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Fotp: foto: Instituto Socioambiental

Brasil: analizan la apertura de tierras indígenas a la minería

Informaciones obtenidas por la Agência Pública con integrantes del grupo que debate la minuta del proyecto de minería, apuntan a la Funai como futura representante de “intereses indígenas” en la negociación.
Fotp: foto: Instituto Socioambiental
Por Diajanida Hernández
20 de octubre, 2019
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La Fundación Nacional del Indígena (Funai), órgano gubernamental que “coordina y ejecuta la política indigenista” en Brasil, se está apartando de sus atribuciones legales para asumir un nuevo papel: el de mediadora en los desarrollos de minería en tierras indígenas (TIS). La información fue obtenida por la Agência Pública con uno de los integrantes del grupo técnico interministerial que discute la minuta del nuevo proyecto de minería y confirmada con dos fuentes más. El funcionario pidió no ser identificado.

La legalización de las minas y de las empresas mineras es parte de una ofensiva gubernamental y legislativa, patrocinada por la bancada ruralista en el Congreso, con la finalidad de abrir las TIS a desarrollos privados a través de un cambio constitucional, que tramitan a ritmo acelerado.

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La propuesta original es del gobierno anterior, de Michel Temer, que prevía solo la participación de las empresas mineras. Al desengavetar el proyecto, el presidente Jair Bolsonaro puso la regulación de las minas clandestinas como prioridad.

Sin recursos y con sus cargos de dirección ocupados por la extrema derecha ligada al ruralismo, la Funai es el retrato de la fragilidad en la protección a los indígenas. Su nuevo papel en la apertura de las TIS para minería está siendo definido en las discusiones del grupo de trabajo interministerial formado por los ministerios de Minas y Energía, Justicia, Medio Ambiente, Agricultura, Planificación y Secretaría General de la Presidencia de la República.

El esbozo del proyecto será encaminado al Congreso probablemente en septiembre por la Casa Civil del Palacio del Planalto.

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El grupo tiene 30 técnicos que se reúnen periódicamente en el Palacio de Planalto desde el inicio de julio. La Funai solo comenzó a participar en esos encuentros después de que el Congreso derogó parte de la MP 870, obligando al gobierno a retirar competencias de la estructura del Ministerio de la Mujer y de los Derechos Humanos y devolverlas al Ministerio de Justicia, a quien la Funai está vinculada desde 1967, cuando fue creada.

Uno de los integrantes del grupo de trabajo, que pidió no divulgar su nombre, relató a la Agência Pública los puntos más importantes que deben ser parte del proyecto.

Para driblar a la legislación —basada en la convención 169 de la OIT— que obliga a consultar a las comunidades indígenas, el proyecto incluiría una brecha para que, en los casos de recusación, el gobierno pueda autorizar unilateralmente los desarrollos bajo la justificativa de intereses estratégicos nacionales. Los proyectos, uno por uno, tendrían que pasar por el tamiz del Congreso.

Las cuestiones centrales en discusión pasan por la definición de la forma de exploración económica y de captación de las regalías como compensación financiera a las comunidades indígenas. Es ahí que se inserta el papel de la Funai, que mantendría su atribución de tutora ya prevista en la ley, pero haría una mediación más intensa entre las etnias y los desarrollos, siempre según la misma fuente.

Lee: “El bolsonarismo es el neofacismo adaptado al Brasil del siglo XXI”, asegura historiador

El grupo debe sugerir la creación de un consejo para gestionar los recursos indígenas a través de un fondo y acompañar la ejecución del desarrollo, reteniendo ya en el momento de la extracción de oro o diamante, por ejemplo, un porcentaje estimado entre 3% y 4% del volumen bruto extraído.

Las comunidades crearían asociaciones que harían el enlace con el consejo, que estaría formado mayoritariamente por indígenas, dice la fuente.

Uno de los grandes desafíos apuntados en los debates es el control de las minas cuya marca es la clandestinidad, frecuentemente acompañada de crímenes ambientales y conflictos con los habitantes de los territorios que invaden, como sucede en gran escala en la Tierra Yanomami en este momento.

Se estudia extender la exigencia de licencia para todos los tipos de minería y aplicar una norma, que puede ser una especie de caución financiera, a ser usada en casos de abandono del desarrollo para corregir eventuales pasivos ambientales. El grupo estudia tasar los desarrollos también por el uso del suelo, pero sin dirigir para los indígenas los recursos recaudados.

Según el integrante del grupo, es consenso entre ellos que, en concesiones para grandes proyectos, —como en el caso del probable desarrollo de la canadiense Belo Sun, en Volta Grande do Xingu (PA), de las etnias Arara y Juruna, citado en las discusiones, (en un área ya tomada por mineros)— cabría a las empresas mineras expulsar a los garimpeiros y evitar nuevas invasiones, ya que el gobierno no tendría estructura de fiscalización para eso. Belo Sun quiere hacer en Xingu, cerca de la planta de energía Belo Monte, inversiones por el orden de 1,22 billones de reales para extraer, en 12 años, 60 toneladas de oro.

Conforme el levantamiento del Instituto Socioambiental (ISA), una fila con 4181 requerimientos de exploración mineral en tierras indígenas aguarda decisión de la Agencia Nacional Mineral (ANM), la mitad de ellas pidiendo autorización para extraer oro. Juntas, las áreas reivindicadas totalizan 28 millones de hectáreas, el equivalente al 25% de la superficie y áreas consolidadas como TI.

Empresas mineras y campañas electorales

Entidades indigenistas alertan, sin embargo, que las posiciones públicas asumidas por Bolsonaro —el presidente también declaró que no va a demarcar más tierras indígenas e incluso revisar la extensión de las TIS ya consolidadas, además de criticar a los órganos de fiscalización ambiental y a la propia Funai— están funcionando como autorización a invasores y fomentando conflictos con muerte en las regiones más desprotegidas de la Amazonia.

Segunda mayor TI de Brasil, con 8,5 millones de hectáreas, y el área de mayor concentración de pueblos desconocidos del mundo, Javari fue blanco de cuatro ataques a tiros este año contra las bases de Ituí y Curuçá, las más pretendidas por invasores.

“El gobierno de Bolsonaro siembra la idea de que el indígena es un estorbo para el desarrollo y extiende la idea de que la Funai está repartida y comprada por ONG. Es una tentativa de matar a la Funai de inanición, cortando recursos y desmontando estructuras, sobre todo las que protegen a los pueblos aislados, en clara opción por el abandono”, afirma Beto.

Incluso sin participar de las discusiones que involucran el destino de sus tierras y de sus pueblos, los indígenas siguen de cerca los movimientos del gobierno. “Los interesados son grandes empresas mineras que financiaron campañas electorales. Es el papel de la Policía Federal, así como hizo en la Operación Lava Jato, investigar lo que está detrás de todo eso”, dice la diputada Joenia Wapichana (REDE-RR), presidenta del Frente Parlamentario Mixto en Defensa de los Derechos de los Pueblos Indígenas. “La intención es abrir grandes minas. No es pobre con batea”, alerta.

“El discurso del presidente da fuerzas a los hacendados y sufrimiento a los indígenas. Es como un decreto de exterminio. No queremos minería. La tierra es nuestra madre: nadie la da, vende o entrega. La tierra tiene dueño”, dice Wiliam Rodrigues, líder de la etnia Mura, del Amazonas, en el mismo evento. “¡Ayúdennos! Si no hay autoridad para hacer cumplir la ley, vamos a reaccionar. Basta de invasiones y amenazas”, alertó. “Si nuestra situación está así, imagine los aislados, que no saben qué es la ley”.

Lee: Proyecto de Bolsonaro busca prohibir que se hable de política y sexualidad en escuelas de Brasil

De acuerdo con Cleber Buzatto, secretario ejecutivo del CIMI (Consejo Indígena Misionario), en entrevista con la Agência Pública, hay una nueva “fiebre del oro” en dirección a las TIS, estimulada por el gobierno, provocando “un aumento de cerca del 40% en el número de invasiones en comparación con el mismo periodo del año pasado”.

El mayor foco de invasión está en el área de los Yanomami, en Roraima, donde el número de garimpeiros subió de cuatro a 15 mil desde que el presidente declaró que regularizaría la actividad. “Bolsonaro está creando fuerzas antagónicas dentro de la Funai con el objetivo de vaciar la estructura de protección para atender el negocio agrario y las empresas mineras”, sostiene Buzatto.

En la evaluación del CIMI, en el caso de que los otros poderes no adopten medidas urgentes, los conflictos entre indígenas y garimpeiros pueden llegar a niveles extremos. A final de agosto, en medio de la repercusión de los incendios en la Amazonia, un grupo de nueve exministros del medio ambiente apeló al presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia (DEM-RJ), para que bloquee los proyectos legislativos que abren las tierras indígenas a la minería.

 

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El pueblo de Estados Unidos que los mexicanos salvaron de la pobreza

Una pequeña población en el interior de Estados Unidos estaba en decadencia económica. Hace más de una década llegó una oleada migratoria latina. Hoy el pueblo, en buena medida, habla español, y progresa más que sus vecinos.
1 de diciembre, 2019
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Si no fuera por los mexicanos, la ciudad de Guymon, en Oklahoma, estaría camino de ser un pueblo fantasma.

Vivir en esta minúscula población de poco más de 10.000 habitantes en el interior de Estados Unidos no es fácil.

La región en la que se encuentra ostenta el dudoso título de ser la capital mundial de los tornados. Los inviernos son brutales. El paisaje es árido, plano y monótono. Y muchos de sus habitantes son los primeros en reconocer que la arquitectura del lugar no es particularmente atractiva.

Y sin embargo, este pueblo ha vivido en las últimas dos décadas un milagro económico en el que los inmigrantes latinos, especialmente mexicanos, han sido inesperados protagonistas.

https://www.youtube.com/watch?v=bvQq8iw2ghM

Oasis de prosperidad

Una parte sustancial de las llamadas Grandes Praderas en el centro-oeste estadounidense se está muriendo, demográficamente hablando.

Heather, habitante de Guymon

BBC
Heather es empleada de un restaurante propiedad de mexicanos. Toma pedidos en inglés y español.

Sus pequeñas ciudades han sido diezmadas por la emigración de los jóvenes hacia las grandes urbes en busca de más oportunidades.

Pero Guymon es distinto. Es un oasis de prosperidad en medio de la decadencia económica que afecta a otras poblaciones.

Un enorme matadero industrial de cerdos instalado ahí hace poco más de dos décadas atrajo al lugar a cientos de trabajadores, primero latinos, y después de todo el mundo.

Eran empleos duros que solo los inmigrantes querían.

Mercado en Oklahoma

BBC
En los mercados de Guymon se consiguen toda clase de productos latinos.

Pero la llegada de la fábrica cambió por completo la personalidad del pueblo,cuya población es hoy en día de origen latino en más de un 60%.

Y en la medida en que muchos de estos trabajadores se independizaron, instalaron sus pequeños negocios en la calle principal del pueblo, que hoy cuenta con relucientes vitrinas, muchas de ellas con letreros español.

Los mexicanos le dieron trabajo

Heather, al igual que muchos habitantes de Guymon, trabaja en uno de los varios restaurantes mexicanos en la avenida principal. Pero lo novedoso es que ella es una estadounidense blanca a la que le dieron trabajo los mexicanos.

Guymon Oklahoma

BBC
Guymon es un pueblo en una zona deprimida de Oklahoma, que ha prosperado a medida que se vuelve más multicultural.

“No debería decir esto, pero a los hispanos les importa más la gente, les importan más sus empleados. Ellos te cuidan”, explica Heather a BBC Mundo.

Trabajando conoció a su marido, quien es mexicano.

Heather nos atiende mientras toma pedidos de enchiladas, mole y otros platos típicos mexicanos en inglés y español.

Está ahorrando para poner ella misma su propio negocio, un carrito de tacos, que planea bautizar como “La Gabacha” (una expresión coloquial que se asemeja a “La Gringa”)

Tensiones

El caso de Heather es inusual pero no único en Guymon, una ciudad en la que los latinos no son una carga económica para la comunidad, sino que generan sus propios empleos e incluso ofrecen trabajo a un puñado de anglosajones.

Aún así, la llegada de los mexicanos a Guymon no fue fácil.

Mercado en Oklahoma

BBC
La calle principal de Guymon está llena de negocios latino.

Oklahoma es uno de los lugares políticamente más conservadores del país. Fue uno dos únicos estados en los que Donald Trump ganó en absolutamente todos los condados en las elecciones de 2016, incluyendo Guymon.

Cuando los mexicanos empezaron a llegar, era un lugar abrumadoramente blanco.

“Al principio hubo resistencia”, dice Teri Mora, una anglosajona casada con un mexicano que trabaja como profesora en la escuela de secundaria de Guymon.

La gente local tenía desconfianza frente a los recién llegados.

https://www.youtube.com/watch?v=YPmLtudnWbo

Una de las soluciones impulsadas por Mora para mejorar las relaciones entre las comunidades fue crear un grupo de danzas folclóricas mexicanas para los estudiantes de la secundaria, que veinte años después se ha convertido en un embajador cultural no solo de los latinos, sino de todo Guymon.

En sus comienzos, los padres de la comunidad vendían tamales para comprar los vestidos típicos que requerían sus hijos para sus bailes. Hoy los muchachos atienden invitaciones para presentar su espectáculo en varios estados de todo el país.

Un trabajo lento

Bomberos de Guymon

BBC
El emblema del cuerpo de bomberos de la ciudad está escrito en los dos idiomas.

La integración de esta comunidad también ha sido lenta.

Pese a los esfuerzos iniciales por buscar la armonía, muchos anglosajones veían con recelo la transformación que experimentaba el pueblo y que los convertía en minoría.

“A la gente no le gusta el cambio. Somos una comunidad rural”, nos dice Melyn Johnson, la presidenta de “Main Street Guymon”, una organización cívica del pueblo que ayudó a lograr una armonización entre ambas comunidades.

Hoy reconoce que algunas tensiones persisten.

Planta en Guymon

BBC
La llegada de una enorme fábrica de procesamiento de alimentos a Guymon creó mucha prosperidad y atrajo a muchos inmigrantes.

Pero también insiste en que muchos de los ciudadanos de origen anglosajón se han dado cuenta de que si la fábrica no hubiese aparecido, junto con todos los trabajadores mexicanos, cubanos y de otros lugares, el destino de Guymon hubiera sido otro.

“En Guymon nos salvamos de los locales vacíos con los que se quedaron otros pueblos de la región”.

Stan Ralstin es funcionario de la oficina de desarrollo económico del gobierno del estado de Oklahoma. No duda en reiterar que la llegada de la fábrica y de la inmigración que esta atrajo, ayudó a salvar el pueblo.

“No veo como Guymon hubiera podido seguir creciendo”.

Hoy en cambio, “casi no se consigue un local vacío en la calle principal de Guymon” indica.

Soluciones prácticas

Bombero Jesús Uribe

BBC
Jesús Uribe está orgulloso de su trabajo como bombero.

Jesús Uribe, de ancestros mexicanos, entró a formar parte de una institución que por mucho tiempo fue casi exclusivamente blanca: el cuerpo municipal de bomberos.

Cuenta que inicialmente en muchos hogares latinos los miraban con recelo por el uniforme ya que pensaban que eran policías. La solución fue práctica: cambiaron el logo que los identificaba, para incluir en letras grandes, la inscripción en español: Bomberos.

Maria Sabalza es dueña del Vallarta, uno de los muchos restaurantes mexicanos de Guymon. Le gusta vivir aquí, y no en una ciudad grande como Houston o Los Ángeles. “Los pueblos chicos son muy agradecidos”, le dice a BBC Mundo.

Creció en un pueblo en su Jalisco natal y ahora cría a sus hijos en otro pueblo a 800 kilómetros de la frontera con México, en el que la cultura latina se siente en todos los rincones.

División cultural

Muchos insisten en dividir a Estados Unidos en dos: en su visión simplista del país, las grandes ciudades costeras son cosmopolitas, progresistas y multiculturales, mientras que el interior de la nación es conservador, excluyente y hostil a las minorías étnicas.

Guymon es un buen ejemplo de que la experiencia latina en Estados Unidos, y el país mismo, son mucho más complejos que eso.

Este pueblito del interior tiene una proporción de latinos similar a la de Miami, y un porcentaje mayor de minorías étnicas que el que tiene la ciudad de Nueva York.

Los latinos de aquí son trabajadores y empresarios y están orgullosos de haber ayudado a salvar a su comunidad adoptiva de un precipicio económico que parecía inevitable.

En Guymon se habla mucho español y eso ha sido un buen negocio para todos.


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


* Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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https://www.youtube.com/watch?v=wdeCiZtTwgI

https://www.youtube.com/watch?v=K5Yw1fdnWXc

https://www.youtube.com/watch?v=C8aesqi_RDY

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