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Cuartoscuro

Superdelegada amenaza a estancias con quitarles alarmas sísmicas, pero el gobierno rectifica

La Secretaría de Bienestar explicó que se trató de una medida tomada "sin la instrucción precisa", por lo que los establecimientos mantendrán los equipos.
Cuartoscuro
26 de septiembre, 2019
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Luego de que varias estancias infantiles recibieron un oficio para solicitar la devolución de las alarmas sísmicas con las que contaban desde 2007, la Secretaría de Bienestar rectificó el requerimiento e informó que los establecimientos mantendrán los equipos.

La dependencia explicó que se trató de una medida tomada “sin la instrucción precisa”, por lo que los establecimientos mantendrán los equipos.

“La Secretaría de Bienestar aclara que dicho requerimiento fue emitido por una unidad administrativa sin la instrucción precisa de las áreas responsables del Programa para el Bienestar de Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras. Por ello, a través de oficios dirigidos a los Delegados Estatales de Programas para el Desarrollo, la Secretaría de Bienestar aclara que la devolución no fue solicitada por esta dependencia, por lo que se instruye dejar sin efecto tal petición”, publicó en un comunicado.

Este 25 de septiembre, tras recibir el aviso, las directoras de estos centros pensaron que el documento venía de la Secretaría de Bienestar, por los logos que contenía, pero no fue así, el requerimiento salió del equipo de la superdelegada federal en la Ciudad de México, Cristina Cruz Cruz.  

Con el argumento de que las alarmas son propiedad de la nación y las estancias solo las tenían bajo resguardo, personal que se identificó como Servidores de la Nación exigió la entrega de las mismas o su pago, en un plazo de cinco días hábiles.  

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Esto través de un oficio en el que se señala que ante la omisión de respuesta al documento, las responsables de los centros de cuidado infantil se harían acreedoras a una denuncia ante la Fiscalía General de la República. 

En entrevista con Animal Político, Beatriz Bernal, responsable de la estancia infantil Ratziel, en la delegación Gustavo A. Madero, dice que ella entregó la alarma sísmica para no tener más problemas. 

“Les dije que ahora en el simulacro, la alarma de la calle y las de las dos escuelas públicas que tengo alrededor no sonaron, solo sonó la de mi estancia. Aun así, se la llevaron, solo me dijeron que lo van a reportar y que Protección Civil va a venir a activar la alarma de la calle, pero no me dijeron cuándo”. 

En esta estancia, de 49 niños que había cuando era parte del programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras de la entonces Secretaría de Desarrollo Social, ya solo quedan 15 menores. Bernal dice que está enfrentando muchos problemas económicos para seguir operando y que no puede pagar la alarma sísmica, por eso mejor la entregó. 

También María Emilia Celis Jiménez, responsable de la estancia infantil Solecito Feliz, en la delegación Tlalpan, recibió este 25 de septiembre la visita del personal de la delegación de Bienestar en la capital del país.

Celis no les dio la alarma. “Les dije que no me niego a entregarla,  porque en efecto nos la dieron solo a resguardo, pero en este momento no se las puedo dar, yo la necesito, porque si llega a temblar la de la calle no funciona”. 

La respuesta fue que entonces debe pagarla.  “Me dijeron que van a regresar con un citatorio para decirme cuánto y cuándo, porque en 2007 cuando me la dieron costaba mil 134.4 pesos, que es la cantidad que viene en el oficio, pero me dicen que tendría que pagar lo que cuesta actualmente, que son entre 3 mil y 5 mil pesos”.  

En Solecito Feliz había 53 niños cuando el centro pertenecía al Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras, entonces el gobierno federal, a través de la ex Sedesol, trasfería un apoyo en efectivo a las responsables de estos centros para cubrir la cuota de cada niño. 

Leer más: Cancelación de estancias infantiles dejó a niños sin cuidado y puso en riesgo el trabajo de sus padres: CNDH

Ahora que el gobierno federal entrega, a través de la Secretaría de Bienestar, el apoyo directo a las familias, solo quedan en Solecito Feliz, afirma Celis, 11 niños del programa. 

“Sé que a la mayoría de las mamás ya les está llegando el apoyo, faltarán unas dos, pero muchos de los niños que estaban aquí ya no están acudiendo a centros de cuidado infantil. Unos ocho o diez están en casa o con las mamás en sus trabajos, en los puestos en el mercado o de venta afuera de las escuelas. El resto va a centros comunitarios o de la delegación donde les cobran poco o no cobran”. 

Con la baja de niños, Celis tiene problemas para cubrir los gastos de operación de la estancia y los honorarios de su personal. “Por eso en este momento no puedo pagar lo de la alarma, y no me niego a entregarla, la pago, pero que nos den facilidades, que nos dejen cubrir el costo a plazos”. 

Puesto que los oficios entregados a las estancias para requerir la devolución de las alarmas tienen el logo de la Secretaría de Bienestar y en la parte superior izquierda solo dice delegación Ciudad de México, Animal Político solicitó una entrevista con la dependencia federal para saber por qué pedían devolver los equipos, pero el área de comunicación afirmó que el documento no lo emitieron ellos ni estaban enterados. “Salió de la delegación de Bienestar CDMX y no nos consultaron sobre esto”. 

El documento, en efecto, viene firmado por Regina Martínez Téllez, jefa de la Unidad de Desarrollo Social. En Declaranet esta funcionaria aparece como jefa de área de la Secretaría de Bienestar, pero su área de adscripción es la delegación de Bienestar en la CDMX, a cargo de la superdelegada Cristina Cruz, quien está copiada en el oficio. 

De hecho, Sonia Sánchez Martínez, responsable de la estancia infantil Hormiguitas de Sebastián, en la alcaldía de Álvaro Obregón, dice que con ella llegó un joven que se identificó como Servidor de la Nación (quienes les reportan a los superdelegados). 

“Me dijo que tenía que entregar la alarma, yo le dije una mentira, le dije que ya la había entregado desde hace tiempo a Sedesol. Mentí porque necesito el equipo, yo tengo niños aquí, me quedan 10 de los 50 que tenía del programa federal de Estancias Infantiles”. 

El Servidor de la Nación le dijo que regresaría el lunes a recoger el acuse de recibo donde consta que entregó antes el equipo o por la alarma, y que si no entregaba una de las dos cosas, tenía que pagarla, “pero yo no tengo dinero, ya hasta puse una cocina económica para sacar de ahí para los gastos de la estancia”.  

Animal Político solicitó una entrevista con Cristina Cruz pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

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"Fui abusada sexualmente por un chamán en un retiro de ayahuasca en Perú"

Los poderes psicodélicos de la ayahuasca cada vez atraen a más turistas en Perú. Pero este entorno a veces tiene un lado negativo: el de mujeres que, según contaron, sufrieron abusos por parte de los curanderos.
16 de enero, 2020
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Los poderes psicodélicos de la ayahuasca, una planta medicinal milenaria tradicional de los pueblos amazónicos, cada vez atraen a más turistas. Dicen que aporta iluminación espiritual y que puede ayudar a combatir la adicción, la depresión o el trauma. Pero varias acusaciones sugieren que este entorno tiene un lado oscuro.

Advertencia: este artículo contiene detalles sobre abusos sexuales

Rebekah probó por primera vez la ayahuasca “por puro capricho”, viajando por Perú en 2015.

“Me pareció que sonaba interesante y pensé en probarla”, dice Rebekah, una veinteañera de Nueva Zelanda que pidió a la BBC ocultar su nombre real para este reportaje.

“Encontré un retiro que me pareció que era bueno. Fui allá y fue increíble“.

La ayahuasca puede inducir visiones de cosas como serpientes, palacios y alienígenas, y hacer reaparecer recuerdos olvidados con el paso del tiempo. Como muchos que han probado el brebaje, Rebekah cuenta la experiencia con la mirada distante y los ojos muy abiertos.

“Fue como ser guiada con mucha suavidad y amabilidad a través de experiencias muy terribles de mi pasado“, dice. “Y al volver a casa después de eso, sentí que mis relaciones eran mucho más fuertes. Sentí que era mucho más fácil compartir y recibir amor”.

“Dicen que la ayahuasca es como hacer 20 años de psicoterapia. Y creo totalmente en eso”.

La ayahuasca suele tomarse en ceremonias durante la noche, que son lideradas por un curandero, a veces llamado chamán. Él (o ella) bebe el líquido marrón viscoso, una pócima que resulta de la mezcla de dos plantas amazónicas, y después reparte raciones entre los participantes.

Las tribus de la Amazonía llevan haciéndolo por siglos, pero ahora hay un boom en el llamado “turismo de ayahuasca”, con nuevos retiros cada vez más especializados.

Los turistas a menudo viajan en busca de ayuda para tratar problemas mentales, pues cada vez más estudios científicos sugieren que la ayahuasca podría ser un tratamiento efectivo.

Aproximadamente a la media hora de la ceremonia, la medicina comienza a hacer efecto y el chamán empieza a entonar cánticos sagrados, conocidos como ícaros, que guían a los participantes a través de sus visiones.

Por lo general, los bebedores de ayahuasca sufren una “purga” durante la ceremonia, con vómitos y, a veces, diarrea.

Cuando Rebekah fue a su primer retiro de ayahuasca, era la única mujer soltera y se percató de que el chamán le prestaba especial atención.

Ceremonia de ayahuasca en Tarapoto, Perú

JAIME RAZURI/Getty Images
El chamán es el encargado de repartir el brebaje y dar las directrices para su consumo, como en esta ceremonia en Tarapoto, Perú.

“Me trataba de manera muy diferente, lo cual no encontré sospechoso en ese momento. Pero ahora sí me lo parece”.

Un año más tarde, Rebekah volvió al mimo retiro en Perú. El mismo chamán seguía liderando las ceremonias.

De nuevo, dice ella, la trató de manera distinta al resto. Le hacía muchos halagos y un día empezó a hacerle confidencias.

“Me decía constantemente que él había tenido muchos problemas”, cuenta ella, “y que estaba teniendo problemas con su mujer, que ya no se sentía sexualmente satisfecho y que yo era la única que podía curarle“.

Rebekah tenía entonces 20 años; el curandero, más de 50.

“También me prometió mucho progreso y poder espiritual si teníamos una relación mientras su esposa no estaba”.

Rebekah dice que el chamán abusó sexualmente de ella, obligándola a realizar actos sexuales.

“Es repugnante”, dice ella. “Como él era un chamán, pensé que tenía superioridad moral. Confiaba en él”.

Tras sufrir los abusos, Rebekah se fue del retiro y del país: “Compré un billete de avión y me largué de allá”.

Se quedó con un laberinto de emociones dolorosas: “Aversión, repulsión, traicióny también confusión, y la pregunta de por qué un guía espiritual haría tal cosa, por qué se aprovecharía de su poder de aquella forma”.

El presunto abusador de Rebekah sigue siendo el chamán que lidera este retiro, que tiene calificaciones de cinco estrellas en sitios de reseñas en línea.

“Todavía sigue allí”, dice Rebekah, claramente enojada por la situación. Sus manos se agitan temblorosas. “Hay otros centros que sé que siguen operativos. Ha habido muchas mujeres que han sufrido abusos sexuales en esos centros“.

Las experiencias de abuso sexual parecen haberse extendido en este mundo de la ayahuasca. Hemos escuchado numerosas acusaciones contra curanderos y leído muchos testimonios sobre abuso sexual en foros de internet.

Un nombre que se repite constantemente es el de Guillermo Arévalo, un conocido curandero que fue homenajeado por el Congreso de Perú por su trabajo sobre el desarrollo sostenible.

“Vino muchas veces a Canadá”, dice sobre él una mujer de unos 40 años a quien llamaremos Anna.

“Las grandes ceremonias eran muy lucrativas. Se llenaban rápido. La gente pagaba US$230 para venir y sentarse con Guillermo. Era una especie de estatus, un honor, sentarse en una ceremonia con él“.

Ceremonia de ayahuasca en La Calera, Colombia.

EITAN ABRAMOVICH/Getty Images
La ayahuasca o yagé es un brebaje marrón y viscoso. Se consume en otras partes de Latinoamérica, como Brasil, Ecuador, Argentina o Uruguay. Esta imagen fue tomada en La Calera, Colombia.

Anna, quien estuvo por mucho tiempo interesada en la medicina alternativa, esperaba que la ayahuasca pudiera ayudarle a lidiar con su adicción a la heroína.

Al principio, se sintió impresionada por Arévalo.

“Como mucha gente, me quedé asombrada con la presencia de ese hombre y su poder y habilidad para liderar la ceremonia, los cánticos… Es muy profundo”, dice ella. “Es un buen curandero”.

Pero una ceremonia hace siete años hizo que Anna cambiara drásticamente de opinión.

“Estaba completamente a oscuras, la habitación no tenía ventanas y había mucha gente”.

“Yo estaba bajo los efectos de la medicina. Cuando estás bajo esos efectos, percibes muchos sonidos diferentes. La gente llora, verbaliza cosas que no tienen sentido, están purgándose o gimiendo”.

“Incluso si me hubiera sentido capaz de decir algo, nadie habría respondido“.

Ceremonia de ayahuasca

Getty Images
En las ceremonias de ayahuasca a veces se usan velas.

Anna lo estaba pasando mal. Recuerda que se acostó, quejándose y gimiendo. “Guillermo vino y se sentó conmigo, y al principio sentí alivio porque pensé que iba a ayudarme“, dice ella.

“Comenzó a cantarme y puso sus manos sobre mi estómago, sobre mi ropa, lo cual es normal. Y después bajó sus manos por mis piernas. Y entonces vino esa sensación helada. Me tumbé ahí, asustada, y entonces puso sus manos en mi camisa y me palpó los pechos”.

Recuerda que pensó: “¡¿Qué demonios fue eso?!’ Una sensación de incredulidad y confusión”.

Anna necesitó seis años para poder hablar sobre lo sucedido.

Las mujeres estamos condicionadas a aceptar este comportamiento. En mi caso, con mi historial de adicción —y de haber tenido y tolerado relaciones abusivas con hombres— y de abusos sexuales en mi infancia, hay una sensación de familiaridad, de normalidad”.

“Y también esa extraña relación de codependencia: la medicina me estaba ayudando, así que no quería hablar porque temía ser excluida de la comunidad y dejar de recibir la medicina ”.

¿Cuáles son los riesgos y beneficios de la ayahuasca?

Pese a que estudios científicos preliminares sugieren que la ayahuasca podría tener beneficios terapéuticos, contiene DMT, una sustancia ilegal en países como Reino Unido que tiene riesgos potenciales.

Un estudio de 2015 reveló que seis voluntarios con depresión mostraron un descenso en los síntomas tras tomarla. Otro estudio dos años más tarde indicó que podría ser un tratamiento prometedor para trastornos alimenticios. Los psicólogos también especularon que podría ayudar a quienes tienen trastorno de estrés postraumático (TEPT).

La Oficina de Asuntos Exteriores y la Commonwealth advierte que algunas personas han sufrido “graves enfermedades y, en algunos casos, la muerte” tras participar en ceremonias de ayahuasca. Señala que los retiros suelen estar alejados de áreas pobladas, y que algunos tienen instalaciones médicas básicas, pero otros no.

Casi al mismo tiempo, un grupo que se hace llamar Ayahuasca Community Awareness Canada (que podría traducirse como conciencia comunitaria del ayahuasca en Canadá) —y que incluye a algunos experimentados académicos— firmaron una carta sobre el comportamiento de Arévalo que circuló en el entorno de la ayahuasca.

Los autores de la carta dijeron que actuaron por el número de quejas sobre el sanador, citando reportes de comportamiento sexual inapropiado o no consensuado.

Cuando más firmantes pusieron su nombre en la carta en 2015 y se hizo pública, Arévalo dejó de visitar Canadá para liderar ceremonias de ayahuasca.

Al investigarlo vimos que estuvo activo en todo el mundo en los años transcurridos desde entonces y que ahora está basado en un retiro en el centro de Perú. Lo visitamos.

El lugar solía llamarse Anaconda, pero cuando vamos allí recibe a su primer grupo de extranjeros bajo un nuevo nombre, Bena Shinan.

Los participantes deambulan en un comedor detrás de nosotros, cuando le mencionamos a Arévalo, un hombre de 71 años con cabello de plata y dientes de oro, las acusaciones de abuso sexual.

Guillermo Arévalo

Getty Images
Guillermo Arévalo en 2004.

“No acepto las acusaciones porque no son ciertas”, dice con firmeza. “Porque a veces la gente simplemente se imagina esas cosas”.

Él dice que oyó hablar sobre la carta firmada por miembros de la comunidad canadiense de ayahuasca, pero que nunca la leyó.

“No me interesa porque las acusaciones no son ciertas”, dice él. “No me molesta porque no creo que una acusación vaya a matarme”.

Las denuncias contra él, dice, son “las imaginaciones de personas que no están bien”.

“Cuando tocas a alguien que ha sufrido abusos o violaciones, piensan que eres igual. Eso es lo que pasa. Así es como yo lo interpreto”.

Cuando le mostramos la acusación específica que le hace Anna, él responde que no recuerda haber tocado jamás a una paciente durante una ceremonia en Canadá, y dice que ella se lo debe haber imaginado también.

"No acepto las acusaciones porque no son ciertas; a veces la gente simplemente se imagina esas cosas", Source: Guillermo Arévalo, Source description: chamán de ayahuasca , Image: Guillermo Arévalo

“¿Qué más va a hacer él que mentir y negarlo?”, responde Anna. “De lo contrario, tendría que dar un paso hacia adelante y asumir la responsabilidad de la forma en que actuó”.

¿Y qué hay de su afirmación de que ella se imaginó el abuso?

“A mí me suena a gaslighting , la verdad”, dice ella.

Aunque Arévalo niega haber abusado sexualmente de nadie, sí que admite que algunos curanderos que trabajan para él tuvieron sexo con “personas enfermas”.

Él dice que ya no trabaja con esos curanderos, pero que en algunos casos fueron los pacientes quienes iniciaron las relaciones.

“Las mujeres occidentales también vienen en busca de curanderos”, afirma.

Ayahuasca a la venta en el mercado de Belén Market en Iquitos, Perú.

BBC
Ayahuasca a la venta en el mercado de Belén Market en Iquitos, Perú.

La experiencia de Anna con la ayahuasca y el abuso no acaba con Guillermo Arévalo. A pesar de sus experiencias con él, no quiso renunciar a los beneficios que recibió del brebaje, y siguió tomándolo bajo las directrices de otros curanderos.

Ella cuenta que en 2014 fue violadae n ceremonias de ayahuasca en Perú por un chamán que es miembro del círculo familiar de Arévalo.

Dice que, de nuevo, “se congeló” y “dejé que me hiciera lo que quisiera”.

Creo que me violó probablemente unas cuatro o cinco veces, y me di cuenta de que se lo estaba haciendo a otra gente”.

Después, Anna dice que se quedó en shock. No recuerda mucho sobre ese periodo de su vida.

“Comencé a desarrollar síntomas de psicosis y terminé en una recaída, volviéndome adicta al fentalino y con una sobredosis que casi me mata”.

“Creo que me culpé a mí misma durante mucho tiempo: por qué no pude decir que no, por qué no me pude mover, por qué le dejé que me hiciera esas cosas”.

Hemos hablado con otra participante que estuvo en el mismo retiro que Anna y que dice que el chamán fue destituido del centro por las acusaciones de otros pacientes. No lo nombramos porque, a pesar de nuestros esfuerzos, no pudimos comunicarnos con él para darle la oportunidad de responder a las alegaciones.

Emily Sinclair, una estudiante británica de doctorado que investiga la ayahuasca, forma parte de un grupo que trata de concientizar sobre el problema de los abusos sexuales en ese mundo.

Trabaja con Chacruna Institute, una organización que comparte investigaciones sobre plantas medicinales y psicodélicas.

Sinclair escribió una Guía de la Comunidad de Ayahuasca para la Concientización sobre el Abuso Sexual.

Puedes leerlo aquí (en inglés)

Esa guía señala escenarios típicos en los que ocurren los abusos. También anima a la gente a que consuma la ayahuasca con personas de confianza y a que investigue los retiros y compruebe las reseñas en internet antes de visitarlos.

Sinclair ha estado distribuyendo pequeños folletos en cafés, oficinas de turismo y retiros de ayahuasca en Iquitos, Perú, conocido por ser el eje del turismo de ayahuasca.

Emily Sinclair

Emily Sinclair
Emily Sinclair es antropóloga y estudia la globalización de la ayahuasca y sus impactos.

“Gran parte de los abusos ocurren en el contexto de curas individuales, en donde a una mujer se le pide que se quite la ropa innecesariamente”, dice ella. “En este contexto extraño, ella ya no sabe qué es normal y qué no”.

Sinclair dice que no se trata solo de curanderos indígenas que abusan de occidentales. “El abuso ocurre entre distintas culturas y dentro de ellas”, asegura.

“Pero uno de los grandes problemas es que mucha gente que viene aquí romantiza a los chamanes. Los colocamos en un pedestal. Y es muy fácil aprovecharse de esa imagen“.

“También hay presunciones que algunas personas aquí tienen sobre las mujeres occidentales y sobre su cultura”.

Sinclair ve algunas señales de alarma en la experiencia de Rebekah.

“Si él te toca demasiado, te cuenta que a su esposa no le importa que se acueste con otras, te anima a hacer un pacto de silencio, te dice que quiere enseñarte ‘la magia del amor’ y que si ustedes dos tienen sexo aumentará su poder y energía… todas esas son cosas que les cuentan a las mujeres en este contexto”.

Aquellos afectados por abuso sexual tienen dificultades para hablar sobre ello abiertamente.

Además, existe una fuerte sensación dentro del mundo de la ayahuasca de que cualquier tipo de publicidad negativa podría resultar en la intervención del gobierno, lo cual crea una presión adicional para permanecer en silencio.

Pero Rebrekah y Anna están alzando la voz porque esperan evitar que otras mujeres sean abusadas.

“Creo que lo único que podemos hacer es contarlo y hablar sobre ello”, dice Rebekah, “asegurarnos de que la gente sabe lo que está pasando”.

Rebekah dice que tras ser abusada tuvo “mucha tristeza y mucha terapia”.

Le ha costado confiar de nuevo en un curandero, pero ahora está de vuelta en Perú. Volvió a tomar ayahuasca y está trabajando en una tesis para su máster sobre medicina indígena.

“A pesar de todo lo que pasó, obviamente la ayahuasca es genial, por eso sigo volviendo a ella”.


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