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CRIT Yucatán

Yucatán reduce 70% recursos para CRIT; no ofrece alternativa para atender a menores con discapacidad

El gobierno de Mauricio Vila Dosal recortó de 44 a solo 10 millones de pesos la ayuda que da anualmente a los CRIT. Padres de pacientes dicen que esto afecta la calidad y tiempo de terapia que reciben sus hijos.
CRIT Yucatán
Por Katia Rejón
2 de agosto, 2019
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Desde noviembre del 2018, la exdirectora del Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón (CRIT) de Yucatán, Dolores Sánchez, así como padres de familia de niños y niñas en tratamiento, han expresado su preocupación sobre los recortes de más del 70% en la actual administración estatal encabezada por Mauricio Vila Dosal, del Partido Acción Nacional (PAN). Los padres de familia han realizado tres manifestaciones públicas, sin embargo y a pesar de haberla solicitado, no hay ninguna postura o declaración oficial por parte del gobierno de Yucatán.

Se buscó a Comunicación Social del gobierno de Yucatán para solicitar una postura oficial, pero hasta el momento de la publicación no hubo respuesta.

Retrasos y falta de información afectan al programa de pensión para personas con discapacidad

De acuerdo con su página oficial, en 10 años, el CRIT ha atendido a más de 9 mil infantes y realizado por lo menos 770 mil servicios y consultas gracias al convenio entre este centro de Fundación Teletón y el gobierno estatal en el sexenio de Ivonne Ortega Pacheco, por el cual recibían 44 millones de pesos anuales por un plazo de diez años que concluyó en el 2018. Sin embargo, el gobierno actual de Mauricio Vila Dosal no renovará el convenio y solo apoyará con 10 millones.

Dolores Sánchez, directora del CRIT desde su fundación, renunció hace unos días argumentando un problema de salud. Afirmó que el centro no se va a cerrar, solo se hará más pequeño por recortes presupuestales, y que se continuará atendiendo a los niños y niñas. En abril del 2019, el presidente de Fundación Teletón, Fernando Landeros, lamentó a través de un tuit la decisión del gobernador Mauricio Vila: “La situación en el @CRITYucatan ha llegado a un límite. Pedimos respetuosamente se honre el decreto firmado y las necesidades de los niños de YUCATAN @MauVila”, escribió.


En el Plan de Desarrollo del Estado de Yucatán 2018-2024 una de las líneas de acción es: “Reforzar la atención y calidad de los centros que brindan educación especial y los centros de atención múltiple, con enfoque de inclusión, prioritariamente aquellas asociadas con discapacidad y/o con aptitudes sobresalientes”. Las personas con discapacidad en Yucatán son 137 mil 94 de acuerdo con el mismo documento oficial, por su parte el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) 2014 apunta que el 11.8% de las personas con discapacidad en el estado son niños y jóvenes de entre 0 y 29 años.

Para 2014, 6.5% de la población total del estado presentaba alguna discapacidad lo que implica un incremento de 0.2 puntos porcentuales en comparación al 2010, cifra que posiciona a la entidad por arriba de la media nacional que es de 6%.

Sin el Consejo para Personas con Discapacidad, este sector será invisible, dicen organizaciones

Sin embargo, Yucatán a diferencia de estados como Michoacán, Puebla, Nuevo León, Chihuahua, Campeche, Querétaro y Tamaulipas, solo tiene un centro de rehabilitación que no se especializa en menores de edad con discapacidad, el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE), de acuerdo con el Directorio Nacional de Centros de Rehabilitación 2019.

Todas las mamás entrevistadas han llevado o llevan a sus hijos al CREE, y coinciden en que el servicio que ofrecen no se acerca a las necesidades de sus hijos ni se compara con el CRIT. Los mismos especialistas de otros centros de rehabilitación les dicen “vete al CRIT”.

“Como mamá te digo que el CREE no me sirve de nada”, dice Mari Vázquez, mamá de una niña de nueve años con discapacidad que asiste al Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón (CRIT). En entrevista dice que le da coraje vivir a 10 cuadras del CREE y que no pueda llevar a su hija. Cuando la llevó, solo le dieron dos sesiones de terapia ocupacional y otro bloque de 10 sesiones en el Hospital O’Horán “y ya estuvo”.

En el CRIT no solo le dan terapia física, sino relajación muscular, terapia ocupacional, de tanque y lenguaje. Cada dos meses tenía cita con la genetista, y eso se lo cancelaron así como un bloque de lenguaje y unas placas. Es paciente activa del CREE, pero ahí mismo le han dicho que está mejor en el CRIT. En la institución de gobierno una rehabilitadora le dijo: “¿Para qué quiere que le dé terapia a su hija si va a acabar en una silla de ruedas?”.

Padres de familia de niños y niñas con discapacidad que reciben tratamiento integral en el CRIT de Mérida se encuentran preocupados por la falta de certeza en la asignación del presupuesto para el centro. Por los recortes presupuestales, más de la mitad de las 918 familias que acuden a este centro de atención integral corren el riesgo de quedarse sin las terapias parcial o totalmente.

Del 15 al 26 de julio el centro cerró sus puertas para una reestructuración y presentar un nuevo modelo de atención. Lo que se sabe hasta ahora es que de 77 terapeutas solo quedarán 24 para atender a los casi mil pacientes. El viernes 12 de julio fue el último día de casi toda la planta de terapeutas, las mamás les hicieron una despedida. “Lo que hicieron hoy fue muy hermoso, esperamos haber llegado a la medida de sus expectativas”, dijo una terapeuta al micrófono en la despedida.

Los terapeutas y la doctora de valoración del CRIT le dijeron a Mari que era posible que den de alta a su hija, aunque los pacientes suelen darse de alta hasta los 18 años. “Ahora van a ser espontáneas las terapias. Mi hija si no tiene terapias se le engarrotan las extremidades”, agrega.

Xixili Fernández, también madre de una menor con discapacidad, apunta que el modelo del CRIT es de primer nivel. Hay una lista de espera de hasta 400 niños y al entrar, los médicos hacen una valoración completa: nutricional, pulmonar, pediatría, odontología, ortopedia, genética, psicología familiar, lenguaje, entre otras.

“Desde hace dos semanas saltó todo el asunto, van a reestructurar completamente y de 77 colaboradores sólo se van a quedar con 24, esto implica que van a quitar especialidades médicas”, dice.

Las terapias tienen un costo de acuerdo al nivel socioeconómico, la mayoría de los pacientes no pagan nada. Acuden familias del interior del estado, de Campeche y Quintana Roo, aunque en Quintana Roo también hay un centro. Desde hace dos semanas comenzaron a dar de alta antes de tiempo, sobre todo a pacientes con Síndrome de Down.

Alba E. lleva 10 años llevando a su hijo al CRIT y su situación se encuentra en la incertidumbre. Una de las cosas que más le preocupa, además de que le quiten terapias, es que el autobús que sale del parque de San Cristóbal, ubicado en el Centro Histórico, hasta el CRIT va a dejar de operar.

“Yo vivo por el penal y lo más barato que me cobran para llegar es de 180 pesos de ida, más lo mismo de regreso. Son 360 pesos solo de transporte por una terapia que me cuesta 30 pesos”, reclama. El autobús del CRIT está adaptado para personas con discapacidad, por lo que no es fácilmente reemplazable. Los directivos le dijeron que no pueden pagar el sueldo ni el combustible de la camioneta.

El CREE no sustituirá las terapias del CRIT: mamás

En el último mes, el departamento de Comunicación Social del gobierno de Yucatán ha publicado varios boletines sobre el CREE en los que aseguran “cambia vidas” con fotografías de Vila Dosal recorriendo las instalaciones. En la información oficial aseguran que el CREE atiende a 6 mil 300 personas al año que “acuden a terapia para discapacidades visuales, audición, lenguaje, mental y motriz y cuenta con 71 Unidades Básicas de Rehabilitación UBR en el interior del Estado”.

En el Presupuesto de Egresos del Estado de Yucatán para el Ejercicio Fiscal 2019 el CREE está en un paquete de 56 millones 700 mil pesos que incluyen entrega de prótesis, ayudas funcionales, fotocredenciales y servicios de rehabilitación que incluyen las 71 UBR. Xixili Fernández asegura que algunas de estas son “cuartos con una colchoneta y un auxiliar”, por lo que las personas del interior del estado aún teniendo UBR en su localidad, acuden a la capital para recibir atención en el CREE o en el CRIT.

Xixili Fernández expresa que hay familias que viven en el sur del estado y se levantan a las cuatro de la mañana para llegar al CRIT con el camión de San Cristóbal. Sus horarios están hechos de tal forma que en un día toman varias terapias para aprovechar el viaje. “¿Cómo llegarán ahora sin el camión y por una sola terapia?”, se pregunta.

Alba E. explica que si no hay continuidad en las terapias de su hijo, todo lo ganado se revierte. “Mi hijo tomaba terapia ocupacional y estaba en un taller de manejo de silla de ruedas que lo ayudaba a moverse de forma independiente. Además de la terapia pulmonar que no dan en el CREE, marqué para preguntar y no cuenta con eso. Él tiene escoliosis de grado muy alto y le comprime las costillas, necesita la terapia pulmonar”, dice.

Otra madre, Zulemy, coincide: “Queremos que el gobernador nos escuche porque las personas con discapacidad no tienen voz ni voto. Nos dan algo mínimo y quieren que nos conformemos. No apoyan a los niños con discapacidad y no ven que más adelante va a ser peor, ¿qué sucede con las personas adultas con discapacidad?”.

Zulemy tiene un hijo con Síndrome de West y parálisis cerebral. Estuvo un año en el CREE donde no le daban esperanza. “Una doctora me dijo que no había mucho que hacer y me mandó a descansar seis meses. Afortunadamente en ese tiempo me hablaron del CRIT y desde el primer momento que entré me dieron muchas esperanzas que ya no tenía”, platica.

Le hicieron estudios de todo y detectaron cosas que en ninguna institución de salud le habían dicho. Por recomendación de la psicóloga, su hijo entró a un kinder regular y “fue lo mejor que le pudo pasar a mi hijo, me di cuenta que también ayudé a otros niños porque generaron empatía”.

A Saray Euan le pasó exactamente lo contrario: en el CREE le dijeron que su hija tenía retraso psicomotor pero en realidad tenía parálisis cerebral. “Fue un golpe muy duro porque me decaí. En el CRIT nos dieron apoyo de férulas y andadera. No nos cobran el total, solo una pequeña parte y hasta hace poco el ortopedista me comentó que mi hija era candidata para una cirugía. Sacamos las placas y todo, me iba a costar cinco mil pesos porque la Cruz Roja y el CRIT tenían convenio. Ahora me costaría 35 mil pesos”, expresa.

A Delmy le preocupa mucho que otros centros no tengan ambulancia. Hace tres años a su hijo le dio una diarrea severa y del CRIT lo transportaron a una clínica particular. “Necesitamos que nos escuche y se sepa la verdad. Veo que le están dando mucha promoción al CREE pero no dicen la verdad. ¿Por qué no dicen que el transporte es sólo para instituciones de gobierno? Muchos parientes leyeron el periódico y me dicen: mira, para que lleves al niño. Y les digo: no, nena, ya pregunté y me dijeron que sólo es para las instituciones de gobierno”.

En este periodo en que el CRIT se encuentra en proceso de cambiar el modelo, algunas mamás han acudido de nueva cuenta al CREE para agendar las terapias que se puedan. Fernández cuenta que ya comenzó a recibir “peros” y posiblemente, al no darse abasto en el único centro de rehabilitación del estado, abran lista de espera.

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Cómo debes sentarte correctamente para ir al baño y evitar complicaciones para tu salud

El inodoro o retrete de asiento convencional ha sido considerado como una señal de "civilización" occidental, pero estar sentado en ese "trono" no es lo más eficiente ni saludable.
Getty Images
15 de septiembre, 2019
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Si estás sentada o sentado en el inodoro leyendo esto y estás teniendo dificultades para evacuar tal vez sería recomendable que consideres si la posición que has adoptado es la mejor para ir al baño.

¿Cómo? Te preguntarás. ¿Hay algo que pueda superar la comodidad de un baño moderno?

Este no es un asunto trivial. Una persona promedio invierte seis meses de su vida sentada en el inodoro o retrete.

En ese proceso produce 145 kilos de materia fecal al año. Más o menos lo que pesa un gorila adulto.

Teniendo en cuenta la relevancia de esto en nuestras vidas, vale la pena evaluar si la posición que adoptamos al ir al baño es la correcta.

¿Cuánto tiempo gastas yendo al baño?

A mediados del siglo XX, un grupo de médicos europeos que trabajaban en zonas rurales de África quedaron sorprendidos ante la baja incidencia de problemas intestinales y digestivos entre la población local.

Esa tendencia se pudo constatar en varios otros países en desarrollo a través del mundo.

El fenómeno no se debía solamente a la dieta. Tenía que ver con el tiempo en que pasaban evacuando los intestinos y la posición que adoptaban al hacerlo.

Baños públicos en África

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En África, los escusados generalmente obligan a la persona a acuclillarse.

El tiempo promedio que una persona de Occidente pasa cada vez que se sienta en el inodoro para realizar esta actividad vital es entre 114 y 130 segundos.

Resulta que, en varios países en desarrollo, hace sus necesidades en el campo, la calle, o en baños rudimentarios donde no hay inodoros de asiento como los conocemos, sino básicamente huecos en el suelo que obligan a la persona a acuclillarse.

Parecerá indecoroso, pero los que adoptan una posición en cuclillas gastan sólo 51 segundos yendo al baño y eso, señalan los expertos, es más saludable.

Lo que sucede es que la posición sentada en el retrete coloca nuestro canal anal a un ángulo de 90 grados.

Eso hace que un músculo en el suelo pélvico constriña el colon, lo que nos obliga a esforzarnos para evacuar.

Ilustración de los intestinos y colon

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La posición sentada constriñe el colon y nos obliga a esforzarnos para evacuar.

¿Por qué seguimos usando inodoros de asiento en muchas partes del mundo?

Se estima que los primeros retretes básicos se remontan a unos 6,000 años, en la antigua Mesopotamia.

Para el año 315 d. C., en Roma había 144 escusados públicos e ir al baño se había convertido en un evento social.

Ilustración de un baño romano

Getty Images
En la antigua Roma, ir al baño era un evento social.

Un baño público de 2,000 años de antigüedad, excavado en el monte Palatino en Roma, estaba compuesto de más 50 huecos, uno al lado del otro. Eso sí es estar en íntima compañía.

La creencia popular es que Thomas Crapper, un plomero inglés, fue el inventor del retrete clásico de asiento. Sin embargo, su diseño apenas fue patentado en 1861.

En realidad, el primer retrete con descarga fue inventado en 1592 por John Harrington, un cortesano isabelino, que llamó su creación el Ajax.

Lo que Crapper sí desarrolló fue la tubería en U, que creaba un tapón de agua para evitar el regreso de gases y olores producidos por el desperdicio.

Retretes diseñados por Thomas Crapper

Getty Images
El diseño de Crapper, con la tubería en U, obligó a que los retretes fueran elevados en forma de silla.

Ese invento fue lo que hizo que los retretes fueran construidos elevados del piso porque facilitaba su instalación.

Ese modelo de retrete de asiento ha llegado a ser considerado como un gran logro y señal de la “civilización” en Occidente.

Los riesgos a la salud

Todos hemos pasado por la angustia de apretar los dientes y empujar hasta que se nos hinchan las venas y el corazón se acelera.

Eso puede deberse al estreñimiento. mala digestión y otros problemas intestinales.

Pero muchos expertos culpan la posición sentada que hay que asumir en los retretes de asiento convencionales.

Esa ha sido vinculada a los problemas de hemorroides, desmayos e, inclusive, derrames cerebrales.

Hombre esforzándose por ir al baño

Getty Images
Hacer mucho esfuerzo al ir al baño puede causar hemorroides, desmayos y hasta derrames cerebrales.

A mediados de los 1960, el profesor Alexander Kira, de la Universidad de Cornell, describió el retrete de asiento como el más inadecuado elemento jamás diseñado”.

El médico personal de Elvis Presley especuló que el ataque cardíaco que mató al rey del Rock fue causado por el esfuerzo que hizo yendo al baño.

Sencilla solución

No se trata ahora de deshacernos de los inodoros que tenemos instalados en casa y acuclillarnos en un hueco en el baño.

Hay una opción más sencilla.

Elevar las rodillas al ir al baño para cambiar el ángulo pélvico de 90 a 35 grados podría ayudar a relajar tus intestinos.

Ilustración de cómo mejorar la posición de 90 grados a 35 grados para ir al baño.

Getty Images

Eso reduciría el constreñimiento en la curva donde el colon se une con el recto.

Eso lo podrías lograr fácilmente colocando tus pies sobre un taburete o, si no lo tienes y es una emergencia, usando un par de directorios telefónicos.

Así que no los tires a la basura. Esos gruesos libros todavía tienen uso práctico después de todo.


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https://www.youtube.com/watch?v=xhM2rTMB9I4&t=69s

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https://www.youtube.com/watch?v=pXpSgVrh0_0

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