close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Foto: Manu Ureste

Con oficios falsos, estafan a indígenas mazahuas en el Edomex

48 personas indígenas que forman parte de la organización civil Mazahua para la Transformación Integral denunciaron que fueron estafadas por un asesor técnico de la Sedatu, que les dio documentos falsos.
Foto: Manu Ureste
31 de octubre, 2019
Comparte

Sentado al amparo de una sombra junto a un huacal hecho con un puñado de maderas, donde su esposa hierve un par de nopales en una olla, se encuentra Tomás Elizalde, un campesino y agricultor indígena mazahua de 63 años.

Tomás, que vive en una casa de adobe en una ranchería de San Felipe del Progreso, un municipio del Estado de México donde el 80% de la población es pobre, cuenta que fue víctima de una estafa que lo ha dejado en la ruina, pagando una deuda durante cuatro años que absorbió todo su patrimonio.

Es por ello que, según cuenta el campesino, en el corral de su modesta granja, a la que se llega tras recorrer caminos estrechos inundados de lodo por las últimas lluvias, ya no hay ningún caballo. Ni tampoco borregos, reses, ni los cerdos que engordaba para vender.

Te puede interesar: Paramilitares y grupos delictivos acechan a indígenas tzotziles en los Altos de Chiapas

Si acaso, por ahí quedan desperdigadas un par de gallinas y algún pollo que irá a ofrecer al mercado a cambio de unos pesos. Aunque, a su edad, dice Tomás acariciándose el mostacho plateado por los años, lo de ir al mercado ya le cuesta mucho trabajo. Sobre todo, desde que también perdió su camioneta y tiene que caminar a todas partes con los zapatos agrietados, y la suela llena de agujeros.

Pero si no vende los pollos, no hay comida. De hecho, doña Juana Bravo, la esposa de Tomás, asegura que hace tiempo que en la casa no se sirve carne. Aunque, aun así, da gracias a que al menos tienen los nopales, el elote y algunas calabazas que les regala el poco campo de cultivo que les queda. Porque si eso también lo pierden, dice encogiendo los hombros, no sabe cómo podrían sobrevivir.

No obstante, su vida no siempre fue así, matiza Tomás. Si bien nunca vivieron en la abundancia -su casa de paredes de adobe es la que han habitado siempre-, hasta hace unos años su modesta granja les daba el sustento para mantenerse a flote.

Todo empezó a derrumbarse en 2013, cuando pidió un crédito de 150 mil pesos a un prestamista local, del que prefiere no dar mayores señas, para pagar a quien dijo ser un asesor técnico de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), que le prometió cuantiosos apoyos gubernamentales para que pudiera comprar más cabezas de ganado y acceder así a mejores oportunidades de vida.

Pero la promesa nunca se cumplió: el asesor José de Jesús Hernández García, que era una especie de ‘facilitador’ de proyectos, no le entregó nada, se quedó con su dinero, y lo dejó además con una deuda que se disparó hasta los 500 mil pesos por los intereses desorbitados del prestamista, que además lo amenaza con quedarse con el poco patrimonio que le resta.

“Voy a tener que vender mi terreno para terminar de pagar lo que debo. Después de eso, no sé qué voy a hacer”, lamenta Tomás con el ceño fruncido, mirándose las palmas ásperas de las manos vacías.

Y su caso no es el único. De hecho, es uno entre otros 47 más que también denunciaron que fueron víctimas de engaños.

Leer: Indígenas y salud, cuando 8 millones de personas no importan

Por ejemplo, Adán Federico Vázquez, otro campesino mazahua que vive en una casa de madera a punto de desmoronarse por el reblandecimiento de la tierra que trajo la lluvia, también fue estafado y lleva cuatro años pagando la deuda -más intereses- que adquirió con otro prestamista. Él solicitó, a través de José de Jesús, apoyos a Sedatu para cambiar la casa de madera por otra de concreto, con drenaje y servicio sanitario.

Y Catalina Urbina, que vive en una pequeña casa en la localidad mexiquense de San Nicolás Guadalupe, llora porque no sabe cómo se quitará de encima a la señora que, casi a diario, toca su puerta para exigirle las escrituras de la vivienda, por el impago de la deuda que contrajo para pagar al asesor de Sedatu.

En total, son 48 personas indígenas que forman parte de la organización civil Mazahua para la Transformación Integral (MATI AC), las que denunciaron que fueron estafadas.

A todos ellos, el hoy exasesor técnico de Sedatu les sacó presuntamente con engaños y con la falsificación de documentos más de 5 millones de pesos, para luego desaparecer sin que la Fiscalía mexiquense haya sido capaz de localizarlo en los últimos cuatro años, dejando el caso en la impunidad.

‘Mochadas’ para los patrones

Rosa María Ángeles Aguilar, fundadora de la asociación MATI AC, explica que denunciaron por fraude a José de Jesús Hernández en diciembre de 2015, tras años de promesas incumplidas.

Pero, antes de llegar a ese punto de la denuncia, la mujer de origen mazahua cuenta que todo empezó a finales de 2012, en el inicio del gobierno de Peña Nieto.

En diciembre de ese año fueron a las oficinas de la Sedatu en la Ciudad de México para informarse sobre los apoyos que podían solicitar en beneficio de 48 personas de su organización, que viven en condiciones de pobreza moderada y extrema.

En la Sedatu les informaron que, para ser beneficiarios de los programas sociales, como el Programa de la Mujer en el Sector Agrario (Promusag), debían cumplir con los habituales trámites burocráticos, y contar con un asesor técnico para gestionar los recursos, el cual, a su vez, debía estar inscrito en el padrón de la Dirección General de Coordinación y tener una Clave Única de Habilitación (CUHA).

Rosa María narra que en la misma Sedatu les recomendaron que buscaran al técnico José de Jesús Hernández García, puesto que estaba inscrito en la dependencia, contaba con todos los requisitos, y vivía a escasos kilómetros de la sede de MATI AC, ubicada en Ixtlahuaca, Estado de México.

Al principio, todo marchó bien, subraya Rosa María: “José de Jesús nos mostró sus documentos para que viéramos que podíamos confiar en él. Nos enseñó su carta de antecedentes no penales, su clave CUHA, y hasta nos llevó a su casa para que conociéramos a su familia”.

Convencidos y confiados por las referencias de José de Jesús, quien incluso les aseguró que fue funcionario local en el Ayuntamiento de San Felipe del Progreso, los 40 integrantes de la asociación enlistaron los proyectos que solicitaron a Sedatu, con los que ya soñaban que accederían a mejores condiciones de vida.

Victoria González, por ejemplo, pidió 450 mil pesos de crédito para abrir un criadero de truchas, y Pedro Antonio Andrés abriría un cibercafé con 180 mil pesos.

Pero los inconvenientes no tardaron en llegar.

De acuerdo con la denuncia interpuesta ante la unidad de robo con violencia y cuantía mayor de la Fiscalía General del Estado de México, la asociación MATI AC expuso que, solo por arrancar los trámites burocráticos ante Sedatu, José de Jesús les pidió 126 mil pesos en efectivo “para mochadas para sus patrones”, sin especificar quiénes eran esos supuestos jefes de “las altas esferas”.

No era la primera vez que trataba de intimidarlos con supuestas influencias políticas. Rosa María asegura que frecuentemente les decía que estaba protegido por “gente pesada” del Gobierno Federal. Incluso, llegó a asegurarles que era hijo de Colosio y que pertenecía a una sociedad masónica secreta.

Además del dinero para sobornos, José de Jesús pidió presuntamente a cada una de las 48 personas indígenas, siempre en efectivo y sin factura, una cantidad de dinero que oscilaba entre los 35 y 45 mil pesos por crédito solicitado, arrojando la suma de un millón 065 mil pesos.

Además, los integrantes le pagaron otros 120 mil pesos en concepto de “papelería, casetas y combustible”, y 720 mil pesos más por la gestión de los proyectos.

Y, por si fuera poco, 11 de los integrantes de la asociación indígena le pagaron otros 440 mil pesos, a cambio de acceder a unas plazas de maestros de educación primaria y secundaria, que José de Jesús dijo haber conseguido para ellos como parte de los apoyos prometidos.

Oficios falsos

Una vez pagada estas cantidades en efectivo, Victoria Cruz, otra de las fundadoras de MATI AC, expone que pasó un año sin que llegara el dinero de los proyectos de Sedatu, ni las plazas de docentes.

La gente comenzó a impacientarse. Pero Victoria narra que el asesor técnico llegaba siempre a las reuniones cargado de palabrería, y de supuestos documentos.

“José de Jesús es de esas personas que sabe convencerte con la palabra”, asegura Victoria.

En una de las reuniones, por ejemplo, el asesor técnico les entregó unos oficios con logos de la Sedatu, en los que les informaba que sus apoyos para abrir tiendas de abarrotes, granjas, papelerías, etcétera, ya habían sido autorizados por una supuesta “coordinación operativa” de la dependencia federal.

Sin embargo, ninguno de los oficios, a los que Animal Político tuvo acceso, tiene las características típicas de cualquier documento oficial de Gobierno: no incluye el número de folio, la fecha, lugar, ni la firma de algún funcionario responsable.

Por si fuera poco, es un documento plagado de faltas de ortografía. Por ejemplo, aparece “veneficiario” en lugar de beneficiario, y días “aviles” en lugar de días hábiles.

Animal Político entregó varios de estos oficios a la Sedatu para cuestionarle sobre su autenticidad. Tras un análisis, Luis Alberto González Luna, subdirector de la Dirección General de Coordinación de Delegaciones de Sedatu, confirmó en entrevista con este medio que los oficios, efectivamente, son falsos.

Pero no fueron los únicos documentos apócrifos.

Para hacerles creer que las plazas de maestros ya habían sido supuestamente aprobadas, el exasesor técnico les entregó otros escritos con logotipos del gobierno del Estado de México, en el que el Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México les daba “la más cordial de las felicitaciones” por su ingreso al magisterio.

Se trata de escritos algo más elaborados -indican lugar y fecha, y un supuesto número de folio-, aunque también están plagados de faltas de ortografía, como escribir “de vera tomar las capacitaciones” en lugar de deberá tomar las capacitaciones.

El Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México confirmó a la Policía de Investigación de la Fiscalía mexiquense, en un escrito del 4 de marzo de este año al que este medio tuvo acceso, que estos oficios también son falsos.

Y hay más.

En otra reunión con los integrantes de MATI AC, y ante el reclamo de que a dos años aún no recibían los apoyos prometidos, José de Jesús les dijo que los recursos ya no los entregaría Sedatu, sino que sería Fundación Walmart; una organización no lucrativa creada en 2003 que busca ayudar a pequeños productores en condiciones vulnerables.

De nuevo, José de Jesús entregó otros supuestos oficios -casi con las mismas faltas de ortografía a las de los otros documentos falsos- en los que la Fundación aseguraba a cada integrante de MATI AC que habían sido elegidos beneficiarios del programa ‘abrir o ampliar un negocio’. A cambio, claro, les cobró 35 mil pesos por cabeza por hacer supuestamente el trámite.

Animal Político también buscó a Fundación Walmart para cuestionarle sobre la autenticidad de los oficios, y ésta también corroboró que son documentos “totalmente falsos”.

“La Fundación no tiene conocimiento de haber recibido un oficio con dichas nomenclaturas o, en su defecto, haberlo expedido. No contamos con programas con ese nombre textual. Y no tenemos como beneficiarios directos a personas físicas, sino a organizaciones”, respondió la Fundación, advirtiendo que estudian interponer medidas legales por el uso indebido de su marca.

Además, el Ayuntamiento de San Felipe confirmó otra mentira: José de Jesús Hernández nunca fue funcionario local, tal y como aseguró el municipio en un oficio que remitió el pasado 15 de febrero de este año a la Fiscalía General del Estado de México, al que este medio también tuvo acceso.

Una perito certificada contabilizó en un dictamen pericial que entregó a la Fiscalía mexiquense, y del que este medio guarda copia, que los integrantes de la asociación MATI AC entregaron 5 millones 330 mil pesos a José de Jesús Hernández.

A cambio, no hay evidencia de que el exasesor técnico de Sedatu, que a la fecha se encuentra en paradero desconocido, entregara ninguno de los proyectos comprometidos, agravando aún más si cabe la situación precaria de personas indígenas como el señor Tomás Elizalde, que a cuatro años de que la Fiscalía mexiquense abriera una carpeta de investigación por el caso, aún espera que se haga justicia y le regresen el dinero para no perder su casa de adobe.

Previo a la publicación de este reportaje, Animal Político buscó a José de Jesús Hernández para conocer su versión de los hechos a través del abogado Salomón Valverde. Sin embargo, el letrado respondió a la solicitud de entrevista asegurando que desde hace dos años ya no defiende al señor José de Jesús, y que también desconoce su paradero actual.

“No puedo apoyar en localizarlo, puesto que ignoro dónde se encuentra”, se excusó el abogado en un mensaje de texto.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

"Fui abusada sexualmente por un chamán en un retiro de ayahuasca en Perú"

Los poderes psicodélicos de la ayahuasca cada vez atraen a más turistas en Perú. Pero este entorno a veces tiene un lado negativo: el de mujeres que, según contaron, sufrieron abusos por parte de los curanderos.
16 de enero, 2020
Comparte

Los poderes psicodélicos de la ayahuasca, una planta medicinal milenaria tradicional de los pueblos amazónicos, cada vez atraen a más turistas. Dicen que aporta iluminación espiritual y que puede ayudar a combatir la adicción, la depresión o el trauma. Pero varias acusaciones sugieren que este entorno tiene un lado oscuro.

Advertencia: este artículo contiene detalles sobre abusos sexuales

Rebekah probó por primera vez la ayahuasca “por puro capricho”, viajando por Perú en 2015.

“Me pareció que sonaba interesante y pensé en probarla”, dice Rebekah, una veinteañera de Nueva Zelanda que pidió a la BBC ocultar su nombre real para este reportaje.

“Encontré un retiro que me pareció que era bueno. Fui allá y fue increíble“.

La ayahuasca puede inducir visiones de cosas como serpientes, palacios y alienígenas, y hacer reaparecer recuerdos olvidados con el paso del tiempo. Como muchos que han probado el brebaje, Rebekah cuenta la experiencia con la mirada distante y los ojos muy abiertos.

“Fue como ser guiada con mucha suavidad y amabilidad a través de experiencias muy terribles de mi pasado“, dice. “Y al volver a casa después de eso, sentí que mis relaciones eran mucho más fuertes. Sentí que era mucho más fácil compartir y recibir amor”.

“Dicen que la ayahuasca es como hacer 20 años de psicoterapia. Y creo totalmente en eso”.

La ayahuasca suele tomarse en ceremonias durante la noche, que son lideradas por un curandero, a veces llamado chamán. Él (o ella) bebe el líquido marrón viscoso, una pócima que resulta de la mezcla de dos plantas amazónicas, y después reparte raciones entre los participantes.

Las tribus de la Amazonía llevan haciéndolo por siglos, pero ahora hay un boom en el llamado “turismo de ayahuasca”, con nuevos retiros cada vez más especializados.

Los turistas a menudo viajan en busca de ayuda para tratar problemas mentales, pues cada vez más estudios científicos sugieren que la ayahuasca podría ser un tratamiento efectivo.

Aproximadamente a la media hora de la ceremonia, la medicina comienza a hacer efecto y el chamán empieza a entonar cánticos sagrados, conocidos como ícaros, que guían a los participantes a través de sus visiones.

Por lo general, los bebedores de ayahuasca sufren una “purga” durante la ceremonia, con vómitos y, a veces, diarrea.

Cuando Rebekah fue a su primer retiro de ayahuasca, era la única mujer soltera y se percató de que el chamán le prestaba especial atención.

Ceremonia de ayahuasca en Tarapoto, Perú

JAIME RAZURI/Getty Images
El chamán es el encargado de repartir el brebaje y dar las directrices para su consumo, como en esta ceremonia en Tarapoto, Perú.

“Me trataba de manera muy diferente, lo cual no encontré sospechoso en ese momento. Pero ahora sí me lo parece”.

Un año más tarde, Rebekah volvió al mimo retiro en Perú. El mismo chamán seguía liderando las ceremonias.

De nuevo, dice ella, la trató de manera distinta al resto. Le hacía muchos halagos y un día empezó a hacerle confidencias.

“Me decía constantemente que él había tenido muchos problemas”, cuenta ella, “y que estaba teniendo problemas con su mujer, que ya no se sentía sexualmente satisfecho y que yo era la única que podía curarle“.

Rebekah tenía entonces 20 años; el curandero, más de 50.

“También me prometió mucho progreso y poder espiritual si teníamos una relación mientras su esposa no estaba”.

Rebekah dice que el chamán abusó sexualmente de ella, obligándola a realizar actos sexuales.

“Es repugnante”, dice ella. “Como él era un chamán, pensé que tenía superioridad moral. Confiaba en él”.

Tras sufrir los abusos, Rebekah se fue del retiro y del país: “Compré un billete de avión y me largué de allá”.

Se quedó con un laberinto de emociones dolorosas: “Aversión, repulsión, traicióny también confusión, y la pregunta de por qué un guía espiritual haría tal cosa, por qué se aprovecharía de su poder de aquella forma”.

El presunto abusador de Rebekah sigue siendo el chamán que lidera este retiro, que tiene calificaciones de cinco estrellas en sitios de reseñas en línea.

“Todavía sigue allí”, dice Rebekah, claramente enojada por la situación. Sus manos se agitan temblorosas. “Hay otros centros que sé que siguen operativos. Ha habido muchas mujeres que han sufrido abusos sexuales en esos centros“.

Las experiencias de abuso sexual parecen haberse extendido en este mundo de la ayahuasca. Hemos escuchado numerosas acusaciones contra curanderos y leído muchos testimonios sobre abuso sexual en foros de internet.

Un nombre que se repite constantemente es el de Guillermo Arévalo, un conocido curandero que fue homenajeado por el Congreso de Perú por su trabajo sobre el desarrollo sostenible.

“Vino muchas veces a Canadá”, dice sobre él una mujer de unos 40 años a quien llamaremos Anna.

“Las grandes ceremonias eran muy lucrativas. Se llenaban rápido. La gente pagaba US$230 para venir y sentarse con Guillermo. Era una especie de estatus, un honor, sentarse en una ceremonia con él“.

Ceremonia de ayahuasca en La Calera, Colombia.

EITAN ABRAMOVICH/Getty Images
La ayahuasca o yagé es un brebaje marrón y viscoso. Se consume en otras partes de Latinoamérica, como Brasil, Ecuador, Argentina o Uruguay. Esta imagen fue tomada en La Calera, Colombia.

Anna, quien estuvo por mucho tiempo interesada en la medicina alternativa, esperaba que la ayahuasca pudiera ayudarle a lidiar con su adicción a la heroína.

Al principio, se sintió impresionada por Arévalo.

“Como mucha gente, me quedé asombrada con la presencia de ese hombre y su poder y habilidad para liderar la ceremonia, los cánticos… Es muy profundo”, dice ella. “Es un buen curandero”.

Pero una ceremonia hace siete años hizo que Anna cambiara drásticamente de opinión.

“Estaba completamente a oscuras, la habitación no tenía ventanas y había mucha gente”.

“Yo estaba bajo los efectos de la medicina. Cuando estás bajo esos efectos, percibes muchos sonidos diferentes. La gente llora, verbaliza cosas que no tienen sentido, están purgándose o gimiendo”.

“Incluso si me hubiera sentido capaz de decir algo, nadie habría respondido“.

Ceremonia de ayahuasca

Getty Images
En las ceremonias de ayahuasca a veces se usan velas.

Anna lo estaba pasando mal. Recuerda que se acostó, quejándose y gimiendo. “Guillermo vino y se sentó conmigo, y al principio sentí alivio porque pensé que iba a ayudarme“, dice ella.

“Comenzó a cantarme y puso sus manos sobre mi estómago, sobre mi ropa, lo cual es normal. Y después bajó sus manos por mis piernas. Y entonces vino esa sensación helada. Me tumbé ahí, asustada, y entonces puso sus manos en mi camisa y me palpó los pechos”.

Recuerda que pensó: “¡¿Qué demonios fue eso?!’ Una sensación de incredulidad y confusión”.

Anna necesitó seis años para poder hablar sobre lo sucedido.

Las mujeres estamos condicionadas a aceptar este comportamiento. En mi caso, con mi historial de adicción —y de haber tenido y tolerado relaciones abusivas con hombres— y de abusos sexuales en mi infancia, hay una sensación de familiaridad, de normalidad”.

“Y también esa extraña relación de codependencia: la medicina me estaba ayudando, así que no quería hablar porque temía ser excluida de la comunidad y dejar de recibir la medicina ”.

¿Cuáles son los riesgos y beneficios de la ayahuasca?

Pese a que estudios científicos preliminares sugieren que la ayahuasca podría tener beneficios terapéuticos, contiene DMT, una sustancia ilegal en países como Reino Unido que tiene riesgos potenciales.

Un estudio de 2015 reveló que seis voluntarios con depresión mostraron un descenso en los síntomas tras tomarla. Otro estudio dos años más tarde indicó que podría ser un tratamiento prometedor para trastornos alimenticios. Los psicólogos también especularon que podría ayudar a quienes tienen trastorno de estrés postraumático (TEPT).

La Oficina de Asuntos Exteriores y la Commonwealth advierte que algunas personas han sufrido “graves enfermedades y, en algunos casos, la muerte” tras participar en ceremonias de ayahuasca. Señala que los retiros suelen estar alejados de áreas pobladas, y que algunos tienen instalaciones médicas básicas, pero otros no.

Casi al mismo tiempo, un grupo que se hace llamar Ayahuasca Community Awareness Canada (que podría traducirse como conciencia comunitaria del ayahuasca en Canadá) —y que incluye a algunos experimentados académicos— firmaron una carta sobre el comportamiento de Arévalo que circuló en el entorno de la ayahuasca.

Los autores de la carta dijeron que actuaron por el número de quejas sobre el sanador, citando reportes de comportamiento sexual inapropiado o no consensuado.

Cuando más firmantes pusieron su nombre en la carta en 2015 y se hizo pública, Arévalo dejó de visitar Canadá para liderar ceremonias de ayahuasca.

Al investigarlo vimos que estuvo activo en todo el mundo en los años transcurridos desde entonces y que ahora está basado en un retiro en el centro de Perú. Lo visitamos.

El lugar solía llamarse Anaconda, pero cuando vamos allí recibe a su primer grupo de extranjeros bajo un nuevo nombre, Bena Shinan.

Los participantes deambulan en un comedor detrás de nosotros, cuando le mencionamos a Arévalo, un hombre de 71 años con cabello de plata y dientes de oro, las acusaciones de abuso sexual.

Guillermo Arévalo

Getty Images
Guillermo Arévalo en 2004.

“No acepto las acusaciones porque no son ciertas”, dice con firmeza. “Porque a veces la gente simplemente se imagina esas cosas”.

Él dice que oyó hablar sobre la carta firmada por miembros de la comunidad canadiense de ayahuasca, pero que nunca la leyó.

“No me interesa porque las acusaciones no son ciertas”, dice él. “No me molesta porque no creo que una acusación vaya a matarme”.

Las denuncias contra él, dice, son “las imaginaciones de personas que no están bien”.

“Cuando tocas a alguien que ha sufrido abusos o violaciones, piensan que eres igual. Eso es lo que pasa. Así es como yo lo interpreto”.

Cuando le mostramos la acusación específica que le hace Anna, él responde que no recuerda haber tocado jamás a una paciente durante una ceremonia en Canadá, y dice que ella se lo debe haber imaginado también.

"No acepto las acusaciones porque no son ciertas; a veces la gente simplemente se imagina esas cosas", Source: Guillermo Arévalo, Source description: chamán de ayahuasca , Image: Guillermo Arévalo

“¿Qué más va a hacer él que mentir y negarlo?”, responde Anna. “De lo contrario, tendría que dar un paso hacia adelante y asumir la responsabilidad de la forma en que actuó”.

¿Y qué hay de su afirmación de que ella se imaginó el abuso?

“A mí me suena a gaslighting , la verdad”, dice ella.

Aunque Arévalo niega haber abusado sexualmente de nadie, sí que admite que algunos curanderos que trabajan para él tuvieron sexo con “personas enfermas”.

Él dice que ya no trabaja con esos curanderos, pero que en algunos casos fueron los pacientes quienes iniciaron las relaciones.

“Las mujeres occidentales también vienen en busca de curanderos”, afirma.

Ayahuasca a la venta en el mercado de Belén Market en Iquitos, Perú.

BBC
Ayahuasca a la venta en el mercado de Belén Market en Iquitos, Perú.

La experiencia de Anna con la ayahuasca y el abuso no acaba con Guillermo Arévalo. A pesar de sus experiencias con él, no quiso renunciar a los beneficios que recibió del brebaje, y siguió tomándolo bajo las directrices de otros curanderos.

Ella cuenta que en 2014 fue violadae n ceremonias de ayahuasca en Perú por un chamán que es miembro del círculo familiar de Arévalo.

Dice que, de nuevo, “se congeló” y “dejé que me hiciera lo que quisiera”.

Creo que me violó probablemente unas cuatro o cinco veces, y me di cuenta de que se lo estaba haciendo a otra gente”.

Después, Anna dice que se quedó en shock. No recuerda mucho sobre ese periodo de su vida.

“Comencé a desarrollar síntomas de psicosis y terminé en una recaída, volviéndome adicta al fentalino y con una sobredosis que casi me mata”.

“Creo que me culpé a mí misma durante mucho tiempo: por qué no pude decir que no, por qué no me pude mover, por qué le dejé que me hiciera esas cosas”.

Hemos hablado con otra participante que estuvo en el mismo retiro que Anna y que dice que el chamán fue destituido del centro por las acusaciones de otros pacientes. No lo nombramos porque, a pesar de nuestros esfuerzos, no pudimos comunicarnos con él para darle la oportunidad de responder a las alegaciones.

Emily Sinclair, una estudiante británica de doctorado que investiga la ayahuasca, forma parte de un grupo que trata de concientizar sobre el problema de los abusos sexuales en ese mundo.

Trabaja con Chacruna Institute, una organización que comparte investigaciones sobre plantas medicinales y psicodélicas.

Sinclair escribió una Guía de la Comunidad de Ayahuasca para la Concientización sobre el Abuso Sexual.

Puedes leerlo aquí (en inglés)

Esa guía señala escenarios típicos en los que ocurren los abusos. También anima a la gente a que consuma la ayahuasca con personas de confianza y a que investigue los retiros y compruebe las reseñas en internet antes de visitarlos.

Sinclair ha estado distribuyendo pequeños folletos en cafés, oficinas de turismo y retiros de ayahuasca en Iquitos, Perú, conocido por ser el eje del turismo de ayahuasca.

Emily Sinclair

Emily Sinclair
Emily Sinclair es antropóloga y estudia la globalización de la ayahuasca y sus impactos.

“Gran parte de los abusos ocurren en el contexto de curas individuales, en donde a una mujer se le pide que se quite la ropa innecesariamente”, dice ella. “En este contexto extraño, ella ya no sabe qué es normal y qué no”.

Sinclair dice que no se trata solo de curanderos indígenas que abusan de occidentales. “El abuso ocurre entre distintas culturas y dentro de ellas”, asegura.

“Pero uno de los grandes problemas es que mucha gente que viene aquí romantiza a los chamanes. Los colocamos en un pedestal. Y es muy fácil aprovecharse de esa imagen“.

“También hay presunciones que algunas personas aquí tienen sobre las mujeres occidentales y sobre su cultura”.

Sinclair ve algunas señales de alarma en la experiencia de Rebekah.

“Si él te toca demasiado, te cuenta que a su esposa no le importa que se acueste con otras, te anima a hacer un pacto de silencio, te dice que quiere enseñarte ‘la magia del amor’ y que si ustedes dos tienen sexo aumentará su poder y energía… todas esas son cosas que les cuentan a las mujeres en este contexto”.

Aquellos afectados por abuso sexual tienen dificultades para hablar sobre ello abiertamente.

Además, existe una fuerte sensación dentro del mundo de la ayahuasca de que cualquier tipo de publicidad negativa podría resultar en la intervención del gobierno, lo cual crea una presión adicional para permanecer en silencio.

Pero Rebrekah y Anna están alzando la voz porque esperan evitar que otras mujeres sean abusadas.

“Creo que lo único que podemos hacer es contarlo y hablar sobre ello”, dice Rebekah, “asegurarnos de que la gente sabe lo que está pasando”.

Rebekah dice que tras ser abusada tuvo “mucha tristeza y mucha terapia”.

Le ha costado confiar de nuevo en un curandero, pero ahora está de vuelta en Perú. Volvió a tomar ayahuasca y está trabajando en una tesis para su máster sobre medicina indígena.

“A pesar de todo lo que pasó, obviamente la ayahuasca es genial, por eso sigo volviendo a ella”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=kw3FYvWT-Po

https://www.youtube.com/watch?v=QCh6w30ZQiE&t=4s

https://www.youtube.com/watch?v=6AMWU9EbdCU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.