Pasantes de enfermería reciben becas de 600 pesos al mes, “no alcanza ni para pasajes”, dicen
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Andrea Vega

Pasantes de enfermería reciben becas de 600 pesos al mes, “no alcanza ni para pasajes”, dicen

Apenas este jueves, funcionarios de la Secretaría de Salud les confirmaron que no habría recortes en los montos de los apoyos que reciben, pero ellos alegan que son insuficientes y piden un incremento.
Andrea Vega
2 de agosto, 2019
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Candelaria Ramírez esperaba irse a Colima, al Hospital Materno Infantil a hacer su servicio social. Aunque esta institución se ubica en el centro de ese estado, la joven pasante de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENOE) de la UNAM tenía planeado moverse a centros rurales de salud, a donde los rotan durante su año de actividades.

“Allá es donde hacemos falta. Podemos apoyar en la atención de partos, de control pre natal, en la atención al recién nacido. Todo eso está garantizado aquí en la Ciudad de México, pero no en las comunidades, en los centros rurales. Y ahora resulta que querían recortar esas plazas para servicio social y el monto de las becas que nos dan, que ya son raquíticas”, dice Candelaria, parada en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, a donde llegó con otros 200 compañeros entre médicos y enfermeros para exigir que esas reducciones no se hagan. 

Lee más:“Esto no es solo por becas, queremos mejores condiciones en los centros de salud”, dicen

Este primero de agosto ella está aquí, de protesta en el centro de la ciudad, cuando este día debería iniciar su servicio social en Colima. “Fueron a la escuela funcionarios de la Secretaria de Salud a decirnos, en febrero, que podríamos hacer nuestro servicio social en estados como Hidalgo, Colima, Morelia, Quintana Roo o Chiapas. Se supone que yo me iba a Colima y luego la semana pasada nos notificaron en la escuela que las plazas foráneas se habían cerrado”. 

El acto público, la licitación como ellos le llaman, en la que les entregan formalmente sus plazas para servicio social a los pasantes estaba programado para mediados de julio. Pero se canceló. 

“Nos dijeron que teníamos que esperar al 5 de agosto”, cuenta Candelaria. Además, les anunciaron que los montos de las becas quedarían a la mitad, de 600, como les habían dicho en febrero, a 300. 

Y la protesta empezó para los estudiantes de enfermería, que el lunes elaboraron su pliego petitorio de 12 puntos y se alistaron para unirse a los pasantes de medicina en el paro nacional de actividades y en la marcha del primero de agosto en el centro de la CDMX y en otros estados. 

“Como no vamos a salir a protestar –dice Candelaria–, si ya con 600 pesos no alcanza, imagínate con menos. Yo me quiero ir a Colima, pero mis papás me iban a apoyar con los gastos los primeros días, mientras encontraba un trabajo por las tardes para poder pagar renta, comida, transporte, eso no lo pago con 600 pesos, eso no alcanza ni para los pasajes, bueno ni para el autobús de ida”.

Por irse a otro estado, a ella le debería tocar una beca para pasante de enfermería tipo C de 1,600 pesos al mes, o al menos la tipo B, de 900, pero dice que las becas no se otorgan como se debe de acuerdo al lugar donde van los pasantes. 

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Las mismas quejas tiene Sharon Martínez, también de la ENOE. Dice que ella se iba a ir a hacer su servicio social a Atotonilco, Hidalgo. “Hasta nos dieron un curso propedéutico, como de inducción, y después ya nos avisaron en la escuela que la Secretaria de Salud había cancelado las becas y que no podíamos irnos. Ahorita las asignaciones están detenidas, solo estamos esperando que nos avisen para entregar papeles”. 

Alexis Palma también está a la espera. Él tenía que empezar su servicio social este primero de agosto en el Hospital de la Mujer, aquí en la CDMX, en lugar de eso está en la protesta en la plancha del Zócalo. 

“Estamos esperando por la licitación de plazas. Pero han movido la fecha. Ahora vamos a ver si es este miércoles 3. También estamos esperando ver quiénes van a recibir beca, porque no a todos nos dan. Dijeron que iba a haber menos becados y que sólo serían 300 pesos mensuales de apoyo, por eso estamos aquí para marchar”. 

El contingente de los pasantes de enfermería, de escuelas como la UNAM, la UAM y el IPN marchó, junto con los pasantes de medicina, hacia la Secretaría de Salud. Ahí entregaron su pliego petitorio al titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Salud, Pedro Flores Jiménez, y al titular de la Dirección  General de Calidad y Educación en Salud, Ricardo Morales Carmona. 

Los funcionarios les aseguraron, igual que a los pasantes de medicina, que no habrá recorte ni de plazas para servicio social, ni del número de becas ni de los montos de las mismas. 

“El día de hoy ya se empezaron a abrir plazas. Creemos que fue por la presión de la movilización, pero tenemos más demandas, queremos que se incrementen los montos de las becas, porque son insuficientes y también que se cree un órgano de ética para darle seguimiento a los casos de acoso, que es muy frecuente que padezcamos las enfermeras”, explica a Animal Político, Lucero Jaimes, representante de la ENOE en la Asamblea de Pasantes de Enfermería y Enfermería y Obstetricia. 

Las autoridades de la Secretaría de Salud recibieron las peticiones de los pasantes de enfermería y los invitaron a unirse a las mesas de trabajo que acordaron realizar con los pasantes de medicina. La próxima será el 16 de agosto.

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Por qué Nueva España se disgregó en tantos países tras la independencia de México y Centroamérica hace 200 años

El 2021 marca los 200 años del fin de la Nueva España, un extenso territorio dominado por la corona española que intentó mantenerse unido pero al final se fragmentó en múltiples países. ¿Cómo se dio tal transformación?
16 de septiembre, 2021
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Este septiembre es bicentenario para seis naciones de América Latina.

En ese mes, pero del año 1821, se dieron declaraciones de Independencia sobre la corona española que, después de varios experimentos políticos, concluyeron con el nacimiento de seis países que hoy conocemos: México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Incluso los territorios de Chiapas, Yucatán y Texas tuvieron una corta vida independiente.

Todos ellos emanaron de la Nueva España, uno de los vastos territorios en América que el imperio español creó y administró durante tres siglos.

Pero ¿por qué uno de los mayores imperios del milenio pasado perdió el control de su más extensa posesión y su territorio terminó tan fragmentado?

Para responderlo hay que mirar a qué ocurría a comienzos del XIX.

¿Cómo era la Nueva España?

La Nueva España era una de las naciones más grandes de su época.

Se extendía por más de 7 millones de kilómetros cuadrados, desde regiones del suroeste y sureste del actual Estados Unidos hasta el noroeste de Panamá.

El territorio actual de España cabría 14 veces tan solo en la Nueva España (más aún en sus otros virreinatos y territorios de América, África y Asia).

Su conformación territorial era diversa: había reinos como el de México y Nueva Galicia en la región central. (Los siguientes mapas muestran las extensiones territoriales con base en los límites actuales de países y estados locales).

Nueva España central

BBC

Al norte, estaban las provincias internas del oriente, como Nuevo León o Nueva Extremadura, y las provincias internas del occidente, entre ellas las Californias, Nueva Navarra o Nueva Vizcaya.

Nueva España norte

BBC

Hacia el sur, estaban las capitanías generales de Yucatán y Guatemala.

Esta última también se subdividía en provincias: Chiapas (actual estado de México), Guatemala (incluyendo el actual Belice), San Salvador (actual El Salvador), Nicaragua y Costa Rica (entonces una sola unidad) y Comayagua (actual Honduras).

Nueva España sur

BBC

La capital era Ciudad de México, pero Ciudad de Guatemala actuaba como una segunda capital en términos de gobierno.

“Era un empalme jurisdiccional muy complicado, pero en términos prácticos sí había mucha independencia de las provincias centroamericanas respecto a México, pero también había algunas funciones en las cuales dependían de México”, dice a BBC Mundo el historiador Alfredo Ávila.

En materia económica, de religión y de justicia a través de la Santa Inquisición, el gobierno de Ciudad de México tenía el control sobre la Nueva España entera. Pero en el resto de cuestiones, como la fuerza armada, la Capitanía de Guatemala o Yucatán tenían su autonomía.

“En Centroamérica no había un virreinato en términos generales, sino una audiencia, con un jefe político, una capitanía general”, continúa Ávila, académico del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Y es muy difícil hablar de identidades. Una persona que nació en San Salvador era guatemalteca, porque dependía de la Audiencia de Guatemala. Pero si era hijo de españoles, era español”, apunta.

https://www.youtube.com/watch?v=W3yHdmZ_rF8&t=358s

Todo eso tuvo un papel importante en lo que ocurriría alrededor de 1810.

El ocaso de un enorme imperio

Las élites ligadas al poder político, comercial y religioso fueron exponiendo sus discrepancias con España luego de tres siglos de convivencia.

A partir de 1808, el descontento de la clase gobernante en América llevó al surgimiento de varios movimientos de independencia que se fueron fortaleciendo al tiempo que la corona española atravesaba sus propios conflictos bélicos en Europa con Inglaterra y Francia.

Eso dejó a la corona española muy debilitada para hacer frente a las rebeliones en América. Incluso el gobierno de Ciudad de México había perdido el control militar en sus dominios.

“El virrey de México no mandaba en la comandancia de Guadalajara o en Monterrey”, explica Ávila. Ahí los jefes militares eran los que “tenían tanta fuerza que el virrey ya no tenía influencia sobre ellos”.

“Ahí empezó un proceso de desarticulación virreinal que alcanzó a Centroamérica”, señala.

Capitulación de Madrid, Antoine-Jean Gros

Museo de Historia de Francia
El cambio de monarquía en el trono español fomentó los movimientos de independencia en las colonias.

El gran estallido en la Nueva España es el de la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando una conjura independentista se vio descubierta y el cura Miguel Hidalgo llamó al pueblo mexicano a alzarse en armas en el famoso Grito de Dolores.

La guerra de independencia mexicana culminó 11 años después, el 27 de septiembre de 1821.

Por su parte, la Capitanía de Guatemala tuvo un proceso relativamente pacífico en el que la determinación independentista se dio en una asamblea con miembros de las provincias el 15 de septiembre de 1821.

Aunque esas son las fechas más recordadas, en los hechos hubo un momento que semanas antes fue determinante para la Nueva España.

Los Tratados de Córdoba

Cuando México y las provincias de Centroamérica declararon su independencia, ya tenían un plan en marcha: conformar un imperio.

La idea fue plasmada en los Tratados de Córdoba, que fueron firmados entre los independentistas mexicanos y autoridades de la Nueva España el 24 de agosto de 1821. Tenían como objetivo final la fundación del Imperio Mexicano.

Los españoles sabían que no podían contener más el movimiento de independencia, pero querían rescatar las valiosas vías de comercio.

El documento “reconocía la independencia de México, pero buscaba mantener la relación comercial de ambos lados. Y una parte de la élite de Guatemala quería aprovechar eso”, explica Ávila.

Chiapas -que era parte de la Capitanía de Guatemala- fue la primera provincia centroamericana en unirse al imperio, seguido poco después por la Capitanía de Yucatán.

“Y la discusión de los centroamericanos entonces fue qué convenía más: permanecer independientes de España o unirse a alguna de las dos grandes potencias limítrofes, Colombia o el Imperio Mexicano”, señala el historiador.

“Claramente por vínculos históricos tenía más sentido unirse al Imperio Mexicano”.

Panamá, que hoy es parte de Centroamérica, quedó en la Gran Colombia.

Reunión del Ejército Trigarante

Getty Images
El ejército de Iturbide ayudó a reprimir a los opositores a la unión con el imperio de San Salvador.

Bajo el nuevo imperio se delimitaron 24 provincias, muchas de las cuales conservan sus nombres en México y Estados Unidos (Texas, Nuevo México, California) hasta la actualidad.

Por lo que respecta a Centroamérica, se dio la delimitación casi actual: Guatemala (incluyendo a Belice), El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica (estas dos últimas ya no eran una sola).

La fragmentación final

No obstante, el Imperio Mexicano duró poco.

La inestabilidad política que persistía desde la asunción del emperador Agustín de Iturbide condujo a un golpe de Estado en febrero de 1823, el cual llevó a la disolución del Imperio Mexicano un año después.

Las provincias mexicanas, a las que se integró Chiapas, conformaron la primera República Federal Mexicana, mientras que las provincias del sur crearon la República Federal de Centroamérica.

Pero aquel intento de mantener la unión de tan diversos territorios no se pudo sostener. Las razones no solo eran por los acuerdos políticos del momento, sino históricas.

Mapa de Centroamérica

iStock
Centroamérica intentó mantenerse unida, pero a partir de la década de 1830 inició su separación.

En Centroamérica no se alcanzó a construir una identidad más amplia. De un millón, la mitad vivía en Guatemala. Otra buena parte en Chiapas. El resto de las provincias estaban muy poco pobladas y casi no tenían contacto entre sí”, explica Ávila.

“Y había un cierto rechazo a Guatemala, porque se veía como la ciudad que cobraba impuestos, que mandaba tropas, que era un poco opresora”, añade.

En la década de 1930 hubo diversos conflictos que derivaron en la disolución de la unión de las provincias que buscaban tener mayor autodeterminación.

Fue entonces que nacieron cinco repúblicas independientes: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw&feature=emb_title

Y en el caso mexicano, en la década de 1830 y 1840, México perdió importantes territorios ante Estados Unidos: Texas, la Alta California y Nuevo México.

Incluso Yucatán declaró su independencia durante ocho años, pero volvió a la unión mexicana.

Fue así que los más de siete millones de kilómetros cuadrados quedaron divididos en las naciones que este año celebran dos siglos de independencia.


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