¿Cuándo te diste cuenta de qué tono eres? Los privilegios y la discriminación ligados al color de piel
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¿Cuándo te diste cuenta de qué tono eres? Los privilegios y la discriminación ligados al color de piel

¿Cuál es la relación entre la exclusión de los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes y los altos niveles de desigualdad? De acuerdo con un estudio elaborado por El Colegio de México y Oxfam, la discriminación y los privilegios en México siguen ligados al color de piel.
Cuartoscuro
Por Claudia Ramos
6 de agosto, 2019
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“Una vez iba en el metro, hace como dos meses, y haz de cuenta que volteo y me les quedo viendo. Eran tres chirigüillas, pero me les quedo viendo el comportamiento. No con morbo, no con nada (…) pero empezaban a hablar dialecto. Porque en el metro sí les vale, sí te hablan dialecto (…) Y ellas creen que es como si hablaran inglés, ¿verdad? (…) Y yo sí les he dicho algo así de que: ‘Oye, ¡qué fashion!’ Pero así de que: cállate, habla español. Es lo que te molesta. Yo sí les he dicho, de que volteo y así de que ‘habla español, habla lo normal’”.

La persona que habla es de Monterrey y chirigüilla es el término con el que identifica las características físicas, lingüísticas y culturales de las tres jóvenes de origen indígena. El testimonio forma parte de la investigación en curso sobre discriminación étnico-racial en México desarrollada por El Colegio de México, bajo la dirección del investigador Patricio Solís.

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No es una anécdota aislada. Ilustra prácticas discriminatorias sistemáticas que de manera histórica han impuesto cargas a las comunidades indígenas por su color de piel, género o lengua, según documenta el estudio Por mi raza hablará la desigualdad. El impacto de las características étnico-raciales en la desigualdad de oportunidades en México, realizado por los investigadores de El Colegio de México Patricio Solís, Virginia Lorenzo Holm y Braulio Güémez, en una colaboración con Oxfam México.

De acuerdo con el informe, la desigualdad de oportunidades de hoy “todavía se alimenta de la discriminación y el racismo del pasado”. Los investigadores de El Colmex documentaron que la discriminación histórica y actual de las comunidades indígenas, y en particular de las mujeres indígenas, se da en tres dimensiones: educativa, laboral y en el patrimonio o riqueza material. Es decir, hablar una lengua indígena, identificarse como parte de una comunidad indígena, negra o mulata, o tener el color de piel más oscuro reduce las posibilidades de avanzar en el sistema educativo, progresar en el ámbito laboral o escalar a la parte más alta de la distribución de la riqueza.

Una deuda histórica

¿En qué medida contribuyen las características étnico-raciales, por separado y en conjunto, a la desigualdad de oportunidades en México? ¿Cuáles son sus efectos en los destinos educativos, ocupacionales y económicos de las personas? ¿En qué medida estos efectos se asocian a desigualdades históricas o a la persistencia de prácticas racistas y discriminatorias? ¿Existen diferencias de género importantes en estos efectos?

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Con esta guía de preguntas, los investigadores encontraron que la asociación actual entre las características étnico-raciales y la desigualdad social en México tiene una doble expresión: histórica y contemporánea, que contraviene el principio del premio al mérito y al esfuerzo, permite dimensionar el grado de (in)movilidad social y entender la forma en que se da la reproducción intergeneracional de la desigualdad.

Así, la expresión histórica de esta asociación se manifiesta en la acumulación de desventajas sociales que por muchas generaciones han experimentado los grupos indígenas, afrodescendientes, y las personas que, sin necesariamente adoptar una identidad de pertenencia a estos grupos, poseen rasgos culturales o físicos racializados vinculados a ellos que las hacen vulnerables a la discriminación. Es decir, hay una asociación entre las características étnico-raciales y las condiciones socioeconómicas de la familia de origen de las personas. 

Su expresión contemporánea es la discriminación persistente, es decir, el trato desigual que siguen recibiendo las personas pertenecientes a estos grupos o identificadas con ellos y que deriva en la privación en el acceso a sus derechos y oportunidades de vida. Esto significa que las personas pertenecientes a pueblos indígenas, afrodescendientes, o con rasgos culturales o físicos racializados afines tienen una mayor propensión a haber nacido y crecido en familias con mayores privaciones socioeconómicas.

De esta forma, la investigación encontró que quienes pertenecen a los grupos que han experimentado históricamente racismo y discriminación provienen con mayor frecuencia de familias en situación de desventaja socioeconómica: 72 % de las personas hablantes de lenguas indígenas, 51 % de quienes se autoadscriben como indígenas, 37 % de las personas mulatas o negras y 35 % de quienes dicen tener tono de piel oscuro se encuentran en el cuartil inferior del Índice de Orígenes Sociales (índice en el que se consideran simultáneamente la dimensión ocupacional, la educativa y la económica para definir la posición social de origen de las personas), valores muy por encima de la media nacional. 

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En cambio, las personas que no hablan lenguas indígenas y los que se identifican como mestizas o blancas o de tonos de piel más claros se encuentran más frecuentemente en los cuartiles superiores, que corresponden a las familias de origen con mayores ventajas socioeconómicas. 

Es decir, las personas pertenecientes a pueblos indígenas y afrodescendientes, o con rasgos físicos que las hacen vulnerables al racismo, no sólo son más propensas a experimentar maltrato y discriminación a lo largo de su vida, sino que parten ya de una posición de desventaja social debido a la acumulación histórica de carencias sociales.

El estudio también documenta que las probabilidades de acceso al quintil más alto de riqueza de las personas hablantes de lenguas indígenas o con padres hablantes son significativamente menores a las de quienes no hablan lenguas indígenas. Estas diferencias son más acentuadas para quienes son hablantes que para quienes son hijos o hijas de hablantes —y que por lo tanto no preservaron el uso de su lengua originaria. 

Por ejemplo, en comparación con las personas no hablantes, las probabilidades de estar en el quintil superior son 31 % menores para los hombres cuyos padres hablan lenguas indígenas, pero 69 % menores para quienes son hablantes de lenguas indígenas. Esto evidencia que en México, en vez de representar una ventaja, mantener la lengua materna se asocia a desventajas significativas en las oportunidades de acceder a los niveles socioeconómicos superiores para las personas pertenecientes a pueblos indígenas.

Ser mujer indígena, la plétora de la discriminación

Pero si hablamos de género, la discriminación adquiere mayores dimensiones de acuerdo con los investigadores. En contraste con las mujeres no hablantes de lenguas indígenas, las hablantes tienen 84 % menos posibilidades de acceder al grupo económicamente más privilegiado. Esto revela la intereseccionalidad de las desigualdades de género e identificación lingüística, que implica mayores efectos negativos en las oportunidades de ascenso económico cuando se combinan las condiciones de mujer y de hablante de lenguas indígenas, según el informe.

En tanto, las probabilidades de alcanzar el quintil superior de riqueza son 47 % menores para los hombres indígenas y 31 % menores para las mujeres indígenas, en comparación con quienes se autoadscriben como mestizos o blancos.

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Las barreras de acceso al quintil superior crecen en la medida en que las personas reportan tonos más oscuros de piel. Así, mientras que las probabilidades de las mujeres con tonos que el estudio ha clasificado como de “morenos” son 37 % menores a las de las mujeres con tonos claros. Para el caso de las mujeres con tonos “oscuros” esta brecha crece a 58 %. 

Desigualdades asociadas a las características étnico-raciales cuando operan en conjunto 

¿Pero qué pasa cuando estas características étnico-raciales operan en conjunto? El estudio documentó que las personas blancas o mestizas con tono de piel moreno u oscuro tienen una probabilidad 42 % menor de alcanzar el quintil superior de riqueza en el caso de los hombres, y 28 % menor en el de las mujeres. En tanto, las personas negras o mulatas tienen probabilidades de 60 % y 46 % menores para hombres y mujeres, respectivamente. 

Quienes se autodefinen como indígenas (pero no hablan lengua indígena) con tono de piel moreno u oscuro tienen desventajas de ascenso al quintil superior de riqueza todavía mayores, con una probabilidad 68 % menor para los hombres y 74 % menor para las mujeres. Por su parte, las probabilidades para las personas hablantes de lengua indígena son 71 % menores en el caso de los hombres y 59 % menores en el de las mujeres. 

Esto significa que los efectos sobre la desigualdad de oportunidades pueden ser mayores cuando las personas combinan rasgos lingüísticos, de autoadscripción, y físicos asociados a grupos sociales discriminados, resalta el informe.

Mañana: De su pueblo nunca van a salir: la persistencia de las prácticas discriminatorias y la deuda de México con sus grupos indígenas.

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Cómo el COVID-19 llevó a la bancarrota a Avianca, la aerolínea más antigua de América Latina

La aerolínea más grande de Colombia, y la segunda de América Latina, solicitó acogerse a la ley de bancarrota de Estados Unidos.
12 de mayo, 2020
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En diciembre pasado, Avianca celebró sus 100 años con anuncios de nuevas rutas, conciertos en aeropuertos y vuelos y la emisión de unas estampillas conmemorativas en alianza con el gobierno de Iván Duque.

“Avianca se ha convertido en un símbolo de Colombia ante el mundo”, celebró el Ejecutivo en ese momento.

Cinco meses después, la crisis económica producida por la pandemia del coronavirus, que tiene parados al 90% de los aviones del mundo, llevó a la aerolínea más grande Colombia al default.

El domingo, cuando se cumplía el plazo de unos pagos de deuda, la empresa solicitó acogerse al Capítulo 11 del Código de Bancarrota de Estados Unidos, figura que busca defender a los acreedores en ese país y le da incentivos a las empresas con contratos allí para no tener que cerrar operaciones.

La compañía, que tiene filiales en Ecuador, Brasil y Honduras, entre otros países, anunció la liquidación de su operación en Perú, la primera consecuencia concreta de la bancarrota. La pandemia ha significado una caída del 80% en los ingresos de la empresa.

Sin embargo, con acogerse al famoso capítulo 11 Avianca espera reanudar sus vuelos cuando termine la pandemia. La bancarrota le permite mantener el control de sus operaciones y ganar cerca de un año para renegociar una deuda total estimada en US$7.000 millones.

Avianca

AFP
El 90% de los aviones en el mundo están quietos. Los de Avianca no son la excepción.

Uno de los mecanismos que se ha planteado para salvar a la empresa es un rescate del gobierno colombiano.

La idea, al parecer planteada por la compañía según filtraciones de medios locales, generó fuerte polémica en un país que intenta sobrellevar la pandemia entre pobreza, desigualdad e informalidad laboral.

Los defensores de un rescate argumentan que el impacto social y económico de la desaparición de Avianca, que consideran un “activo estratégico” para el país, sería catastrófico.

Los detractores lo ven como un premio a una compañía que ya no es colombiana -y cada tanto protagoniza escándalos de maltrato al cliente- por parte de un gobierno de tecnócratas que, dicen, “gobierna para los empresarios”.

Duque (cuya hermana, Maria Paula, es vicepresidenta de relaciones estratégicas de Avianca), quien fue elegido de la mano del sector privado, no ha ni rechazado ni aceptado la iniciativa. Pero, con la bancarrota, el debate continuará.

Historia de altibajos

Avianca emplea a 21.000 personas, de las cuales 14.000 están en Colombia. Es la segunda aerolínea más grande de la región después de la chilena Latam; tiene 176 aviones, opera a 150 destinos y hasta ahora ofrecía 5.100 vuelos semanales.

La marca está registrada en la memoria de los colombianos, en parte porque en 1973 se incendió su emblemático edificio en Bogotá y porque en 1990 los narcos derribaron uno de sus aviones.

Según Skytrax, un servicio de consultoría aeronáutica, Avianca es la mejor aerolínea de América Latina. Pero en otros portales de críticas, como Official Aviation Guide, registra como una de las que más retrasos y quejas presenta de la región.

No es la primera vez que la aerolínea se declara en bancarrota ante la justicia estadounidense, aunque esta sea, según su presidente, Anko van der Werffa, “la crisis más desafiante en nuestra historia“.

En realidad, aerolíneas como Delta, American y United entraron a este proceso durante la crisis posterior al 2008.

Aviones de Avianca.

Reuters
El sector aeronáutico es uno de los más perjudicados por la pandemia del coronavirus.

La última emergencia de esta magnitud para Avianca fue en 2003, cuando el proceso de renegociación resultó en la compra de la mayoría de las acciones por parte del empresario Germán Efromovich, quien aún hoy posee la mayoría, pero perdió el control de la junta.

El brasileño quiso convertir Avianca en una “aerolínea latinoamericana“, invirtió en Bogotá y San Salvador como principales centros de conexión, desarrolló aerolíneas satélite en Perú, Argentina y Brasil y se alió con la gigante estadounidense United Airlines.

La aerolínea, cuya sede fue trasladada a Panamá, se disparó durante la primera década del siglo.

Pero hacia 2017, con la desaceleración de la economía latinoamericana, reflotaron los problemas: las operaciones en Brasil resultaron un fracaso y la empresa tuvo que acogerse a una ley de quiebras; la crisis en Argentina contrajo la demanda por vuelos internos de bajo precio; y un viejo y profundo conflicto con el sindicato aeronáutico en Colombia significó retrasos, protestas y el despido de decenas de pilotos en 2018.

Germán Efromovich

AFP
Germán Efromovich ha sido la cabeza de Avianca desde 2003 pero en los últimos años perdió su posición en la junta.

“Antes de los años 80 el mercado global estaba compartimentalizado y no había política de cielos abiertos”, dice a BBC Mundo el economista Salomón Kalmanovitz.

“Pero eso cambió en los 90, se abrió una competencia plena, bajaron los precios y Avianca nunca pudo adaptarse a ese nuevo escenario”.

“Entre 2003 y 2015 tuvieron buen desempeño y eso le dio alas para expandirse, pero la crisis la castiga muy duro porque se creyó el cuento de que la bonanza de esa época, generada por el auge de las materias primas, los bajos impuestos y la apertura total, era para siempre”, agrega.

Kalmanovitz, que escribió una columna de El Espectador criticando el rescate estatal, recuerda que Avianca siempre ha tenido una participación, a veces mayoritaria, de empresarios extranjeros.

Menos colombiana que su reputación

Avianca fue creada el 5 de diciembre de 1919 y se llamó Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos (Scadta). Los impulsores eran tres alemanes y seis colombianos que hacían parte de un grupo de inversionistas en Barranquilla, la ciudad portuaria en el norte de Colombia más cerca del Canal de Panamá.

Para entonces, la única aerolínea rentable del mundo era la holandesa KLM.

Según una investigación del historiador Luis Eduardo Rosemberg, la llegada del nazismo al poder en 1933 tuvo cierto impacto en Scadta, porque el gobierno alemán quiso utilizarla como parte de su estrategia geopolítica en la región.

Algunos de los fundadores alemanes de la empresa, además, parecían mostrar simpatía con el nacional-socialismo.

A finales de los años 30, según registros de la época, el gobierno estadounidense presionó al presidente colombiano Eduardo Santos para que nacionalizara Avianca y despojara a los alemanes de su participación en la empresa.

Fue así como, en junio de 1940, la compañía pasó a llamarse Avianca. Era una empresa colombiana cuyo principal accionista, sin embargo, era el gobierno estadounidense a través de Pan Am Airlines.

Con el tiempo la participación accionaria fue cambiando, pasó por el portafolio de los principales millonarios de Colombia y, en 1975, quedó en manos de la empresa más poderosa del país en ese entonces: el Grupo Santo Domingo, dueños de cervecerías, canales de televisión y servicios aduaneros, entre otras cosas.

“Avianca gozó durante años del proteccionismo del Estado, que limitaba la competencia, le dio el monopolio del correo y la rescataba cuando necesitaba, pero cuando llegó el libre mercado en los 80 y 90, nunca supo adaptarse”, concluye Kalmanovitz.

Bajo las riendas de los Santo Domingo, en 2003, Avianca cayó en bancarrota. Y ahora, con el coronavirus, la historia se repite.


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BBC

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