México exige que se cancele una subasta de piezas arqueológicas en París; INAH presenta denuncia
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México exige que se cancele una subasta de piezas arqueológicas en París; INAH presenta denuncia

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentó una denuncia contra los propietarios de las piezas que se pretenden subastar, para obtener su restitución.
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Por AFP
17 de septiembre, 2019
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México solicitó la cancelación de una subasta de arte precolombino prevista para el miércoles en París, en una nueva iniciativa del gobierno encaminada a defender en el extranjero lo que considera patrimonio nacional.

“Rechazamos totalmente la venta de este patrimonio porque la propia venta, en sí misma, constituye un ilícito”, afirmó este martes María Villarreal, coordinadora de asuntos jurídicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en una conferencia en Ciudad de México.

En tanto la casa Millon, que organiza la venta, aseguró que el remate se mantiene.

“Mantengo la venta y soy garante de la defensa de los derechos y de la propiedad perfecta de mis vendedores”, dijo su presidente, Alexandre Millon, en una declaración enviada a AFP.

De las más de 120 piezas que la casa Millon sacará a la venta, “95 provienen del patrimonio cultural de México” y algunas “podrían resultar ser imitaciones creadas recientemente”, dijo paralelalmente en París el embajador mexicano, Juan Manuel Gómez Robledo, apoyándose en los resultados de un peritaje del INAH.

Las autoridades mexicanas dijeron que desconocen cuándo y cómo salieron las piezas que se pretenden subastar.

La semana pasada, Guatemala anunció que Millon había suspendido la venta de una de las piezas prehispánicas incluidas en esa subasta, el fragmento de una estela arqueológica maya perteneciente a su patrimonio cultural, tras las acciones emprendidas por el gobierno.

Para Gómez Robledo la cancelación de la venta sería “un primer paso hacia la restitución de los bienes culturales auténticos a México”.

Explicó que la mayoría de objetos proceden de “Teotihuacán, Guerrero y Oaxaca, y del sureste de México, región de la cultura olmeca y maya”.

“Este tipo de comercio alienta el pillaje, el tráfico ilegal y la imitación practicada por la delincuencia transnacional organizada”, dijo el diplomático, lamentando que estas piezas se conviertan luego en “simples objetos de decoración”.

Bernardo Aguilar, director general para Europa de la cancillería mexicana, dijo que el país apela a “la buena voluntad” de la casa subastadora, para regresar las piezas al pueblo de México.

Venus de la fertilidad, máscaras, pequeñas estatuas y otras piezas procedentes de colecciones privadas serán subastadas en París, con estimaciones que oscilan entre varios cientos de euros y 90,000 euros (99,000 dólares), que es el precio máximo previsto por un adorno de oro llevado por un chamán durante las ceremonias religiosas y fechado entre 200 a.C y 200 d.C en Colombia.

México ha reclamado en más de una ocasión la suspensión de ventas de arte precolombino en París, como ocurrió en 2013 con la de la colección Barbier-Mueller.

“Prioridad de política exterior”

Gómez Robledo recalcó que para el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el patrimonio cultural es una de “las prioridades de política exterior”.

Precisó que se presentó una denuncia, por lo que la Fiscalía General de la República hizo llegar al ministerio de Justicia francés una solicitud de cooperación en materia penal, a la vez que se alertó a la UNESCO para que compruebe la procedencia de las piezas.

“El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentó una denuncia contra los propietarios de dichas piezas para obtener su restitución. Para tal efecto, el Fiscal General de la República (FGR) de México hizo llegar al Ministerio de Justicia francés una solicitud de cooperación en materia penal en el marco de la Convención de cooperación judicial en materia penal en vigor entre los dos países”, detallaron autoridades mexicanas, en un comunicado.

México cree además que el gobierno francés podría de ahora en adelante ser más receptivo a estas solicitudes, debido “al cambio de actitud” promovido por el presidente Emmanuel Macron, que el año pasado dijo que “el patrimonio de África no puede estar sólo en las colecciones privadas y los museos europeos”.

“Eso es aplicable al patrimonio de los pueblos autóctonos de América Latina”, sostuvo el embajador.

Esta es la primera acción del gobierno en el poder desde finales de 2018 para tratar de suspender una subasta de arte precolombino en París, en nombre de la salvaguarda del patrimonio cultural.

Sin embargo, el gobierno de México lanzó otras protestas frente a dos grandes casas de moda, Carolina Herrera y Louis Vuitton, acusándolos de apropiación cultural en algunas creaciones indígenas.

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Tsunamis en el Ártico: la nueva y peligrosa amenaza del cambio climático

Geólogos advierten que Alaska está en puertas de un deslizamiento de rocas tan grande que puede ser capaz de provocar un tsunami no visto nunca antes.
28 de octubre, 2020
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Hielo en Alaska

Getty Images
Millones de toneladas de roca pueden deslizarse hasta el océano por el derretimiento del permafrost.

Barry Arm es una estrecha brecha de costa en el sur de Alaska.

No es muy grande si se la compara con el extenso borde de Norteamérica que colinda con el océano Pacífico, pero el lugar provoca una particular preocupación.

En Barry Arm, advierten geólogos, se puede llegar a producir un deslizamiento de hielo y roca capaz de desatar un tsunami catastrófico para la región.

Y ese sería solo uno de los posibles efectos del cambio climático que amenazan a Alaska y otras regiones del Ártico.

Por ello diferentes autoridades, científicos y activistas ambientales quieren llamar la atención sobre el peligro.

¿Alaska en peligro?

“Posibles efectos devastadores” es como califica Anna Liljedahl a lo que puede pasar en Alaska, que algunos científicos hablan incluso de en 12 meses o tan solo algunos años.

La geóloga le señala a BBC Mundo que su preocupación es muy grande debido a que existen condiciones para un deslizamiento mucho más grande que todos los vistos en el siglo XX.

“Se trata de fenómenos diferentes a los que conocimos antes. Y lo peor es que pensamos que se volverán cada vez más frecuentes”, señala la experta del Woods Hole Research Center de Alaska.

 

Liljedahl añade que la energía de un deslizamiento como el que considera es posible en Barry Arm puede superar al de un terremoto de magnitud 7.

“Se trata de una combinación muy peligrosa y es apenas un ejemplo de los peligros que tenemos en Alaska”, afirma.

Ante este tipo de advertencias, la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska ha querido expresar cautela y señala que monitorea de manera permanente los posibles movimientos de tierra en la zona.

La entidad señala que se generaron modelos para el estudio de la geología de la región para predecir qué tan grande podría ser un tsunami y cómo se propagaría.

Se utilizan monitores con el sistema GPS (sistema de posicionamiento global) que funcionan con energía solar para detectar el potencial de deslizamientos que son los que preceden a los eventos sísmicos.

La preocupación

El estrecho de Barry Arm se encuentra en la bahía de Prince William Sound, en el golfo de Alaska.

Se trata de una zona con frecuente presencia de pescadores y que, antes de la pandemia, también recibía turistas en cruceros.

Ártico

Getty Images
El Ártico es una de las zonas que mayores riesgos corre ante el cambio climático.

Un deslizamiento de millones de toneladas de roca tiene potencial para eliminar esas actividades económicas en el lugar por un tiempo indeterminado.

Así lo advierte Steve Masterman, director de la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

“El más notable de los tsunamis fue en 1958, cuando un deslizamiento de tierra generó una ola que se elevó a 1.700 pies (520 metros)”, señala el experto.

Masterman apunta que las rocas liberadas en esa ocasión eran apenas una décima parte del tamaño de un hipotético deslizamiento en Barry Arm.

Es por ello que la entidad dirigida por Masterman expresó su preocupación sobre los peligros geológicos que corren los habitantes de la zona.

Montañas de Alaska

Getty Images
Alaska puede estar a muy poco de un fenómeno climático devastador, advierten los expertos.

El paulatino del derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado existente en regiones como Alaska, el noreste de Canadá, Groenlandia (Dinamarca) o Siberia (Rusia), es apuntado como uno de los principales factores de riesgo de tsunamis en esa zona.

“El permafrost mantiene unida a la tierra y cuando ese hielo se convierte en agua de manera repentina cambian las condiciones y el suelo puede moverse”, explica Liljedahl.

La geóloga apunta que se trata de un asunto muy complejo porque es difícil hacer un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra esa capa congelada en la región, pese a las numerosas simulaciones con computadores que se realizan.

“Realmente necesitamos saber un poco más para determinar qué tan peligroso es el deslizamiento que se avecina. Por eso creemos necesario que se conozca de esta amenaza”, indica.

Liljedahl, al igual que Masterman y un grupo de científicos escribieron una carta pública a mediados de año advirtiendo del peligro de que un deslizamiento y un tsunami devastador se produzca en Alaska.

Otros peligros

Alaska no es la única región que se encuentra en peligro, explica la geóloga del Woods Hole Research Center.

También Columbia Británica, una provincia en el noroeste de Canadá, y Noruega se encuentran ante la posibilidad de deslizamientos y tsunamis por causa del cambio climático.

Terremoto Alaska

Getty Images
En 1964, Alaska vivió un terremoto que dejó decenas de muertos.

“A medida que el calentamiento global continúe derritiendo los glaciares y el permafrost, los tsunamis creados por deslizamientos de tierra están emergiendo como una amenaza mayor”, explica.

Durante el siglo pasado, 10 de los 14 tsunamis más altos registrados ocurrieron en áreas montañosas glaciares.

En 1958, el deslizamiento de tierra en la bahía de Lituya, en Alaska, creó una ola de más de 520 metros, la más alta jamás vista en la zona.

También, después de un el terremoto en Alaska en 1964, la mayoría de las muertes se debieron a tsunamis provocados por deslizamientos de tierra bajo el agua.

190 personas fallecieron aquella vez y se lo registra como el movimiento sísmico más poderoso en Estados Unidos.


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