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Cuartoscuro

Alumnos de Universidades Benito Juárez en el Edomex denuncian malos tratos y desinterés de coordinadora

El plantel de Villa del Carbón enfrenta una crisis de deserciones e inconformidades, pero ni el coordinador regional de programas del Bienestar ni el Crefal, que coordina las universidades, han atendido las quejas.
Cuartoscuro
26 de septiembre, 2019
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La Universidad Benito Juárez de Villa del Carbón, en el Estado de México, una de las 100 creadas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, enfrenta una crisis porque sus estudiantes no están conformes con la educación que se les está dando y la manera en que se conduce la coordinadora de su carrera, Ingeniería en Procesos Agroalimentarios, al grado de que ya hubo deserciones.

Además, no encuentran eco a sus reclamos porque no hay autoridades en la universidad —ellos ni siquiera tienen credencial de estudiante ni les dieron un reglamento que puedan hacer valer— y aunque acudieron hasta las oficinas centrales en Michoacán del organismo que administra las escuelas, el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (Crefal), nadie les ha hecho caso.

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19 de los 25 alumnos que iniciaron hace un mes la carrera decidieron escribir una carta, de la que Animal Político posee copia, para exponer que son víctimas de malos tratos y una actitud despectiva hacia ellos y hacia el propio proyecto universitario por parte de la profesora Ángela Sánchez Martínez.

En la carta y en entrevistas, los estudiantes refieren que desde un principio les dijo que la universidad, que opera en la Casa de Cultura del Municipio, se había organizado de manera muy improvisada y que para ella no cubría con los requisitos para ser una ingeniería, sino más bien una carrera técnica. Además, que hay temas que reconoce no dominar e incluso a un alumno le ha señalado que sabe más que ella.

Cuentan que separó a los que son menores de edad y vienen saliendo de la preparatoria para hablar con los mayores y proponerles interactuar solo entre ellos, ya que no creía que los jóvenes terminaran la carrera, sino que se casarían o embarazarían antes, y que seguramente solo estaban ahí por la beca de 2 mil 400 pesos mensuales que el proyecto ofrece como beca (aunque no se los han pagado). O que ha hecho comentarios despectivos por el origen rural de la mayoría de los muchachos, haciendo distinciones si alguien viene de la ciudad.

También denuncian que les grita, usa groserías, les dice que no saben hacer las cosas, y que no estaba respetando el horario planteado al inicio de que tomaran dos materias por día, para así no tener que presentarse toda la semana con ellos, ya que ella no es de la comunidad, se ha quejado de que no le están pagando, y tiene otro trabajo como profesora en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, de la UNAM.

Otra inconformidad surgió porque casi les cancelan las prácticas que tienen un día a la semana, los viernes. Cuando se creó la escuela, la asociación del Tianguis Orgánico de Villa del Carbón se acercó a ofrecerles un terreno de 150 metros cuadrados para enseñar a los estudiantes a sembrar, cosechar y hasta comercializar sus productos en el mercado local.

Pero este acuerdo se había hecho con otro profesor que estaba coordinando el proyecto en un inicio y que ya no continuó, así que cuando Sánchez asumió la coordinación, les dijo que ya no se harían las prácticas porque no estaban en el plan original del Crefal. Finalmente accedió a mantenerlas y un miembro del tianguis funciona en los hechos como un profesor más, aunque sin retribución alguna, y los alumnos refieren que les enseña con más interés que los dos coordinadores que han tenido.

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Sin reglamento ni documentos oficiales, dieron de baja a dos alumnos

Según los estudiantes consultados, que prefieren no dar su nombre por temor a represalias, cuatro compañeros han abandonado la carrera por esta situación, incluyendo a una que fue entrevistada por Animal Político en su primer día de clases, el 26 de agosto.

El viernes pasado, otros dos alumnos fueron avisados de que estaban dados de baja por faltas, ya no se les permitió entrar al salón, pero tampoco se les dio algún tipo de notificación oficial.

Esto, a pesar de que ellos habían informado a sus profesoras que trabajan y habían solicitado comprensión si tenían que ausentarse por motivos laborales. Aun así, nunca se les dijo cuántas ausencias estaban permitidas, porque ni siquiera se les dio el reglamento de la escuela.

Es más: no cuentan con credencial de estudiante ni documento que pruebe su condición, más que el número de folio que recibieron al inscribirse y los correos electrónicos en los que les avisaron dónde y cuándo presentarse para empezar a estudiar.

Crefal abandona a estudiantes a su suerte

En el plantel de Villa del Carbón solo tienen tres maestras, una de las cuales, Sánchez, es la autoridad superior, ya que no hay directores de universidad u otra figura similar.

El único representante del gobierno federal que se presentó en el plantel fue Oswaldo Hernández Noguez, coordinador regional de programas sociales.

El 9 de septiembre, los estudiantes hablaron con él y les contaron sus inconformidades, que él prometió llevar ante el Crefal, y les escribió de puño y letra su correo electrónico para que le hicieran llegar la carta que redactaron. Se la mandaron con copia al único correo institucional que encontraron en internet del Crefal, ya que no sabían a quién más dirigirse. Sin embargo, Hernández nunca volvió a presentarse y nadie respondió.

Animal Político logró contactar a Hernández, pero negó tener conocimiento de los problemas en la universidad, repitió en varias ocasiones que no está “autorizado” para dar ninguna información, que había que dirigirse directamente al Crefal, y la llamada se cortó porque dijo ir en carretera.

Desesperados, una de las estudiantes fue la semana pasada hasta Pátzcuaro, Michoacán, a llevar personalmente la solicitud de sus compañeros de que la profesora Sánchez sea removida y exigir una respuesta. Pero ni eso bastó.

Según los testimonios, le dijeron que Hernández Noguez no tenía competencia en la universidad, pero que sí se habían enterado de los problemas “de oídas”.

La directora de vinculación, Leticia Vargas Salguero, le dijo a la joven que solo podía recibir su carta, pero no darle respuesta en ese momento. La estudiante logró que la recibiera el coordinador operativo, Leonardo Rodrigo Torres Escobar, quien se excusó con que él solo atendía casos más graves y no del área académica. Y que no podía cambiarse a una profesora porque estaban a medio ciclo.

Así que la estudiante regresó al Estado de México tan solo con un sello de “recibido” a la carta, pero sin ninguna solución.

Leer más: Nuevas universidades afectan a estudiantes extranjeros y maestros de Centro latinoamericano en Michoacán

Represalias y silencio institucional

Después de esta movilización, el viernes pasado la coordinadora Sánchez citó a todos los alumnos para informarles que habría “cambios”. Testigos aseguran que con un tono intimidante, cuestionó a los alumnos sobre si todos habían firmado la carta, y les anunció que a partir de ahora el horario de clases sería de 8:30 de la mañana a 3 de la tarde.

Originalmente, acababan a las 2, pero se les ofrecía una hora de “tutoría” personalizada, para quien quisiera quedarse a aclarar dudas o revisar sus avances de proyecto. Ahora, ya no tendrán esta posibilidad.

Algunos cuestionaron si esto era una especie de castigo, y la profesora contestó que era una “consecuencia”. También le preguntaron las bases pedagógicas de los horarios, sin obtener una justificación.

Los alumnos dados de baja han tratado de atender su caso llamando al Crefal, pero cuentan que solo les piden sus datos de contacto y no los atienden.

Animal Político confirmó que en los teléfonos del organismo, las operadoras piden en cada llamada el nombre, los dos apellidos, estado y municipio de residencia —sin ofrecer ningún aviso de privacidad sobre qué uso dan a esos datos—, después dicen que van a transferir la llamada, pero luego nadie contesta o se corta la línea.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) aseguró que no atiende lo relacionado con las 100 Universidades para el Bienestar Benito Juárez, así que proporcionó el teléfono directo de la directora del Crefal, Raquel Sosa. Pero tras varios intentos, respondió un hombre que dijo llamarse Clemente Islas y ser del “área de atención”, que nuevamente solicitó datos de contacto y dijo que ellos se comunicarían.

En las páginas de internet de Crefal y de las Universidades no hay manera de saber siquiera dónde están ubicados los planteles, ya que solo enumera los municipios, pero no las direcciones. Tampoco hay información sobre quiénes son los profesores o coordinadores, o dónde se puede solicitar información; tampoco se especifica quiénes coordinan de manera global las 36 carreras ofertadas, y ni los propios estudiantes lo saben.

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Jamie Clarke

El padre que llevó a su hijo a Mongolia para desconectarlo de su celular

El montañista Jamie Clarke quería estrechar los lazos con su hijo, Khobe, de 18 años, así que lo llevó de viaje a Mongolia para que descubriera lo que puede hacer al estar lejos de la pantalla de su "smartphone".
Jamie Clarke
2 de enero, 2020
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¿Cómo logras que un adolescente suelte su teléfono y te hable? Jamie Clarke fue hasta Mongolia con su hijo para averiguarlo.

Mientras recorría un valle remoto del país asiático en su motocicleta, el aventurero Jamie Clarke dejaba que el zumbido del motor y el viento resonaran en su mente al mismo tiempo que sus pensamientos vagaban.

Después de varias horas, se detuvo para quitarse el casco y mirar el mapa.

Esto era lo que le gustaba de las aventuras: la soledad, el paisaje y la sensación de estar a cargo de su propio destino.

Pero cuando su hijo de 18 años se detuvo justo detrás de él en su propia motocicleta, tenía una visión diferente del largo viaje que acababan de terminar.

Para él, estar solo con sus pensamientos era novedoso e inquietante.“¡Oh, dios mío, fue terrible! ¡No puedo quedarme así con mi cerebro!”, exclamó.

Pero precisamente por eso los dos habían decidido embarcarse juntos en esta aventura.

Enojado y triste

Clarke, esquiador, montañista y excursionista de toda la vida, sentía que estaba perdiendo contacto con su hijo Khobe, quien siempre estaba hablando por teléfono en su casa en Calgary, Alberta, en el suroeste de Canadá.

Jamie Clarke y su hijo Khobe en Mongolia.

Jamie Clarke
Khobe Clarke tuvo que prepararse para escalar montañas.
Montañas de Mongolia.

Jamie Clarke
¿Hay que ir al otro lado del mundo para despegar a tus hijos del celular?

El padre, en parte, se culpaba a sí mismo. Como todo el mundo, él también tiene un teléfono inteligente y disfrutaba jugando con su hijo en su Blackberry cuando era pequeño.

“Si alguna adicción tenemos hoy como individuos y como familia, nosotros (los padres) la perpetuamos”, dice Clarke a la BBC. “Los teléfonos son dispositivos geniales, pero comenzamos a sentir que nos están controlando y no al revés”.

El problema había llegado a un punto crítico unos años antes, cuando Clarke fue con su familia a un refugio de esquí remoto durante un fin de semana para celebrar su cincuenta cumpleaños.

El área no tenía wifi y no había señal de celular.

“Nunca antes había experimentado un fin de semana sin mi teléfono”, dijo el hijo de Clarke, Khobe, a la BBC. “Fue muy raro para mí”.

El joven admite que en ese momento estaba enojado por tener que viajar, y triste porque sin Snapchat o Instagram no tenía idea de lo que estaban haciendo sus amigos en casa.

Eso hizo que su padre pensara sobre el papel que la tecnología había desempeñado en su vida familiar, y sobre cómo solucionarlo.

La preparación

Durante mucho tiempo, había soñado con viajar a través de Mongolia en bicicleta. Ahora que su hijo era mayor, ¿por qué no hacerlo con él?

Hace aproximadamente un año, se lo propuso a Khobe. En un primer momento, el joven rechazó la idea. “Dije que no con bastante rapidez”, recuerda.

Jamie Clarke y su hijo en Mongolia

Jamie Clarke
Padre e hijo pudieron conocerse en distintas facetas.

“Pero se convirtió en una idea divertida… la preparación hizo que fuera emocionante ir y hacerlo”, rememora.

Khobe obtuvo su licencia de motociclista y los dos practicaron viajes más largos.

Pese a que su padre había subido el Everest dos veces, Khobe nunca había escalado una montaña, por lo que también tuvo que adentrarse en el montañismo.

“¿Ver las estrellas?”

Los Clarke partieron el 28 de julio y, en el transcurso del mes siguiente, viajaron más de 2.200 kilómetros a través de Mongolia en moto, caballo y camello.

Aunque el viaje era totalmente material de Instagram, se abstuvieron de publicar sus fotos en internet hasta que regresaron.

Khobe reconoce que estar lejos de su teléfono fue un desafío.

“Creo que todo el tiempo estuve bastante consumido por extrañar mi teléfono”, cuenta. “Te das cuenta de lo aburrido que se vuelve todo. Cuando estoy aburrido puedo simplemente abrir YouTube o Netflix. Pero sin teléfono, ¿qué voy a hacer, mirar las estrellas?”, señala.

Pero también dice que conocer más a su padre valió la pena, especialmente durante el tiempo que pasaron en sus carpas o simplemente cocinando.

“Me sorprendió que cuando está lejos del trabajo y la familia, actúa como una persona más cercana a mi edad”, dice.

Jamie Clarke y su hijo Khobe en Mongolia.

Jamie Clarke
Jamie y su hijo recorrieron Mongolia en moto, caballo y camello.

Del mismo modo, Clarke se sorprendió al ver cuán maduro era su hijo cuando no estaban confinados a su típica dinámica de crianza padre-hijo.

“Me ayudó a ver a Khobe de una manera diferente. Lo veía como un niño que seguía dejando su chaqueta sobre la mesa, sin lavar los platos”, dice. “Y pude verlo como un hombre joven, y me impresionó lo bien que pudo actuar bajo presión”.

Horario sin pantalla

No tienes que ir al otro lado del mundo solo para relacionarte con tus hijos, dice Caroline Knorr, editora de Paternidad de Common Sense Media, una organización sin fines de lucro que educa a los padres sobre los medios y la tecnología.

“Los padres pueden establecer horarios sin pantalla en casa durante todo el año, pero especialmente durante las vacaciones”, opina.

Knorr recomienda hacer cosas divertidas durante el tiempo sin pantallas, como jugar, salir a caminar o incluso ver una película.

“Lo realmente importante es que los padres comuniquen por qué es valioso pasar tiempo desconectados”, indica.

“Di explícitamente ‘estoy apagando mi teléfono para que podamos tener tiempo en familia'”, sugiere.

Khobe Clarke en Mongolia.

Jamie Clarke
El joven se dio cuenta de que nunca había pasado tanto tiempo solo con sus pensamientos.

Knorr cree que también es importante no demonizar la tecnología, ni a sus hijos por usarla.

“Creo que muchas veces los padres se preocupan porque creen que ‘los medios están cambiando el comportamiento de sus hijos'”, apunta.

“Pero en realidad es normal y natural en el desarrollo de los adolescentes que se interesen en la cultura pop y no en el tiempo en familia”, aclara.

Sin embargo, esta parte natural de la adolescencia se ve potenciada por redes sociales como Tik Tok o Snapchat, que están diseñadas para mantener la atención de los usuarios durante el mayor tiempo posible para ganar dinero con publicidad.

Lecciones

Clarke dice que ahora que su viaje ha terminado, él y su hijo están tratando de aplicar en su vida cotidiana algunas de las lecciones que aprendieron.

Jamie Clarke y su hijo Khobe en Mongolia.

Jamie Clarke
Khobe dice que la vida en carpa fue su parte favorita del viaje.

“Tengo que darme cuenta de que la tecnología es valiosa y usarla, mientras él se está dando cuenta de lo consumidora que es. Quizás ambos necesitemos recordar quién tiene el control: tú o la aplicación”, sostiene.

Khobe asegura que está tratando de ver la tecnología como algo que “quiere usar, no que tiene que usar”.

“Estoy tratando de cambiar mis hábitos cuando estoy con un grupo de personas y se supone que es tiempo de interacción social, no de que todos estén con su teléfono”, dice.

“Es grosero no darle toda tu atención a la gente”.

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https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

https://www.youtube.com/watch?v=KD1_rWvZnzg&t=18s

https://www.youtube.com/watch?v=-NSjnc3NL2k&t=7s

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