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Arturo pasó cuatro años encarcelado por tener discapacidad intelectual; ONU pide reparar el daño

Al declararlo "inimputable", Arturo fue forzado a estar en un área psiquiátrica bajo control penitenciario, y a estar medicado obligatoriamente.
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2 de octubre, 2019
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Arturo Medina todavía no logra hablar en público de los años que pasó encerrado injustamente y sin derecho siquiera a defenderse, por tener una discapacidad intelectual, en el Centro de Readaptación Psicosocial (Cevarepsi) del Reclusorio Sur.

“Una experiencia dura… Cuatro años de mi vida…”, dice trastabillando.

Te puede interesar: ‘Voy a seguir pidiendo justicia’, dice víctima de la Guerra Sucia tras disculpa del Estado

Se queda callado, se le enturbian los ojos, se agarra la frente, mira hacia arriba. Pasa un minuto y repite que perdió cuatro años de su vida. Vuelve a respirar, vuelve a intentarlo, pero solo logra articular que salió adelante y desiste de contar más.

El 14 de septiembre de 2011, cuando tenía 21 años, salió a comprar un periódico en la colonia Morelos, en el centro de la Ciudad de México, de alta incidencia delictiva. La policía lo detuvo y hasta 12 horas después, su madre, Judith, recibió una llamada para informarle dónde estaba y pedirle que fuera porque no lograban comunicarse con él, ya que en situaciones de estrés, Arturo casi no puede hablar.

Cuando llegó, le dijeron que había sido arrestado por tratar de robarse un auto, empujándolo dos cuadras. Judith cuenta que nunca le mostraron los supuestos videos de cámaras de vigilancia que probaran eso, y que el propio dueño del vehículo, un coche viejo, dijo que estaba en el mismo lugar en el que lo dejó.

“Definitivamente fue por cumplir una cuota de detenidos. Fue un caso armado completamente”, asegura en entrevista con Animal Político.

Pero lo peor que le pasó a Arturo no fue caer en manos de policías que lo acusaron sin pruebas. Lo peor vendría después por su discapacidad intelectual: a los dos días de ser detenido lo declararon “inimputable”, una figura legal que considera que no comprende sus actos y anula su derecho a tomar decisiones como declarar y nombrar un abogado.

Esto llevó a que en lugar de una sentencia, le impusieran una “medida de seguridad” de pasar cuatro años encerrado, no en una cárcel común, sino en un área psiquiátrica bajo control penitenciario, y estar medicado obligatoriamente.

“El abogado de oficio me dijo que ya me hiciera a la idea de que a mi hijo no me lo iban a entregar, que era más fácil, si fuera una persona normal y hubiera ido a asaltar en un micro con una pistola, que a él me lo entregaban en tres meses. Pero a él por ser discapacitado lo iban a meter en una medida de seguridad. Las medidas de seguridad no se apelan, las sentencias sí. Él nunca pudo apelar, nunca se pudo hacer absolutamente nada”, recuerda Judith.

La ONU emite recomendación histórica de reformar la figura de inimputabilidad

Pasados otros cuatro años de que Arturo salió libre y aunque todavía no se recupera del todo, su caso acaba de hacer historia porque llegó hasta la ONU. Hace un par de días, la familia Medina y la ONG que llevó su caso, Documenta, recibieron la noticia de que el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad resolvió el pasado 6 de septiembre que el Estado Mexicano cometió una violación de derechos humanos.

Es la primera vez que este Comité se pronuncia sobre un caso individual en México, pero tendrá implicaciones para todo el sistema de justicia mexicano porque es un problema de discriminación estructural, explicó en conferencia de prensa Jan Jarab, representante de la ONU en México.

“El sistema como existe hoy en México está, se puede decir, diseñado para excluirlos, no para hacerlos parte. La figura de inimputabilidad es muy problemática porque va mucho más allá del caso individual de Arturo”, señaló.

“La persona es suplantada, excluida del proceso. Entonces es una figura que no protege, sino quita los derechos procesales. Y la medida de sanción, la privación de libertad, se establece con base en la discapacidad de la persona, no en el acto delictivo que pudo haber cometido, y dicha medida suele privilegiar la privación de la libertad como la medida estándar y no como último recurso. Y bajo esta figura se puede someter a las personas con discapacidad a medicación forzosa, y se mantiene un estigma sobre la supuesta peligrosidad de las personas con discapacidad”.

Para Arturo tendrá que haber medidas de reparación del daño, incluyendo reembolsarle gastos judiciales, y una disculpa pública.

Pero además, el Estado mexicano recibió recomendaciones para reformar sus leyes tanto a nivel estatal como federal sobre esta figura de inimputabilidad, que viene de los años 70, y las medidas de seguridad, consideradas discriminatorias.

La ONU recomienda estas reformas, tomar acciones para evitar que de repitan violaciones de derechos similares, capacitar de forma adecuada a su personal sobre el cumplimiento de la Convención de los Derechos de Personas con Discapacidad, y brindar a quienes tienen discapacidad y se ven involucrados en un proceso penal los apoyos razonables.

La directora de Documenta, María Sirvent, remarcó que esta declaración de la ONU impactará a muchas otras personas, aunque ni siquiera se se sabe cuántas de las declaradas inimputables tienen discapacidad intelectual o psicosocial, ya que ni el sistema penitenciario lo tiene desagregado así. Pero desde hace dos años, la ONG ha acompañado alrededor de mil audiencias, por lo que creen que podría haber muchos otros casos de violaciones de derechos a personas con discapacidad.

Arturo, ahora de 29 años, trata de seguir con su vida. Hace un año le pidió a su madre ir a terapia, y aunque no ha podido conseguir un trabajo, ahora ayuda a limpiar una iglesia cercana, para tener alguna actividad.

En los próximos días, la subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación tendrá que ponerse en contacto con él para acatar la recomendación de la ONU y ofrecerle un disculpa y reparación.

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El hombre transgénero que dio a luz

Freddy McConnell nació mujer, pero desde pequeño se sentía más niño que niña. A los 25 años empezó a hacer la transición de género, sin embargo, a los 30 dejó de tomar hormonas para que su cuerpo volviese a funcionar como el de una mujer y concebir un hijo.
10 de septiembre, 2019
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Cuando llegó a los 30 años, Freddy McConnell se dio cuenta de que había llegado el momento de formar una familia.

“No solo a las mujeres les surge el instinto maternal”, dice este joven británico cuyo camino hacia la paternidad fue retratado por el documental Seahorse que se presenta esta semana en la BBC.

Lo que hace diferente a la historia de McConnell es que tras haber hecho la transición de mujer a hombre hace algunos años, fue quien dio a luz a su bebé.

No fue una decisión fácil, pero tener su propio hijo era “lo más pragmático, la opción más simple”, dice el periodista que trabaja para el medio británico The Guardian.

Congelar óvulos y conseguir un vientre de alquiler o iniciar un proceso de adopción (sobre todo como hombre transgénero soltero), apunta, no siempre resulta un proceso exitoso.

Tratamiento

En una entrevista con The Guardian, McConnell recuerda su infancia feliz pero compleja, a raíz de sus problemas de identidad de género.

De pequeño, McConnell experimentó disforia de género, un término que se utiliza para describir la ansiedad que sufre una persona que se identifica con el género opuesto al que nació.

Como les ocurre a muchas personas transgénero, fue víctima de bullying en la escuela y de las burlas crueles de sus compañeros, porque su comportamiento no se correspondía con el que se esperaba de una niña.

El malestar con su propio cuerpo se fue intensificando hasta que, a los 25 años, decidió hacer la transición tomando testosterona.

Un año después se sometió a una cirugía en la parte superior de su cuerpo para quitarse tejido mamario.

Sin embargo, se detuvo al momento de considerar una histerectomía, la intervención para extraer el útero. No quería eliminar definitivamente la posibilidad de tener hijos.

Freddy McConnell

Danny Burrows
Al dejar de tomar testosterona, McConnell volvió a menstruar.

Su madre, Esme Chilton, recuerda el día en el que su hijo le contó cómo se sentía.

“Estaba en la universidad, en Edimburgo, y se sentía bastante infeliz. Y me dijo: ‘Soy niño y quiero ser un niño, me he sentido así toda la vida'”.

De hombre a mujer y de mujer a padre

El documental relata el estrés que empezó a sentir McConnell cuando dejó de tomar testosterona con la idea de concebir, y su cuerpo empezó a hacer el camino inverso.

La falta de esta hormona hizo que, entre otras cosas, volviese a tener la regla. Esto hizo posible que empezase un tratamiento de fertilidad con el esperma de un donante.

Después de haber buscado información en internet y haber visto que parejas trans en Estados Unidos habían logrado concebir con éxito, McConnell se atrevió a intentarlo.

La primera tentativa no dio resultados, pero a la segunda se confirmó que estaba esperando un bebé.

Freddy McConnell

Freddy McConnell
McConnell se sentía niño desde pequeño, pero también tenía claro que quería formar una familia.

Seahorse (caballito de mar, en español, una especie en la que el macho lleva a sus hijos dentro su vientre) muestra también el momento en que McConnell da a luz en una piscina del hospital, acompañado de su madre.

Jack hoy tiene un año y vive junto a su padre en un municipio costero de Inglaterra.

Vivir en un pueblo pequeño rodeado del apoyo de su familia y amigos, dice, le resulta mucho más cómodo que, por ejemplo, hacerlo en una gran ciudad como Londres.

El futuro

Pero pese a que él cuenta con el apoyo de su núcleo cercano, sabe del rechazo y la incomprensión que sufre la comunidad transgénero, y de ahí su decisión —pese a ser una persona tímida y reservada— de hacer un documental tan íntimo como éste.

Su idea con esta película, le dice McConnell a The Guardian, es normalizar la vida de los transexuales.

“Suena un poco tibio, pero pensé que podía ser una buena oportunidad para promover empatía”, dijo.

“Creo que la empatía es clave para convencer a la gente de que los transexuales son, de hecho, bastante normales y llevan vidas que no son sensacionales ni aterradoras”.

En cuanto a tener más hijos, McConnell no lo descarta, pero cree puede aumentar su familia sin ser necesariamente él quien lleve al próximo niño en su vientre.


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https://www.youtube.com/watch?v=StKur7oONyw&t

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