Desde 2016, 578 pozos más utilizaron el fracking para extraer recursos en México
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Desde 2016, 578 pozos más utilizaron el fracking para extraer recursos en México

La Alianza Mexicana contra el Fracking llamó a diputados y senadores a discutir las seis iniciativas presentadas para prohibir esta técnica de extracción en este periodo de sesiones.
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Nota del editor: originalmente esta nota se publicó afirmando que en lo que iba del año habían aumentado en 578 el número de pozos que utilizan la extracción de fracking, sin embargo se utilizaron cifras que también corresponde a 2016.

Desde 2016, ha aumentado el número pozos petroleros que utilizan el método de fracturación hidráulica, también conocido como fracking, para la extracción de hidrocarburos en México, pasando de 7 mil 879, a 8 mil 457. 

Así lo dio a conocer la Alianza Mexicana contra el Fracking, al cuestionar que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no ha implementado acciones contra esta técnica extractiva, pese a ser uno de los compromisos del presidente.

Leer más: Pese a promesa de frenarla, gobierno de AMLO presupuestó 3 mil mdp para la técnica de fracking

El colectivo dio a conocer las respuestas a solicitudes de información dirigidas a dependencias involucradas, con el objetivo de saber las medidas implementadas contra esta práctica, pero no hay ninguna. 

La organizaciones exhibieron que no hay medidas contra el fracking implementadas por la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), Petróleos Mexicanos (Pemex), la Secretaría de Energía (Sener) ni por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). 

“Este escenario nos confirma una continuidad absoluta en el marco regulatorio que permite la fractura hidráulica en el país, sin ninguna acción implementada desde el poder Ejecutivo que vaya en el sentido de las palabras del Presidente”, señaló Manuel Llano, de la organización CartoCrítica. 

Los especialistas explicaron que la técnica de fracturación hidráulica se hace en dos tipos de pozos: convencionales y no convencionales. Sin embargo, ambas implican graves consecuencias sociales, ambientales y climáticas.

Llano expuso que un solo pozo puede tener varias fracturaciones en el tiempo, independientemente de la producción que pueda generar, por lo que no se puede asegurar que la industria petrolera dependa del fracking en nuestro país.  

“¿Hasta dónde la producción depende o no del fracking? Básicamente una cuarta parte de los pozos de México han sido fracturados en algún momento de la vida…sería irreal decir que toda la producción futura depende del fracking”, explicó en entrevista.

El integrante de CartoCrítica puso como ejemplo arriesgado la política energética en Estados Unidos, quien elevó la producción de gas y petróleo gracias al fracking, pero a un alto costo ambiental. 

“Estados Unidos logró más o menos equiparar la producción con la de Arabia Saudita, sin embargo, por cada pozo petrolero en Arabia Saudita, hay 80 pozos en Estados Unidos, entonces sí, lo lograste igualar (la producción gracias al fracking), pero el costo de esa producción y los impactos y las consecuencia son descomunales”, detalló. 

Contrario a lo prometido por el presidente, las organizaciones destacaron que en lo que va del gobierno actual se han aprobado proyectos para explotar hidrocarburos no convencionales mediante fractura hidráulica, así como la asignación de recursos a Pemex para este tipo de extracciones y la vigencia de asignaciones y contratos con empresas que utilizan este método. 

La alianza contra el fracking señaló en estos meses tampoco se han revocado las adjudicaciones a 26 bloques para este tipo de método, los cuales involucran una superficie de más de 9 mil kilómetros cuadrados en seis estados del país. 

Se trata de 25 asignaciones a Pemex y un contrato compartido con una empresa.

“Las organizaciones consideran alarmante que no exista una estrategia específica para detener el fracking y que, por el contrario, Pemex y la CNH continúen llevando a cabo esta técnica”, señalaron. 

Te puede interesar: ¿Por qué necesitamos la prohibición legal del fracking?

Hay seis iniciativas, pero todas en pausa 

Integrantes del colectivo identificaron seis iniciativas presentadas en la actual legislatura del Congreso para prohibir el fracking, y aunque cinco de ellas han sido turnadas a comisiones, no han sido discutidas, por lo que llamaron a diputados y senadores a rescatar el tema. 

Tres fueron presentadas en la Cámara de Diputados y tres en el Senado, a propuesta de diferentes partidos, entre ellos Morena, PAN, PRD, PT y Movimiento Ciudadano, e implican desde reformas a la Constitución, adiciones a leyes actuales o proponen incluso la creación de una nueva legislación en el tema. 

Areli Sandoval, integrante de la Alianza contra el fracking consideró que todas coinciden en proteger el medio ambiente y derechos fundamentales, pero insiste en que deben discutirse y dar un paso en la legislación en este periodo de sesiones.

“No basta con que ya mostraron un interés las legisladoras y los legisladores en promoverlas, no pueden quedarse las iniciativas sin discusión, cinco de ellas fueron turnadas a comisiones y no está pasando nada”, apuntó.

Sandoval insistió en que la discusión debe pasar por la comisiones de todos los sectores involucrados, desde energía y medio ambiente, hasta la de pueblos indígenas.

“Trataremos de apoyar la que prospere, vamos a darle su tiempo y a exigir esta materialización”, aclaró.

Aquí puedes consultar las iniciativas presentadas en esta legislatura para prohibir el fracking en México:

En septiembre de 2018, senadores de Movimiento Ciudadano propusieron una reforma constitucional al artículo 27, en la cual no solo se prohíba esta técnica, sino la de cualquier práctica que menoscabe la integridad del medio ambiente. Sin embargo, no fue turnada a comisión alguna. 

Un mes después, el grupo parlamentario del PAN propuso la creación de una ley federal, a cargo de los diputados Raúl Gracia y Evaristo Lenin Pérez, y aunque fue turnada a la Comisión de Energía, su dictaminación está pendiente. 

Ese mismo mes, el diputado de Movimiento Ciudadano Benjamín Robles Montoya propuso adicionar la prohibición del fracking a una ley existente, la de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos; también fue turnada la comisión energética y está pendiente su dictaminación.

La diputada María Guadalupe Almaguer, del PRD, propuso en noviembre de 2018 reformar y adicionar diversas disposiciones a la misma ley; sigue en espera de dictamen. 

Senadores del PT propusieron en diciembre pasado, reformar un artículo de la Ley de Hidrocarburos para prohibir la fractura hidráulica. Se turnó a las comisiones de Energía y de Estudios Legislativos, pero también está pendiente de dictaminación. 

En tanto, la propuesta de Morena en julio de este año implica la creación de una nueva ley que expresamente prohíba el método de extracción. También fue turnada a las comisiones de Medio Ambiente, Cambio Climático y Estudios Legislativos; sigue en espera de dictaminación.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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