'No hay prestaciones ni seguro social, y pagan poco': así trabajan los adultos mayores en el Metro
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'No hay prestaciones ni seguro social, y pagan poco': así trabajan los adultos mayores en el Metro

Animal Político hizo un recorrido por las 12 líneas del Metro para conocer las condiciones en las que trabajan quienes hacen la limpieza en las instalaciones y documentó diversas violaciones a la Ley Federal del Trabajo y a los derechos humanos de los afanadores.
Animal Político
19 de septiembre, 2019
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“Me quieren matar”, dice Rafael. “Me están observando”. Tiene 65 años de edad y trabaja como personal de limpieza en la estación del Metro Morelos, de la Línea B. Padece un trastorno mental, por eso lo angustian esos pensamientos. A pesar de eso, no tiene seguridad social y no recibe la atención médica adecuada.

Está subcontratado bajo el modelo conocido como outsourcing, por la empresa Consorcio Multigreen, una de las dos que presta el servicio de limpia en el Servicio de Transporte Colectivo (STC) Metro. La otra es Tecnolimpieza Ecotec S. A. de C. V.

Es sábado. Faltan 15 minutos para las 3 de la tarde. Rafael espera en la entrada de la estación Morelos. Su brazo derecho tiembla. Le cuesta sostener el envase de refresco a medio llenar que lo acompaña. En unos minutos más empezará su turno y deberá limpiar las escaleras y los andenes, hasta las 9 y media o 10 de la noche.

Entérate: Adultos mayores trabajan por bajos sueldos y reciben pensiones precarias

Dice que no se cansa, que no le duele nada, que está acostumbrado al trabajo duro. Pero que regularmente debe ir a un hospital psiquiátrico porque le hicieron un mal en su cabeza, cuando tenía 18 años.

“Voy al Fray Bernardino, en Tlalpan, pero me dicen que ya no me van a atender. No sé por qué. Voy a ver si hablo con el director. Seguro social no tengo. Dicen aquí (en su trabajo) que me lo van a dar, pero todavía no”.

Cuenta también que vive con su hermana, que no tiene más entrada de dinero que los 1,540 pesos quincenales que le pagan por limpiar.

Paupérrimas condiciones

Rafael es el caso más extremo de entre 12 historias que Animal Político pudo conocer en un recorrido por las 12 líneas del Sistema de Transporte Colectivo (STC) de la Ciudad de México para entrevistar a los adultos mayores que limpian y que, con más de 65 años, trabajan para este organismo público, aunque subcontratados por una empresa, sin seguridad social pese a tener variados padecimientos, con salarios bajos y jornadas de ocho horas durante seis días a la semana.

De acuerdo a lo que dice la Ley Federal del Trabajo, respecto al régimen de subcontratación, en los artículos del 15 al 15D, la empresa contratante deberá cerciorarse al momento de celebrar el contrato que la contratista cuenta con la documentación y los elementos propios suficientes, para cumplir con las obligaciones que deriven de las relaciones con sus trabajadores y con las disposiciones aplicables en materia de seguridad, salud y medio ambiente en el trabajo.

La ley es muy clara, dice el abogado Raúl Padilla, aunque los trabajadores estén subcontratados o estén contratados por outsourcing, como se le conoce, deben tener seguridad social.

“No hay ningún hueco en la ley que exima de eso a las contratistas, ni ninguna excusa posible. Todo trabajador debe tenerla y las empresas o instituciones que contratan servicios terciarizados deben vigilar que así sea.

“Los adultos mayores son los que más requieren esa seguridad: están enfermos y si van a trabajar, sobre todo en algo como limpiar en el Metro, están muy expuestos a tener un accidente, su cuerpo ya no responde igual y están en las escaleras, andan en los andenes, es algo riesgoso para ellos. Si algún día les sucede algo, ¿quién se va a hacer responsable? El calvario va a ser para las familias”, advierte el abogado.

De acuerdo con los contratos que celebran el STC y las empresas que prestan el servicio de limpieza, todos los trabajadores subcontratados, como Rafael, deben estar asegurados por ley.

Las empresas están obligadas a entregar mensualmente la relación actualizada de los empleados, con fecha y número de alta en el IMSS. También se estipula que los afanadores deben portar en lugar visible sus credenciales con nombre, fotografía y número de seguridad social. Pero eso no sucede.

En el recorrido de Animal Político se pudo constatar que, además de no tener seguridad social, los trabajadores no portan el gafete correspondiente en un lugar visible, aunque los entrevistados aseguraron que sí lo tienen, pero deben dejarlo con el jefe de estación cuando llegan y recogerlo al salir. Solo dos lo traían metido entre la camisola de su uniforme, y en este no tenían registrados sus respectivos números de seguro social.

En los contratos entre las empresas y el Metro se señala que en caso de incumplimiento el organismo público puede rescindirlos. Pero el STC no lo ha hecho, pese a que una auditoría en 2018, de su mismo órgano interno de control a los servicios de limpieza, encontró que los trabajadores no estaban afiliados ni al IMSS ni a ninguna institución de salud por parte de las compañías de limpia.

La auditoría analizó los contratos de limpieza formalizados durante el ejercicio 2018 entre el STC y las tres empresas que entonces prestaban el servicio, y que involucraron un monto máximo autorizado de 325 millones de pesos, adjudicados directamente.

En referencia a los servicios realizados en estaciones, se detectó durante la auditoría que había falta de personal, de materiales y herramientas de limpieza en general. También se encontraron irregularidades como cobros en exceso, ante un servicio deficiente prestado con un menor número de personal que el estipulado en los contratos.

No sólo eso. Se detectó que no existe una falta de control en el registro y emisión de credenciales a los trabajadores de limpieza. En el caso de la empresa Ecotec señaló que la coordinación del STC no tuvo control al expedir y autorizar las identificaciones. “Al autorizar la credencial no se controlan ni revisan los números de registros de afiliación al IMSS”, señala el informe final.

De 195 trabajadores asignados en los turnos matutino y vespertino, se verificaron físicamente las credenciales de identificación de 169 de ellos, y se encontró que 5 eran pensionados de otras empresas y por eso cuentan con IMSS, 60 no tenían número de registro en sus credenciales y 104 sí tenían registro de seguridad social.

Sin embargo, señala el informe de la auditoría del órgano interno de control en el SCT, “al hacer la conciliación de los nombres y números de afiliación de los 169, no se encontraron las cédulas de determinación de cuotas del IMSS de febrero y marzo de 2018 que presentó la compañía Ecotec, lo que constata que ninguno está afiliado al seguro social o a otra institución de salud por parte de la empresa”.

La auditoría detectó también otros abusos de las tres empresas con sus trabajadores. En encuestas realizadas a los afanadores se encontró que a 25% se les depositaba el pago de su quincena de forma extemporánea, 18% reportó descuentos injustificados y a 7.5% se le solicitó quedarse a trabajar más tiempo de su jornada sin pago extra.

Respecto a esas fallas, la auditoría solo emitió observaciones preventivas y correctivas, como: “reforzar el control interno en la relación de credenciales emitidas para el personal de limpieza, incluyendo el número de afiliación del seguro social vigente y previamente verificado y el folio de emisión correspondiente”.

Pero pese a su incumplimiento, la compañía Ecotec pasó de tener el servicio de limpia en cinco líneas del Metro en 2018 a tener nueve en 2019. Mientras que a Consorcio Multigreen se le asignó una más, para quedar en tres. Todos los contratos fueron por adjudicación directa.

Son desechables

Eusebio Alonso Olguín, de 72 años, dice que trabaja en la limpieza del Metro porque ya no lo emplean en otro lado por su edad, y si le pueden dar trabajo le piden muchos requisitos. Cuenta que hay otras empresas de limpieza que dan servicio a bancos, o corporativos donde pagan mejor y sí dan prestaciones, pero piden hasta cartas de recomendación.

“Antes de entrar al Metro fui al INAPAM (Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, donde se opera una bolsa de trabajo), de ahí me mandaron a una de estas empresas, me iban a pagar 2 mil pesos a la quincena y a darme seguro social, pero me tardé en juntar los documentos y el lugar se ocupó”.

En cambio, las compañías que ofrecen personal para el metro piden sólo acta de nacimiento, credencial del INE, comprobante de domicilio y tres fotografías. “Es fácil entrar. Hay muchas vacantes, porque mucha gente se va rápido, como no hay prestaciones ni seguro social, pagan poco, luego ni pagan y además maltratan a los trabajadores, pues los que pueden se van, aquí la gente no dura”, cuenta Eusebio.

Alonso Olguín dice que a él, por ejemplo, le deben una quincena. Tiene poco más de dos meses limpiando en la estación Zapata, de la Línea 3 del Metro, la que va de Indios Verdes a Universidad. Se supone que la empresa de outsourcing Tecnolimpieza Ecotec debe pagarle los días 5 y los 20 de cada mes.

“Pero la quincena del 5 no me la pagaron. La cabo (supervisora de cuatro estaciones) me dijo que no le había yo recordado que tenía que pagarme y que por eso no habían hecho el depósito, como si no fuera obligación de ella saber a quién deben depositarle, y hasta ahorita (23 de agosto) no me han liquidado lo de esas dos semanas”.

Arnulfo Pérez Hernández tiene 69 años y hace poco más de dos meses trabaja en limpieza en el Metro. Estuvo dos meses en la Línea 7, la que corre de Rosario a Barranca del Muerto, y ahora está en la 6, del Rosario a Martín Carrera, en la estación Norte 45. Trabaja ahí porque no tiene una mejor opción.

Pero el señor dice que no le pagan completo. “Muchas veces nos descuentan. A mí la primera quincena de agosto me dieron solo 700 pesos, de los 1,450 que me deben pagar, que porque falté cuatro días. No es verdad. Solo falté una vez para acompañar a mi hijo a un trámite de su preparatoria. Pero de ahí se agarraron, y eso que diario firmamos asistencia, pero según ellos que falté y estamos todavía en el alegato de si me reponen el dinero o no”.

¿Qué permite que esto pase?

En México existe la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores. En esta se estipula que tienen derecho a gozar de igualdad de oportunidades en el acceso al trabajo o de otras opciones que les permitan un ingreso propio, y a desempeñarse en forma productiva tanto tiempo como lo deseen, así como a recibir protección de las disposiciones de la Ley Federal del Trabajo y de otros ordenamientos de carácter laboral.

En esta legislación se establece que el INAPAM es el organismo público rector de la política nacional a favor de las personas adultas mayores. El Instituto, dice la ley, procurará su desarrollo humano integral, lo que incluye brindar a este sector de la población empleo u ocupación, retribuciones justas, asistencia y las oportunidades necesarias para alcanzar niveles de bienestar y alta calidad de vida.

Sin embargo, esta ley carece de reglamento y en la práctica no se aplica, como lo subraya Verónica Montes de Oca, coordinadora del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez de la UNAM.

“No hay una ley secundaria que vea por los derechos de las personas mayores y tenemos un serio problema con el cumplimento. A eso hay que sumarle la precarización general del trabajo que permitió la legalización del outsourcing, que afecta a toda la población”.

Montes de Oca señala a varios responsables de la vulneración de derechos de las personas mayores que trabajan en el STC: primero la Secretaria del Trabajo, por permitir la figura de la subcontratación y encima no regularla; también el INAPAM, aunque asegura que ahora esto es causa del golpeo del gobierno federal en su contra. Además le pone responsabilidad al Sindicato del Metro, por permitir esta figura de subcontratados en la institución.

El abogado Raúl Padilla, experto en derecho laboral, señala también al IMSS, por no verificar el cumplimento de la ley, en cuanto a la afiliación de los trabajadores.

Padilla dice que, además, en la reciente reforma a la Ley Federal del Trabajo (la del 1 de mayo de 2019), el gobierno federal no quiso entrarle al tema del outsourcing porque tenía prisa por sacarla debido al T-MEC, el acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá que sustituyó al TLCAN y que tenía como uno de sus puntos sensibles las condiciones laborales de los trabajadores.

“Como el tema iba a generar conflicto con el sector patronal, porque ellos no quieren que se quite o se regule la subcontratación, mejor no le entraron, no tenían tiempo. Se supone que lo harán en el segundo periodo legislativo, pero no, ¿cómo le va a entrar el gobierno? Si ellos hacen lo mismo. Ellos tienen gente subcontratada en todos lados”.

Animal Político solicitó una entrevista con Florencia Serranía, directora general del STC, pero al cierre de esta edición no obtuvo respuesta. Lo mismo sucedió con la solicitud para entrevistar a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

Para el caso del STC Metro corresponde a la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo de la CDMX vigilar el cumplimiento de la reglamentación laboral. Soledad Aragón, titular de la dependencia en la capital del país, confirma que uno de los grandes problemas con estas empresas de outsourcing es la falta de seguridad social de sus trabajadores.

“Estas empresas simulan el cumplimiento de esa obligación cuando se hacen los contratos con las dependencias de gobierno, entregan la documentación donde supuestamente prueban que sus trabajadores están asegurados, pero luego resulta que tienen prácticas incorrectas”.

Aragón asegura que, frente a esto, la Secretaría del Trabajo capitalina está diseñando un protocolo de inspección laboral que se aplicará en conjunto con el IMSS. “El protocolo ya está prácticamente terminado, en breve se empezará a ejecutar y en caso de incumplimiento se va a proceder como lo marca la ley”.

La funcionaria explica que habrá sanciones económicas pero también se hará un seguimiento de los casos para confirmar que estas empresas aseguren a sus trabajadores. Aragón también subraya que el STC estará obligado a rescindir los contratos si no se cumple con los derechos laborales.

“Si hay una violación y si amerita sanción, a través de la recomendación que haremos como parte de la inspección del trabajo, el STC estará obligado a rescindir los contratos con estas empresas. La idea es que las sanciones sean ejemplares”.

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El poco conocido virus que aumentó en niños durante la pandemia de COVID

Un virus estacional que normalmente afecta a los bebés antes de los 2 años ahora está aumentando de manera drástica, con un comportamiento inusual.
15 de septiembre, 2021
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A principios de 2021, el personal del Hospital Infantil Maimónides en Brooklyn, Nueva York, comenzaba a sentir una cautelosa sensación de alivio.

Los casos de Covid-19 en la ciudad estaban cayendo.

Como efecto secundario del distanciamiento social, el uso de mascarillas y el lavado de manos, también habían visto muchas menos otras infecciones virales, como la gripe.

Pero luego, en marzo, comenzó a llegar un número creciente de niños y bebés con tos, algunos de ellos con dificultades parar respirar.

Eran pacientes contagiados del virus respiratorio sincitial (VRS, también conocido como RSV, por sus siglas en inglés), una infección común durante el invierno que puede causar problemas pulmonares.

En esta época del año, los casos de VRS deberían estar disminuyendo. En cambio, el número de contagios se estaba elevando.

Durante los meses siguientes, el aumento repentino e inesperado de VRS en esta época del año comenzó a notarse en lugares tan lejanos como el sur de EE.UU., Suiza, Japón o Reino Unido.

El extraño comportamiento del virus parece ser una consecuencia indirecta de la pandemia de covid-19, dicen los médicos.

Aumento repentino

En 2020, los confinamientos y las medidas de higiene suprimieron la propagación del coronavirus, pero también de otros virus como el VRS.

Como resultado de estas medidas, los niños no tuvieron la oportunidad de desarrollar inmunidad contra virus como el VRS.

Una vez que se relajaron las medidas, el VRS encontró una gran cantidad de bebés y niños susceptibles a la infección, lo que provocó drásticos aumentos de contagios en momentos inusuales.

Lo que comúnmente era un virus bastante predecible, ahora tenía la capacidad de tomar por sorpresa a hospitales y familias en cualquier época del año.

VRS

Getty
El VRS por lo general causa una enfermedad leve, pero puede generar complicaciones.

Estos brotes inesperados llevaron a las salas de algunos hospitales al límite, pusieron a las familias en alerta y mostraron cuán profundamente el covid-19, y las medidas para evitar su propagación, habían trastocado el mundo.

Para los trabajadores de la salud, la experiencia fue dramática.

“Nuestra unidad de cuidados intensivos volvió a verse desbordada, esta vez no con casos de covid, sino con otro virus”, recuerda Rabia Agha, directora de la División de Enfermedades Infecciosas Pediátricas del Hospital Infantil Maimónides.

En el punto máximo del brote, a principios de abril, la mayoría de los niños ingresados en la UCI eran pacientes de VRS.

En otras partes del mundo, el virus se extendió en poblaciones de niños pequeños que durante meses habían estado protegidos de enfermedades infecciosas, pero ahora estaban repentinamente expuestos a ellas.

“Nos tomó por sorpresa. Sabíamos que era algo a lo que había que estar atentos, pero no pensamos que serían tantos“, dice Christoph Berger, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas y Epidemiología Hospitalaria del Hospital Infantil Universitario de Zúrich, Suiza.

En ese centro, los casos de VRS por lo general alcanzan su punto máximo en enero, y rondan el cero en los meses de verano, de junio a agosto.

Este año no hubo casos en invierno. En cambio, comenzaron a aumentar abruptamente en junio, luego se dispararon a 183 infecciones en julio, más que en temporadas de invierno anteriores.

Un menor en una camilla de hospital.

Getty Images

“Estábamos llenos, todas las camas estaban ocupadas, y eso es un desafío”, recuerda Berger sobre el punto álgido del brote en julio.

Su hospital tuvo que trasladar bebés y niños con VRS a otros hospitales que aún tenían espacio. Varios otros hospitales suizos tuvieron que hacer lo mismo.

Durante el verano en Suiza, el VRS significó un problema mayor que el coronavirus.

“Casi no tuvimos casos de covid durante ese período”, dice Berger.

Los pocos niños que llegaron al hospital con covid se recuperaron relativamente rápido. “Aquellos con RSV se quedaron más tiempo”, dice.

Tratamiento

Una infección por VRS no es en sí misma un motivo de alarma.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., la mayoría de los niños habrá tenido VRS a la edad de 2 años.

Para casi todos ellos será una enfermedad similar a un resfriado, con secreción nasal y tos, y se recuperarán por sí mismos.

Pero en algunos bebés y niños pequeños, el VRS puede causar bronquiolitis, una inflamación de las partes inferiores del pulmón.

También pueden tener dificultades para respirar y alimentarse.

Médico atendiendo a una niña.

Getty Images

Aproximadamente entre el 1% y el 2% de los bebés menores de 6 meses con VRS deben ser trasladados al hospital y recibir oxígeno adicional a través de una máscara, o tubos en la nariz para ayudarlos a recuperarse.

Algunos también pueden requerir una sonda de alimentación. Con ese tratamiento, la mayoría mejorará en unos pocos días.

Antes de la pandemia de coronavirus, los hospitales se preparaban de forma rutinaria para los aumentos repentinos del VRS antes del invierno.

Los pacientes con mayor riesgo, como los bebés prematuros y aquellos con problemas pulmonares y cardíacos, pueden protegerse con palivizumab, una inyección de anticuerpos que ayuda a combatir el virus.

La inyección debe administrarse todos los meses durante los meses en los que el VRS está activo, otra razón por la que prepararse para el aumento de casos es tan crucial.

Saltarse una temporada

La pandemia ha interrumpido el ritmo estacional del VRS y su papel en el desarrollo habitual de la inmunidad de los niños.

“Con las medidas que teníamos para el covid, la gente no se reunía, no viajaba y eran cuidadosos con el distanciamiento y el uso de la mascarilla”, dice Agha.

“Eso realmente ayudó a mantener a raya al covid y a todos los demás virus. Por lo tanto, fue como saltarse una temporada de VRS. Y si te saltas una temporada, no estás produciendo anticuerpos contra el virus, y las madres tampoco están produciendo anticuerpos que luego pueden transmitir a sus bebés”.

Como resultado, esos bebés pueden ser particularmente vulnerables al VRS cuando el mundo se vuelva a abrir.

Los datos de diferentes países respaldan la idea de una brecha de inmunidad causada por una temporada sin VRS.

“El mayor aumento relativo de casos se da en niños de un año, que ‘perdieron’ una temporada de VRS durante el otoño-invierno pasado”, explicaron funcionarios de la oficina de Salud Pública de Inglaterra en un correo electrónico a la BBC, refiriéndose al aumento repentino de casos en algunas partes de Inglaterra durante el verano.

Saltarse una temporada aumenta el grupo de bebés y niños vulnerables, ya que incluye a los que estuvieron protegidos durante el invierno, así como a los nacidos desde entonces.

Eso puede hacer que las oleadas virales sean más fuertes.

En Tokio, los investigadores han informado del mayor aumento anual de casos de VRS desde que comenzó el monitoreo en 2003.

Sus datos sugieren que la acumulación de personas vulnerables durante la pandemia puede haber contribuido al brote inusualmente grande de este año.

Preguntas sin respuesta

Otros aspectos del nuevo panorama viral aún no están claros.

Uno de ellos es por qué el VRS resurgió una vez que se relajaron las medidas contra el covid, pero no ocurrió lo mismo con la gripe, que se ha mantenido bastante moderada.

El patrón del aumento repentino de VRS también ha variado de un país a otro.

Agha y su equipo en Brooklyn observaron que su aumento fue inusualmente severo, afectando a niños mucho más pequeños de lo habitual y enviando una mayor proporción a cuidados intensivos.

En Australia, en cambio, afectó a un grupo de mayor edad que antes.

Una menor con asistencia para respirar.

Getty Images
Otros aspectos del nuevo panorama viral aún no están claros.

Berger dice que los brotes de verano en Suiza no habían sido más severos que las típicas oleadas virales de invierno.

Una gran pregunta es qué significa este nuevo patrón para los próximos meses.

Un aumento repentino de casos durante el verano no significa necesariamente que no habrá más casos en el invierno. Y en algunas áreas, los casos solo están comenzando a aumentar ahora, a principios de otoño.

“El VRS, y la bronquiolitis que causa es definitivamente el aspecto clave para el cual los hospitales infantiles se están planificando“, dice Sophia Varadkar, subdirectora médica y neuróloga pediatra del Hospital Infantil de Great Ormond Street, en Londres.

En ese hospital, los casos han comenzado a aumentar y esperan más en las próximas semanas.

Para quienes atienden bebés, el VRS puede ser una preocupación mayor que el covid-19, advierte Varadkar.

“El covid para los niños, en general, no fue una enfermedad significativa. No hizo que muchos niños se sintieran realmente mal”.

“El VRS es una enfermedad potencialmente mayor, a muchos más niños, y definitivamente sabemos que puede hacer que esos bebés se sientan mal”, señala.

Medidas de cuidado

Con la reapertura de las escuelas, los virus, incluido el VRS, tendrán más oportunidades de propagarse.

Pero el comportamiento de los adultos puede ser aún más crucial.

En Suiza, las guarderías y las instalaciones de juego permanecieron abiertas durante todo el invierno y los niños pequeños no usaban mascarillas.

Casi ningún niño contrajo infecciones virales como el VRS y la gripe ese invierno, presumiblemente porque las medidas de higiene de los adultos ayudaron a protegerlos.

“La gente siempre dice que los niños infectan a los adultos, pero si lo piensas, ese no fue el caso en absoluto aquí, fue al revés”, apunta Berger.

“Cuando los adultos y los niños mayores usan mascarillas, mantienen el distanciamiento social y se lavan las manos, no vemos ni gripe ni VRS. Y cuando relajan esas medidas, el virus circula nuevamente y más niños pequeños terminan en el hospital”.

Incluso después de la oleada de verano, su hospital permanece en guardia. “No tengo idea de cómo continuará esto, y si esos fueron todos los casos, o si veremos otra ola en invierno, no lo sé”, dice Berger.

Lavarse las manos y mantener a los bebés vulnerables alejados de las personas con secreción nasal y tos puede ayudar a evitar la propagar de la infección.

También puede aplanar el punto álgido de una epidemia de VRS, garantizando que los hospitales tengan la capacidad de cuidar a todos los niños que necesiten ayuda.

“Para la mayoría de los niños será una enfermedad leve, podrán ser atendidos por sus padres, solo necesitan cuidado, alimentarse de manera más frecuente, reposo, algo de paracetamol si tienen fiebre, y eso es todo”, dice Varadkar.

Pero si el bebé tiene dificultades para respirar o alimentarse, o si los padres sienten que algo no está bien, deben buscar ayuda, aclara la experta.

Lección para el futuro

En el Hospital Infantil Maimónides en Brooklyn, ha pasado el punto álgido de VRS.

Pero Agha extrae una lección para los hospitales que se adaptan al mundo post covid-19.

“Lo que nos enseñó fue que hay que estar preparados“, destaca. “Estos no son los mismos tiempos que hace dos años: la vida ha cambiado, el mundo ha cambiado y estos virus están evolucionando y comportándose de formas inesperadas”.


Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Future.


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