo maté a Irene´”.

De acuerdo con él, la narrativa de la novela emula otras tres obras: El túnel de Ernesto Sábato, donde el personaje de Juan Pablo Castel confiesa su crimen; La sonata a Kreutzer de León Tolstoi y Divorcio en Buda, novela de Sándor Márai, escritor húngaro donde el abogado mata a su esposa.

“Son tres confesiones. Tres novelas policiacas y psicológicas”, señaló.

“Mi invitación va para las mujeres, quiero que las lectoras lean esto porque finalmente es un feminicidio y quiero que me digan si piensan si es una novela misógina y machista”.

Sin embargo, para el autor es una novela totalmente feminista, en la que Irene representa una parte de la feminidad… porque ella al final es una persona libre y soberana de su cuerpo. Ahí, es donde surge su tragedia”, señaló.

Eloy Urroz, nació en Nueva York en 1967 es autor de las novelas Las leyes que el amor elige (1993), Las Rémoras (1996), Herir tu fiera carne (1997), Las almas abatidas (2000), Un siglo tras de mí (2004), Fricción (Alfaguara, 2008), La familia interrumpida (Alfaguara, 2011) y La mujer del novelista (Alfaguara, 2014).

Es coautor de Tres bosquejos del mal (1994) y Crack. Instrucciones de uso (2004). Ha escrito los ensayos Las formas de la inteligencia amorosa: D. H. Lawrence y James Joyce (1999), La silenciosa herejía: forma y contrautopía en las novelas de Jorge Volpi (2000), Siete ensayos capitales (Taurus, 2004), Êthos, forma, deseo entre España y México (2007), La trama incesante (2015) y El ensayo del arte (2016).

Con autorización del autor Eloy Urroz y Alfaguara, Animal Político te regala el primer capítulo de regalo de Nudo de alacranes.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Contenido patrocinado

Viruela del mono: en qué se diferencia de la devastadora viruela humana erradicada hace 40 años

Comparten prácticamente el mismo nombre, pero la viruela humana y la viruela del mono tienen diferencias que analiza BBC Mundo.
20 de mayo, 2022
Comparte

El surgimiento de varios brotes de viruela del mono en Estados Unidos, Canadá y varios países en Europa ha recordado al patógeno que durante siglos devastó a la humanidad.

La viruela humana es una de las enfermedades más letales que han existido y estudios en momias egipcias sugieren que pudo estar circulando entre personas desde hace al menos 3 mil años.

Solo en el siglo XX se estima que mató a alrededor de 300 millones de personas.

Por fortuna, la viruela humana se convirtió en la primera enfermedad erradicada de la historia hace más de 40 años, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) certificó su fin en 1980 tras una exitosa campaña de vacunación global.

Ahora, la viruela del mono está causando el mayor brote jamás visto en Europa de la enfermedad y los científicos estudian a fondo sus implicaciones.

De momento, las autoridades médicas indican que las probabilidades de ver una transmisión descontrolada son bajas y señalan que su letalidad está lejos de la causada por la viruela humana.

En BBC Mundo analizamos las diferencias entre estos dos virus muy parecidos de la misma familia de los orthopoxvirus.

Mortalidad

¿Qué tan mortal es?

Es la pregunta que seguro muchos se hacen al escuchar hablar de una enfermedad desconocida. Sobre todo si comparte el nombre con una de las más mortales de la historia.

“Afortunadamente, la viruela del mono es bastante más leve que la versión mayor de la viruela humana, que llegó a alcanzar un 30%“, explica a BBC Mundo Raúl Rivas González, catedrático de microbiología en la Universidad de Salamanca en España.

La viruela humana se presentaba en dos versiones: variola mayor y variola menor. La mayor era la más la mortal, la que podía llegar al 30%. La menor provocaba una enfermedad más leve y en pocas ocasiones causaba la muerte.

Paciente con viruela.

Getty Images
La versión más mortal de la viruela podía alcanzar una mortalidad de hasta el 30%.

Sucede de forma parecida con la viruela del mono, aunque con porcentajes inferiores de mortalidad. Existen dos “clados” o versiones: la de África occidental y la de África central.

“El de África occidental es el más leve, con una mortalidad de entre el 1% y el 10%, y parece ser el que está originando el brote en Europa”, dice Rivas.

“El de África central, por otra parte, es más virulento y peligroso y puede llegar a matar a alrededor del 20% de infectados”, agrega.

Jacob Lorenzo Morales, director del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias en España, ofrece los mismos porcentajes y explica que los niveles más altos de letalidad se concentran en poblaciones determinadas.

“Por los datos que hemos visto, las mayores letalidades se dan en zonas rurales muy pobres en África y, en general, en muchos niños por su sistema inmune menos desarrollado”, apunta para BBC Mundo.

Transmisión

Estamos en medio de la pandemia de coronavirus donde nos enfrentamos a un patógeno altamente transmisible, pero este no es el caso de la viruela del mono.

Este tipo de viruela, a su vez, también parece transmitirse con menor facilidad que la viruela humana.

“Es un virus que se transmite muy bien entre animales, pero una vez salta de animal a humano no tiene una alta capacidad de transmitirse”, dice Lorenzo Morales.

Las autoridades médicas señalan que todavía no hay mucha información sobre las posibles vías de transmisión entre humanos en los brotes actuales.

Por lo que se conoce, se transmite principalmente a través de contactos estrechos e intercambios de fluidos corporales. Muchos de los casos en Europa parecen estar vinculados a la transmisión sexual.

Campaña de vacunación en Benín en 1968.

Getty Images
Una campaña de vacunación histórica, especialmente en zonas de menos recursos, consiguió erradicar la viruela en 1980.

Pero se están estudiando todas las vías posibles, como la transmisión indirecta a través de objetos contaminados e incluso aerosoles.

“La viruela erradicada se transmitía de forma similar, pero el contagio entre humanos era mucho más fácil”, recuerda Lorenzo Morales, quien no descarta que en el futuro la viruela del mono pueda hacerse más eficiente en la forma de transmitirse.

Raúl Rivas explica que esta viruela es un virus bastante estable y que varía muy poco. Pero a su vez, Morales menciona que “es un patógeno relativamente nuevo, acostumbrándose a vivir entre nosotros, y todavía no está especializado en multiplicarse e infectarnos”.

La viruela humana solo podía transmitirse entre humanos. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC), no hay evidencia científica de que la viruela pueda transmitirse por insectos u otros animales.

El origen de la viruela es desconocido. En el caso de la viruela del mono, se le llama así por descubrirse en colonias de monos mantenidos para labores de investigación en 1958.

Síntomas

En ambas enfermedades, el cuadro clínico comienza de forma similar, aunque es algo más leve en la viruela del mono.

“Como en la mayoría de infecciones, empiezan con fiebre y también es común el malestar corporal, cansancio, dolor muscular y en la garganta”, describe Rivas.

Visión microscópica del virus que causa la viruela.

Getty Images
Visión microscópica del virus que causa la viruela.

Además, en ambas enfermedades también se desarrollan las inequívocas pústulas cutáneas que luego pueden dejar visibles cicatrices en la piel de los pacientes.

“Luego, con el paso de los días, la viruela del simio suele hinchar los ganglios linfáticos, tanto los cervicales, maxilares, axilares y en las ingles. Esto no ocurría con la viruela humana”, añade Rivas.

El periodo de incubación de la viruela símica suele ser de siete a 14 días, pero puede reducirse a cinco y elevarse a 21 días.

En el caso de la viruela humana, la incubación puede durar entre siete y 19 días, aunque la duración media era entre 10 y 14 días.

Tratamiento

La viruela fue erradicada gracias a una campaña de vacunación histórica que puso fin a miles de años de muertes causadas por el patógeno.

Dado que el virus de la viruela del mono está estrechamente relacionado con el que causa la viruela, la vacuna contra esta última también ha mostrado ser efectiva para las dos enfermedades.

En este caso, las personas mayores de 55-60 años que fueron vacunadas contra la viruela antes de su erradicación podrían tener entonces una inmunidad considerable contra la viruela del mono.

Edward Jenner.

Getty Images
Los estudios del inglés Edward Jenner en el siglo XVIII fueron clave para el desarrollo de la vacuna contra la viruela.

Sin embargo, mientras se define la mejor estrategia para tratar esta enfermedad, que científicos ven poco probable que se descontrole, los tratamientos disponibles son sobre todo paliativos para los síntomas.

Lorenzo Morales lamenta que no haya un tratamiento específico.

“Como es un patógeno que sobre todo ha afectado a África y no a los países desarrollados, no se invierte suficiente en la búsqueda de tratamientos“, dice.

Sin embargo, a pesar de no contar con tratamientos específicos, hay una diferencia muy grande entre esta viruela del mono y la erradicada: el avance de la ciencia y el conocimiento.

Por cientos de años, la viruela humana hizo estragos sin que se lograse comprender la enfermedad y cómo detenerla.

“Esta viruela del mono es una enfermedad que conocemos bien. Quizás para el público general es algo nuevo, pero se descubrió en 1958. Está bien estudiada también porque es muy parecida a la viruela humana”, dice Rivas.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=gcPQE4QeRpc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.