Desabasto de medicinas pega más a enfermos de diabetes, hipertensión y cáncer
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Desabasto de medicinas pega más a enfermos de diabetes, hipertensión y cáncer

Los derechohabientes del ISSSTE son los más afectados por el desabasto de medicinas, seguido de los usuarios del IMSS y el Seguro Popular, según informe de organizaciones.
Cuartoscuro
14 de octubre, 2019
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El desabasto de medicinas en el sistema de salud púbica se debe a dos razones principales: corrupción o ineficiencia, y las causas son varias.

Ya sea en las grandes compras del gobierno federal, en alguna etapa de la cadena de abasto, por el robo hormiga que se presenta en los centros de salud o por la falla en los procesos de distribución de medicamentos e insumos en cada municipio y localidad del país.

Un diagnóstico de la iniciativa No Al Huachicol de Medicinas -generado a partir de denuncias que se han recibido en esta plataforma ciudadana– encontró cuales son los padecimientos con más afectados por el desabasto.

Lee: El gran ganador en licitación de medicinas: Laboratorio ligado a distribuidor vetado por AMLO

La mayor frecuencia de casos de no surtimiento se presenta en enfermedades como diabetes (15.3%), hipertensión (14.3%), cáncer (8.6%), VIH (7.3%) y fallo renal (3.5%). El 48.7% de los casos corresponde al ISSSTE, el 25.1% al IMSS, el 15.9% al Seguro Popular y el resto a otros sistemas de salud.

El problema de abasto para el ISSSTE es el más grave. Su director, Luis Antonio Ramírez, reconoció el 22 de mayo que existía un fuerte desabasto de medicamentos en el país y que resolverían los problemas de la administración previa para lograr el abastecimiento. 

De la muestra, los medicamentos que más se reportan como no entregados son Losartán y Telmisartán, para controlar la presión arterial; Insulinas y Metformina, para regular la cantidad de glucosa de la sangre y Tracolimus, para prevenir el rechazo en personas que han recibido trasplantes o con afectaciones renales. 

También, Alopurinol, usado en el tratamiento de la gota y en personas con altos niveles de ácido úrico causado por medicamentos para tratar el cáncer o cálculos renales; y Alprazolam, usado para tratar trastornos de ansiedad o de pánico, entre otros medicamentos más que se integran en el reporte.

Por entidad, la mayor cantidad de reportes recibidos de desabasto se concentran en la Ciudad de México, Estado de México, Veracruz y Chihuahua. 

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Toda esta información fue enviada a los titulares del IMSS, del ISSSTE y del Seguro Popular desde finales de mayo de este año. En los dos primeros casos, la razón detrás del no surtimiento está en el cambio de los modelos de compra y en los procesos de negociación de las autoridades para evitar, por un lado, el abuso en el poder de negociación, la corrupción y el conflicto de interés de farmacéuticas y, por otro, para disminuir precios y mejorar la calidad y eficacia terapéutica de los tratamientos para personas derechohabientes y usuarias de los sistemas de salud.

Estos datos son resultado de las denuncias que se han enviado a través de la plataforma No Al Huachicol de Medicinas desde el 7 de mayo pasado, cuando se lanzó.

Hasta el 26 de septiembre se ha integrado una comunidad de 18 mil 825 personas en el país, quienes han compartido alrededor de 2 mil 300 historias de falta de medicamentos. 

De ese total, 912 reportes (40%) cuentan con información detallada y corroborada por entidad, unidad médica, institución, medicamento y padecimiento. Estos 912 casos integran la base de datos que la organización hace pública en su segundo informe, presentado este 14 de octubre.

Cómo denunciar el desabasto

Una de las principales barreras para atacar la corrupción e ineficiencia en el abasto de medicamentos es que no existen los medios para que los afectados o el mismo personal de las instituciones pueda denunciar. 

Los pacientes temen quedarse sin su medicamento si levantan la voz, al personal le da miedo quedarse sin su empleo o tener represalias al tratar de avanzar en su carrera profesional. Además, en los casos de robo de fármacos y otros de corrupción están involucradas redes del crimen organizado, lo que podría poner en peligro a los denunciantes. 

“Si las personas se quejan en las instituciones, no las escuchan y hasta pretenden hacerlas víctimas de represalias. No se han generado ni los procesos ni la confianza para que se presenten denuncias por desabasto de medicamentos y mucho menos de corrupción”, señala Luis Adrián Quiroz, presidente de la organización Derechohabientes Viviendo con VIH/SIDA del Instituto Mexicano del Seguro Social, una de las organizaciones que integran la iniciativa. 

Lee: El gobierno lanza la convocatoria y divide en 7 regiones la distribución de medicinas

Es por eso que No Al Huachicol de Medicinas ofrece a usuarios y personal médico recibir las denuncias, y hacerlo de forma anónima, con toda la protección para quien las interponga. 

“A través de la plataforma ciudadana de No al Huachicol –que presentamos en mayo varias organizaciones y donde la gente puede denunciar la falta de surtimiento de sus recetas en las instituciones– hemos logrado documentar el desabasto, ahora queremos avanzar en ayudar a las autoridades en documentar las denuncias de corrupción que son causa de este problema”, afirma Luis Fernández, director de la organización Nosotrxs. 

Los ciudadanos pueden poner su denuncia a través de la plataforma web de No al Huachicol de Medicinas. Aunque se sugieren algunas medidas para garantizar el anonimato. 

“Recomendamos, por ejemplo, no hacerla cuando estén dentro de las instituciones y aunque se usará cifrado de datos para recibir la información, es mejor si utilizan Tor, ahí en la plataforma estarán los datos para bajar ese navegador”, explica Abel Valdez, director de Innovación en Nosotrxs, otra de las organizaciones que integra la iniciativa. 

Para recibir la información se dispondrá también de un celular con VPN, a través de este medio se hará la comunicación con quienes hagan la primera denuncia en la plataforma. Una vez con el caso documentado, se integrará un expediente. 

De forma periódica, dice Valdez, vamos a presentar los casos a la Secretaría de la Función Pública, pero sin dar el nombre del denunciante. “Vamos a aportar la mayor información con los mayores indicios. El expediente se va a entregar a las autoridades y el compromiso de la SFP, con quien ya hemos tenido reuniones, es que se van a investigar y solucionar”.

 

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Tokio: Por qué los Juegos Olímpicos dejarán ‘enormes’ pérdidas económicas para Japón

Las proyecciones iniciales sobre el costo de albergar el evento fueron ampliamente superadas. Varios economistas consideran que los Juegos se han convertido en un "mal negocio".
2 de agosto, 2021
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Protestas en Tokio

Getty Images
Dos tercios de la población japonesa se oponen a los Juegos Olímpicos en Tokio.

Estadios vacíos, hoteles y restaurantes sin turistas extranjeros y negocios con pocos clientes.

La decepción de quienes habían hecho grandes inversiones a la espera de un boom comercial gatillado por los Juegos Olímpicos ha sido brutal.

Es que el evento en Tokio, que fue pospuesto el año pasado por la pandemia de covid-19, se está desarrollando sin público y en una ciudad en estado de emergencia por la crisis sanitaria.

Pese a las persistentes protestas contra la celebración de los Juegos y a que de dos tercios de la población japonesa se oponen a ellos por temor a que se conviertan en un evento “superpropagador” de la pandemia, las competiciones siguen adelante.

No sin polémica. Uno de los grandes auspiciadores del evento, la automotriz Toyota, anunció hace unos días que no utilizará avisos comerciales conectados con los Olímpicos de Tokio por la preocupación que existe en el país en relación con la pandemia.

Y algunos líderes empresariales en Japón como Takeshi Niinami, director ejecutivo de la empresa Suntory, declaró que los Juegos Olímpicos están perdiendo su valor comercial y que su firma decidió no ser parte de los patrocinadores por considerarlos “demasiado caros”.

Algo que ya habían advertido expertos del mundo financiero como Takahide Kiuchi, economista del Instituto de Investigación Nomura, quien escribió en un informe que “gran parte del beneficio económico esperado de los Juegos de Tokio desapareció en marzo, cuando se decidió prohibir a los espectadores extranjeros viajar a Japón”.

“Hubiera sido mejor no tenerlos”, declaró Suehiro Toru del banco de inversión Daiwa Securities, pese a los costos que habría supuesto suspenderlos.

La perspectiva comercial es sombría, aunque no solo por los estragos que ha causado la pandemia.

Un “mal negocio”

Desde hace años varios economistas han publicado investigaciones para demostrar que los Olímpicos son un “mal negocio” para la ciudad -y el país- que los alberga.

Los argumentos que más se repiten son que, en lugar de consumo, turismo y prestigio, el evento deja una millonaria deuda y obras de infraestructura que terminan convertidas en “elefantes blancos” completamente inútiles.

Negocio callejero en Tokio

Getty Images
Desde pequeños negocios hasta las grandes cadenas de hoteles han sufrido el impacto de unos Juegos sin público.

“Las pérdidas serán enormes”, le dice a BBC Mundo Robert Baade, profesor de Economía de la Universidad Lake Forest en Estados Unidos y expresidente de la Asociación Internacional de Economistas del Deporte.

Aunque es difícil poner en cifras la verdadera magnitud de las pérdidas económicas para Japón, porque los cálculos operan sobre la base de valores estimados en relación a lo que habrían sido las “ganancias” generadas por el evento en otras circunstancias, el economista dice que, de todos modos, es posible hacer una proyección.

Desde su perspectiva, las pérdidas pueden ser de unos US$15.000 millones.

Lo que se sabe a ciencia cierta es que se han esfumado unos US$800 millones por la venta de entradas. Pero el asunto se torna más complejo cuando hay que estimar cuánto ha perdido el sector turístico y todos los negocios asociados a él, además de otros sectores que confiaban en un renacer económico gracias a los Juegos.

Qué dice el gobierno

El evento se ha convertido en todo un desafío para la nación del sol naciente, que “cuando ganó esta oportunidad esperaba que le sirviera para demostrar su renacer tras la triple crisis de 2011 y su vuelta a la primera línea mundial, con un ojo puesto en Pekín, que acogerá los siguientes, los de invierno en 2022”, explica Tamara Gil, enviada especial de BBC Mundo a Tokio.

En medio de la vorágine, el gobierno de Japón ha salido a tratar de calmar las aguas.

El primer ministro Yoshihide Suga

Getty Images
El primer ministro de Japón, Yoshihide Suga, declaró el estado de emergencia por la pandemia de covid-19.

El primer ministro Yoshihide Suga ha dicho que está seguro de que las medidas para mantener al público alejado del evento evitarán una escalada de la pandemia y que el país aún se beneficiará de una enorme audiencia televisiva mundial.

“Decidí que los Juegos Olímpicos pueden seguir adelante sin comprometer la seguridad del pueblo japonés”, dijo Suga en una entrevista.

“Lo más simple y lo más fácil es detenerlos”, agregó. Pero “el trabajo del gobierno es abordar los desafíos”.

Suga no está en una posición cómoda, considerando que su nivel de aprobación ha bajado y que enfrentará elecciones hacia fines de este año.

Por otro lado, la apuesta por convertirse en país sede del evento fue hecha hace casi una década por su predecesor, Shinzo Abe, un aliado político de Suga, que heredó este gran desafío.

El problema es que cada vez hay menos interés por parte de los gobiernos para albergar el evento, precisamente porque se han puesto en duda los beneficios que genera.

Los únicos interesados en responder al último llamado para organizar los Juegos posteriores a Tokio fueron Pekín y Almaty (Kazajastán). La apuesta la ganó China.

¿Qué tan costosos han resultado estos Olímpicos?

Como suele ocurrir con los Juegos Olímpicos, el presupuesto previsto para el evento terminó escalando más allá de las previsiones iniciales.

En 2013, el costo del evento fue calculado oficialmente en US$7.300 millones. A fines de 2019 subió a US$12.600 millones y más tarde a US$15.400 millones.

Posteriormente, la Junta Nacional de Auditoría de Japón informó que el costo final se acerca a los US$22.000 millones.

Y luego los medios locales Nikkei y Asahai hicieron sus propias investigaciones situando la cifra en US$28.000 millones.

El costo de los Juegos Olímpicos de Tokio. [ US$22.000 millones Costo estimado del evento según la Junta Nacional de Auditoría de Japón. ] [ US$7.300 millones Estimación oficial del costo del evento en 2013 ], Source: Fuente: BBC Mundo, Image:

A final de cuentas, sea cual sea el cálculo que se considere más preciso, no cabe duda de que las proyecciones iniciales quedaron ampliamente superadas, algo que ha sido una constante durante los últimos años.

“La historia muestra que los Juegos Olímpicos terminan generando pérdidas para los países que se convierten en sede”, explica Baade. “Lo que está ocurriendo en Japón venía desde mucho antes de la pandemia”.

Las firmas patrocinadoras japonesas que aportaron unos US$3.300 millones están preocupadas por la manera en que ha evolucionado esta saga.

Y las pérdidas, dicen expertos, podrían aumentar si finalmente los Juegos terminan siendo el “evento superpropagador” que algunos temen.

“Eso sería un desastre que se sumaría a las pérdidas actuales”, apunta Baade. “Crucemos los dedos para que eso no ocurra”.

¿Quién pierde más?

Según Victor Matheson, profesor de Economía de la Universidad de la Santa Cruz en Massachusetts, Estados Unidos, el costo -no oficial- de los Juegos Olímpicos podría haber llegado a los US$25.000 millones, incluso antes de los gastos adicionales que ha provocado la contención de la pandemia.

Como contraparte, los millonarios ingresos por concepto de entradas, patrocinadores o turismo para Japón, han caído dramáticamente, le dice Matheson a BBC Mundo.

Pero los que no han sufrido un gran impacto financiero, argumenta, son los organizadores del Comité Olímpico Internacional (COI).

“Los ingresos del COI permanecen intactos mientras los juegos continúen siendo televisados”, señala.

“Todavía hay una oportunidad importante”

Varias de las más de 60 empresas que invirtieron en el evento han mostrado su preocupación por la rentabilidad de sus fondos.

“Esta no es una situación ideal”, reconoció Michael Payne, exjefe de marketing del Comité Olímpico Internacional en una entrevista.

El Estadio Internacional de Yokohama

Getty Images
El Estadio Internacional de Yokohama será la sede de la final del fútbol olímpico.

Sin embargo, su pronóstico aún mantiene un cierto nivel de esperanza.

Las empresas aún podrían quedar “gratamente sorprendidas por el potencial beneficio que dejará el legado de estos juegos tan difíciles”.

“Todavía hay una oportunidad importante”, agregó.

Una solución radical

Andrew Zimbalist, quien ha publicado tres libros sobre la economía de los Juegos Olímpicos, ha criticado los beneficios que deja el evento en las ciudades que lo albergan.

Y en el caso de Tokio, sostiene que el gobierno ha gastado unos US$35.000 millones, la cifra más alta que se ha puesto sobre la mesa.

GHF

Getty Images
Andrew Zimbalist propone que la misma ciudad sea sede de los Juegos cada dos años

Su postura es que las gigantescas inversiones en infraestructura que se hacen para acoger el evento -como construcción de estadios, villas olímpicas o renovación de las instalaciones existentes- suelen terminar beneficiando a las empresas constructoras, más que a la economía local.

En una entrevista con el diario The New York Times, Zimbalist propuso que si viviéramos en un mundo racional, “tendríamos la misma ciudad sede de los Juegos cada dos años”. No hay razón para reconstruir obras cada cuatro años, apuntó. “No tiene sentido para las ciudades”.

“Cuando se crearon los Juegos Olímpicos modernos en 1896, no teníamos telecomunicaciones internacionales ni viajes internacionales en aviones. Entonces, para que el mundo participara y disfrutara de los Juegos Olímpicos, tenía que moverse. Ya no tenemos que hacer eso”, propuso el investigador.

Una propuesta que hasta ahora no parece haber ganado adeptos, al menos en el debate público, pero que después de los Juegos de Tokio y con los efectos que ha causado la pandemia de covid-19 en el mundo, quizás podría comenzar a debatirse.


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