Veracruz, el estado donde más aumentó la cantidad de personas pobres en 10 años
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Veracruz, el estado donde más aumentó la cantidad de personas pobres en 10 años

El aumento se dio principalmente a partir de 2010, durante el gobierno de Javier Duarte, hoy preso, y mejoró ligeramente en los últimos dos años, cuando gobernó Miguel Ángel Yunes.
Cuartoscuro
6 de agosto, 2019
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Veracruz tiene 1.2 millones de pobres más que hace una década. Es el mayor aumento de pobreza en números totales en todo el país. De hecho, es casi la mitad de los 2.9 millones de personas que se sumaron a la pobreza en México en los últimos 10 años, de acuerdo con la más reciente medición de la pobreza, correspondiente a 2018 —el último año del gobierno de Enrique Peña Nieto—, presentada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Aunque Chiapas, Guerrero y Oaxaca siguen siendo los estados con mayor porcentaje de pobres, el pésimo resultado de Veracruz lo coloca en la cuarta peor posición, cuando hace una década había otras siete entidades con más pobreza.

Lee más: Pobreza en México solo ha reducido 2.5% en 10 años; en Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz aumentó

En 2008, eran pobres 5 de cada 10 veracruzanos (51.2%), ahora son 6 de cada 10 (61.8%). La pobreza extrema también subió, de 16.8 a 17.7%. El aumento se dio sobre todo a partir de 2010, es decir, durante el gobierno del priista Javier Duarte, hoy preso, y mejoró ligeramente en los últimos dos años, cuando gobernó el panista Miguel Ángel Yunes.

Estos resultados contrastan con lo que ocurrió en promedio en el resto del país, donde hubo una reducción de 2.5 porcentuales de la pobreza entre 2008 y 2018, y de 3.6 puntos en pobreza extrema.

Otro estado donde la situación no mejoró, sino que empeoró, fue Oaxaca. De tener al 61.8% de su población en pobreza hace una década, ahora tiene al 66.4%, lo que implicó 360 mil pobres más. Aunque en este caso no repercutió en la pobreza extrema, ya que sí hubo una mejoría de 5 puntos porcentuales de quienes lograron superar esa condición. Ahí la situación también tuvo una mejoría en los últimos dos años medidos, ya con el priista Alejandro Murat como mandatario, pero la situación venía en deterioro desde 2010, cuando gobernaba Gabino Cué.

En Morelos también subió el nivel de pobreza, de 48.8% hace una década a 50.8% el año pasado, es decir, que ya la mitad de su población es pobre (un millón de personas), y se coloca como el séptimo estado más pobre del país. En los últimos dos años medidos, de 2016 a 2018, empeoró tanto la pobreza moderada como la extrema, que brincó de 5.9 a 7.4%. Ahí la situación empezó a deteriorarse desde 2010, cuando todavía era mandatario el panista Marco Adame, y solo se agudizó durante el sexenio del perredista Graco Ramírez.

Te puede interesar: Que 25 millones de mexicanos superen la pobreza, meta del gobierno para 2024

En total, ocho entidades tienen más pobreza hoy que hace una década. Además de las tres mencionadas, Campeche, que llegó a 46.2% de pobres; Tamaulipas, a 35.1, así como Colima, Ciudad de México y Sonora, que se mantienen con niveles bajos de pobreza, menores a 30%.

El nivel de ingresos volvió apenas a niveles pre-crisis

En la última década, desde que Coneval empezó las mediciones de pobreza multidimensionales —es decir, que no solo toman en cuenta el dinero que tiene la gente, sino sus derechos sociales y carencias—, el peor año para México fue 2014, un año después de iniciado el sexenio de Peña Nieto, cuando se llegó al 46.2% de pobres.

Después de ahí hubo una mejoría constante, hasta llegar al actual 41.9%, que es el mejor dato desde 2008, pero que implica una reducción de solo 0.24 puntos porcentuales por año, lo que los miembros del Coneval consideraron insuficiente. La leve mejoría tuvo que ver con mayor acceso de la población a las seis dimensiones que se miden: educación, servicios de salud, seguridad social, espacios y calidad de la vivienda, servicios básicos en la vivienda, y alimentación. Aunque en los últimos dos años, estos se estancaron.

Lo que más ha determinado la situación de pobreza de la población es el ingreso, tanto a nivel nacional, como particularmente en los casos antes comentados de Veracruz, Oaxaca y Morelos. Después de una dura caída de los ingresos por la crisis financiera global que afectó a México en 2009, el año pasado apenas se recuperó a los niveles previos: 16.8% de la población gana ahora menos de lo mínimo para satisfacer sus necesidades básicas (alrededor de 6 mil pesos para una familia urbana de cuatro integrantes). Es exactamente el mismo porcentaje que en 2008.

61.1 millones de personas siguen sin tener un ingreso suficiente para adquirir la canasta básica alimentaria y no alimentaria, lamentó durante la presentación de resultados el nuevo secretario ejecutivo del Coneval, José Nabor Cruz. Agregó que hay una concentración desproporcionada, ya que el 10% más rico del país gana 26 veces más que el 10% más pobre.

La otra constante que ha determinado que tanta gente siga siendo considerada pobre es la falta de seguridad social, es decir, contar con un sistema que dé protección de salud, ahorro para adquirir vivienda, pensión para el retiro, o incluso servicio de cuidado de los hijos menores.

Mientras que las otras carencias las sufre menos del 20% de la población, esa afecta al 57.3%, a pesar de haber mejorado casi 7 puntos porcentuales en los últimos 10 años. Igual que el ingreso, la seguridad social está ligada generalmente al trabajo, por lo que los investigadores del Consejo hicieron énfasis en la necesidad de poner foco a la precariedad laboral y en mantener el poder adquisitivo.

Tras la presentación de los resultados del Coneval, la organización civil Acción Ciudadana Frente a la Pobreza envió un comunicado señalando también estos problemas, vinculados a resultados negativos de la economía y de las condiciones de trabajo. “Tenemos a la mayoría de los mexicanos que trabajan mal pagados y sin acceso efectivo a la salud y a la protección social. Esa es la causa de la pobreza. La solución no es sólo el crecimiento económico, sino eliminar las injusticias del mercado laboral”, afirmó.

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Shibu Philip

Trabajo en casa y COVID-19: 'Vigilo a mis empleados con un programa que toma fotos de sus pantallas'

Muchas personas se encuentran con dificultades para trabajar desde casa, pero ¿ayudaría a mejorar su productividad la tecnología de vigilancia?
Shibu Philip
29 de septiembre, 2020
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Shibu Philip

Shibu Philip
La firma de Shibu Philip ha utilizado el software de vigilancia Hubstaff durante el último año y medio.

Shibu Philip dice que sabe lo que es “perder un poco de tiempo en el trabajo”.

Es el fundador de Transcend, una pequeña empresa con sede en Londres que compra productos de belleza al por mayor y los revende online.

Durante el último año y medio, ha utilizado el software Hubstaff para realizar un seguimiento pormenorizado de las horas de trabajo de sus trabajadores, para saber qué teclean, cuáles son los movimientos de su ratón y los sitios web que visitan.

Con siete empleados en la India, dice que el software le garantiza que tienen “cierto nivel de responsabilidad” y ayuda a cubrir la diferencia horaria.

“Yo mismo me conozco. La gente puede tomarse un descanso extra de 10 minutos aquí o allá. Es bueno tener una forma automática de monitorear lo que están haciendo”, dice Shibu.

“Al mirar las capturas de pantalla y el tiempo que todos dedican a determinadas tareas, sé si siguen los procedimientos o no”.

“Y, si lo están haciendo mejor de lo que esperaba, también estudio el material recopilado y les pido que compartan ese conocimiento con el resto del equipo para que todos podamos mejorar”, dice.

Los empleados son plenamente conscientes de que el software está activo.

Además, pueden eliminar el tiempo dedicado a visitar sitios web que podrían haber sido registrados por accidente durante su descanso, por ejemplo, agrega Shibu.

Trabajando desde la cama

Getty Images
Si eres de los que ha tenido que colocar la laptop sobre una pila de libros de cocina durante la pandemia o te ha tocado quejarte de la velocidad del internet de tu casa, no estás solo.

¿Vagos en casa?

Dado que muchas personas alrededor del mundo trabajan ahora desde casa debido a la pandemia, la demanda de software que monitorea la actividad de los empleados ha registrado un repunte.

Hubstaff, con sede en Estados Unidos, dice que su número de clientes en Reino Unido se ha multiplicado por cuatro desde febrero.

Otra empresa llamada Sneek ofrece tecnología que toma fotos de los trabajadores a través de la cámara del laptop y las comparte para que las vean el resto de sus colegas.

Aunque se describe a sí misma como una plataforma de comunicación, su programa permite tomar una foto cada minuto.

Su cofundador, Del Currie, le dijo a la BBC que sus usuarios habían aumentado cinco veces durante el confinamiento, sumando casi 20.000 clientes en total.

Un estudio reciente realizado por académicos de la Universidad de Cardiff y la Universidad de Southampton, ambos en Reino Unido, descubrió que un temor común entre los jefes es que los trabajadores que no están a la vista “holgazanearán”, aunque los periodos de cuarentena tampoco parecen haber afectado mucho a la producción.

La encuesta también sugirió que un tercio de los que trabajan desde casa sentían que su productividad también había disminuido.

Pero ¿es la tecnología la respuesta para identificar a aquellos que podrían estar holgazaneando o para ayudar a aquellos que luchan por adaptarse a trabajar desde la mesa de la cocina a tiempo completo?


Me hubiera sentido mal de haber sabido que me vigilaban”

Josh

BBC
El fotógrafo Josh dice que tuvo problemas tanto con la logística como con la motivación

Josh, un fotógrafo de 26 años que vive en Londres, admite que lo que más le costó de trabajar desde casa fue la caída de su productividad.

Establecer un estudio improvisado en la cocina de su piso compartido de tres habitaciones fue un desafío logístico, pero también de motivación.

“Algunos días lo lograba, pero otros me sentaba y me quedaba mirando mis sandalias un buen rato, pensando: ‘No puedo hacer esto’. Es muy fácil hacer la colada o prepararte una taza de té. En casa encuentras formas de distraerte con bastante facilidad“.

Está agradecido de que su jefe no utilice ningún software de seguimiento con él.

“En aquellos días en los que era un poco más difícil estar motivado, me habría sentido mal si hubiera sabido que alguien estaba controlando mi productividad”, dice.

Josh sospecha desde hace mucho tiempo que tiene un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), lo que puede dificultar la concentración y la gestión del tiempo. Su médico está de acuerdo, aunque todavía está en lista de espera para una prueba.

Ha vuelto a la oficina recientemente y valora mucho tener más interacción cara a cara.

“Allí me encuentro una rutina, una estructura que realmente me ancla y me ayuda a superarlo todo”.


Trabajador en casa

Getty Images
Desde que se impusieron las restricciones para evitar la propagación del covid-19, las compañías han tenido que diseñar soluciones de emergencia para que sus empleados puedan trabajar desde casa.

Con cautela y políticas escritas

Aunque algunos jefes que usan software de seguimiento argumentan que es una herramienta válida para mantener la productividad, una investigación del Instituto de Colegiados en Personal y Desarrollo (CIPD), una asociación de profesionales del sector de recursos humanos con sede en Londres, sugiere que la vigilancia en un entorno laboral puede dañar la confianza.

“Monitorear el comportamiento de los empleados puede ser una forma justificable de reducir la mala conducta y potencialmente ayudar a gestionar el tiempo”, dice Jonny Gifford, asesor de investigación de comportamiento organizacional en el CIPD.

“Sin embargo, los empleadores deben tener políticas claras para que los trabajadores sepan cómo pueden ser monitoreados y, lo que es más importante, el sistema debe ser proporcionado”.

Los empleadores obtendrán “resultados mucho mejores” si apoyan a sus trabajadores, añade, “en lugar de centrarse en medidas de entrada potencialmente irrelevantes, como el número de pulsaciones en el teclado”.

Jonathan Rennie, socio del bufete de abogados británico TLT, también insta a las empresas que estén considerando la posibilidad de introducir dicho software con cautela.

“Los empleadores tienen la obligación legal implícita de mantener la confianza de sus trabajadores y deben ser conscientes de cómo podrían reaccionar ante la implementación masiva de software de monitoreo”, dice.

Sugiere que cualquier empresa que utilice software de monitoreo debería tener políticas escritas que expliquen cómo y por qué se está utilizando.

También debería haber una guía clara para los administradores y salvaguardas para prevenir el uso indebido o el “monitoreo excesivo”, dice.


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