Censura, violaciones a la privacidad y fuga de apps: los riesgos del impuesto a plataformas digitales
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Censura, violaciones a la privacidad y fuga de apps: los riesgos del impuesto a plataformas digitales

Hacienda propuso cobrar impuestos a aplicaciones como Uber, Netflix, Airbnb, música y juegos en línea, pero organizaciones de la sociedad civil advierten algunos riesgos.
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1 de octubre, 2019
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Contenidos en Internet geobloqueados para México, fuga de aplicaciones de servicios que busquen mercados menos rígidos, censura de contenidos digitales, espionaje de los usuarios en la Red… Estos son algunos de los riesgos que organizaciones de la sociedad civil advierten que puede traer consigo la iniciativa de la Secretaría de Hacienda de poner impuestos a aplicaciones como Uber, Netflix, o Amazon Prime.

El pasado 9 de septiembre, durante la presentación del Proyecto de Egresos del próximo año, la Secretaría de Hacienda pidió a los diputados que a partir de abril de 2020 se aplique el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a plataformas digitales que están radicadas en el extranjero pero ofrecen sus productos y servicios en México.

La idea, planteó Hacienda en su iniciativa, es actualizar el marco fiscal para que los proveedores de servicios digitales en el extranjero paguen ese impuesto y así aumentar la recaudación para las arcas públicas y favorecer una competencia más justa con los proveedores digitales mexicanos que sí trasladan el costo del IVA de sus productos y servicios a los consumidores nacionales.

“No hay terrorismo fiscal, no estamos inventando nada nuevo”, enfatizó el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien precisó que no se trata de un nuevo impuesto, sino de cambiar la deficiente forma en que por años se ha recaudado en México.

Para garantizar el cobro del gravamen, la iniciativa de Hacienda advierte que podrá tomar varias medidas, entre ellas una drástica: la “suspensión de la conexión” de las aplicaciones digitales, servicios, y contenidos en línea que no cumplan con las obligaciones fiscales que exige México.

La organización defensora de la libertad de expresión, Artículo 19, y la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), señalaron que si bien es positivo que el gobierno federal busque medidas para lograr una mayor recaudación fiscal para beneficio del país, algunas de las propuestas de Hacienda son “ambiguas”, “inconstitucionales” y representan “riesgos” para la libertad de expresión y los derechos humanos.

Entérate: Hacienda prevé un crecimiento de 2.0% y el dólar a 20 pesos para 2020

“Contenido geobloqueado”

Luis Fernando García, director ejecutivo de R3D, planteó en entrevista que identifican cinco grandes riesgos.

Uno, que la iniciativa de Hacienda no precisa con exactitud cuáles son los supuestos y categorías de servicios digitales que tendrán que pagar impuestos y cumplir con otras obligaciones, como inscribirse en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC) ante el SAT, tener un representante legal en suelo mexicano, pagar el IVA, y emitir comprobantes de pago vía electrónica a los clientes.

Esto podría provocar que múltiples empresas digitales extranjeras, especialmente las pequeñas y medianas que, a diferencia de los ‘gigantes tecnológicos’ como Facebook, Amazon o Netflix, no consideran a México como un mercado prioritario, decidan restringir geográficamente sus contenidos y servicios en el país para no tener problemas con el fisco mexicano.

“A estas pequeñas y medianas empresas digitales les puede ser más costoso el cumplimiento de las obligaciones fiscales que dejar de ofrecer sus servicios en México. Y esto no beneficia ni al fisco, ni a los usuarios mexicanos que no podrán acceder a esos servicios y contenidos, por lo que se limitaría la pluralidad y la libertad de Internet”, planteó García.

Sobre este punto, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, reconoció el pasado 9 de septiembre que en el caso de las grandes plataformas digitales como Google, Netflix, o Twitter, será “muy complicado” aplicarles el cobro de impuestos, pues existe una controversia a nivel internacional sobre dónde están causando el impuesto y cómo se tiene que pagar.

Riesgo de censura

El segundo punto es que la iniciativa de Hacienda contempla que cuando las empresas digitales no cumplan con las obligaciones fiscales se les desconectará literalmente de la red mexicana hasta que se pongan al día.

La R3D consideró que esta propuesta es “inconstitucional” y “censura” el derecho de los mexicanos de buscar, recibir y compartir contenidos e información en Internet sin ninguna restricción ilegítima. Además, Luis Fernando García dijo que sería una medida “poco práctica” desde un punto de vista técnico, ya que existen múltiples aplicaciones en la Red que permiten a los usuarios “burlar” las restricciones de contenidos cambiando la ubicación de su dirección IP.

“Ese es uno de los mayores riesgos que plantea la iniciativa de Hacienda”, recalcó por su parte Martha Tudón, coordinadora de derechos digitales de Artículo 19.

“Desconectar plataformas digitales pone en riesgo la naturaleza de internet libre y es desproporcionada, porque afectaría el derecho a la libertad de expresión y de acceder a los contenidos”, apuntó.

Por su parte, la Asociación Latinoamericana de Internet, de la que forman parte Google, Amazon, Airbnb, Facebook, o Mercado Libre, también mostró su “extrema preocupación” por esta posiblidad.

“Que las autoridades tributarias amenacen con la posiblidad de desconectar servicios y plataformas de internet a los usuarios en México (…) atenta contra la naturaleza abierta de Internet, y el ejercicio fundamental de derechos como la accesibilidad, la libertad de expresión y de acceso a la información, protegidos por la Constitución mexicana y la Convención Interamericana de Derechos Humanos”, expuso la Asociación, que “urgió” a la autoridad mexicana a revisar “la proporcionalidad” de la sanción, para definir un esquema tributario eficiente y eficaz.

Además, la Asociación Latinoamericana de Internet lamentó que el plazo fijado por Hacienda de abril de 2020 para que entren en vigor múltiples requisitos y normativas es muy corto, lo que “inhibirá la capacidad de las empresas de atenderlos, especialmente las pymes, que no cuentan con áreas legales o despachos contables, por lo que serían común que éstas las incumplieran debiendo enfrentar sanciones desproporcionadas”.

¿Quién se queda con los datos de los usuarios?

Otro riesgo: para que sea posible cobrar el IVA, la propuesta de Hacienda es que las empresas extranjeras deben demostrar que el consumidor de sus productos y servicios se encuentra en México, según su domicilio, información bancaria, o dirección IP de los dispositivos electrónicos.

Luis Fernando García expuso que la iniciativa, tal y como está redactada en la Gaceta Oficial, no aclara si las empresas digitales tendrán que recolectar esa información de los usuarios y además entregársela al gobierno mexicano, por lo que podría abrirse la puerta a “potenciales violaciones a la privacidad”.

“La iniciativa es muy ambigua en este punto. No queda claro si las plataformas digitales van a tener que compartir esa cantidad de datos de los usuarios con el Estado mexicano, lo cual abre la puerta a posibles injerencias ilegales de la privacidad de los ciudadanos”, apuntó al respecto Martha Tudón, de Artículo 19.

Otro riesgo, subrayó la R3D, es que la iniciativa de Hacienda privilegia el cobro de impuestos no sobre los ‘gigantes’ tecnológicos, sino sobre los eslabones más débiles de la economía digital: los usuarios, que serán quienes finalmente absorban el aumento en los costos de las aplicaciones y de los servicios digitales.

Además, también afectaría a los conductores de aplicaciones de transporte privado como Uber, que tendrá que hacer retenciones a los choferes para garantizar el pago de impuestos.

En cambio, dijo Luis Fernando García, la iniciativa no plantea impuestos por la venta de publicidad y de otras ganancias derivadas de la explotación de datos personales, que son dos de las vías con las que los gigantes de la tecnología obtienen recursos millonarios.

“Nos parece demagógico que se planteé que esta iniciativa es para que paguen más los que más dinero tienen. Lo que vemos que se está planteando es que se quiere trasladar el impuesto a los usuarios finales, mientras que los impuestos a las grandes compañías por sus ganancias generadas en México son muy bajos, o se quedan en un limbo”, insistió García.

Ante estos riesgos, tanto Artículo 19 como la R3D plantearon la necesidad de entablar un diálogo con el Gobierno mexicano, en el que se incluya a las organizaciones de la sociedad civil, “con la intención de fortalecer y modificar el diseño de mecanismos de recaudación relacionados con la economía digital, para que éstos sean efectivos, proporcionales, sin transgredir la Constitición ni producir impactos negativos en el ejercicio de los derechos humanos”.

 

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Cómo aumentar la vida útil de las prendas y ayudar a salvar el planeta

La reutilización creativa, organización y remiendos decorativos son algunas de las soluciones para extender a vida útil de las prendas. Cuidar de tu ropa significa cuidar también del planeta.
3 de mayo, 2022
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En su libro de 2021 La ropa que amas dura (Loved Clothes Last), Orsola de Castro, fundadora de la campaña mundial Fashion Revolution, lanza una apasionada súplica.

“Pasé años hurgando en tiendas de ropa de segunda mano y vi cientos de piezas perfectas abandonadas simplemente por una cremallera rota”, dice.

“Después de todo, ¿por qué gastar tiempo y dinero arreglando una cremallera rota cuando es más rápido, más barato e infinitamente más divertido comprar un nuevo atuendo con una cremallera que funciona?”.

“Pero, ¿podemos detenernos y analizar qué estamos haciendo cuando despreciamos una prenda por la cremallera que se rompió? ¿Qué pasaría si decidiéramos reemplazarla?”, pregunta.

El cuestionamiento de Castro es uno de los muchos a los que se enfrenta la industria de la moda en el siglo XXI.

Cada vez es más difícil ignorar el daño social y ambiental causado por la fabricación de ropa.

Las tasas de consumo de recursos naturales son estratosféricas, sin mencionar los niveles de contaminación y desperdicio, mientras que las cadenas de suministro globales están marcadas por la explotación.

Y el sector también es responsable de entre el 2% y el 8% de las emisiones globales totales de gases de efecto invernadero, según el estudio.

Cremallera rota

Getty Images

Productos no esenciales

Estas son cifras impresionantes considerando que, hasta cierto punto, esta es una industria de productos no esenciales.

Muy pocas personas en las capitales de consumo de moda de todo el mundo realmente necesitan más ropa.

Aun así, se producen entre 80 mil y 100 mil millones de prendas al año, y esta estimación es conservadora.

La industria de la moda está luchando para enfrentarse a este desafío con planes y minuciosas investigaciones que incluyen una variedad de proyectos que van desde aumentar la eficiencia energética en las cadenas de suministro, cambiar a materiales renovables, invertir en innovación de materiales para evitar los sintéticos, promover iniciativas de justicia social o combatir la crueldad a los animales.

Pero aunque estos esfuerzos tienen buenas intenciones, se enfrentan a una industria que ya tiene un impacto ambiental masivo.

Basta decir que la mayoría de estos 80 mil y 100 mil millones de prendas terminan siendo incineradas o arrojadas a los vertederos con muy poco uso.

Orsola de Castro

Penguin Books
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva, dice Orsola de Castro.

Cuida para durar más

La pandemia ha sacudido las ventas mundiales de ropa.

Ahora, están en camino de volver a alcanzar niveles ligeramente superiores a los de 2019, según los informes State of Fashion de la consultora estadounidense McKinsey & Company.

Cada vez más activistas argumentan que una de las maneras más fáciles de reducir el impacto de la industria de la moda es comprar menos.

O incluso mucho menos.

Solo tres prendas nuevas al año, según el grupo activista británico Take the Jump, y hacer que la ropa que ya tienes dure más.

La idea básica es que la industria de la moda necesita reducir sustancialmente su tamaño.

Desfile de moda

Getty Images

Prolongar la vida útil de una prenda

Para una generación de compradores alimentados por deseos construidos artificialmente y gratificación instantánea, este puede ser un objetivo difícil de imaginar, pero los números son irrefutables.

Una investigación realizada por la organización ecologista británica Wrap indica que prolongar la vida útil de una prenda en tan solo nueve meses podría reducir su impacto medioambiental hasta en un 10%.

Imagina lo que podríamos conseguir durante décadas.

Los factores que contribuyen a lograr este objetivo incluyen la compra de ropa de buena calidad, la disposición de los usuarios a usar la misma ropa muchas veces y su capacidad para cuidarla.

Puede sonar fácil, pero si eso fuera cierto, ya lo habríamos hecho.

Es solo que, en este momento, los riesgos parecen demasiado abrumadores como para no intentarlo.

Ha pasado poco más de una generación desde que perdimos el arte del mantenimiento de la ropa.

Mientras que la vida de nuestros abuelos era de ahorro y reparación, la mayoría de los consumidores de hoy se han acostumbrado al sistema de usar, romper y tirar.

Las prendas perfectas de Castro con cremalleras rotas son síntomas de una profunda falta de conexión con la forma en que se hacen las prendas.

Cosiendo ropa

Getty Images

Pero ahora es más importante que nunca preguntarse por qué tanta ropa está hecha con materiales derivados del petróleo.

Hay que preguntarse si la viscosa de esa camisa fue extraída de bosques milenarios, si hay piel de animal en ese pompón o por qué solo una pequeña fracción de los trabajadores de las industrias de la confección gana salarios decentes.

Y también si todavía queremos seguir provocando caos.

El subtítulo del libro de Castro es Cómo la alegría de remendar y ponerse la ropa puede ser un acto revolucionario.

Es un hecho. Necesitamos una revolución.

¿Qué hacer?

El primer paso es visitar tu guardarropa.

En 2019, la organización británica TRAID lanzó la campaña “23 Percent” (23%) para resaltar la proporción de prendas que los londinenses guardan sin usar en el armario.

El diseñador de moda estadounidense Sam Weir es el fundador de Lotte.V1, un servicio personalizado de combinación de ropa y accesorios que tiene como objetivo revitalizar nuestra relación con la ropa.

Armario

Katrina Hassan/Spark Joy London
Si la ropa está organizada, es más fácil saber exactamente lo que tienes y aumenta la disposición a usarla y cuidarla.

Weir tiene una amplia experiencia en campañas de alto perfil y dice que “muchos de nosotros no usamos lo que tenemos porque nos han enseñado a encontrar soluciones para combinar la ropa según el consumo”.

“Combinar ropa permite que las personas se expresen y se diviertan con la ropa, sin comprar (piezas) nuevas; fuerza la creatividad y (hace) que las personas realmente usen su ropa. Implica aprender a interactuar con la moda, sin consumismo, y establecer una relación con nuestras cosas”, explica Weir.

¿Por dónde podemos empezar?

“Reserva dos horas y abre tu guardarropa”, enseña.

“Busca piezas que no hayas usado en meses o más. Una de ellas podría ser una camisa de vestir. Aquí es donde la ropa a juego puede ayudar”.

Weir continúa: “Póntela con unos jeans casuales, algo que solo usarías el fin de semana. Agrega un par de zapatos de tacón bajo y un blazer. Al combinar la ropa, has convertido una pieza que solo usaste en un ambiente en algo para usar en innumerables ocasiones“.

“Con la combinación creativa, los vestidos pueden convertirse en faldas o tops, lo viejo vuelve a ser nuevo. Es como si acabaras de ir de compras, sin haber salido nunca de tu guardarropa”, concluye.

Las buenas compras son un buen punto de partida, según Mikha Mekler, profesora de gestión de producción en el London College of Fashion. Para ella, “la forma en que compramos es el problema. Si compramos calidad, (la ropa) durará más”.

Comprando ropa en internet

Getty Images

Empieza por evitar las marcas de moda de consumo, con sus gigantescas campañas publicitarias, llenas de celebrities.

Busca marcas con conducta ética que se enorgullezcan de ser artesanales.

Y aun así, compruébalo tú mismo: el peso del producto y la calidad de sus detalles pueden decir mucho.

“Pruébate la ropa”, aconseja Victoria Jenkins, tecnóloga de ropa y fundadora de la marca de ropa ajustable Unhidden.

“Tira, tira, examina la costura. ¿Está limpia y ordenada o llena de hilos sueltos? ¿Puedes ver líneas visibles en los puntos de tensión de la costura? ¿La camisa tiene tiras sobre los hombros para que no se deforme cuando se cuelga? ¿El dobladillo es fuerte o puede desprenderse con facilidad? ¿La tela tiene puntadas descoloridas o más defectos de impresión de los esperados?”, dice.

El siguiente paso es tener cuidado.

Lavar menos la ropa

En su estudio de 1954 titulado Jabones en polvo y detergentes, el semiótico francés Roland Barthes escribió sobre el uso de espuma, que no es estrictamente necesaria en el proceso de limpieza, en la publicidad del detergente.

Para él, “lo importante es el arte de disfrazar la función abrasiva del detergente con la deliciosa imagen de una sustancia, a la vez profunda y aireada, que puede controlar el orden molecular del material sin dañarlo”.

Persiste la idea de que el lavado de alguna manera renueva y refresca, pero en realidad es muy destructivo, como señala Barthes.

La mayoría de los expertos en ropa sostenible están de acuerdo: lava menos la ropa y lávala con detergentes naturales suaves.

Hazlo del revés para evitar que los colores y estampados se desvanezcan.

Planeta

Getty Images
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva.

La diseñadora Stella McCartney dijo en una entrevista con el periódico británico The Observer en 2019: “La regla es no limpiar. Dejas que la suciedad se seque y la cepillas. Básicamente, en la vida, la regla general es: si realmente no necesitas limpiar algo, no limpies”.

“No me cambio el sostén todos los días y no tiro las cosas en la lavadora solo porque han sido usadas. Soy increíblemente higiénica, pero no soy una fanática de la limpieza en seco, o cualquier tipo de limpieza, en realidad”, añadió.

Para Mekler, “cuidar la ropa sigue siendo algo que la gente hace mal a diario. Yo lavo mucha ropa, especialmente la más fina e incluso los jeans, en el ciclo de lavado de prendas delicadas, a menos que estén muy sucias”.

Considera colgar la ropa ligeramente sucia en el baño mientras se ducha y deje que el vapor haga el trabajo de limpieza. Evita el secado en secadora.

Agita la ropa y cuélguela para que se seque. Y celebra los beneficios ambientales de tus nuevas rutinas.

Ropa tendida

Getty Images

Según Energy Star, el programa de eficiencia energética de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), una lavadora promedio usa más de 93 mil litros de agua al año.

Es decir, aproximadamente la mitad de lo que una persona bebe en su vida.

Además del agua, cada vez que lavamos la ropa, arrojamos productos químicos y microfibras de telas sintéticas a cursos de agua ya sobrecargados.

Y finalmente, la mayoría de las emisiones producidas durante el periodo de uso del ciclo de vida de una prenda se generan durante el lavado y secado a máquina.

Reduce este proceso y estarás a la moda de forma sostenible.

Puedes leer este texto publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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https://www.youtube.com/watch?v=ZfhoPrrOp20

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