Ecatepec: En 4 años han asesinado a 1,258 mujeres, pero solo 53 son considerados como feminicidio
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Ecatepec: En 4 años han asesinado a 1,258 mujeres, pero solo 53 son considerados como feminicidio

Karen fue asesinada por su primo de 17 de años. El caso fue investigado y juzgado como homicidio doloso, pese a tener características de ser un feminicidio.
Cuartoscuro Archivo
Por Sergio Castro Bibriesca
15 de septiembre, 2019
Comparte

Siempre estarían juntos, era una promesa compartida. Sacrisanta, la madre; Karen, la hija mayor, y Erik, el pequeño, eran muy unidos y les gustaba pensar en proyectos comunes a futuro, pero hace más de tres años, el 4 de agosto de 2016, los planes cambiaron. El asesinato de Karen, en Ecatepec, Estado de México, es uno de los casos que se investigaron y juzgaron como homicidio doloso, pese a las evidencias que indicaban que fue un feminicidio.

La necesidad de dinero hacía que Sacrisanta Mosso Rendón dejara a sus hijos en casa para ir a trabajar en una cocina económica en Ecatepec. Un día regresó de las labores. La puerta de entrada de la casa estaba cerrada con candado, ella no llevaba llaves. Esperó más de dos horas sentada en la banqueta, asumió que sus hijos estarían en la Feria Patronal de San Cristóbal, que se realiza en el centro del municipio cada año. Les habló por teléfono, les mandó mensajes y, al no tener respuesta, salió en búsqueda de Karen y Erik. A la medianoche regresó a casa y entró por una ventana. En el baño encontró sin vida a su hija. En una de las recámaras, al niño.

Lee: Sentencian a 88 años de prisión a feminicidas de Lupita, la niña asesinada en el Edomex en 2017

Karen Alvarado Mosso, quien tenía 17 años, estaba tirada boca abajo, con sus manos amarradas hacia atrás y tenía un cinturón enrollado en el cuello. La asfixiaron en un bote con agua, la golpearon y la violaron. A Erik, de 12 años, lo asfixiaron con una almohada.

Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) muestran que, del 1 de enero de 2015 al 31 de marzo de 2019 en Ecatepec se han contabilizado mil 258 carpetas de investigación por homicidio doloso contra mujeres, es decir, más de uno al día. De ellos, mil 256 fueron con arma de fuego, arma blanca u “otro elemento”.

Lo que la Fiscalía local toma en cuenta para investigar los casos como feminicidios es que, por ejemplo, “a la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia”, o asfixia. Además, que “haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza”, y que “la víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo”.

Sin embargo, el Estado de México, gobernado por el priista Alfredo del Mazo, solo reconoce 299 feminicidios de 2015 a 2018, que lo ubica en el primer lugar nacional. De ese total, en Ecatepec, en el mismo periodo -según cifras de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México pedidas a través de transparencia- se iniciaron 53 carpetas de investigación por feminicidios. De esos casos, solo en 10 hay una sentencia condenatoria. La última se emitió en enero de este año.

En el caso de Karen Alvarado, quien antes de su asesinato estaba a unos días de entrar a quinto semestre en el CCH Vallejo, la persona que fue imputada y juzgada por su homicidio doloso, fue su primo. El joven, que tenía en ese momento 17 años, fue detenido en marzo de 2017 y en agosto se le declaró culpable de dos homicidios dolosos, con una condena de cinco años de privación de la libertad, la pena máxima que puede alcanzar un menor de 18 años, según la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes.

“No es justo, cometió actos muy graves, un feminicidio”, dice Mosso Rendón.

“Se le debería haber juzgado como adulto, porque los actos que cometió son de adulto, remarca. El sistema de justicia, acusa, es una gran ventaja para quien cometió un delito”.

Previo a la sentencia que dieron al primo de Karen, colectivos y la señora Sacrisanta buscaron que la muerte de su hija se investigara como feminicidio y que a él se le juzgara como adulto. Para la madre, una sentencia mayor sería más justa, pero, sostiene, “lo justo sería que me devolviera a mis hijos”.

Te puede interesar: Ser mujer y sobrevivir en Ecatepec, el municipio con mayor percepción de inseguridad en el país

En el Estado de México se castiga con 70 años de cárcel o prisión vitalicia, según sea el caso, a la persona que haya cometido un feminicidio, de acuerdo con el Código Penal de la entidad.

En la entidad, una de las diferencias entre investigar una muerte como homicidio doloso o feminicidio, es, entre otras, que hay un grupo conformado por una persona especializada en trabajo social, una en psicología y una en derecho (asesor o asesora jurídica). Todas ellas deben tener un alto nivel de empatía y sensibilidad hacia las víctimas.

Mosso Rendón sabe que para las autoridades el tema ya se concluyó. No se le puede volver a sentenciar por los mismos hechos a la misma persona.

“Que no se le dé oportunidad, lo están preparando para que rehaga su vida y se me hace injusto”, señala la madre de Karen.

Penas a menores de 18 años 

Ana Aguilar García, directora de Proyectos del Instituto de Justicia Procesal Penal, una organización de la sociedad civil experta en derechos humanos del proceso penal y que trabaja con personas menores de 18 años, explica que el proceso de justicia para adolescentes tiene fines distintos al de adultos. “Tiene un fin socioeducativo para reintegrar a los y las adolescentes a su familia y comunidades”.

Organizaciones y la propia Sacrisanta exigen una pena más elevada por el tipo de delito cometido.

Aguilar García detalla que, si el fin socioeducativo del sistema de justicia para adolescentes se transmite desde los actores del sistema judicial, durante todo el proceso, es posible que los familiares de la víctima entiendan por qué es importante que las personas menores de 18 años reciban una segunda oportunidad.

“También es importante hacerle saber a esos familiares que ellos (las personas imputadas) tienen derechos y que el proceso también se encarga de velar por sus intereses, más allá de la pena.  Si, en cambio, las autoridades siguen utilizando discursos punitivos, lo único que van a seguir promoviendo es la utilización del sistema penal para fines de venganza”, explica.

Para García, nos hemos acostumbrado a un discurso que confunde justicia con cárcel sin que haya mucha voluntad para hacernos entender como sociedad cuál es el proceso para llegar a prisión como condena. “Como no lo entendemos, entonces asumimos que las opciones inmediatas, como la prisión preventiva, ya son justicia”, subraya. Agrega que la inmediatez con la que se prive de libertad a una persona genera en la sociedad un mayor sentido de justicia.

La Fiscalía para la Atención a la Violencia de Género del Estado de México fue contactada en repetidas ocasiones para conocer qué criterios utiliza para investigar casos que presentan características de un feminicidio, como el de Karen, pero no hubo respuesta.

Lee: 60% de los mexicanos creen que la seguridad estará igual de mal o peor el próximo año

“Se siguen maquillando cifras”

Para Karla Micheel Salas, abogada defensora especializada en violencia de género en el país, “respecto a los feminicidios y la violencia en general contra mujeres, se siguen maquillando las cifras…la voluntad de las autoridades es simplemente no investigar”.

Asegura que la autoridad no tiene una explicación de por qué, pese a haber crímenes que “son claramente feminicidios” y que tendrían que haberse investigado como tal, se indagan como homicidios dolosos.

Para Sacrisanta Mosso, la experiencia que tuvo con las autoridades al inicio del proceso fue de prepotencia, “no veían culpable más que a mí”. Aunque después hace una pausa y dice entender que así actúan las autoridades. Sin embargo, cuenta que no quitó “el dedo del renglón, siempre iba y preguntaba, presionaba. A lo mejor los fastidié”. A ella no le importaba ir lejos o sola, “es importante gritar y exigir, llorar… aprender a llorar, tener paciencia”.

En Ecatepec, −municipio que tiene una extensión territorial de 186.9 kilómetros cuadrados− del 4 de agosto de 2017 al 31 de marzo de 2019 han desaparecido 219 mujeres (193 tenían entre cero y 29 años). De ellas, 61 tenían entre 15 y 17 años cuando se les vio por última vez.

Micheel Salas acusa que vivimos en un caso de simulación, vemos la desaparición de mujeres de forma violenta, pero no hay respuesta inmediata.

Te puede interesar: 75% de los mexicanos se siente en peligro en el lugar donde vive; Ecatepec, la ciudad más insegura

“Se comprometieron a mejorar, a profesionalizarse, pero las autoridades son incapaces de activar la Alerta de Género. El Estado de México es el mejor ejemplo de la política de simulación”, subraya.

De hecho, la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres cumplió ya cuatro años en 11 municipios de la entidad. Fue emitida el 28 de julio de 2015 y recibe en promedio 30 millones de pesos al año, pero las cifras muestran que los casos en el Estado de México han subido, pues en 2015 se registraron 59 feminicidios; en 2016, 66, y en 2017, 64.

Pero ya en 2018, el Estado de México contabilizó 110, según el SESNSP. Además, Ecatepec, con una población de 932 mil 727 mujeres, fue el municipio mexiquense que más casos registró en la entidad, con 14, y fue quinto a nivel nacional en ese delito por cada 100 mil habitantes, con 1.50 sucesos, más alto que la media nacional, con 1.30.

En el ayuntamiento, la violencia también pega a toda la población. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) durante la primera quincena de septiembre de 2018, la ubicó como la ciudad más peligrosa en el país, pues 96.3% de los habitantes mayores de 18 años se siente inseguro.

El municipio que colinda con la capital mexicana es el más poblado del país, con un millón 677 mil 678 habitantes, según cifras del Inegi, aunque autoridades locales señalan que podrían ser más de 3 millones de residentes. 786 mil 843 de sus habitantes viven en situación de pobreza, sus ingresos son insuficientes para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación Política de Desarrollo Social (Coneval).

Ahí Karen y Erik crecieron y tenían una vida feliz, asegura su madre. Siempre había una sonrisa en sus rostros. La joven quería estudiar Derecho porque quería ayudar a las mujeres. “Sufrimos mucho, nuestros papás no nos entienden, nos gritan y nos maltratan cuando somos niñas. Cuando nos casamos, los esposos nos limitan y maltratan”, le repetía constantemente a su madre.

Ella, desde que estaba en la secundaria, fue muy estudiosa. Siempre fue de diplomas. Karen tenía sus metas muy fijas. “Lo iba a lograr, era madura, consciente. Soñaba con viajar a París. Tenía muchos sueños muy grandes”, asegura Sacrisanta, quien quiebra su voz al rememorar.

Karen siempre fue muy unida con su hermano Erik. Se molestaban y llegaban a pelear como cualquier par de hermanos: “Era un gran apoyo para mí, para su hermano, nos repartíamos las obligaciones”.

Erik tenía 12 años, le gustaba jugar, bromear, era muy platicador, muy amiguero. Por todos lados tenía amistades. Siempre regalaban una sonrisa, “así los recuerdo, sonrientes, amables”. Estaba feliz porque iba a entrar a la secundaria.

Entérate: Diamantada CDMX: Exigen castigo a policías violadores y una disculpa por la violencia histórica contra mujeres

La necesidad de llevar el pan a la mesa hacía que los hermanos convivieran y se cuidaran mientras su madre iba a trabajar. “No tenía la necesidad de andar atrás de ellos, sólo llegaba a revisar”. Karen era el ejemplo de Erik: Él veía a su hermana y quería hacer lo que la hermana iba hacer.

A más de tres años de ese suceso, a Sacrisanta Mosso le da lo mismo comer o no. Confiesa que hoy encuentra poca motivación, “mi motor eran mis hijos, pero ya todo cambió. A esta altura de mi vida ya no están, me da igual comer, la vida…”.

Para Valeria Moscoso, coordinadora del Área de Trabajo y Acompañamiento Psicosocial de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, a diferencia de delitos como desaparición, ejecución extrajudicial o tortura, cuando hay un feminicidio sí hay diferencias importantes en cuanto a reacciones e impactos en las personas más allegadas a la víctima. “Tiene que ver con elementos centrales. En el feminicidio, los perpetradores son ‘íntimos’, de un círculo cercano, no como en otros casos, donde quien comete un delito son agentes del Estado”, explica.

Moscoso Urzúa señala que tiende a haber una respuesta diferente de las víctimas sobre a quién se responsabiliza y a quién se culpa, e incluso a quién se solicita ayuda y el grado de vulnerabilidad que experimentan los familiares. “Cuando es un feminicidio, primero hay una confianza en que pueden acudir al Estado por ayuda. Quedan fuera análisis de contexto político para entender el hecho”.

La motivación ahora se asoma a cuentagotas para la madre de Karen. Ésta llega al replicar el apoyo y la empatía que recibió de mucha gente, hacia familias que sufren hoy la misma violencia que ella pasó. Ahí, Mosso Rendón se “siente necesaria” cuando alguien le pide ayuda: “Hay momentos donde me siento insignificante, pero cuando me hablan, regreso. En el momento también me hizo falta quién me acompañara, quién me dijera qué decir, qué hacer”.

Y sostiene que “nadie entiende el dolor de una madre más que otra madre que ha pasado por el mismo dolor”.

A más de tres años de que “le arrebataran a sus hijos”, recuerda la promesa de Erik y Karen, aquella que decía que “nosotros nunca te vamos a dejar solita, siempre vamos a estar contigo, te vamos a ayudar, no te va a faltar nada”, y asegura que sí, que siguen y seguirán juntos.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

"Pescorea": la llegada masiva de coreanos que transformó una ciudad en el norte de México

Un boom industrial en un pequeño municipio cerca a Monterrey atrajo a miles de coreanos que han creado una comunidad lejos de su tierra natal.
8 de diciembre, 2021
Comparte

“Antes de que llegaran los coreanos esto era desértico, no pasaba nada, ni las lagartijas querían pasar por aquí”.

Así describe Juana María Arciniega cómo era el municipio de Pesquería antes de que arribaran de miles de coreanos a esta zona del área metropolitana de Monterrey, en el estado de Nuevo León, norte de México.

Juana María tiene un puesto de venta de ajo a la orilla de la carretera que comunica a Monterrey con Pesquería.

A cada lado de la vía hay grandes fábricas y bodegas. Por la carretera pasan camiones a toda velocidad y a pocos metros, en un terreno arenoso, está el pequeño quiosco de madera de Juana María, con un aviso que anuncia “Ajo negro natural”.

El aviso está escrito en español y en coreano.

Ajo negro

Carlos Serrano/BBC Mundo
Juana María Arciniega (izq.) vende ajo negro a orillas de la carretera de Pesquería.

“He leído que a los coreanos les gusta el ajo negro, aquí en Pesquería hay muchos coreanos, entonces hay que venderlo”; dice el hijo de Juana María, quien mandó a hacer el aviso usando el traductor de Google.

A partir de 2014, un boom industrial comenzó a atraer a tantos coreanos a Pesquería, que los mexicanos comenzaron a llamarle Pescorea.

Con esa palabra se refieren a los cambios que comenzaron a notar en varias zonas, no solo de Pesquería, sino de otras ciudades del área metropolitana de Monterrey, como Apodaca y San Pedro.

En BBC Mundo viajamos a Nuevo León para conocer el fenómeno de “Pescorea”, y a los coreanos que crearon una comunidad a miles de kilómetros de su tierra natal, con una cultura y costumbres muy distintas, y en algunos casos sin saber español.

Monterrey

BBC
En el área metropolitana de Monterrey es fácil encontrar avisos escritos en coreano.

Entre ellos nos encontramos con una joven youtuber con millones de seguidores que hace humor con las diferencias culturales de ambos países; comerciantes que aprovechan el auge de las series y la música coreana para vender sus productos, y emprendedores que vieron en México la oportunidad de tener por fin su propio negocio.

Personas como ellos han contribuido a que en los últimos años, en el área metropolitana de Monterrey se note la influencia coreana con tiendas, restaurantes, escuelas, peluquerías, iglesias y puntos de encuentro donde estos migrantes construyen su nueva vida.

De Pesquería a Pescorea

“Yo llegué en el 2016 porque recibí una oferta de trabajo en Kia México, y no dudé en aceptarla porque iba a ser una gran oportunidad para mi y mi carrera profesional”, le dice a BBC Mundo Jin Ju Jung, una empleada de la compañía automotriz.

Aviso en coreano

BBC

La historia de Jin Ju Jung o Camila, su nombre en México, es muy parecida a la de otros coreanos que desde 2014 llegaron a Pesquería a trabajar en la construcción y puesta en marcha de esta fábrica de automóviles coreana.

La planta es un gigantesco complejo que ocupa un área equivalente a 700 campos de fútbol.

Ahí dentro se respira un aire futurista, con veloces máquinas de última tecnología que contrastan con el ambiente modesto y apacible que se vive a solo 10 minutos en el centro de Pesquería, donde parece que el tiempo se detuviera bajo el calor del mediodía.

Junto a Kia, a Pesquería llegaron compañías constructoras, proveedoras de insumos y de ingeniería que generaron miles de empleos.

De esa manera, el área rural de Pesquería comenzó a transformarse en un gigantesco eje industrial, con fábricas que ocupan lo que antes eran terrenos deshabitados.

En 2020, la población de Pesquería fue de 147.624 habitantes, lo que representa un crecimiento del 608% respecto a 2010, según el portal oficial DataMéxico.

Entre 2018 y 2020, Pesquería fue el municipio que atrajo mayor inversión extranjera directa, incluso más que la Ciudad de México, según la Secretaría de Economía del Gobierno Federal.

Gran parte de ese crecimiento poblacional y económico se debe a la llegada de las empresas coreanas y de otros países a la zona, muchas de ellas relacionadas con la industria automotriz.

Camila

Carlos Serrano/BBC
Camila llegó a México como parte de la oleada de “Pescorea”

En septiembre de 2015, el Instituto Nacional de Migración (INM) informó que durante ese año hubo un flujo de cerca de 8.000 coreanos en Nuevo León.

Según Daniel Lee, vicepresidente de la Asociación de Coreanos de Nuevo León, se estima que hoy en el estado viven unos 3.000 coreanos.

Una nueva vida

“Para mí, llegar a México fue volver a respirar“, le dice a BBC Mundo Sujin Kim, más conocida como “Chingu amiga”, una youtuber, instagramer y tiktoker con millones de seguidores en sus redes.

En sus videos, Sujin muestra cómo es vivir siendo coreana en México, mostrando las cosas que le llaman la atención y explicando las diferencias culturales entre ambos países.

Sujin llegó a Monterrey en 2017, como parte del fenómeno “Pescorea”. Al principio trabajaba para una compañía coreana, pero luego se dedicó a enseñar coreano y a sus redes sociales.

Sujin cuenta que salió de Corea porque el estilo de vida de su país la sometía a mucho estrés y “presión mental”.

“Estuve enferma durante casi un año, no podía ni comer, no podía hacer físicamente nada”.

“Crecí escuchando que no podía dormir más de 3 horas, ni salir con mis amigas porque debía estudiar”, dice.

“No quería vivir siempre compitiendo”.

Para Sujin, llegar a México fue comenzar “una segunda vida”.

A sus 30 años, dice que aquí vive más tranquila.

Aviso en coreano

BBC

Desde su apartamento graba y edita los videos para sus redes y combina su labor de creadora de contenido como profesora de coreano en una universidad.

“Con el fenómeno de “Pescorea” llegaron muchos coreanos, muchos se fueron pero muchos como yo nos quedamos porque nos gustó la cultura”.

“La cultura de aquí cuadra mucho más con mi personalidad, soy coreana pero de corazón latino“, dice Sujin sonriendo.

Ambiente coreano

En el área metropolitana de Monterrey es fácil notar la influencia coreana impulsada por el fenómeno “Pescorea”.

“Uh… pero si aquí casi no hay coreanos”, nos respondió en tono irónico una empleada en el aeropuerto cuando le contamos qué hacíamos en la ciudad.

Apodaca

BBC

Un taxista nos contó que cuando trabajaba como ingeniero aprendió algunas palabras en coreano ante la llegada masiva de colegas de ese país.

En la vía que conecta a Apodaca y Pesquería es fácil encontrarse negocios que tienen sus avisos en coreano, como peluquerías, supermercados, restaurantes, agencias de viaje, academias de idioma coreano y de taekwondo, tiendas de cosméticos y oficinas de abogados.

En Guadalupe, otro municipio del área metropolitana, hay una iglesia evangélica para la comunidad coreana. Y junto a la iglesia, está la escuela para niños coreanos.

Aviso en coreano

BBC

El béisbol es un deporte muy popular en Corea, y en Monterrey los coreanos tienen su propio equipo en el campeonato local.

“Los letreros cambiaron de estar en español a coreano, era como si ya no estuvieras en territorio mexicano“, le dice a BBC Mundo Claudia Delgado, una joven estudiante que trabaja en un supermercado de productos coreanos en Apodaca.

En esta tienda, que está junto a un salón de belleza y un restaurante coreanos, se venden productos típicos de ese país, desde el kimchi hasta las sopas prefabricadas y el soju, un popular licor coreano.

Supermercado coreano

BBC

El impacto que han tenido películas como Parásito, las telenovelas coreanas y el K-pop, han despertado un interés de los locales por los productos de ese país.

“Muchos mexicanos vienen aquí por las series de Netflix”, le dice a BBC Mundo Alejandra Kim, empleada del supermercado coreano, en el que de fondo suena música del grupo BTS.

“Les da curiosidad probar a qué sabe esa comida que ven”.

Algo similar pasa con las tiendas de cosméticos coreanos, especializadas en la K-beauty, como se le conoce a las rutinas de embellecimiento de Corea del Sur.

Productos de belleza

BBC
Los productos de belleza coreanos se han vuelto muy populares.

Los videos musicales de las bandas coreanas y las series en las que se ve a los actores con una piel muy bien cuidada, atraen a clientes mexicanos, según le dice a BBC Mundo Kim Sung-Il, un emprendedor coreano que llegó a Monterrey hace cuatro años a trabajar con una compañía coreana y ahora tiene una tienda de cosméticos.

En Pesquería, junto a un restaurante coreano hay un taller mecánico, ambos propietarios son coreanos que vieron en este lugar la oportunidad de tener su propio negocio.

Pali pali vs “ahorita”

Varios de los coreanos con los que conversamos coinciden en que uno de los aspectos que más les costó descifrar a su llegada a México es la noción del tiempo.

Misa coreana

BBC
La misa dominical es un punto de encuentro para la comunicad coreana en Monterrey.

En Corea es muy común la expresión “pali, pali” que significa “rápido, rápido” o “date prisa”.

“La práctica de pali-pali no es simplemente parte de la vida diaria de los coreanos; la rapidez está profundamente arraigada en sus mentes como un valor básico”, según explica el antropólogo Kim Choong-soon en el libro Way Back into Korea (Camino de regreso a Corea).

“Gracias a esta cultura de la prisa, Corea del Sur pudo lograr un tremendo progreso económico y una industrialización en un período muy corto de tiempo”, dice el experto, citado en un artículo de BBC Future sobre la cultura coreana.

Clases de Taek Wondo en Monterrey

Carlos Serrano/BBC Mundo
Los coreanos han traído su cultura a México

“Como nuestra cultura es tan competitiva, tenemos que movernos más rápido que los demás”, dice la youtuber Sujin, que habla bien español, pero lo hace tan rápido que por momentos cuesta entenderle algunas palabras.

Por su parte, Camila sostiene que a “los coreanos les gusta hacer todas las cosas muy rápido, siempre están muy apresurados“.

“En cambio aquí he aprendido a disfrutar un poquito más mi día, tomarme mi tiempo“, dice.

Y en el extremo contrario de “pali, pali”, está el muy mexicano “ahorita”, algo que a Sujin y a Camila les costó entender.

Cocineras

BBC
En el restaurante coreano de Pesquería, un grupo de cocineras mexicanas prepara comida coreana.

“Para los coreanos, ‘ahorita’ significa ‘en este momento’, pero aquí en México puede ser en 5 minutos, en media hora, en un día, en una semana…me sentía muy confundida“, dice Camila.

“Ahora cuando me dicen “ahorita”, ya sé que tengo que esperar”.

Por su parte, Sujin dice que ya aprendió que “ahorita” significa que sucederá “en algún momento antes de morir”.

Y a esas diferencias culturales muchas veces se les suma la barrera del idioma.

“Quieren todo rápido y te hablan en un español muy limitado, entonces uno queda como ‘quiero hacerlo pero no te entiendo”, dice Claudia, quien maneja las redes sociales del supermercado coreano.

Empleada del supermercado coreano

Carlos Serrano/BBC Mundo
Claudia dice que a veces es complicada la comunicación con sus jefes coreanos, pero encuentran la manera de entenderse.

Eréndira Guadalupe Gutiérrez, una de las cocineras en un restaurante coreano en Pesquería, nos contó que como su jefe no habla español, la única manera de comunicarse con él es utilizando el traductor de su celular.

¿Volver?

Hoy “Pescorea” significa más que un fenómeno migratorio.

Para quienes llevan varios años viviendo en el área de Monterrey, vivir ahí significa extrañar un lugar al que no saben si volverán.

Aviso en coreano

BBC

“A mi mamá le dije que iba a regresar en dos años, pero ya llevo cuatro años aquí”, dice Sujin.

“Sería un poco difícil volver a Corea, pero tengo a mi familia y amigos ahí, entonces va a ser una decisión difícil”.

Los coreanos con los que conversamos coinciden en que se sienten muy bien acogidos por los mexicanos.

“He escuchado que la cultura asiática en algunos países no es tan agradable para algunas personas, en las noticias también he visto que desde que comenzó esta pandemia tanto en Estados Unidos como en Europa algunos asiáticos fueron golpeados“, dice Camila.

Alejandra Kim.

Carlos Serrano/BBC Mundo
“Soy mexicoreana”, dice Alejandra Kim.

“Acá en México no hemos tenido ningún tipo de racismo… lo contrario, una sincera aceptación y es algo que estoy muy segura que todos o la mayoría de los coreanos estarían de acuerdo conmigo”.

Así, lo que comenzó como una migración impulsada por la industria y los negocios, hoy se ha convertido en una pequeña diáspora que mezcla ambas culturas.

“Si a mi me preguntan si soy mexicana o soy coreana, yo digo que soy mexicoreana“, dice Alejandra Kim, empleada del supermercado.

“No soy ni mexicana 100%, ni 100% coreana, como ‘Pescorea'”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Vb2BfBrB1MQ

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.