Con oficios falsos, estafan a indígenas mazahuas en el Edomex
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Foto: Manu Ureste

Con oficios falsos, estafan a indígenas mazahuas en el Edomex

48 personas indígenas que forman parte de la organización civil Mazahua para la Transformación Integral denunciaron que fueron estafadas por un asesor técnico de la Sedatu, que les dio documentos falsos.
Foto: Manu Ureste
31 de octubre, 2019
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Sentado al amparo de una sombra junto a un huacal hecho con un puñado de maderas, donde su esposa hierve un par de nopales en una olla, se encuentra Tomás Elizalde, un campesino y agricultor indígena mazahua de 63 años.

Tomás, que vive en una casa de adobe en una ranchería de San Felipe del Progreso, un municipio del Estado de México donde el 80% de la población es pobre, cuenta que fue víctima de una estafa que lo ha dejado en la ruina, pagando una deuda durante cuatro años que absorbió todo su patrimonio.

Es por ello que, según cuenta el campesino, en el corral de su modesta granja, a la que se llega tras recorrer caminos estrechos inundados de lodo por las últimas lluvias, ya no hay ningún caballo. Ni tampoco borregos, reses, ni los cerdos que engordaba para vender.

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Si acaso, por ahí quedan desperdigadas un par de gallinas y algún pollo que irá a ofrecer al mercado a cambio de unos pesos. Aunque, a su edad, dice Tomás acariciándose el mostacho plateado por los años, lo de ir al mercado ya le cuesta mucho trabajo. Sobre todo, desde que también perdió su camioneta y tiene que caminar a todas partes con los zapatos agrietados, y la suela llena de agujeros.

Pero si no vende los pollos, no hay comida. De hecho, doña Juana Bravo, la esposa de Tomás, asegura que hace tiempo que en la casa no se sirve carne. Aunque, aun así, da gracias a que al menos tienen los nopales, el elote y algunas calabazas que les regala el poco campo de cultivo que les queda. Porque si eso también lo pierden, dice encogiendo los hombros, no sabe cómo podrían sobrevivir.

No obstante, su vida no siempre fue así, matiza Tomás. Si bien nunca vivieron en la abundancia -su casa de paredes de adobe es la que han habitado siempre-, hasta hace unos años su modesta granja les daba el sustento para mantenerse a flote.

Todo empezó a derrumbarse en 2013, cuando pidió un crédito de 150 mil pesos a un prestamista local, del que prefiere no dar mayores señas, para pagar a quien dijo ser un asesor técnico de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), que le prometió cuantiosos apoyos gubernamentales para que pudiera comprar más cabezas de ganado y acceder así a mejores oportunidades de vida.

Pero la promesa nunca se cumplió: el asesor José de Jesús Hernández García, que era una especie de ‘facilitador’ de proyectos, no le entregó nada, se quedó con su dinero, y lo dejó además con una deuda que se disparó hasta los 500 mil pesos por los intereses desorbitados del prestamista, que además lo amenaza con quedarse con el poco patrimonio que le resta.

“Voy a tener que vender mi terreno para terminar de pagar lo que debo. Después de eso, no sé qué voy a hacer”, lamenta Tomás con el ceño fruncido, mirándose las palmas ásperas de las manos vacías.

Y su caso no es el único. De hecho, es uno entre otros 47 más que también denunciaron que fueron víctimas de engaños.

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Por ejemplo, Adán Federico Vázquez, otro campesino mazahua que vive en una casa de madera a punto de desmoronarse por el reblandecimiento de la tierra que trajo la lluvia, también fue estafado y lleva cuatro años pagando la deuda -más intereses- que adquirió con otro prestamista. Él solicitó, a través de José de Jesús, apoyos a Sedatu para cambiar la casa de madera por otra de concreto, con drenaje y servicio sanitario.

Y Catalina Urbina, que vive en una pequeña casa en la localidad mexiquense de San Nicolás Guadalupe, llora porque no sabe cómo se quitará de encima a la señora que, casi a diario, toca su puerta para exigirle las escrituras de la vivienda, por el impago de la deuda que contrajo para pagar al asesor de Sedatu.

En total, son 48 personas indígenas que forman parte de la organización civil Mazahua para la Transformación Integral (MATI AC), las que denunciaron que fueron estafadas.

A todos ellos, el hoy exasesor técnico de Sedatu les sacó presuntamente con engaños y con la falsificación de documentos más de 5 millones de pesos, para luego desaparecer sin que la Fiscalía mexiquense haya sido capaz de localizarlo en los últimos cuatro años, dejando el caso en la impunidad.

‘Mochadas’ para los patrones

Rosa María Ángeles Aguilar, fundadora de la asociación MATI AC, explica que denunciaron por fraude a José de Jesús Hernández en diciembre de 2015, tras años de promesas incumplidas.

Pero, antes de llegar a ese punto de la denuncia, la mujer de origen mazahua cuenta que todo empezó a finales de 2012, en el inicio del gobierno de Peña Nieto.

En diciembre de ese año fueron a las oficinas de la Sedatu en la Ciudad de México para informarse sobre los apoyos que podían solicitar en beneficio de 48 personas de su organización, que viven en condiciones de pobreza moderada y extrema.

En la Sedatu les informaron que, para ser beneficiarios de los programas sociales, como el Programa de la Mujer en el Sector Agrario (Promusag), debían cumplir con los habituales trámites burocráticos, y contar con un asesor técnico para gestionar los recursos, el cual, a su vez, debía estar inscrito en el padrón de la Dirección General de Coordinación y tener una Clave Única de Habilitación (CUHA).

Rosa María narra que en la misma Sedatu les recomendaron que buscaran al técnico José de Jesús Hernández García, puesto que estaba inscrito en la dependencia, contaba con todos los requisitos, y vivía a escasos kilómetros de la sede de MATI AC, ubicada en Ixtlahuaca, Estado de México.

Al principio, todo marchó bien, subraya Rosa María: “José de Jesús nos mostró sus documentos para que viéramos que podíamos confiar en él. Nos enseñó su carta de antecedentes no penales, su clave CUHA, y hasta nos llevó a su casa para que conociéramos a su familia”.

Convencidos y confiados por las referencias de José de Jesús, quien incluso les aseguró que fue funcionario local en el Ayuntamiento de San Felipe del Progreso, los 40 integrantes de la asociación enlistaron los proyectos que solicitaron a Sedatu, con los que ya soñaban que accederían a mejores condiciones de vida.

Victoria González, por ejemplo, pidió 450 mil pesos de crédito para abrir un criadero de truchas, y Pedro Antonio Andrés abriría un cibercafé con 180 mil pesos.

Pero los inconvenientes no tardaron en llegar.

De acuerdo con la denuncia interpuesta ante la unidad de robo con violencia y cuantía mayor de la Fiscalía General del Estado de México, la asociación MATI AC expuso que, solo por arrancar los trámites burocráticos ante Sedatu, José de Jesús les pidió 126 mil pesos en efectivo “para mochadas para sus patrones”, sin especificar quiénes eran esos supuestos jefes de “las altas esferas”.

No era la primera vez que trataba de intimidarlos con supuestas influencias políticas. Rosa María asegura que frecuentemente les decía que estaba protegido por “gente pesada” del Gobierno Federal. Incluso, llegó a asegurarles que era hijo de Colosio y que pertenecía a una sociedad masónica secreta.

Además del dinero para sobornos, José de Jesús pidió presuntamente a cada una de las 48 personas indígenas, siempre en efectivo y sin factura, una cantidad de dinero que oscilaba entre los 35 y 45 mil pesos por crédito solicitado, arrojando la suma de un millón 065 mil pesos.

Además, los integrantes le pagaron otros 120 mil pesos en concepto de “papelería, casetas y combustible”, y 720 mil pesos más por la gestión de los proyectos.

Y, por si fuera poco, 11 de los integrantes de la asociación indígena le pagaron otros 440 mil pesos, a cambio de acceder a unas plazas de maestros de educación primaria y secundaria, que José de Jesús dijo haber conseguido para ellos como parte de los apoyos prometidos.

Oficios falsos

Una vez pagada estas cantidades en efectivo, Victoria Cruz, otra de las fundadoras de MATI AC, expone que pasó un año sin que llegara el dinero de los proyectos de Sedatu, ni las plazas de docentes.

La gente comenzó a impacientarse. Pero Victoria narra que el asesor técnico llegaba siempre a las reuniones cargado de palabrería, y de supuestos documentos.

“José de Jesús es de esas personas que sabe convencerte con la palabra”, asegura Victoria.

En una de las reuniones, por ejemplo, el asesor técnico les entregó unos oficios con logos de la Sedatu, en los que les informaba que sus apoyos para abrir tiendas de abarrotes, granjas, papelerías, etcétera, ya habían sido autorizados por una supuesta “coordinación operativa” de la dependencia federal.

Sin embargo, ninguno de los oficios, a los que Animal Político tuvo acceso, tiene las características típicas de cualquier documento oficial de Gobierno: no incluye el número de folio, la fecha, lugar, ni la firma de algún funcionario responsable.

Por si fuera poco, es un documento plagado de faltas de ortografía. Por ejemplo, aparece “veneficiario” en lugar de beneficiario, y días “aviles” en lugar de días hábiles.

Animal Político entregó varios de estos oficios a la Sedatu para cuestionarle sobre su autenticidad. Tras un análisis, Luis Alberto González Luna, subdirector de la Dirección General de Coordinación de Delegaciones de Sedatu, confirmó en entrevista con este medio que los oficios, efectivamente, son falsos.

Pero no fueron los únicos documentos apócrifos.

Para hacerles creer que las plazas de maestros ya habían sido supuestamente aprobadas, el exasesor técnico les entregó otros escritos con logotipos del gobierno del Estado de México, en el que el Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México les daba “la más cordial de las felicitaciones” por su ingreso al magisterio.

Se trata de escritos algo más elaborados -indican lugar y fecha, y un supuesto número de folio-, aunque también están plagados de faltas de ortografía, como escribir “de vera tomar las capacitaciones” en lugar de deberá tomar las capacitaciones.

El Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México confirmó a la Policía de Investigación de la Fiscalía mexiquense, en un escrito del 4 de marzo de este año al que este medio tuvo acceso, que estos oficios también son falsos.

Y hay más.

En otra reunión con los integrantes de MATI AC, y ante el reclamo de que a dos años aún no recibían los apoyos prometidos, José de Jesús les dijo que los recursos ya no los entregaría Sedatu, sino que sería Fundación Walmart; una organización no lucrativa creada en 2003 que busca ayudar a pequeños productores en condiciones vulnerables.

De nuevo, José de Jesús entregó otros supuestos oficios -casi con las mismas faltas de ortografía a las de los otros documentos falsos- en los que la Fundación aseguraba a cada integrante de MATI AC que habían sido elegidos beneficiarios del programa ‘abrir o ampliar un negocio’. A cambio, claro, les cobró 35 mil pesos por cabeza por hacer supuestamente el trámite.

Animal Político también buscó a Fundación Walmart para cuestionarle sobre la autenticidad de los oficios, y ésta también corroboró que son documentos “totalmente falsos”.

“La Fundación no tiene conocimiento de haber recibido un oficio con dichas nomenclaturas o, en su defecto, haberlo expedido. No contamos con programas con ese nombre textual. Y no tenemos como beneficiarios directos a personas físicas, sino a organizaciones”, respondió la Fundación, advirtiendo que estudian interponer medidas legales por el uso indebido de su marca.

Además, el Ayuntamiento de San Felipe confirmó otra mentira: José de Jesús Hernández nunca fue funcionario local, tal y como aseguró el municipio en un oficio que remitió el pasado 15 de febrero de este año a la Fiscalía General del Estado de México, al que este medio también tuvo acceso.

Una perito certificada contabilizó en un dictamen pericial que entregó a la Fiscalía mexiquense, y del que este medio guarda copia, que los integrantes de la asociación MATI AC entregaron 5 millones 330 mil pesos a José de Jesús Hernández.

A cambio, no hay evidencia de que el exasesor técnico de Sedatu, que a la fecha se encuentra en paradero desconocido, entregara ninguno de los proyectos comprometidos, agravando aún más si cabe la situación precaria de personas indígenas como el señor Tomás Elizalde, que a cuatro años de que la Fiscalía mexiquense abriera una carpeta de investigación por el caso, aún espera que se haga justicia y le regresen el dinero para no perder su casa de adobe.

Previo a la publicación de este reportaje, Animal Político buscó a José de Jesús Hernández para conocer su versión de los hechos a través del abogado Salomón Valverde. Sin embargo, el letrado respondió a la solicitud de entrevista asegurando que desde hace dos años ya no defiende al señor José de Jesús, y que también desconoce su paradero actual.

“No puedo apoyar en localizarlo, puesto que ignoro dónde se encuentra”, se excusó el abogado en un mensaje de texto.

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Antonio Masiello

El pueblo italiano que logró contener la expansión del COVID con un experimento 'único en el mundo'

Un equipo de la Universidad de Padua transformó el pueblo italiano de Vo' Euganeo, cerca de Venecia, en "un laboratorio experimental" para analizar el comportamiento del coronavirus
Antonio Masiello
17 de abril, 2020
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Vo’ Euganeo era, hasta hace un mes, un bonito pueblo como muchos en la región de Véneto, en el norte de Italia.

Incrustado en las laderas de unas colinas volcánicas, a media hora en auto de la ciudad de Padua, Vo’ era famoso por su vino prosecco, por su parque natural y por los cercanos establecimiento termales.

Pocos habrían imaginado que este idílico escenario se convertiría en pocas semanas en uno de los primeros epicentros de la epidemia de COVID-19 en Italia.

Y menos aún son los que podían siquiera pensar que Vo’ Euganeo sería el escenario de un experimento científico único.

Vo' Euganeo

Getty Images
El pueblo de Vo’ Euganeo se encuentra en las laderas de las Colinas Euganeas y a unos 65 kilómetros de Venecia.

A principios de febrero Adriano y Renato, dos vecinos de esta localidad de unos 3.300 habitantes, estaban internados en un hospital de la zona por una pulmonía.

Ante la ausencia de síntomas que lo indicasen, los médicos descartaron la idea de realizar el examen para detectar el coronavirus, tal como preveían los protocolos.

Sin embargo, después de dos semanas de curas ineficaces, un médico de ese hospital decidió saltarse las normas previstas y realizó un examen de COVID-19 a los dos vecinos.

Map

¿La respuesta? Positivos.

Los dos hombres fueron trasladados de inmediato al Departamento de Enfermedades Infecciosas del hospital de Padua y fueron sometidos al tratamiento previsto para estos casos.

Pero quedaba un misterio: ¿cómo podían haberse contagiado?

La primera muerte

Las autoridades averiguaron que ni Adriano ni Renato, de 77 y 83 años respectivamente, habían viajado a China y que tampoco habían entrado en contacto con personas que mostrasen síntomas.

Hasta ese momento, esas eran las causas principales conocidas de transmisión del virus entre humanos.

Lo único que se sabía era que, poco antes de desarrollar su enfermedad, los dos hombres habían pasado muchas horas juntos jugando a las cartas en uno de los bares del pueblo.

Venecia vacía por el coronavirus

Getty Images
La región en la que está Venecia, el Véneto, es una de las más afectadas en Italia por la difusión del coronavirus y ha obligado a las autoridades a cerrar muchos lugares turísticos.

Inesperadamente, el 19 de febrero el cuadro clínico de Adriano empeoró y, al cabo de dos días, el 21, el hombre falleció. Fue la primera muerte registrada en Italia por coronavirus.

Esa misma noche el alcalde de Vo’, Giuliano Martini, propietario de una de las dos farmacias del pueblo, declaró la cuarentena.

Cerró las escuelas, los bares, las tiendas y hasta las paradas de buses. Prohibió las misas en la iglesia y las fiestas de Carnaval. Obligó a los vecinos a quedarse en casa.

El 23 de febrero, el gobierno italiano y las autoridades regionales impusieron la cuarentena para Vo’ Euganeo y enviaron a decenas de policías y militares a bloquear los accesos del pueblo.

Nadie podría entrar ni salir del pueblo hasta nuevo aviso. Solo se permitiría la entrada de los camiones que abastecen los supermercados, la panadería y las farmacias.

“Era como estar en guerra”, recuerda Martini en conversación telefónica con BBC Mundo. “Estar encerrados y rodeados por tus propias fuerzas armadas es mucho peor que estar en una cárcel”.

Cuarentena

Getty Images
El pueblo de Vo’ Euganeo fue acordonado por policías y militares durante 14 días a causa de un brote de Coronavirus.

Sin embargo, quedaba por resolver el misterio: ¿cómo había llegado el virus hasta esta comunidad?

Innovador experimento

Para descubrirlo, el mismo 23 de febrero los sanitarios instalaron en la escuela del pueblo un centro de análisis para realizar el examen para detectar el contagio de coronavirus a todos los vecinos que lo quisieran.

En los seis días siguientes, prácticamente todos los habitantes se sometieron voluntariamente al test con un kit elaborado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Padua, que dirige el profesor Stefano Merigliano.

“Esto no habría pasado sin el espíritu de colaboración de todos los vecinos“, reconoce orgulloso el alcalde.

Personal sanitario del hospital de Padua.

Getty Images
En Italia, desde el comienzo de la epidemia, 4.824 profesionales sanitarios han contraído el coronavirus, el equivalente al 9% del número total de personas infectadas, según datos del Instituto Superior de Salud (ISS) del país europeo.

Los investigadores detectaron el virus en 89 personas, a las que las autoridades conminaron al aislamiento inmediato en sus casas durante 14 días.

Algo más les llamó la atención: entre el 50 y el 60% de ellos mostraban pocos o ningún síntoma.

“Eso es algo que no había ocurrido en ninguna de las epidemias del último siglo”, le explica a BBC Mundo el profesor Merigliano.

“Tener este porcentaje de asintomáticos es peligrosísimo”, añade el profesor Andrea Crisanti, profesor de Epidemiología y Virología en el Hospital de la Universidad de Padua y del Imperial College de Londres, “porque esas personas siguen su vida habitual y contagian a un número muy elevado de personas”.

Fue en ese momento cuando Merigliano y Crisanti propusieron al gobernador de Véneto, Luca Zaia, una idea: transformar Vo’ Euganeo en “un laboratorio experimental único en el mundo”.

Militares en una de las entradas de Vo' Euganeo, durante la cuarentena

Getty Images
“Estar encerrados y rodeados por tus propias fuerzas armadas es mucho peor que estar en una cárcel”, afirma el alcalde de Vo’ Euganeo a propósito de la cuarentena que vivió su pueblo.

“Teníamos unas condiciones irrepetibles para entender cómo se comporta este virus”, ilustra Merigliano. “Había una muestra consistente de personas aisladas. Conocíamos su estado de salud y podíamos controlar sus movimientos y con quién se relacionaban. ¡Era perfecto!“.

Con el visto bueno de las autoridades regionales, el 6 de marzo -12 días después de los primeros exámenes y mientras en Italia el número de contagiados llegaba hasta los 4,636 (con 197 víctimas fatales)- un equipo de la Universidad de Padua volvía a controlar a todos los habitantes de Vo’ Euganeo.

Los nuevos casos que dieron positivo esta vez fueron ocho, de los cuales seis estaban relacionados con los infectados del primer examen. A todos ellos se les impuso el aislamiento.

“Antes había solo estimaciones”, afirma Crisanti, “mientras que nosotros demostramos científicamente dos cuestiones fundamentales: que el periodo de incubación del virus es de dos semanas y que cualquier estrategia de contención de esta pandemia tiene que tener en cuenta el elevado número de positivos asintomáticos“.

Médicos en una unidad de cuidados intensivos

Getty Images
Dos profesores de la Universidad de Padua aprovecharon los días de cuarentena de Vo’ Euganeo para transformar el pueblo en “un laboratorio experimental único en el mundo”.

Para entender el enfoque del experimento, Crisanti compara el caso de Vo’ Euganeo con el del crucero Diamond Princess, que quedó retenido durante dos semanas en un puerto de Japón cuando se detectó a bordo un caso de coronavirus.

“A bordo había unas 3,000 personas entre pasajeros y tripulación”, comenta Crisanti, “un número parecido al de la población de Vo’ Euganeo. Pero decidieron realizar los exámenes solo a los que iban presentando los síntomas”.

“Después de dos semanas de cuarentena”, concluye Crisanti, “se reportaron unos 542 casos positivos”.

Reapertura

El 8 de marzo, dos semanas después de la muerte del señor Adriano, se levantó el aislamiento de Vo’ Euganeo. La vida en el pueblo empezó a circular normalmente y, a partir del 14 de marzo, no se registró ningún nuevo caso de infección.

Hasta el pasado viernes 20 de marzo, cuando se detectó un nuevo brote en el pueblo.

“Era de esperar”, comenta Crisanti. “¿Con qué parámetros se decide levantar la cuarentena?”, se pregunta este epidemiólogo. “Si levantas la cuarentena basándote solo en la disminución del número de enfermos, estás dejando fuera también a todos los asintomáticos, y eso quiere decir que la epidemia puede volver”.

Ciudad de Padua

Getty Images
“El experimento de Vo’ Euganeo no es replicable en ciudades más grandes.”, asegura Crisanti. “Pero sí es posible controlar de la misma manera la difusión del virus a nivel de barrio”.

Crisanti reconoce, sin embargo, que el experimento de Vo’ Euganeo -que costó unos US$160.000 y fue financiado por la administración regional – no es replicable en ciudades más grandes. Pero asegura que sí es posible controlar la difusión del virus a nivel de barrio, identificando rápidamente dónde se generan los brotes y aislando a los posibles contagiados.

Algo parecido a lo que, afirma, logró hacer Corea del Sur.

Mientras, la región de Véneto acaba de lanzar una campaña paralela, también dirigida por el profesor Crisanti, para examinar a las personas de grupos de riesgo, como el personal sanitario, las fuerzas policiales, los empleados de supermercados y conductores de autobuses.

El objetivo, según las autoridades regionales, es realizar 13,000 exámenes diarios antes de que acabe esta semana.

Más de 4,000 personas en Italia murieron desde que el señor Adriano falleciese en el hospital de Padua.

El viernes pasado, un mes después de su fallecimiento, su familia pudo finalmente celebrar su funeral.

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BBC

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