Adultos mayores trabajan por bajos sueldos y reciben pensiones precarias
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Adultos mayores trabajan por bajos sueldos y reciben pensiones precarias

Con pensiones de 2 mil pesos después de años de trabajo o apoyos sociales por la misma cantidad bimestral, las personas de 68 años y más buscan trabajar para completar sus ingresos, pero solo encuentran empleos precarios.
Cuartoscuro
18 de septiembre, 2019
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Félix Saucedo, de 78 años, trabaja seis horas diarias, durante seis días a la semana. Tiene ya su Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores. Recibe 2 mil  550 pesos cada dos meses. También tiene pensión por el IMSS. Pero no le alcanza para cubrir sus gastos y debe trabajar. 

Vive en Tlalnepantla, Estado de México, y afirma que el apoyo federal para los adultos mayores nunca lo dejó de recibir. “No me cambiaron ni la tarjeta, en la misma que me dieron desde que estaba Felipe Calderón de presidente, en esa misma me depositan”. 

Leer más: Programa de pensiones para adultos mayores funcionará al 100% en 6 meses, promete AMLO

También recibe su pensión del IMSS, de 2 mil 500 pesos al mes. Es la compensación que tiene por trabajar 27 años en un expendio de desperdicios industriales. 

Pero ni con las dos le alcanza, y eso que ya solo se ocupa de sostener a su esposa. Por eso trabaja como empacador en el Chedraui de Mundo E. Aunque dice que también lo hace para estar activo. “Si me quedo en la casa es la muerte. Mientras pueda voy a trabajar, sino llegan las enfermedades”.

Don Félix trabaja seis horas: de 12 a 5 de la tarde. Dice que los únicos días que el trabajo es pesado y sí se agota es durante los fines de semana: sábado y domingo. Solo los viernes descansa. 

La cadena de supermercado no le paga un sueldo. Solo se lleva lo que le dan de propinas, entre 200 y 300 pesos diarios. Por todo se lleva unos 10 mil al mes. “Por eso mi esposa no tiene necesidad de trabajar ahorita. Ella prefiere estar en la casa y así cocina. Tiene 65 años. Ya pensábamos que este año le tocaba también su pensión, pero ahora se tendrá que esperar tres años más, hasta los 68 como lo estipuló el nuevo gobierno”. 

Los datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los hogares (ENIGH) indican que en 2016 había en México 9.6 millones de personas de 65 años y más (8% de la población total). 2.9 millones (31%) tuvieron ingresos de una pensión contributiva –1.2 millones de mujeres (23%) y 1.8 millones de hombres (40%) – a través de los institutos como el Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), u organismos como el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM) y Pemex.

En tanto, 4.7 millones (49%) recibían ingresos por pensiones no contributivas, es decir, beneficios sociales como el Programa 65 y más u otros de tipo asistencial estatales y municipales.

En total, la cobertura de ambos era, hasta 2016, de 7.1 millones de personas (74% de las de 65 años y más). Solo 6% de los adultos mayores tenía ambas, contributiva y de apoyo social, y 26% no reportaba ingresos por ninguna de estas dos. 

El gobierno federal tiene ahora la meta de entregar la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores a 8 millones de beneficiarios de más de 68 años y de 65 si son integrantes de un pueblo indígena.

El lunes 9 de septiembre, durante la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, la titular de la Secretaría del Bienestar, María Luisa Albores, informó que había un avance de 93.6 % en la meta establecida para 2019 respecto a los apoyos de la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores al haber beneficiado a 8 millones 38 mil 469 inscritos. Pero como el  padrón no es público, no hay forma de confirmar esos datos. 

Este portal solicitó varias veces una entrevista a la Secretaria de Bienestar para hablar de los avances del programa, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Te puede interesar: Más para becas, adultos mayores y reforestación en el presupuesto y menos para jóvenes

Desprotegidos 

De acuerdo al estudio Ingresos y Gastos del Adulto Mayor en México de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), la falta de cobertura del sistema de seguridad social y los bajos montos de pensión, o la falta de esta, son factores que han llevado a mantener económicamente activos a las personas de este grupo de edad. Por ejemplo, de los hombres que no tienen pensión, 71% tiene una actividad laboral y 23% de las mujeres.

La distribución de ingreso, documenta el estudio, indica que 75% de las mujeres con ingresos tiene percepciones menores a 3 mil 005 pesos al mes, mientras que 75% de los hombres tiene ingresos menores a 5 mil 902 pesos.

Gregoria Estrada Pérez, de 77 años y habitante de la alcaldía de Iztapalapa, está en el grupo de los que no tiene ningún tipo de pensión. No le llega ya la alimentaria de la Ciudad de México que recibía y tampoco le dan la del gobierno federal. Dice que ya le llegó, desde hace semanas, la nueva tarjeta donde le van a depositar, pero aún no tiene saldo. 

La Secretaría de Inclusión y Bienestar Social capitalina dice que aunque el padrón ya no está bajo su responsabilidad, tiene datos de que hasta ahora, 97% de los beneficiarios ya recibe el apoyo federal y que la mayoría nunca dejó de recibir la pensión alimentaria. “Solo no se dio en casos muy específicos, por alguna inconsistencia o por alguna cuestión particular”. 

Doña Gregoria es una de esas “cuestiones particulares”. Su esposo, de 82 años y hojalatero de profesión también. Él tampoco recibe ningún tipo de pensión. “Antes los dos teníamos la tarjeta para ir al súper, de ahí nos ayudábamos, porque mi esposo no recibe pensión por el IMSS, como no era asalariado. Ahora sin eso de la pensión alimentaria la estamos pasando muy mal”.

Dice que a su esposo le caen trabajos de hojalatería de vez en cuando. Como ya es mayor, no puede trabajar mucho. Saca unos mil pesos a la quincena, pero a veces eso es lo que gana en todo el mes. 

Doña Gregoria se las ingenia para tener ingresos. Teje bolsas que vende en 200 pesos, pero las tiene que dejar a pagos. Se tarda hasta un mes en acabar una porque tuvo una hemiplejia cerebral y le quedó casi inmóvil una parte del cuerpo. Por eso usa bastón y no puede tejer muy rápido. También vende comida, entre los conocidos. Intentó establecerse en un mercado, pero la quitaron por no tener permiso. Por todo no saca más de mil pesos al mes. 

Los datos de la ENIGH indican que el gasto monetario de los adultos mayores es, en promedio, de 3 mil 194 pesos mensuales. El de alimentos es el principal rubro de consumo con un monto de mil 199 pesos (38% del total), seguido del gasto en transporte con 575 (18%) y el de la vivienda con 380 pesos (12%). De acuerdo a la encuesta, el gasto en salud tiene un monto relativamente menor de 157 pesos (5% del total).

Doña Gregoria dice que se ha vuelto experta en ahorrar. “Me voy al mercado y compro 10 pesos de nopales, 10 pesos de jitomate, 20 pesos de queso, y ya con eso me hago un guiso. Compro también 20 pesos de huauzontles y ahí ya sale para la comida de otro día y así le vamos haciendo”. 

La señora no paga renta. Su papá le dejó una pequeña propiedad y ahí vive con su esposo. Pero tiene que pagar los servicios. Dice que el último recibo de luz le llegó de 150 pesos y 300 el de agua. El gas tratan de ahorrarlo todo lo que pueden, solo compran un tanque cada mes y medio.

Entérate: Reglas de operación de la pensión para adultos mayores no condicionan a tener cuenta con un banco específico

Salud costosa

Matilde Castro Nava tampoco recibe todavía la pensión para adultos mayores del gobierno federal. Para ganar dinero va de casa en casa vendiendo cosméticos Avon. Tiene 73 años y la secuela de un accidente: una fijación en la rodilla derecha. Necesita usar bastón para hacer su vendimia. El esfuerzo no le vale para tener un buen ingreso. “Las ventas han bajado mucho. Ahorita saco unos mil 500 o 2 mil pesos al mes, pero de ahí solo el 20% son para mí”, dice. Lo demás se lo lleva Avon.

Antes tenía el apoyo de la pensión alimentaria del gobierno capitalino (la tarjeta rosa para comprar en el súper), pero ya no le llega. “Lo único que estoy recibiendo son los mil 160 pesos de la tarjeta azul del programa anterior del gobierno federal, el que era de Sedesol, ese dinero me sigue llegando cada bimestre, pero es menos de los 2 mil 550 que se supone debería ya recibir”.

Con ese apoyo y lo que gana de los cosméticos debe pagar su comida, ropa, servicios y cualquier otra necesidad. Los padecimientos se los atiende en un centro de salud del seguro popular, porque no tiene seguridad social, y aunque dice que el servicio médico es bueno, no hay las medicinas adecuadas. 

“La ultima vez me dieron una que no me hacía efecto. Me la tuvo que comprar una de mis hijas, y nos sale en 650 pesos cada frasco, uso uno al mes. De todos los gastos, los de mis medicamentos son los que más me preocupan”.

De acuerdo al estudio Ingresos y Gastos del Adulto Mayor en México de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), del total de adultos mayores con pensión contributiva, 70% menciona estar afiliado al IMSS y 18% al ISSSTE (o ISSSTE estatal); caso contrario ocurre con aquellos que no tienen una pensión contributiva, quienes, en su mayoría, están afiliados al Seguro Popular.

Doña Matilde cuenta que tiene tres hijas que le ayudan en lo que pueden, “pero ya tienen sus familias y muchos gastos”. De su marido no sabe nada hace más de 25 años, cuando salió de la casa y no regresó.

Desde enero, le prometieron en un mitin del presidente Andrés Manuel López Obrador que le darían una tarjeta nueva y el apoyo; está en espera de la pensión que un mes tras otro no llega.

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Por qué una calle en Carolina del Norte se llenó de banderas mexicanas

La familia Zambrano, de Wilmington, Carolina del Norte, obtuvo una inesperada muestra de solidaridad de sus vecinos después de recibir una nota amenazante contra la bandera mexicana en su porche.
12 de octubre, 2020
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Casas de Wilmington con banderas mexicanas

Familia Zambrano
Los vecinos de la familia Zambrano se solidarizaron con un emotivo gesto.

La carta estaba dirigida al “jefe del hogar” y en cuatro líneas (cargadas de insultos) expresaba su propósito.

“Cuando hijos de p*** como ustedes izan su m***** de bandera mexicana, eso significa guerra. La segunda enmienda da el derecho y el deber de usar armas para eliminar de mi país a personas como tú y tu familia”.

BAJEN LA BANDERA O SENTIRÁN MI IRA“.

Jessica Zambrano dijo que tuvo que releerla para “no malinterpretar el propósito” de lo que decía.

Pero la carta era muy clara: alguien no estaba de acuerdo con que hubiera una bandera mexicana izada al lado de una estadounidense en la entrada de su casa en Wilmington, Carolina del Norte.

En esa ciudad del sureste de Estados Unidos, donde más del 75% de la población es blanca, menos del 10% de sus habitantes son latinos. El estado ha sido un bastión conservador desde la década de 1960.

La casa de la familia Zambrano.

Familia Zambrano
Jessica Zambrano dice que las banderas frente a su casa están para honrar el origen binacional de su familia.

Los Zambrano son mexicano-estadounidenses y, orgullosos de ello, decidieron mostrarlo en su porche.

Tras conocerse la amenaza, sus vecinos dieron una muestra de solidaridad que llamó la atención en redes sociales y en medios locales y nacionales de EE.UU.

La calle se llenó de banderas mexicanas.

Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano
Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano

“Vecinos solidarios, haciéndole saber a esta persona que sus creencias no son bienvenidas aquí. Nos lo expresaron en un momento de necesidad y estamos eternamente agradecidos“, escribió Jessica Zambrano en Facebook.

Investigación en marcha

La estadounidense Jessica Zambrano está casada con Gustavo Zambrano, un hombre originario de Michoacán, México, que tiene la doble nacionalidad.

“Aunque también es ciudadano estadounidense, eso no borra de dónde viene”, explica la mujer en un mensaje con miles de reacciones en Facebook.

“Tenemos una bandera mexicana en nuestro porche. Bueno, a la persona que envió esta carta claramente no le gustó eso. Y sintió que era su ‘deber’ informárnoslo”, añade.

Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano
Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano

La Oficina del Alguacil del condado de New Hanover le dijo a BBC Mundo que, tras recibir la denuncia de la amenaza, se inició una investigación junto al Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y el Servicio Postal de EE.UU.

Jessica Zambrano le contó a BBC Mundo que la semana pasada habló con un detective: “Todavía están investigando”.

El derecho a tener armas

La Segunda Enmienda de la Constitución de EE.UU., a la que hace referencia la carta, garantiza el derecho de los estadounidenses a poseer y portar armas, pero su significado ha sido motivo de debate durante décadas.

Trump con simpatizantes en Wilmington

Reuters
El presidente Trump estuvo en Wilmington, Carolina del Norte, en septiembre, donde encabezó un mitin. El estado es clave para su reelección.

“Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas“, dice el texto constitucional.

El sentido de “milicia bien ordenada” que procure la “seguridad de un Estado libre” ha sido debatido históricamente entre quienes consideran que es un deber personal cuidar la soberanía de EE.UU., y otros que opinan que eso era reflejo de una época que ha quedado superada.

Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano

“Debemos exponerlo y enfrentarlo”

Para Zambrano, las “acciones y comentarios” de líderes de EE.UU. en los últimos tiempos han sido “gasolina” para “grupos extremistas que se sienten validados en sus creencias”.

“El racismo y la xenofobia corren por las venas de este país. Están incrustados profundamente en nuestros vecindarios, escuelas, lugares de trabajo, en todas partes. Debemos exponerlo y enfrentarlo”, agregó Zambrano, que considera que el remitente de la carta “no representa a la mayoría de los verdaderos estadounidenses“.

Una casa en Wilmington con una bandera mexicana

Familia Zambrano

Unos días después de su publicación, a comienzos de octubre, la calle donde vive la familia Zambrano se llenó de banderas mexicanas.

“El gran apoyo que recibimos de nuestros amigos y familiares nos dio paz. Nos dio la esperanza de que algún día haya un lugar donde no exista un comportamiento como este. Donde nuestros niños no se sentirán amenazados por el color de su piel, de dónde vienen, el idioma que eligen hablar en público o simplemente por quiénes son”, expresó Zambrano.


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