Rosario Robles enfrenta audiencia: ¿puede ser acusada por otros delitos y quedar detenida?
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Rosario Robles enfrenta audiencia: ¿puede ser acusada por otros delitos y quedar detenida?

Robles fue citada a la audiencia inicial en los juzgados del Reclusorio Sur y, según su abogado defensor, sí piensa asistir porque demostrará su inocencia. 
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Por Manu Ureste y Nayeli Roldán
6 de agosto, 2019
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Rosario Robles, extitular de la Sedesol y la Sedatu, enfrentará este jueves 8 de agosto la primera audiencia por el caso de La Estafa Maestra, el esquema de corrupción mediante el cual hubo un presunto desvío de recursos públicos hacia empresas fantasma, y que fue revelado por Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. 

Aunque el mecanismo de corrupción involucró a al menos 11 entidades del gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, como Banobras, entonces encabezado por Alfredo del Mazo -ahora gobernador del Estado de México-, o en Pemex, dirigido por Emilio Lozoya, la Fiscalía General de la República sólo ha procedido judicialmente hasta ahora en contra de Robles y su equipo.

La exfuncionaria fue citada a la audiencia inicial para mañana jueves en los juzgados del Reclusorio Sur y, según su abogado defensor, Julio Hernández Barros, sí piensa asistir porque demostrará su inocencia. 

Lee más: FGR investiga cuatro edificios en CDMX en los que se habrían falsificado documentos para la Estafa Maestra

Se sabe que el delito por el que se le investiga es “ejercicio ilícito de la función pública”, luego de la filtración del citatorio emitido por el Ministerio Público el pasado 29 de julio, pero ¿exactamente qué significa y cuáles son las implicaciones del proceso judicial que iniciaría mañana? 

Animal Político consultó a Estefanía Medina y Adriana Greaves, abogadas de Tojil A. C., la organización que, junto con Mexicanos contra la Corrupción, interpuso la denuncia penal por el presunto esquema de desvío, y que ahora investiga la Fiscalía, para entender cuáles son los conceptos y los siguientes pasos en el proceso judicial.

De acuerdo al nuevo sistema penal acusatorio, la audiencia será oral y la Fiscalía deberá mostrar los datos de prueba suficientes para acreditar los hechos por los cuáles se le acusa, aumentar los delitos e incluso, si sus argumentos y evidencias son sólidos, podría solicitar la aplicación de la prisión como medida cautelar.

En caso opuesto, si no existen suficientes datos de prueba por la parte acusadora, en este caso la Fiscalía General de la República, el juez podría optar por no vincular a proceso a Rosario Robles, es decir, la acusación por este caso concluiría, aunque la Fiscalía podría apelar o volver a vincular después con más evidencia.

A continuación se explican los conceptos y los posibles escenarios del procedimiento judicial:

¿Qué es una audiencia inicial?

La audiencia inicial es, por así decirlo, el paso cero en un proceso legal.  Y éste siempre arranca con la formulación de imputación por parte de la Fiscalía hacia la persona o personas que acusa. En este caso, la Fiscalía expondrá en la audiencia del próximo jueves cuáles son los hechos presuntamente delictivos que atribuye a Rosario Robles como extitular de Sedesol en La Estafa Maestra, y a partir de ello, le haría la imputación, es decir, el señalamientos de los delitos supuestamente cometidos.

En una audiencia inicial no se determina si una persona es culpable de algún delito. Lo que se decide es si se vincula a proceso y arranca entonces el proceso legal, o si, por el contrario, el juez de control decide cerrar el caso porque los presuntos hechos delictivos no existieron, o no vincula porque no hay pruebas suficientes para imputar a la persona acusada.

¿De qué se acusa, hasta ahora, a Rosario Robles?

De acuerdo al documento de la Fiscalía General de la República que se filtró a medios el pasado 29 de julio,, el Ministerio Público citó a Rosario Robles por un presunto delito de ejercicio indebido de la función pública, previsto en el artículo 214 Fracción III, del Código Penal Federal.

¿Podrían acusarla por otros delitos?

Fuentes consultadas consideran que no podría haber ampliación de delitos “por certeza jurídica”, es decir, la imputación sólo sería por “ejercicio indebido”. Sin embargo, para las abogadas de Tojil A. C., es poco usual que desde el citatorio se exponga la acusación del supuesto delito, porque eso se conoce sólo en la audiencia inicial. Por ello consideran que sí sería posible ofrecer al juez más elementos que acrediten la comisión de más delitos en los hechos que se investigan, en este caso, un presunto desvío de recursos.

¿Qué fase sigue antes de que se decida si se vincula o no a proceso a Rosario Robles?

Una vez que la Fiscalía expone los presuntos hechos delictivos y la presunta participación de la persona acusada en los mismos, entonces pedirá al juez de control que la vincule a proceso. A partir de ese instante, se le informará a la acusada de que el juez, con los elementos presentados por la Fiscalía, puede decidir si se vincula o no a proceso en esa misma audiencia, o si se hace en un plazo de 72 horas, o de 144 horas.

Estefanía Medina, abogada de Tojil AC, explicó en entrevista que los plazos de 72 y 144 horas se utilizan para que la defensa pueda aportar datos de prueba, y en el caso de que se tratara de delitos de prisión oficiosa incluso podría ofrecer testigos y desahogarlos ahí mismo.

¿Qué sucede si la vinculan a proceso?

En el caso de que el juez decidiera vincular a proceso a Rosario Robles, entonces se pasaría a la fase de cuáles son las medidas cautelares que se le aplican. Y aquí sí es importante cuál es el tipo de delito que, una vez expuesto los hechos, la Fiscalía le atribuya a Robles.

En caso de que el delito solo sea por un presunto ejercicio indebido de la función pública, tal y como establece el artículo 244 fracción III del Código Penal Federal, éste no amerita prisión preventiva de oficio y Rosario Robles podría enfrentar todo el proceso legal en libertad

En caso de que se reclasifique el delito, por ejemplo a ejercicio abusivo de la función pública, o se le añada otros como enriquecimiento ilícito, estos son delitos de corrupción y, tras la última reforma al código penal, sí ameritan prisión preventiva de oficio. Es decir, Rosario Robles enfrentaría el proceso en prisión.

¿Podría ser aprehendida?

Aunque el delito de “ejercicio indebido de la función pública” no amerita prisión oficiosa, la Fiscalía podría pedirla por éste delito o por la ampliación. No obstante, tendría que justificar y acreditar  ante el juez de control por qué considera necesario que, en este caso Rosario Robles, estuviera recluida durante su proceso legal.

La Fiscalía podría alegar que la prisión preventiva es necesaria porque considera fundado el temor de una posible fuga, o porque la acusada puede obstaculizar la acción de la justicia, o porque es una riesgo para la comunidad, consideraciones previstas en el Código Penal.

Adriana Greaves, abogada de Tojil AC, matizó que en este punto es muy importante cuál es la exposición de los hechos que la Fiscalía haga en la audiencia inicial y la posible participación de Rosario Robles en los mismos.

Esto es, si la Fiscalía en su exposición presenta a la imputada como la presunta líder de una red delictiva, sería factible el escenario de que el juez pueda conceder prisión preventiva por temor a una posible fuga, o por posible obstaculización de la investigación.

“Pero si la Fiscalía la presenta como una funcionaria que pudo haber cometido algún error administrativo, el juez no daría prisión preventiva porque sería algo excesivo”, expuso la abogada de Tojil AC.

En este punto, para evitar la prisión preventiva, la defensa podría proponer medidas menos drásticas, acreditando que no se cumplen los preceptos para considerar la fuga o afectación al proceso, como prisión domiciliaria o uso de brazalete de localización.

¿Qué sigue después de que se vincule a proceso y se dicten las medidas cautelares?

Vincular a proceso significa que la Fiscalía pudo acreditar que existió un hecho en el que se presumen supuestos delitos, por lo tanto, la imputada continuaría el procedimiento judicial. Por ello, podría imponer medidas cautelares como medidas cautelares más leves, como el retiro temporal del pasaporte, la prohibición para salir de la ciudad o asistir a los juzgados para firmar.

Como continuación del proceso, el juez determinaría un plazo de investigación complementaria, que puede durar entre tres y seis meses, aunque excepcionalmente se puede solicitar una prórroga.

Una vez terminado el plazo de investigación, y después de haber recabado todas las pruebas, la Fiscalía decide si acusa a la imputada en un juicio, o si se desiste del caso porque no encontró más pruebas.

En caso de que la Fiscalía continúe con la acusación, también existe la posibilidad de que se realice un juicio abreviado, como sucedió en el caso de Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, condenado a nueve años de prisión por el caso de Las Empresas Fantasma de Veracruz, revelado por Animal Político.

No obstante, Estefanía Medina expuso que en estos casos no se desahogan pruebas, porque suelen ser el resultado de un acuerdo entre las partes. Por lo que no se podría conocer a fondo cuál fue la investigación de la Fiscalía en contra del imputado.

¿Y si el juez no vincula a proceso a Rosario Robles?

La abogada Estefanía Medina explicó que, en caso de no vinculación a proceso, hay dos escenarios posibles.

Uno, que la no vinculación sea por sobreseimiento. Es decir, porque los hechos que atribuyó la Fiscalía a la acusada no existieron. Para explicarlo coloquialmente: lo anterior aplicaría, por ejemplo, en un caso de homicidio en el que la supuesta persona asesinada apareciera sorpresivamente en el juicio. El juez cerraría el caso de inmediato.

Aun así, en el caso de Robles, y en caso de sobreseimiento, la abogada Adriana Greaves puntualizó que se cerraría el caso por los hechos presentados por la Fiscalía en la carpeta de investigación, por la que está citando a la exfuncionaria este jueves. Pero ello no implicaría que la Fiscalía no pueda abrir otras carpetas, por otras investigaciones, y por otros hechos presuntamente delictivos.

Y dos, está la no vinculación porque no hay pruebas suficientes que acrediten la responsabilidad de la imputada. En este caso, la Fiscalía aún tendría posibilidad de apelar la decisión del juez durante tres días hábiles. O puede seguir investigando para, en caso de encontrar más pruebas, solicitar una nueva audiencia.

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Quiénes eran las Panteras Negras, el grupo radical de los años 60 en EU que aún tiene integrantes en prisión

La Corte Suprema de Nueva Jersey anunció esta semana que otorgaba la libertad condicional a Sundiata Acoli, el exintegrante de las Panteras Negras de mayor edad que aún queda en la cárcel. El grupo de izquierda reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense en los 60.
15 de mayo, 2022
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Por casi medio siglo, ha vivido detrás de la rejas en una prisión de Nueva Jersey. Ahora, a sus 85 años, volverá a respirar la libertad.

La Corte Suprema de ese estado anunció esta semana que decidió liberar a Sundiata Acoli, el exintegrante de mayor edad de las Panteras Negras que aún queda en la cárcel. Se trata del controvertido grupo de izquierda que reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense a finales de 1960.

Acoli era elegible para libertad condicional desde hace 29 años, pero cada vez que sus abogados la solicitaron, se le negó.

Fue considerado sistemáticamente una “amenaza pública”, pese a que su salud, los años y diversos reportes médicos y psiquiátricos sugerían lo contrario.

Lo habían condenado a cadena perpetua en 1974, luego de un extraño incidente un año antes en el que un policía terminó muerto.

Acoli viajaba con Assata y Malik Shakur, otros dos integrantes de las Panteras Negras, cuando dos oficiales pararon el carro para una inspección rutinaria en la autopista de peaje de Nueva Jersey: llevaban una luz rota.

Lo que siguió después nunca ha quedado claro: hubo un tiroteo, Malik y un policía murieron, Acoli y otro agente resultaron heridos.

Acoli y Assata huyeron, pero fueron detenidos pocos días después y condenados a pasar el resto de su vida tras las rejas.

En una de las fugas más memorables de las cárceles de Estados Unidos, Assata logró escapar y se refugió años después en Cuba, donde se cree que todavía vive (sigue aún en la lista de los más buscados del FBI).

Acoli ha pasado su vida en la cárcel, pero no es el único.

Al menos 12 miembros del movimiento siguen todavía presos, con condenas que se acercan o superan los 50 años de cárcel.

Sus sentencias son todavía el testimonio de una época controvertida de luchas por los derechos civiles en EU y una muestra de la brechas raciales y sociales de la sociedad en que se generó.

Pero, ¿qué fue este grupo y por qué sigue generando polémica más de medio siglo después?

El partido

Boinas negras y chaquetas de cuero negro, puños cerrados y pistolas en mano… las Panteras Negras crearon su propia moda que era, a la vez, su símbolo.

Propugnaban la autodefensa armada, especialmente contra la policía, y se definían como un “partido socialista” en una época en la que el comunismo era visto como el mayor enemigo de EU.

El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale, quienes se habían hecho conocidos unos años antes por protestar en un acto en California que obvió el legado negro en la colonización del oeste americano.

Huey Newton y Bobby Seale

Getty Images
El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale.

Desde entonces, se habían envuelto en el activismo político pero hubo dos hechos que los llevaron a dar un paso más allá.

En febrero de 1965, fue asesinado el líder de los derechos civiles Malcom X y, un año después, la policía de San Francisco mató a tiros a un adolescente negro desarmado: Matthew Johnson.

Fue entonces cuando decidieron crear el Partido Pantera Negra para la Autodefensa, cuyas principales metas en un inicio eran monitorear las actividades policiales contra las comunidades negras en Oakland y otras ciudades.

Su activismo y carisma muy pronto multiplicaron la popularidad del grupo: del monitoreo pasaron a crear programas sociales, incluyendo desayunos gratuitos para niños o personas con anemia, a la vez que se involucraron en actividades políticas.

En un par de años, las filiales del grupo se habían multiplicado en más de 30 estados.

En su libro Black Against Empire: The History and Politics of the Black Panther Party, Joshua Bloom y Waldo E. Martin estiman que para 1969 ya tenía más de 5 mil miembros y sus ideas eran populares tanto en comunidades pequeñas como en grandes ciudades, desde Los Ángeles y Chicago hasta Nueva York o Filadelfia.

A diferencia de otros grupos por los derechos civiles de los afroaestadounidenses, las Panteras Negras portaban armas y defendían el derecho a la autodefensa con ellas.

Bloom y Martin señalan en su libro que era una respuesta activa ante la violencia policial que vivía la población negra y que buscaba “empoderar a la comunidad negra frente a un sistema racista”.

Sin embargo, su desafío a las autoridades y su uso de armas fue visto como desafiante y en ocasiones se les describía como pandillas o grupos violentos, algo que sus líderes negaban.

El peligro marxista

Las Black Panthers eran parte de un grupo todavía mayor, el llamado Black Power, que defendía el orgullo negro y la unidad por los derechos de las minorías raciales.

Sin embargo, Newton y Seale no se conformaron con la ideología de esa organización y se basaron en el marxismo.

Creían fervientemente en la “lucha de clases” y pensaban que la organización representaba “la batalla de la vanguardia proletaria contra el capitalismo”.

Fueron estas ideas en las que basaron su plataforma política, a la que llamaron Programa de Diez Puntos, en el que pedían, entre otras cosas, el fin inmediato de la brutalidad policial, empleos para los afroestadounidenses y mayor acceso a tierra, vivienda y justicia para todos.

Su cercanía al marxismo, el enfoque nacionalista negro y una serie de actos violentos que cometieron entonces los pusieron en la mira de las autoridades, en especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Edgar Hoover.

El FBI, de hecho, creó un programa secreto de contrainteligencia, COINTELPRO, solo para seguir de cerca a los miembros de las Panteras Negras.

panteras negras

Getty Images

Fue solo el comienzo.

Para 1969, el FBI los declaró una “organización comunista” y “enemiga del gobierno”, y Hoover llegó incluso a considerarlas “una de las mayores amenazas para la seguridad interna de la nación”.

Las rivalidades con la policía

El libro de Joshua Bloom y Waldo E. Martin cuenta cómo la creciente persecución de las autoridades llevó a una rápida radicalización del grupo.

Los enfrentamientos con la policía se hicieron frecuentes y varios agentes murieron en tiroteos que implicaban a las Panteras Negras. El grupo, sin embargo, siempre aseguró que solo usaban las armas como método de autodefensa y que solo respondían a la policía si esta los agredía.

La organización también se volvió un foco de la violencia policial.

En uno de los casos más sonados, en 1969, la policía de Chicago disparó más de 100 tiros a dos miembros del partido que dormían en su apartamento.

panteras negras

Getty Images

Las autoridades aseguraron que había ocurrido un feroz intercambio de disparos, pero luego se demostró que solo una bala provino del arma de uno de miembros del grupo.

En el libro The Black Panther Party , el historiador Charles E. Jones asegura que fue tanta la persecución a la que se vieron sometidos los miembros del grupo que una especie de paranoia colectiva comenzó también a manifestarse entre sus miembros… y a dividirlos.

Esto llevó no solo a numerosas discusiones y temores, sino que hubo también denuncias de que algunas “panteras negras” asesinaron o golpearon a otros del mismo grupo que creían que eran informantes de la policía.

Ciertas partes del movimiento fueron también asociadas con actividades delictivas y una ruptura interna entre sus principales líderes y organizadores pronto los debilitó como fuerza política.

Para mediados de los 70, las Panteras Negras siguieron perdiendo seguidores y popularidad, aunque hicieron esfuerzos por sobrevivir a la debacle, incluyendo crear una rama armada, el Ejército Negro de Liberación.

En las décadas siguientes, el nombre del grupo pasó a quedar como un asunto para investigaciones académicas y libros de historia, mientras algunos de sus principales activistas morían, escapaban a otros países o consumían sus vidas en la cárcel.


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