CNDH niega discriminación contra su empleada con cáncer; Conapred inicia investigación
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Foto: Alejandro Ponce

CNDH niega discriminación contra su empleada con cáncer; Conapred inicia investigación

La queja por discriminación de Paloma Ruíz contra la CNDH fue aceptada en agosto por el Conapred. Ambas partes esperan a ser citadas por el Consejo para tener una primera reunión donde expondrán sus argumentos sobre el caso.
Foto: Alejandro Ponce
9 de octubre, 2019
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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) rechazó que haya cometido actos de discriminación y de hostigamiento laboral contra su empleada Paloma Ruíz, sobreviviente de cáncer que labora en el área de comunicación social.

Paloma Ruiz denunció ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) que es objeto de discriminación laboral por parte de la CNDH, debido a que en noviembre de 2014, bajo la dirección del ombudsman Luis Raúl González Pérez, la Comisión no renovó su contrato luego de que previamente fuera diagnosticada de tres cánceres -mama, matriz y páncreas-, cortó toda comunicación con ella, y la excluyó sin previo aviso de la póliza del seguro médico de gastos mayores.

La queja por discriminación de Paloma Ruíz contra la CNDH fue aceptada en agosto pasado por el Conapred. Ahora, ambas partes esperan a ser citadas por el Consejo para tener una primera reunión donde expondrán sus argumentos sobre el caso y se analizará si pueden llegar a una conciliación.

Lee: Personas con cáncer enfrentan discriminación y presión para renunciar a su trabajo

Irregularidad en la concesión del seguro médico

Cuestionado en entrevista acerca de por qué se dio de baja a Paloma Ruíz del seguro médico de gastos mayores de la CNDH, Rubén Pérez, coordinador general de Asuntos Jurídicos de la Comisión explicó que la empleada fue beneficiada en 2013 y 2014 con un seguro de gastos médicos mayores de manera improcedente.

“Encontramos una situación irregular con el seguro de gastos médicos porque Paloma estaba contratada en ese tiempo por honorarios, y por su tipo de contrato no era una prestación que le correspondiera”, expuso Pérez.

Añadió que por ese otorgamiento “inadecuado” del seguro médico a Paloma, un empleado de la CNDH enfrentó un proceso administrativo y fue sancionado por haber llevado a cabo mal ese trámite.

A pesar de esa situación, el coordinador de Asuntos Jurídicos expuso que la CNDH reinstaló a Paloma en 2015 en el área de comunicación social como jefa de departamento, para que tuviera derecho, por su cargo como jefa de departamento, al seguro de gastos médicos mayores de la Comisión. Mismo que, subrayó, Paloma disfrutó desde 2015 hasta el 18 de marzo de este año, cuando por disposición del Gobierno Federal se puso fin a esa prestación en toda la administración pública.

“Durante todo ese tiempo, Paloma no pagó ni un centavo del seguro de gastos médicos porque, como prestación, como empleada de la Comisión, fue la CNDH la que asumió los costos del seguro”, recalcó Pérez, quien añadió que, además del seguro privado, Paloma ha estado protegida desde 2015 por el seguro del ISSSTE como trabajadora del Estado.

“Me pusieron a revisar el archivo basura”

El pasado lunes, Animal Político publicó un reportaje sobre cáncer y discriminación laboral, en el que Paloma Ruíz denunció que, además de haberla dejado sin seguro médico en 2014, por lo que tuvo que cortar temporalmente las quimioterapias y las radioterapias, la CNDH continúa ejerciendo un trato discriminatorio hacia ella tras ser reinstalada en comunicación social.

“No estoy ejerciendo mis funciones como jefa de departamento. Me pusieron en un rincón, junto a una fotocopiadora, a revisar el archivo basura. Nadie me habla y me evitan como si en lugar de cáncer tuviera una enfermedad contagiosa”, dijo Paloma, que acusó a la CNDH de querer desgastarla emocionalmente para que acabe renunciando a su cargo.

Además, Paloma señaló que pidió una serie de adecuaciones a su espacio de trabajo, como disponer de un cuarto durante 15 minutos al día, para quitarse la ropa y aplicare bolsas de hielo en los músculos del brazo donde le extirparon parte de la axila como consecuencia de la operación del cáncer de mama.

“¡Pero hasta eso me están dificultando!”, lamentó la empleada de la CNDH, que acusó a la Comisión de portarse de “manera inhumana” con ella.

Cuestionado al respecto, el coordinador de asuntos jurídicos de la Comisión dijo que si bien en un inició se “improvisó” un espacio laboral para ubicar a Paloma, éste “se ha venido mejorando para que las condiciones sean lo mejor posible”.

Y en cuanto a la solicitud que hizo Paloma para tener espacios adecuados para aplicarse bolsas de hielo, como parte de su tratamiento médico, Rubén Pérez también admitió que dicha solicitud “aún no se termina de responder”.

“El área administrativa correspondiente está haciendo los trámites necesarios para dar a Paloma lo que requiere”, señaló.

En cuanto a la queja por discriminación interpuesta ante el Conapred por Paloma, la CNDH dijo que está en su derecho de recurrir a esa instancia, y a otras como la justifica administrativa, donde la empleada de la Comisión recurrió al juicio de amparo, mismo que también fue aceptado el 17 de septiembre pasado por el Juzgado Segundo en Materia Administrativa de la Ciudad de México.

“Como parte de esa solicitud (del Conapred), ahora estamos en espera de que nos den una fecha de audiencia de conciliación con Paloma, en la cual nos vamos a sentar y vamos a ver cuáles son los puntos que se plantean y la forma en que podamos atenderlos”, expuso el coordinador de asuntos jurídicos de la CNDH.

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El proceso en el Conapred

En entrevista con Animal Político, el Conapred explicó que cuando acepta a trámite una queja significa que, tras un primer análisis del caso, se presume que puede haber un acto de discriminación en contra de la persona demandante, y que hay alementos suficientes para abrir una investigación.

Una vez aceptada a trámite la queja, el Conapred recaba los argumentos de ambas partes, y en caso de que pueda haber un acuerdo, siempre y cuando no se trate de una violación grave de derechos humanos, se pasa a la audiencia de conciliación.

En esa audiencia se propone a la parte demanda una propuesta para reparar el daño del afectado y se firma un convenio en caso de que las dos partes estén de acuerdo. El convenio puede implicar medidas administrativas orientadas a garantizar que cese el acto de discriminación, y también puede incluir medidas materiales de compensación económica por los daños sufridos, y otras medidas no materiales como una disculpa pública o privada al afectado.

Esta audiencia de conciliación puede llevarse a cabo hasta en tres reuniones formales.

En caso de no llegarse a un acuerdo, entonces se pasa a otra fase de investigación, donde el Conapred pide a ambas partes el desahogo de pruebas, incluyendo a posibles testimonios y dictámenes.

Luego se pasa a la fase final de alegatos y por último se llega a la determinación final, en la que, o bien se acredite el acto de discriminación, con las sanciones correspondientes para quien la cometió, o bien se emite un acuerdo de conclusión por no discriminación, exonerando a la parte acusada.

En cualquier caso, tanto si se determina que hubo discriminación, como si no, las partes todavía pueden interponer un recurso de inconformidad dentro del propio Conapred, recurrir a un juicio de nulidad ante un tribunal administrativo, o a la vía del amparo.

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"Desistí de mi sueño americano y el COVID me dio la oportunidad de ayudar a migrantes como yo"

La doctora cubana Aliuska Balmaceda decidió cancelar su proceso de asilo en EE.UU. para establecerse en la frontera de México. Ahora, la pandemia del nuevo coronavirus le permitió ponerse de nuevo su bata de médico.
12 de junio, 2020
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Aliuska Balmaceda recuerda emocionada el día que volvió a ponerse la bata de médico, hace solo unas semanas.

La doctora casi había perdido la esperanza de volver a ejercer tras salir de su Cuba natal el año pasado y recorrer una peligrosa ruta por Centroamérica rumbo a Estados Unidos.

Buscaba lo que, como tantos otros, llama su “sueño americano”.

Pero no fue allí sino en Ciudad Juárez, México, donde consiguió cumplir su ilusión de retomar la profesión.

Ahora lo hace además atendiendo a migrantes como ella, afectados por la pandemia de covid-19 en esta ciudad fronteriza con EE.UU., lo que asegura que le es aun más gratificante.

Tanto es así, que desistió de continuar con el proceso de asilo que había iniciado en EE.UU. y ahora planea su futuro en México, siempre con esa bata blanca que al fin logró recuperar.

Esta es parte de su historia que compartió con BBC Mundo.


Tengo 30 años y soy de Sancti Spíritus, Cuba. En 2013 me gradué como médico general y soy diplomada en terapia intensiva.

Hotel filtro en Ciudad Juarez

AFP
Balmaceda (a la izquierda) le relató a BBC Mundo su historia hasta lograr volver a trabajar como doctora voluntaria en el “hotel filtro” de Ciudad Juárez.

El año pasado, prácticamente me tuve que fugar del sistema castrista con el que no estoy de acuerdo, por problemas políticos y económicos. Me fui con mi esposo y nuestra idea era pedir asilo en Estados Unidos.

A mi niña la dejé en Cuba, porque no tenía el dinero para traerla y porque íbamos a atravesar por muchos países. Me daba miedo que la secuestraran o le hicieran algo.

Me fui el 19 de abril de 2019. Como a los médicos apenas los dejan salir de la isla, tuve que mentir.

Pedí vacaciones sin que casi nadie se enterara y una visa para Nicaragua diciendo que entraría como turista para comprar algunas cosas.

Nos juntamos con un grupo de cubanos y atravesamos Honduras y Guatemala hasta llegar a Chiapas, en el sur de México. Y de ahí fuimos hacia el norte, en busca del “sueño americano”.

Map

Quería ir allí porque tengo familia en Hialeah (Florida). Creo que en ese país hay libertad, puedes expresarte como quieras y tienes un buen salario.

En Cuba recibía US$40 mensuales, con lo que no podía ni comprar un pantalón a mi hija.

Durante mi viaje por Centroamérica no tuve que atravesar la selva, pero aún así fue bien difícil.

Esos “coyotes”, que son quienes te van pasando de país en país, te llevaban a un pueblo asegurándote que ya era Guatemala, y era mentira, aún era Honduras, pero ya te habían robado el dinero.

Pasan muchas cosas. A mí intentaron hasta violarme.

Uno de los hombres que iban a ayudarnos a pasar a Guatemala me llamó por la noche y me agarró por la cintura.

Empecé a gritar, otro de ellos me intentó tapar la boca, pero mi marido y el resto de cubanos del grupo ya me habían escuchado.

Empezaron a golpearse y todos salimos corriendo.

Junto a otra pareja nos escapamos, pero no podíamos contárselo a la policía porque teníamos miedo que nos deportaran.

La llegada a México

Tras pasar a Guatemala llegamos a México.

Queríamos pagar por un salvoconducto que nos permitiera llegar al norte, y unos falsos abogados nos estafaron US$1.500 a cada uno. Imagina cómo nos sentimos.

A mediados de mayo llegamos por fin a la frontera de El Paso y pasé a Migración de EE.UU. para solicitar asilo.

Frontera de El Paso

AFP
Balmaceda entró a EE.UU. por la frontera de El Paso.

Allí estuve en un lugar al que llaman “la hielera”, por el frio que hace, en el que no había camas, dormías en el piso en una especie de capullos (sacos de dormir) y había un solo baño.

Cuando llegué, éramos como 12 personas. Pero los días que volví a la corte, éramos como 23, unas arriba de las otras.

Al llegar solo me dijeron que debido al proceso MPP (Protocolo de Protección de Migrantes o “Quédate en México”), tenían que devolverme a Juárez y esperar el proceso de asilo desde México.

Esperé mis fechas de corte, que empezaron en agosto.

Pero en un momento vi una luz y pensé que podía quedarme aquí, porque vi la opción de trabajar en México mientras que en EE.UU. quizá no podría ejercer.

Además, vi casos de petición de asilo denegados pese a tener muchas pruebas. Y yo no podía pagarme un abogado que me asesorara.

Así que notifiqué que iba a abandonar el proceso para quedarme a vivir aquí con mi esposo y ya no acudí a mi tercera audiencia.

Médico para migrantes

Desde diciembre estoy tratando de legalizarme aquí, que es bien difícil. Por ahora estoy irregular. No me gusta decir “ilegal” porque es una palabra bien fea.

Aquí en México me han acogido bien, aunque también sé que es peligroso. Pero desde luego no voy a ser perseguida como en Cuba.

Cartel en Ciudad Juarez

AFP
Balmaceda decidió quedarse junto a su marido en Ciudad Juárez y abandonar su “sueño americano”.

Ha sido un año muy difícil. Trabajé de mesera, con mi esposo repartiendo hamburguesas, vendiendo ropa en el centro… Pero cuando la ciudad se puso en cuarentena por el covid-19, perdí mi trabajo.

Entonces una amiga doctora me avisó de que había una convocatoria para trabajar aquí en el “hotel filtro” de médico voluntario.

Enseguida me interesé, me entrevistaron, me hicieron unos exámenes, fue difícil, pero se pudo y aquí estoy.

El “hotel filtro” es un hotel adaptado para que migrantes recién llegados a Ciudad Juárez o que no tengan alojamiento puedan pasar la cuarentena hasta confirmar si tienen o no covid-19.

En su mayoría procedentes de Honduras y El Salvador, los huéspedes pasan allí 14 días hasta confirmar que están libres del virus y ser trasladados a alguno de los albergues de la ciudad. Si presentan síntomas graves, son enviados a un hospital.

Migrante de Guatemala en el hotel filtro

AFP
Los migrantes pueden pasar los 14 días de cuarentena en el “hotel filtro” en Ciudad Juárez, implementado por organizaciones locales y organismos internacionales como la Organización Mundial Para la Paz y la OIM.

La crisis del coronavirus ha acentuado la precariedad de miles de migrantes varados en México que no pueden entrar en EE.UU. ni tampoco regresar a Centroamérica u otros países del sur.

Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en Ciudad Juárez se encuentran entre 5.000 y 7.000 migrantes en alojamientos por cuenta propia, albergues o en situación de calle.

Entre enero y mayo, transitaron por la ciudad unos 11.000 migrantes, 8.000 de los cuales fueron deportados de EE.UU.

En otros lugares de la frontera norte de México, como Matamoros, unas 2.000 personas sobreviven hacinados en un campamento mientras esperan a que avancen sus procesos de petición de asilo.

La presión aumentó desde que Donald Trump ordenó a finales de marzo negar la entrada a EE.UU. a todos los solicitantes de asilo debido a la pandemia. En cuestión de horas, son expulsados de vuelta a México.

Mientras, en la frontera sur de México, los migrantes deambulan por las calles de ciudades como Tapachula tras el cierre de albergues para evitar contagios.

En su caso, tampoco pueden viajar hacia Centroamérica hasta que no reabra la frontera guatemalteca.

Campamento de migrantes en Matamoros

Getty Images
Cientos de migrantes se concentran desde hace meses en campamentos improvisados en la ciudad de Matamoros a la espera de que se resuelvan sus peticiones de asilo en EE.UU.

EE.UU. reportó hasta este miércoles 3 de junio más de 107.000 fallecidos por coronavirus, mientras que México superó la barrera de los 100.000 casos confirmados y 11.000 muertes.

línea

BBC

Aquí en el “hotel filtro” estamos tres doctoras y tres enfermeros cubanos y personal de apoyo venezolano, aunque se busca ampliar el equipo. Somos un grupo bien fuerte y unido.

Les tomamos la temperatura y revisamos su sintomatología, los examinamos uno a uno dos veces al día y según su patología se les va a atendiendo, siempre con todo el equipo de protección.

El día que empecé fue increíble. Todo médico que se vuelve a poner la bata es un orgullo, un placer, es lo más grande (ríe). No pensé en volver a usarla, menos aquí en México.

Aliuska Balmaceda

Cecilia Tombesi
Balmaceda reconoce que había perdido la esperanza de volver a ejercer la medicina.

Lo más bonito es que como yo soy migrante, ellos se sienten identificados con nosotros.

Me dicen: “Pero doctora, no lo puedo creer ¿usted es migrante?”. Yo les digo que sí, y ellos se sienten a gusto con nosotros y muy agradecidos.

Otras veces me preguntan si yo también atravesé esos países, y respondo que sí, que igual que ellos.

En cuanto una llega a la puerta la saludan. Es muy gratificante.

Sobre mis planes de futuro, algunos doctores me vieron en los medios a raíz de entrar a este hotel filtro y se comunicaron conmigo.

Hay opciones trabajo, pero no puedo ejercer sin mi título legalizado.

Así que trato de reunir algo de dinero para tramitarlo y traer por fin a mi hija.

En México me dedico a lo que me gusta, atendiendo y ayudando personas, y no me va mal, ya tengo mis amistades… así que mi vida ahora está aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=XBfltfjAEZk

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