“Esto no es solo por becas, queremos mejores condiciones en los centros de salud”, dicen pasantes de medicina
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Andrea Vega

“Esto no es solo por becas, queremos mejores condiciones en los centros de salud”, dicen pasantes de medicina

A su llegada a la Secretaría de Salud, después de una marcha que llamaron simbólica, aseguraron que seguirán luchando por los derechos que hasta ahora se les han negado.
Andrea Vega
1 de agosto, 2019
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Miembros de la Asamblea Mexicana de Médicos Pasantes en Servicio Social se reunieron este miércoles 31 de julio con el titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Salud, Pedro Flores Jiménez, y con el titular de la Dirección  General de Calidad y Educación en Salud, Ricardo Morales Carmona, quienes, de acuerdo a los pasantes, les confirmaron que no habrá reducción en el número de becas para ellos, ni en los montos de las mismas.

Es por eso que el paro de actividades termina hoy y la movilización convocada para este 1 de agosto se convirtió en una marcha simbólica para seguir exigiendo lo que les corresponde, como mejores condiciones de infraestructura e insumos en los centros de salud donde prestan su servicio social, así como mayor seguridad para desempeñar sus actividades. 

Frente a las oficinas de la Secretaría de Salud, a donde llegó la marcha que partió del Zócalo de la CDMX, Andrés Quintero, de la Facultad de Medicina y representante de la Asamblea Mexicana de Médicos Pasantes en Servicio Social, indicó que esta no es solo una cuestión de presupuesto. 

“Este movimiento no es solo por el apoyo económico que debe existir, hay muchas otras condiciones que deben cumplirse en las centros de salud y que están reglamentadas por la Norma Oficial Mexicana (NOM-009-SSA3-2013) pero que no se cumplen”.

Los pasantes aclararon que no están pidiendo lujos, sino solo lo necesario y lo reglamentado para poder cumplir con su servicio social. Foto: Andrea Vega

Entre las condiciones establecidas en esta NOM están: contar con un área exclusiva para habitación, descanso, alimentación y aseo de los pasantes, en condiciones de privacidad y seguridad en el campo clínico o en su defecto, un lugar en la localidad que cumpla con lo referido, sin costo para el pasante, cuando deba permanecer disponible después del horario de atención que corresponde al campo clínico.

El lugar donde prestan el servicio social debe contar con los medicamentos y material de curación de acuerdo al Cuadro Básico y al Catálogo de Insumos, según corresponda, y con un medio de comunicación externo como: teléfono, radiocomunicador o sistema de Internet, cuando existan en la localidad las condiciones de infraestructura para ello.

Los pasantes aclararon que no están pidiendo lujos, sino solo lo necesario y lo reglamentado para poder cumplir con su servicio social. “Peleamos por las condiciones de los centros de salud porque si no son las adecuadas, no solo nos afecta a nosotros, también a los pacientes. Si no tenemos lo necesario, el servicio para ellos se ve comprometido”, aseguró en entrevista Saret Bazán, representante de la FES Iztacala, de la UNAM, ante la asamblea. 

Los jóvenes aseguraron que en la reunión de este miércoles con las autoridades de salud entregaron un pliego petitorio que incluye estos puntos. Los acuerdos a los que se llegaron, explicó Bazán, es que el próximo lunes las autoridades de la Secretaría de Salud presentarán los avances en el desglose de los trabajos que incluyen las demandas y a quién le corresponde atenderlas. 

El 16 de agosto habrá una nueva reunión para discutir sobre estos avances y plantear propuestas. 

Quintero aprovechó también para denunciar que hay muchos pasantes que no se les asigna una beca, aunque la merecen de acuerdo a la NOM, y que los montos de estas, que van de mil a 3 mil pesos de acuerdo a la localidad donde realizan el servicio social, son insuficientes para cubrir los gastos mensuales. 

Sobre esto, Quintero, aseguró que las autoridades de la Secretaría de Salud les explicaron que ellos asignan el número de becas que les solicita cada secretaria estatal, y que se revisará este asunto. También les solicitaron a los jóvenes hacer las denuncias, a través de sus escuelas y jurisdicciones, cuando las condiciones de los centros de salud no sean las adecuadas.

En la marcha de este jueves participaron alrededor de 200 pasantes de enfermería y medicina, principalmente del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

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Coronavirus: qué es el cerebro pandémico y cómo nos afecta en el día a día

La exposición al estrés crónico que ha traído la pandemia está teniendo más consecuencias de las que imaginamos. Te contamos algunas y cómo contrarrestarlas.
26 de julio, 2021
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Me siento a escribir este texto. Arranco. Voy bien, llevo 100 palabras. Bueno, pienso que esta última línea quizás no se entiende. La borro. Lo borro todo. ¿Cómo retomo? Página en blanco. Mente en blanco. Pasan los minutos. Reviso el teléfono. ¡Es imposible concentrarse!

Es muy probable que en el último año y medio hayas sentido algo parecido ante cualquier actividad.

Si es así, no te preocupes. Muchos lo comparten. Tenemos cerebro pandémico.

No se trata de un término clínico, pero es así cómo algunos científicos denominan a la serie de dolencias que está sufriendo nuestro cerebro a raíz de la pandemia.

El estrés crónico y los largos ratos de confinamiento no solo han afectado nuestra capacidad de memoria y concentración.

Hay expertos que creen que también es posible que hayan reducido en tamaño algunas zonas de nuestro cerebro.

Pero, ¿nos quedaremos así para siempre?

Estrés prolongado

Los especialistas coinciden en que el principal responsable de los cambios en nuestra cabeza es la larga exposición al estrés durante tanto tiempo, el estrés crónico.

“Hay niveles de estrés ‘buenos’. Si necesitas culminar una tarea en un tiempo ajustado, una vez lo haces el estrés se va. Se acaba todo”, ejemplifica Michael Yassa, neurólogo del Centro de Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria en California.

Mujer mirando a través de la ventana durante el confinamiento.

Getty Images
El aislamiento social provoca una exposición al estrés prolongado, impactando el volumen de varias zonas de nuestro cerebro involucradas en nuestras actividades diarias.

“Pero cuando el fin no está la vista y el estrés continúa por una sesión prolongada, entonces se vuelve problemático”, le explica Yassa a BBC Mundo.

Es lo que nos está sucediendo con la pandemia. Vivimos un estado dilatado de espera, de confinamientos y relajaciones, restricciones y medidas sin saber cuándo recuperaremos lo que ahora llamamos normalidad.

El estrés prolongado libera cortisol, y si tienes problemas continuos con esta hormona, puede llegar a afectar el volumen de algunas zonas del cerebro.

La neuropsicóloga Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, ha estado analizando los efectos del distanciamiento social y la ansiedad por la pandemia en nuestra masa cerebral.

“A través de escáneres a personas socialmente aisladas hemos detectado cambios en el volumen de las regiones temporales, frontales, occipitales y subcorticales, así también como en el hipocampo y la amígdala”, le dice Sahakian a BBC Mundo.

“Ya en el pasado, altos y prolongados niveles de cortisol han sido asociados con disrupciones del humor y la reducción del hipocampo. Esto se observa sobre todo en pacientes con depresión”, añade.

En 2018, por ejemplo, un estudio publicado en la revista Neurology de la Academia Estadounidense de Neurología demostró que un alto nivel de cortisol en pacientes se asoció con una peor memoria y percepción visual, así como con volúmenes más bajos de materia gris total, occipital y lobar frontal.

Y esos cambios de volumen como los detectados por Sahakian pueden incidir directamente en las actividades que realizamos a diario.

“Ese conjunto de dolencias que afectan a la salud mental y nos generan depresión y ansiedad, es lo que coloquialmente estamos llamando cerebro pandémico”, apunta Yassa.

¿Cómo nos afecta el cerebro pandémico en el día a día?

La doctora Sahakian pone un ejemplo muy común.

“Aparcas tu auto en un estacionamiento público de múltiples niveles de un centro comercial. Regresas después de varias horas. Por un momento te pierdes y no recuerdas dónde dejaste tu auto. Pues bien, el hipocampo es la zona del cerebro responsable de aplicar esa memoria, precisamente una de las zonas más afectadas por los efectos de la pandemia”.

Aparcamiento en Santa Mónica, Los Ángeles, Estados Unidos.

Getty Images
Los efectos del llamado cerebro pandémico pueden notarse si tenemos dificultades para reencontrar nuestra plaza de aparcamiento.

El hipocampo también está involucrado en los procesos de aprendizaje. Además, es una zona que normalmente se deteriora con la edad.

“Es por ello que los ancianos pueden ser más vulnerables, aunque también hemos detectado que los niños pueden experimentar retrasos en su desarrollo social y del lenguaje”, argumenta Sahakian.

Pero los efectos del llamado cerebro pandémico van mucho más allá de una afectación leve de la memoria o un retroceso de la capacidad de aprendizaje.

Son muchos los receptores que son sensibles al cortisol, así que varias redes neuronales quedan afectadas, notándose en nuestros posibles cambios de humor frecuentes, sentimientos de miedo o la incapacidad para concentrarnos, realizar varias tareas a la vez o tomar decisiones sin titubear.

Esto se debe a su impacto en el sistema límbico y la amígdala, esta última encargada de hacernos sentir emociones.

“Muchos pacientes describen un sentimiento de “neblina mental” y se quejan de que ya no toman decisiones de la misma forma que lo hacían antes”, explica Yassa.

Por supuesto, esta carga psicológica también viene acompañada de irremediables consecuencias fisiológicas.

“La depresión y la ansiedad nos afectan el sueño, cambian el apetito y producen fatiga”, añade el neurólogo.

Escáner de cerebro.

Getty Images
Sahakian y su equipo han estado investigando las variaciones en nuestro cerebro que provoca la pandemia.

No afecta a todos por igual

Como en todo, el cerebro pandémico lastra más a unos que otros. En esto entra en juego la resiliencia individual y el nivel de estrés al que estemos sometido.

No sufren lo mismo quienes han padecido el aislamiento social que aquellos que perdieron un familiar o conocido, se quedaron desempleados o estuvieron infectados.

En estos casos, además del estrés crónico, también puede aparecer el estrés postraumático, incrementando la inestabilidad de la salud mental, la depresión, el dolor y la ansiedad.

Algunos hemos mostrado más resiliencia y creamos estrategias durante los confinamientos para mantenernos sanos, como seguir una rutina de ejercicio físico, pero para los más afectados este tipo de actividades puede ser más difícil de seguir”, diferencia Sahakian.

“La autogestión del estrés es algo personal que no todos logramos de la misma manera. Todos hemos tenido estrés en nuestra vida. Si logramos superarlo, este estrés hasta puede ser bueno en cierto punto” añade.

¿Es posible recuperarse?

El doctor Yassa quiere pensar que sí es posible superar los cambios sufridos, pero reconoce que no será de la noche a la mañana y que tomará tiempo.

“La gente se sobrepone a desastres naturales o la pérdida de seres queridos, así que de esto también deberíamos superarlo. Pero primero debe desaparecer la causa”, aclara.

“Según se vayan recuperando las libertades y la gente retome el contacto social, todos mejoraremos”, amplía Sahakian.

Persona llorando en una tumba en Indonesia en plena ola de coronavirus.

Getty Images
Las personas que han sufrido un ser querido pueden tardar más en recuperarse de los efectos psicológicos de la pandemia.

Mientras esperamos por la vuelta a la normalidad, los expertos igualmente aconsejan aplicar técnicas para traer de vuelta nuestras funciones cognitivas.

“Debemos retarnos con juegos de memoria para recuperarla, así también como ponernos a aprender cosas nuevas”, recomienda la doctora.

Yassa opina que debemos enfocarnos en crear una especie de armonía de ritmos.

“Levantarnos a la misma hora, comer regularmente y hacer ejercicio físico da mejores oportunidades al cerebro para recuperarse“.

Pero si bien estas actividades pueden ser suficientes para muchos, Sahakian reconoce que algunos podemos necesitar la ayuda de profesionales.


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https://www.youtube.com/watch?v=WhrDWNcNQEM

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