CNDH no puede investigar muerte de una niña en hospital de Guanajuato porque robaron su expediente
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CNDH no puede investigar muerte de una niña en hospital de Guanajuato porque robaron su expediente

La CNDH acusó “responsabilidad institucional” en el extravío, por lo que pide investigar la cadena de mando de todo el personal que tuvo a cargo el resguardo del expediente, con el fin de encontrar a las personas responsables y sancionarlas.
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La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) hizo públicas dos recomendaciones dirigidas al director general del Instituto Mexicano de Seguridad Social, Zoé Robledo, por el fallecimiento de dos pacientes en hospitales de Nuevo Laredo, Tamaulipas, y Celaya, Guanajuato. La institución considera que se violaron los derechos humanos “a la protección de la salud, a la vida y a la inadecuada integración del expediente clínico, así como al acceso a la información en materia de salud y a la verdad”. 

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En la recomendación 65/2019, la Comisión se dice incapaz de establecer la razón de la muerte de una niña de 9 años porque su historial clínico y su certificado de defunción fueron robados. Mientras que en el expediente 64/2019, señala directamente a un doctor como posible responsable.

Animal Político quiso conocer la versión del IMSS pero al cierre de la nota no había emitido una respuesta. 

El caso de la menor de edad lo conoció la CNDH el 21 de diciembre de 2018, procedente de la Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato. Al ser una queja contra un servidor federal, el expediente pasa directamente a la entidad federativa. El informe relata las continuadas visitas al médico de una madre con su hija de nueve años. Apenas un mes después de la primera visita, la niña fallece. La madre tendrá tiempo de escucharle gritando “mamá, mamá” al otro lado de la puerta antes del deceso.

El expediente médico de la niña fue robado, por lo que observa las vulneraciones al derecho a la protección de la salud, al derecho de acceso a la información en materia de salud y al derecho a la verdad.

Según recoge el informe, el 9 de diciembre de 2017 se presentó en el Hospital de Celaya, en Guanajuato, una mujer con su hija, de 9 años de edad y que padecía diabetes mellitus desde su nacimiento. Al presentar fuerte dolor abdominal le recetaron con “Sulindaco”, un antiinflamatorio. En una segunda visita del 17 de enero recibe “Diclofenaco”. 

“Al no disminuir el dolor, una semana después acudió al área de urgencias del Hospital General de Zona número 4 (HGZ-4), en esa ciudad, donde solicitó la realización de un ultrasonido que le fue negado, en tanto que un médico le diagnosticó ‘quiste ovárico’ y recetó ‘brupracil’, la envió a su domicilio indicándole que su situación no era de gravedad y debía acudir con su médico familiar”, relata el informe. 

Al día siguiente es hospitalizada. Se le toma una radiografía de abdomen y una doctora revisa los resultados, concluyendo que todo es correcto a pesar de los dolores que refiere la niña. Ese mismo día, a las 16:00 horas, la niña es intervenida de apendicitis.

Entérate: ¿Qué opina la gente de los servicios del IMSS? Más del 60% dice que el abasto de medicamentos es “muy malo”

A partir de entonces todo se desencadena. 

“En la madrugada de ese día, estaba sentada y respiraba con dificultad, por lo que su madre encontró a una enfermera quien aplicó a la paciente una inyección que le ocasionó una reacción porque dejó de hablar y le dificultó más la respiración. El jefe de cirugía del hospital, le dijo a la quejosa que su hija estaba muy grave y presentaba índices altos de “azúcar en sangre”, por lo que le aplicarían “10” de insulina rápida y le darían “reanimación”. 

A las 10:30 horas le informaron que perdió la vida. 

El informe señala que la madre aseguró que “uno de sus hijos observó que las sábanas que le quitaron a la cama en donde se encontraba su hermana estaban empapadas de sangre, situación a la que no encontró explicación, pues según indicó, las heridas ocasionadas por la cirugía realizada el 25 de enero de 2018 por la apendicitis que presentó, ya se encontraban cerradas”.

Ante estos hechos, la CNDH abrió una investigación. Sin embargo no pudo determinar la responsabilidad de los sanitarios porque el director del hospital le notificó que el expediente de la víctima había sido extraviado, junto con el certificado de defunción. 

“Debido a la pérdida de las documentales contenidas en el expediente clínico integrado con motivo de la atención otorgada a la víctima, se carece de elementos suficientes para determinar si el procedimiento quirúrgico fue desarrollado de manera adecuada al padecimiento que presentó. De igual manera, la propia ausencia de evidencia clínica no hace posible determinar si (…) la atención fue la adecuada ante las revisiones post operatorias realizadas y tampoco hace posible conocer si el tratamiento y suministro de medicamentos otorgados después de la cirugía realizada fueron los correctos y si estos tuvieron como consecuencia el fallecimiento”.

“La familia de la víctima no podrá acceder a un procedimiento de justicia que les ampare contra los actos que vulneraron los derechos fundamentales en su agravio ante el extravío de las pruebas documentales principales en las que se basaría la investigación del caso (expediente clínico y certificado de defunción), mismas que permitirían conocer la veracidad de lo ocurrido durante toda la atención médica que otorgada y la causa de muerte”, dice el informe.

La CNDH observa “responsabilidad institucional” en el extravío, por lo que dice que “se deberá investigar la cadena de mando de todo el personal que tuvo a cargo el resguardo del expediente, con el fin de encontrar a las personas responsables del extravío y aplicar las sanciones respectivas”.

Como recomendaciones, la CNDH pide que se indemnice y se repare a los familiares de la víctima. Además, exhorta a la realización de cursos de capacitación sobre el manejo del expediente clínico. Los sanitarios deberán, en el plazo de dos meses, “entregar copia de la certificación y recertificación que tramiten ante los Consejos de Especialidades Médicas con la finalidad de que acrediten tener la actualización, experiencia y conocimientos suficientes para mantener las habilidades necesarias que les permitan brindar un servicio médico adecuado y profesional, y se remitan a esta Comisión Nacional las constancias que acrediten su cumplimiento”. En un plazo de seis meses, poner en marcha un sistema que digitalice los expedientes e impida que produzcan extravíos. Por último, insta a las autoridades a colaborar con las investigaciones abiertas por la Fiscalía General de la República. 

El primer caso tuvo lugar el 3 de octubre de 2017 en Nuevo Laredo, Tamaulipas, aunque la queja se interpuso el 21 de septiembre de 2018. Según el relato de la madre de la víctima, su hijo, un joven de 26 años, había sufrido una caída de un metro de altura trabajando y se quejaba de dolores en la columna, la espalda y los pies. Según se recoge en el informe de la CNDH, “un médico le aplicó dos inyecciones sin informar qué medicamento suministró”.

A las 3:00 horas del día siguiente, en su domicilio, la mujer encontró a su hijo en el piso de su habitación, gritando por los dolores y sin poder caminar. Fue trasladado al hospital general de zona 11, donde ingresó en urgencias. Nadie lo revisó ni tomó sus datos. Para entonces, el joven refería no sentir las manos. Su madre se lo transmitió a dos doctores, que no le atendieron. 

Ante el empeoramiento de la situación, el joven llamó a su padre, a quien llegó a pedirle “la bendición”. Minutos después, los padres verán cómo un médico presiona el pecho del enfermo y le da, sin éxito, los primeros auxilios. 

A las 7:00 son informados de que su hijo falleció a causa de un infarto. 

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El informe de la CNHD detalla una atención negligente, tanto por parte del médico que le atiende el 3 de octubre como el que se encuentra en urgencias. El paciente dijo que no sentía las manos, vomitó en dos ocasiones y aseguró que se ahogaba. Ni siquiera le fue realizado un electrocardiograma. 

Entre las irregularidades detectadas por la CNDH está la ausencia de valoración cuando la ambulancia le va a recoger a su domicilio. Debido a su estado, “debió ser atendido en los primeros 30 a 60 minutos”, dice la recomendación. 

El 4 de octubre, poco antes de fallecer, el paciente presentaba “signos graves de hipertensión, taquicardia, ansiedad, angustia y alteraciones neuro-musculares, que no fueron estudiados y tratados de forma adecuada y oportuna”, dice la CNDH.

“Por lo anteriormente expuesto, esta Comisión Nacional cuenta con elementos para determinar que existe una vulneración al derecho de la protección a la salud de la víctima, por la inadecuada atención médica proporcionada” por el doctor. “No le aseguró las mejores condiciones de atención, cuidado y tratamiento, lo cual vulneró su derecho humano a la salud y que posteriormente derivó en la pérdida de la vida”, dice el documento, que también señala al doctor que le atendió en primera instancia por una “inadecuada valoración, diagnóstico y tratamiento que otorgó al paciente el 3 de octubre de 2017”.

“Esta Comisión determinó que su fallecimiento fue consecuencia de una inadecuada atención médica, debido a omisiones en el interrogatorio, valoración, diagnóstico, monitoreo de signos vitales, incluida la presión arterial al haberle suministrado un medicamento que disminuye la presión arterial de manera súbita en lugar de uno que lo hiciera de manera paulatina. El joven falleció debido a que presentaba potasio bajo en la sangre y no se suministró su reposición, lo que provocó el infarto”, dice la CNDH. 

Ante las negligencias, la institución presentará una queja ante el Órgano Interno de Control en el IMSS contra los dos doctores, “con motivo de las irregularidades en que incurrieron en la atención médica y por la ausencia de formalidad en las notas médicas del 4 de octubre de 2017”. En el caso del segundo médico, el organismo formalizará una denuncia ante el ministerio público. 

Al margen de las acciones que pudieran verse derivadas de un proceso penal, la CNDH insta al director general del IMSS a que los familiares de la víctima, en este caso los padres, reciban atención psicológica y tanatológica, así como a garantizar una indemnización, que no estipula. Además, señala que en los próximos tres meses se deberán poner en marcha cursos para los trabajadores del hospital “sobre capacitación y formación en materia de derechos humanos, que considere los principios de accesibilidad, aceptabilidad, disponibilidad y calidad relacionados con el derecho a la protección a la salud”. 

Además, en el plazo de un mes se deberá instruir a los sanitarios para que integren adecuadamente los expedientes. 

Por último, solicita garantías de colaboración en las carpetas de investigación administrativa y penal que se abran debido al caso. 

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Martes 13 y otras situaciones, objetos y animales que ¿traen mala suerte?

Según las creencias, el 13 es mala suerte porque es el número de quienes participaron en la última cena de Jesús antes de ser crucificado.
13 de septiembre, 2022
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En martes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes.

El dicho popular recomienda no hacer nada arriesgado el martes, por considerarse un día de mala suerte.

Se trata de un famoso refrán del idioma español que tiene su base en la superstición.

Según detalla la página web del Instituto Cervantes, esto se debe a que este día de la semana estaba consagrado a Marte, el dios de la guerra en la mitología latina, por lo que se consideraba un día de mal agüero para emprender algo importante.

También aclara que en la antigüedad tenía la misma connotación para los egipcios y los turcos y que algunos historiadores españoles relacionaban la superstición porque “los martes se produjeron algunas importantes derrotas de los moros a las tropas cristianas”.

La complicación del 13

Pero parece que, además de martes, el problema se agudiza cuando es 13.

Los países anglosajones tienen su versión también del día de mala suerte: el viernes 13.

Según las creencias, el 13 es mala suerte porque es el número de quienes participaron en la última cena de Jesús antes de ser crucificado.

También es el capítulo del Apocalipsis o Revelación de la Biblia y en el que habla de una bestia, la causa de todo mal.

Y hasta existe la fobia al número 13: la triscaidecafobia.

Número 13

Lo concreto es que no hay una bibliografía que respalde cada una de estas creencias populares que muchas de ellas se remontan a tiempos inmemoriales.

Pero la mala suerte no solo está representada en el número 13 (para muchos), sino que también se aparece en animales, acciones y determinadas situaciones, etc.

Pero, ¿por qué y cuáles son? En BBC Mundo hicimos un listado.

La sal derramada

sal

Durante siglos y siglos, la sal tuvo un rol importante en las culturas.

Desde utilizarla para condimentar y conservar los alimentos hasta utilizarla como una forma de moneda de intercambio que luego dio origen a la palabra salario.

Por eso, derramar sal es signo de mal presagio para muchos.

También existe la superstición de que no se debe pasar el salero de mano en mano, sino que se apoya en la mesa, por la misma razón anterior: por miedo a que se derrame.

¿Qué culpa tendrá el gato?

Gato negro

Muchas personas consideran que es mala suerte que un gato negro se cruce por delante.

Para el cristianismo, los gatos de color negro eran símbolos del mal y estaban asociados a las brujas.

Sin embargo, para la cultura egipcia eran animales de adoración.

La escalera

Mujer camina debajo de escalera

El origen de por qué pasar debajo de una escalera es de mala suerte también es variado.

Una escalera apoyada en una pared forma un triángulo, forma que el cristianismo representa la santísima trinidad, por lo que atravesarlo, era señal de desafiar lo sagrado.

Otra creencia sostiene que está relacionada a las ejecuciones por ahorcamiento, ya que el verdugo debía subir a una escalera para colocar la soga y luego para retirar el cuerpo.

Abrir paraguas bajo el techo

Este es otro caso de superstición que no tendría un origen común.

El paraguas es un antiguo invento chino que fue pasando de cultura a cultura para distintas funciones hasta la actualidad.

Pero en un principio el paraguas era utilizado por reyes como sombrilla para bloquear los rayos del sol, por eso abrirlo en un lugar con sombra era un sacrilegio.

Hombre sostiene un paraguas

Otra creencia sostiene que si una persona abre un paraguas bajo techo, se trata de una doble protección, por lo que trae mala suerte.

Y tal vez, el más racional de todos, es que si abres un paraguas dentro de tu casa, puedes causar un accidente.

Romper un espejo

Espejo roto

La creencia dice que si rompes un espejo tendrás 7 años de maldición.

Todo surge de la catoptromancia, que es la adivinación por medio del espejo.

El espejo era un elemento que se utilizaba para la magia por lo que si se rompía, el futuro sería aterrador.

La mala fama del pie izquierdo

Sin duda esta no aplicaría a los grandes jugadores de fútbol zurdos, pero es una creencia popular que la gente que se levanta por las mañanas de mal humor, es porque lo hicieron con el pie izquierdo.

Además, durante la historia, siempre se dio preponderancia a todo lo que sucedía a la derecha, por el movimiento de la tierra, la mayoría de las personas son diestras, los santos están a la derecha de Dios, etc.

Y, entre tantos otros motivos sobre lo malo del lado izquierdo, la mala suerte también estaría relacionada con que los pescadores no subían a una embarcación por babor, es decir por la izquierda.

Tijeras

Tijeras

La creencia popular sostiene que dejar las tijeras abiertas mientras no se usen son sinónimo de atraer mala suerte.

Otra sostiene que regalar tijeras equivale a desear el mal.

Si bien se desconoce su origen, en la mitología griega la Moira Átropos (una de las tres que decidían el destino) cortaba con tijeras el hilo de la vida.

Y hay más…

Si bien existen innumerables tradiciones que atraen la mala suerte, también existen muchas otras para evitarla y otras tantas que atraen la buena suerte.

Cruzar los dedos

Cruzar los dedos

Además de cruzar los dedos para protegerse de la mala suerte, también muchos lo hacen para pedir que un favor se cumpla, o cuando se quiere incumplir lo que se jura.

Aparentemente, en la antigüedad, existía la costumbre de que dos personas enlazaran sus dedos índices formando una cruz para expresar un deseo.

Tocar madera

Se cree que la madera es un elemento de protección, por eso cuando algo sucede muchos tocan madera para librarse de ese mal.

Su origen provine de los pueblos celtas en Europa que solían adorar a los árboles porque a través de ellos una persona se librara de una dolencia y la enviaba a la tierra.

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